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viernes, 15 de febrero de 2013

Antonio Resch, un laburante incansable de la gastronomía



 Hoy tiene un servicio completo para atender alrededor de 3 mil personas.
  
Como respondiendo a su condición de hombre de la raza alemana, no le escapa a ningún trabajo, es un laburador incansable cada vez que se lo convoca, y puede estar muchas horas, muchísimas, trabajando constantemente. 
Así ha integrado los equipos de trabajo de quien él llama el “loco Juan”, por Juan Hippener. 
Luego de trabajar muchos años en el campo, llegó a la conclusión que no quería que sus hijas salieran a trabajar fuera de su casa. 
Así empezó a gestar hace 18 años un recurso para toda la familia, comenzó por comprar cubiertos para 400 personas.
Hoy tiene un servicio completo para atender alrededor de 3 mil personas, que incluye también todo lo necesario para la ambientación del lugar, para vestir mesas y sillas, para bajar los techos con tela, para hacer sectores de entrada, livings, múltiples elementos de decoración, 14 freezer, heladeras exhibidoras, una barra para tragos, y hasta la más reciente incorporación: un equipo de sonido.
Agradece a quienes le han dado una mano siempre para proveerle lo que necesita, para ayudarlo a complacer el gusto de una novia o una quinceañera, y que lo han orientado también en esta empresa que ha emprendido con su familia.
Antonio Resch, hombre alemán, trabajador incansable.

1 comentario:

  1. Martha Schiel Cereseto17 de febrero de 2013, 11:16

    Hoy día oímos hablar mucho del esfuerzo, de la necesidad de esforzarse para conseguir algo en la vida. Sin embargo, la sociedad del bienestar y el consumo nos está vendiendo la idea contraria a la necesidad de esfuerzo. Parece que la comodidad y el confort se pueden alcanzar sin trabajo e incluso que estén reñidos con él. Esta idea supone un coste que afecta de forma especial a los niños y jóvenes.Observamos que los niños presentan una incapacidad alarmante (a nuestro juicio) para soportar esfuerzos. Incapacidad que supone consecuencias muy negativas para la persona como sentimientos de impotencia y conformismo; la no valoración de las cosas y, consecuentemente, la incapacidad de disfrutar de ellas y falta de entusiasmo.

    FELICITACIONES ANTONIO RESCH!!! DEMOSTRO CON SU EJEMPLO QUE LO QUE NOS QUIERE HACER CREER ESTA SOCIEDAD DE CONSUMO QUE ASFIXIA A MUCHOS,... BUENO...NO LLEVA NINGUNA PARTE.

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