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martes, 6 de noviembre de 2012

Sus descendientes lo olvidaron casi todo

Los años han pasado. Algunos de los descendientes del inmigrante que dejó la aldea del Volga para emigrar a la República Argentina en busca de un destino promisorio, trabajan en la fábrica Vulcabrás, dos son profesionales médicos, una es docente, y otro es buscavidas: mendiga en la Delegación Municipal y en cuanta oficina de Acción Social de la Municipalidad de Coronel Suárez encuentra abierta.
La mayoría de sus nietos y bisnietos viven en un confort de personas de clase media que él jamás imaginó. Tienen lo que él no tuvo ni ellos tendrían de haber permanecido en su aldea natal. Despilfarran lo que él hubiera ahorrado y descreen de casi todo en lo que él creía, tanto que si lo viera, seguramente volvería a morir horrorizado ante tanto ateísmo y consumo sin fin.
Lo olvidaron casi todo. Su legado ancestral –costumbres, tradiciones, lengua… ¡Todo! ¡Tanto! Que inclusive lo olvidaron a él, en un rincón solitario en el cementerio, bajo una tumba cuyo nombre el tiempo borró.