miércoles, 28 de septiembre de 2016

El amor de mis padres, alemanes del Volga

Por María Rosa Silva Streitenberger

Mamá y papá jamás nos demostraron cariño. Nunca escuchamos un “te quiero”, un “te extraño”, un “cuidate”. Mucho menos supimos cómo se siente una caricia o un abrazo. Con quince hijos y tantas tareas para realizar de sol a sol no había tiempo ni ganas para esas “tonterías”.
Tampoco celebraban nuestro cumpleaños o jugaban con nosotros. Siempre había algo más importante qué hacer. Crecí y me fui a trabajar. A ayudar a sostener a mis hermanos pequeños, total yo molestaba en casa y mi deber era aportar económicamente. Nada más. Sentí que en casa de mis padres no había lugar para mí. Mis hermanos crecieron, y cada uno siguió su camino. Yo estaba lejos y a mamá y a papá los veía una vez al año. Cada dos, cada tres. Cuando podía económicamente. 
Murió papá. Al tiempo mamá. Me casé, tuve hijos. Y recién ahí, cuando estuve en el lugar de padre, entendí. Entendí que su amor hacia mí, hacia sus hijos fue el amor más puro y noble que existe. No nos llenaron de cosas materiales ni palabras lindas. Nos grabaron a fuego valores que hoy no se conocen. Nos grabaron rectitud y fuerza de voluntad. Amor a la vida, no al dinero. Amor al prójimo, no interés. Que el amor es una mirada, el ejemplo y la crianza. Lo simple, lo cotidiano. La unión entre hermanos y el respeto. El trabajo honesto y la gratitud aunque se tenga lo indispensable. Entendí muy tarde que mis padres me amaron con todo su ser.
No se los pude agradecer ni pude apreciar cuánto me heredaron hasta que no estuve en ese lugar. Yo no tengo bienes materiales para dejarle a mis hijos, pero sé que a través de mí recibirán la herencia familiar: el amor, porque… si transmitir lo que me dieron mis padres no es amor… díganme, entonces, ¿qué es?

lunes, 26 de septiembre de 2016

Recuerdos inolvidables de la vida cotidiana de los alemanes del Volga

Recuerdos de la cocina de mi infancia

Una cocina a leña, bosta de vaca para quemar y calentar el ambiente, una mesa larga de madera, un banco contra la pared, una alacena antigua, unos cucharones, sartenes y cacerolas colgadas en la pared, una carpeta tejida a croché y sobre ella un adorno, una pava siempre hirviendo, a punto para cualquier menester: desde tomar mate hasta desplumar una gallina.
Mi madre yendo y viniendo. Lavando ropa. Cocinando.  Siempre trabajando. Cantando en alemán. Feliz. Y en las noches rezando su rosario de perlas negras. Murmurando plegarias. Mirando el mañana. Seguramente soñando un futuro mejor para sus hijos. Para sus hijos que, a los diez años, ya trabajaban a la par de sus padres.
Esos son los recuerdos más entrañables de mi infancia.
Jugando con mis hermanos juegos tradicionales, más otros que inventábamos nosotros imitando las tareas rurales. Trepar árboles. Husmear los nidos de los pájaros. Cazar peludos para comer. O perdices. Y hasta palomas cuando la malaria era grande. Libres. Felices a pesar de la escasez de todo. Siempre corriendo. Por la colonia, por las calles de tierra, detrás de los carros, metiéndonos, sin permiso, en las quintas de los vecinos para llevarnos alguna sandía. O corriendo por el campo, cazando mariposas, atrapando bichitos de luz. Jugando siempre jugando. Pobres pero felices.

jueves, 22 de septiembre de 2016

En mis libros está impresa la vida y la historia de nuestra gente, los alemanes del Volga

Historia de los alemanes del Volga, La gastronomía de los
alemanes del Volga, La vida privada de la mujer alemana
del Volga y Lo que el tiempo se llevó de los alemanes del Volga.
En mis libros está impresa la vida y la historia de nuestra gente, esas personas sencillas, nobles y hermosas que nos legaron sus sueños de progreso, de construir un país justo, con trabajo y justicia social. De ver crecer los hijos jugando en libertad, sin miedos ni angustias. De saberse queridos y protegidos en la vejez.
En mis libros está su vida, nuestra vida, la tuya, la mía, la de todos los descendientes de alemanes del Volga.

Bomba de agua

Bomba que calmaste mi sed en la infancia y le diste agua a mi madre para cocinar en la cocina a leña los ricos manjares tradicionales, hoy te ves solitaria, rodeada de yuyos, en el centro de un baldío, llorando la ausencia de mis padres y hermanos…
Bomba que le diste agua a mi padre para lavar sus manos luego de haber labrado la tierra, sembrado la quinta de verduras, hoy te ves solitaria, seca tu garganta, vacía tu alma, de tanta ausencia y tanto olvido…
A ti te dedico estas humildes pero sentidas palabras para manifestarte no solamente mi gratitud sino la de toda mi gente.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

El carro del abuelo

El carro del abuelo duerme su sueño de olvido recostado en la tierra mustia del pasado, esperando ser rescatado por la memoria colectiva. Aguarda en silencio revivir las anécdotas que otrora lo tuvieron como protagonista allá lejos en el tiempo, cuando la colonia y el abuelo eran jóvenes y las calles eran de tierra, las casas de adobe, con paja en los techos, y en los patios había una bomba de agua y un Nuschnick en el fondo. También huertas de verduras, gallineros, cerdos y vacas lecheras esperando ser ordeñadas todas las mañanas. Cuando los campos florecían de trigales y los sueños germinaban en la tierra virgen de la pampa argentina.

martes, 20 de septiembre de 2016

Por medio de lo que escribo doy vida a la historia que identifica a mi pueblo

Por medio de lo que escribo doy vida a la historia que identifica a mi pueblo. Esa historia en la que crecí y viví siendo parte y que hoy parece tan lejana, con sus costumbres, tradiciones, comidas… y esa forma de vida tan particular que le da identidad a los descendientes de alemanes del Volga. Una forma de vida que, sin embargo, existió y yo no solamente pude observar sino que la viví a diario. Con sus lámparas a kerosén, colchones confeccionados por abuela rellenos con yuyos que crecían a la vera del arroyo. La ropa de la familia diseñada y realizada por mamá con retazos de tela arpillera de las bolsas de harina que se compraban en el almacén de ramos generales. Una sola muda de prendas nuevas y un solo par de zapatos para asistir a la misa del domingo y que tenían que durar casi una vida. La lana de oveja recién esquilada para que abuela hile en la rueca los vellones y las madejas para tejer pulóveres, guantes, medias… Los pisos de barro de la casa de adobe. La bosta de vaca para alimentar la cocina a leña para cocinar y calentar la vivienda. Buscar la polenta que el sacerdote, en su misericordia, repartía a las familias humildes. Repartir lo que cosechábamos en la quinta de verduras con los ancianos de la localidad o las viudas y mujeres solas de la cuadra. Lavar los pisos de la iglesia y de la escuela y de los vecinos de edad avanzada porque mamá nos mandaba a colaborar con el prójimo y nos enseñaba a ser personas de bien.
En lo que escribo también doy vida a mi niñez, esa niñez en la que jugué durante muy poco tiempo, porque a los nueve años ya tuve que comenzar a ayudar a mamá, porque tenía muchos hermanos y la labor cotidiana era profusa y no terminaba nunca y porque a los doce me obligaron a dejar mi casa para salir a trabajar para aportar mi sueldo en la manutención de la familia. Por eso crecí lejos. Muy lejos. Lejos del afecto y del cariño familiar. Añorando, llorando, sintiéndome solo, soñando con regresar a mi terruño, a mi casa, con mi madre y mis hermanos.
Y pese a que todo eso se transformó, que el tiempo transcurrió, que la vida moderna modificó a la colonia, a sus viviendas, a sus calles, a su devenir cotidiano, hay un lugar en mí donde todo permanece intacto, un lugar dónde subsisten indelebles el amor de familia, la unión, el respeto,  los sabores y los aromas, y los seres que ya no están pero un día formaron parte de mi esencia y forjaron mi identidad. Ese lugar está dentro de mí, en mi alma y en mi corazón. Es un lugar al cual me remonto para ser feliz y recordar aquellos lejanos años de mi infancia. Un sitio en que ni el tiempo ni la muerte, ni la ausencia ni la distancia, pueden destruir. Porque en ese lugar no solamente están mis recuerdos más hermosos e indelebles sino que está mi identidad. Una identidad que sobrevive en mis libros.

lunes, 19 de septiembre de 2016

Nunca olvidemos a nuestras madres

Mi madre tenía en los ojos el celeste del cielo pintado con crayones de ternura; eran diáfanos y transparentes como un amanecer de verano; claros y puros como bellos y dulces el mirar de los ángeles; comprensivos como solo los de una madre pueden serlo.
Tenía en la mirada la dignidad que conceden los valores más nobles, esos que nos llenan el alma de fortaleza en la hora más difícil y dramática y nos hacen levantar y volver a empezar una y otra vez y otra vez y otra vez...; esos que nos abrazan sin necesidad de palabras; esos que nos iluminan el espíritu aun en la soledad y en el recuerdo; esos que nos hacen llorar amargamente cada vez que rememoramos la niñez y pensamos en mamá y evocamos aquel día en que, próxima a morir, nos pidió: “No me olvides. Piensa en mí. Recuérdame en los momentos difíciles. No mires hacia atrás, hacia el pasado, porque siempre estaré a tu lado acompañándote. No me llores. Pero, por favor, no me dejes morir en el olvido. No quemes las fotografías ni tires los objetos que atesoro en mi caja de memorias. Consérvalas. Algún día me extrañarás y agradecerás haberlas guardado porque te servirán para aplacar tu nostalgia. Y una última cosa te pido: quiéreme mucho. Hoy, mañana y siempre... ¡quiéreme mucho, hijo mío!”.

sábado, 17 de septiembre de 2016

Toda la historia y cultura de nuestros queridos ancestros, los alemanes del Volga, en los libros del escritor Julio César Melchior

“Historia de los alemanes del Volga”,
 un libro que rescata toda la historia
 de nuestros queridos abuelos. 
Desde su salida de Alemania, 
pasando por su estadía en el Volga, 
y su establecimiento definitivo 
en la Argentina. 
El pasado es tiempo que no regresa, que no se repite y queda impregnado sólo en nuestro recuerdo de a pedacitos. Lo atesoramos mediante imágenes, olores, sabores y sensaciones, pero nos quedamos incompletos queriendo más. Para tener más de ese pasado y poder revivirlo una y otra vez escribí estos libros.

Libros en los que recopilo ese pasado añorado que me transmitieron por años los ancianos de la colonia. Sus recetas, fotografías, historias de vida, anécdotas, vivencias y secretos. Todo absolutamente todo lo volqué en  sus páginas, para quien desee incorporarlos a su vida y a su historia familiar. Para que esa historia no se borre y se diluya entre los pliegues de los años que transcurren inexorablemente, llevándose todo a su paso. Para poder legarla a nuestros descendientes. Y para no olvidar jamás a nuestros queridos ancestros. Son libros que hacen historia con la historia. Premiados con varias distinciones y reconocimientos. 
 “La vida privada de la mujer alemana del Volga”. Una exhaustiva investigación que revela cómo eran criadas y cómo vivían nuestras abuelas. Su nacimiento, su educación, su casamiento, la llegada de los hijos, sus trabajos domésticos, sus trabajos en la granja y el campo, su entrega total a la familia y su amor inconmensurable en pos de que todos lograran concretar sus sueños y progresar en la vida. 
“Lo que el tiempo se llevó de los alemanes del Volga”. Una obra en la que palpita el sentimiento y vibran las sensaciones de nuestros antepasados. Esos antepasados que nos legaron además de la vida una rica historia, cultura y tradiciones. Se rescatan anécdotas, historias de vida, costumbres, tradiciones, fotografías antiguas y mucho más que hace a nuestro pasado, ese pasado que no debemos olvidar jamás.
Cuatro libros que rescatan la historia de los alemanes del Volga: "Historia de los alemanes del Volga", "La gastronomía de los alemanes del Volga", "Lo que el tiempo se llevó de los alemanes del Volga" y "La vida privada de la mujer alemana del Volga". Se pueden adquirir por correo, desde cualquier lugar del país!!!

jueves, 15 de septiembre de 2016

Abuela se levantaba temprano

Abuela se levantaba a las tres de la mañana para hornear el pan familiar en el horno de barro que había construido abuelo detrás de la casa. Preparaba el tradicional Kalach, el pan de los alemanes del Volga que después sus nietos comíamos durante el desayuno untado con manteca y miel. 
Concluida la tarea, se aprestaba a lavar la ropa de todos los integrantes de la familia en la enorme palangana de chapa, fabricada por Kunst, el hombre que lo arreglaba todo en la colonia. Lavaba a mano, fregando las prendas en la tabla de lavar, también fabricación local, realizada por José, el carpintero.
Mientras lavaba, comenzaba a preparar el almuerzo. Desde temprano, para que todo estuviera bien cocido. Buscaba las verduras en su huerta, las pelaba, cortaba y picaba. La carne la proveían sus animales domésticos. Los fideos los amasaba ella. 
Era poco, casi nada, lo que se compraba en el almacén de don Juan. Apenas la harina y algún ingrediente menor.
A las doce, con el toque de las campanas de la iglesia, llamaba a almorzar. La cocina olía a abuela, a hogar. En el ambiente se respiraba amor. EL mismo amor que surge en mi corazón, al recordarla, al escribir estas líneas y eternizarla en esta remembranza.

Fotografías desfile de Kerb de Pueblo Santa María








Se viene la Füllsen Fest en Pueblo San José

La Nueva Radio Suárez entrevistó a Diego Schneider, el Delegado de la segunda Colonia Alemana, para conocer detalles de la organización de la fiesta que celebrará a una de las exquisiteces de la gastronomía alemana, el Füllsen, y Periódico Cultural Hilando Recuerdos la transcribe a continuación.

 La Füllsen Fest, adelantó Diego Schneider, se llevará a cabo “el segundo fin de semana de noviembre, el día 13, y está programado realizar esta fiesta a lo largo de la Avenida Fundador Eduardo Casey. Nos estamos reuniendo ahora cada semana, participan todas las instituciones, todos llevan sus ideas. Hace dos semanas vino parte del Ejecutivo, como Turismo, Cultura, Relaciones Institucionales, Inspección, Gobierno. Todos para aportar su granito de arena y para ver en qué se puede colaborar para que la fiesta salga bien. Esta va a ser nuestra primera vez en esta fiesta y estamos ansiosos de poder brindar a todo nuestro pueblo una linda celebración”.
Será en la Avenida Fundador, desde la Avda. Alemanes del Volga hasta la Iglesia. Habrá stands de todas las instituciones, artesanos locales, otros artesanos visitantes, además artistas locales durante todo el día, “y estamos viendo de un cierre, una banda de renombre, para el cierre de la fiesta. En cuanto al Füllsen será el mismo precio en todas las instituciones. Se va a hacer un Füllsen grande, en bandeja, para que la gente pueda degustarlo, y luego cada stand tendrá su venta, respetando un precio unánime para todos, para que la gente pueda elegir por el gusto y no por el precio”.
La fiesta se llevará a cabo  en Pueblo San  José, Partido de Coronel Suárez, provincia de Buenos Aires.

Se llevó a cabo el 1º Encuentro Histórico cultural de los descendientes alemanes

Por Horacio Walter

El 1º Encuentro Histórico cultural de los descendientes alemanes, organizado y llevado a cabo por el grupo de Raíces Alemanas de Tandil (RAT) fue realmente un evento lleno de sorpresa. En un ambiente de sierras y cielo azul, los participantes fueron llegando de a poco de distintos lugares. Tuvo su punto de inicio en la exposición de obras pictóricas correspondientes a la Colección de “mundos posibles” de Karina Schwerdt en la Casa de la Cultura. Delicadas pinturas que partiendo de la realidad de una imagen se tornan difusas hacia mundos del sueño, de la fantasía, de una imaginación rica que va llenando los espacios de la tela con una suave y precisa coloración de los óleos.

La presencia de autoridades municipales y el acompañamiento de RAT y el público presente marcó esta primera sorpresa en cuanto valoró la calidad artística de esta joven pintura volguense.
El salón Blanco de la Municipalidad nos recibió primero con su central grupo escultórico de mármol y luego con sus largas escaleras para llevarnos un espacio donde los objetivos de la organización iban a lograr su cometido: Un salón, al mejor estilo de los salones europeos, brindó el ambiente adecuado para la palabra y la reflexión.
Así se sucedieron las distintas exposiciones del Prof. Horacio Agustín Walter (La Inmigración de los Alemanes del Volga) y el Dr. René Krüger (¿qué pasó con los alemanes del Volga y sus aldeas en Rusia?) que fueron seguidas con respetuosa atención por un auditorio que colmó ó la capacidad del mismo.
Rostros de serena emoción, ojos asombrados por el conocimiento de lo que fueron los procesos históricos que se vivieron, caras asintiendo a los expositores como recordando historias propias o parecidas, con orígenes de distintas comunidades como las que representaron la asistencia de la tarde.
La jornada del sábado arrancó nuevamente con una charla del Prof. Walter (La Comunidad Volguense: su identidad y sus costumbres), seguida por la presentación de un hermoso libro “Del Río Senguer a Tandil”. En esta parte de la tarde la representación dramatizada y con momentos musicales, de los textos del libro creó el clima necesario para la emoción, el silencio y algunas furtivas lágrimas que se escaparon entre los presentes. La madre y el padre acompañados de su hijo lograron una exquisita representación de lo que significa una historia familiar de sacrificio y de trabajo, hermoso legado del que la familia se siente orgullosa.
La tarde cultural quedó cerrada por la conferencia del Dr. Krüger sobre la Evolución del dialecto alemán del Volga en Rusia y en Argentina. Las cuatro conferencias marcaron los momentos más importantes de la historia de la migración volguense con todas sus características de violencia, esfuerzo, trabajo y esperanza, movidos por una inquebrantable fe en creer que vivir mejor siempre fue posible. El análisis de la migración, su instalación en ambos lugares (Rusia y Argentina) y el desarrollo de las comunidades en las mismas con el correlato de migraciones internas; la temática de la historia de debieron vivir los que se quedaron en Rusia y aspectos de la vida y costumbres que hacen a la identidad de la comunidad alemana del Volga resultaron el marco necesario para la reflexión, para el diálogo, para los interrogantes y para los descubrimientos de la propia identidad en el caso de muchos de los descendientes volguenses que participaron del Encuentro.
El mismo se cierra con una magnífica cena donde las más de doscientas cincuenta personas degustaron las exquisiteces alemanas con un primer plato de salchichas, puré y chucrut preparadas al mejor estilo germano.
Luego la bondiola a la miel acompañada del clásico Füllsen volguense sorprendieron a los comensales.
La cerveza, la música, la danza a cargo del conjunto “Alle Jüng” y el acordeón de Ricardo Horbath matizaron la alegría y los cantos de todos, conjuntamente con la emoción por los regalos sorteados y la acreditación de los diplomas a todos los invitados a participar de este primer encuentro.
La sorpresa mayor la llevó el propio grupo de Raíces Alemanas de Tandil que fueron sobrepasados por los propios acontecimientos que ellos mismos crearon. Una respuesta total de la comunidad tandilense, así como la participación de gente que vino de La Plata, Olavarría, Chillar, Necochea, Mar del Plata, Buenos Aires, Coronel Suárez, Colonia Hinojo y muchos otros lugares. El acompañamiento de las autoridades municipales a través de su Intendente el Sr. Miguel Lungui y del Secretario de Cultura Sr. Ernesto Ricardo Palacios, quienes se hicieron presentes en los actos de inauguración y clausura del Encuentro.
La complacencia por haber logrado los resultados esperados se transformó en la convocatoria a un nuevo encuentro a celebrarse en Tandil en una nueva fecha. La idea de que un “largo camino se inicia con pequeños pasos” quedó cumplida y a la espera de una nueva posibilidad de encuentro donde la cultura, la gastronomía, la emoción, los libros y las pinturas, las historias familiares con el encuentro de personas que hablaban nuevamente sus propios idiomas y dialectos cerraron un hermoso broche estas dos jornadas de trabajo, alegría y emoción. Cuando consideramos que era hora de irnos, la media luna en el cielo lucía brillante de alegría y orgullo. Se entregaba por completo y agradecida a los amigos de Raíces Alemanas de Tandil y su gente que habían logrado lo que se habían propuesto. 
El clima, con un sol radiante y un cielo azul acompañaron la riqueza de estas jornadas.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Pueblo Santa Maria junto a las instituciones. Un ejemplo de trabajo en equipo.


Presentaron diferentes actividades y fueron un digno muestrario del potencial educativo, cultural y artístico. Un paseo entre su gente y sus manifestaciones populares. Avenida 11 de Mayo colmada de público. Almuerzos en Weimannhaus y en el Salón Juan Peter. La casa del Fundador fue una de las tantas atracciones junto a las entidades educaciones.

Un recorrido por el Pueblo Santa María nos permitió presentar un simple muestrario de lo mucho que organizaron las instituciones para adherirse al programa oficial de las Fiestas Patronales, desde los establecimientos educativos, como la Escuela Secundaria Nº 2, la Escuela Parroquial con todos sus niveles, la Escuela Primaria Nº 4, el Jardín que acaba de cumplir sus 25 años, Club El Progreso, la Casa del Fundador, el restaurante de Javier Graff y casa de eventos Weimannhaus, entre otros lugares emblemáticos de la tercera Colonia.
Los almuerzos familiares en los domicilios, el funcionamiento del horno de las panadería elaborando Füllsen y lechones y después la multitud que se congregó sobre la Avenida 11 de Mayo.
Allí en ese lugar hubo stands de las instituciones que trabajaron a beneficio y donde sus dirigentes se esmeraron por presentar y elaborar comidas típicas, repostería y otras exquisiteces que forman parte del arte culinario de nuestros alemanes del Volga.
Comos siempre el pueblo presentaba sus mejores galas, ordenado, pintado, banderas nacionales y alemanas, emblemas todos que dan cuenta que las Fiestas Patronales siguen tan arraigadas como siempre en el corazón de la gente y en el sentimiento popular, por lo cual hasta la noche era constante el ir y venir de gente que visitaba a sus amigos, se reunía con sus familias y se repetían los abrazos y los saludos con la sincera expresión de “Muy Felices Kerb”.
Las autoridades compartieron el almuerzo en el Salón Parroquial Juan Peter donde la familia Minig de “La Casa del Fundador” elaboró el menú típico donde también la Banda Municipal participó después del acto protocolar y antes del desfile.
A lo largo de la Avenida 11 de Mayo fue masiva la presencia popular, los stands y kioscos de las instituciones y las atracciones que mantuvieron atentos a todos quienes visitaron la colonia en el domingo de las Fiestas Patronales.

Mensajes de amor, paz y alegría hubo en los actos centrales de Kerb


Diario Nuevo Día

Jorge Omar Urban se emocionó al recibir la distinción 
que le otorgó su pueblo por su dilatada trayectoria como 
suboficial de la Armada Argentina
Lo expresaron el párroco Leandro Volpe en su homilía, Omar Urban luego de ser distinguido, Regina Streitenberger, Patricia Maier y el Intendente Palacio en sus discursos.

Con brillo alegría y mensajes de concordia y unión, se desarrollaron ayer por la mañana los actos centrales de las fiestas patronales de Pueblo Santa María, kerb, en recuerdo y homenaje de la madre de Jesús, cuya mediación es siempre motivo de culto.
Primero fue la tradicional misa en el templo parroquial oficiada por el padre Leandro Volpe quien en su homilía abogó por la unión, por la alegría y entender que la responsabilidad para que así sea es de todos, puntualizó que no existe “un pueblo nuestro y un pueblo de los otros”.
La misa cantada por el coro y acompañada de música de una guitarra tuvo un cierre emotivo y brillante con el ingreso de la Banda Municipal de Música Bartolomé Meier que interpretó un himno religioso acompañando al coro.

Distinción a un hijo de Santa María

Tras ello en la plazoleta ubicada frente al templo de la avenida 11 de Mayo el pueblo y las autoridades se reunieron para dar forma al acto oficial de la Kerb. Allí tras entonar el Himno Nacional Argentino y la interpretación del Himno alemán a cargo de la banda de música, fue depositada por chicos de las diversas escuelas una ofrenda floral ante el monumento de la Virgen María. Por su aniversario le fue entregada una placa recordativa al Jardín de Infantes de la localidad.
Luego de ello fue distinguido Jorge Omar Urban, por su dilatada carrera militar en la Armada Argentina de la que se retiró con el cargo Suboficial Mayor, luego de servir en diversos buques y formar parte de la tripulación que estuvo 7 meses en las costas de Kuwait en ocasión de la primera guerra del golfo, entre otros muchos destinos. Además en los lauros de Urban figuran distinciones del Congreso Nacional, del gobierno kuwaití y del rey de Arabia Saudita.
Muy emocionado al agradecer la distinción Urban dijo ser uno más de su pueblo y que se sentía muy halagado por la distinción, además de destacar su permanente compromiso con su tierra natal, de la que acotó que nunca dejó de reconocer, recordar y volver en infinidad de ocasiones, a pesar de que por su profesión militar, estuvo muchos años alejado de Pueblo Santa María.

La fiesta de todos                                                              

Tras el habló la delegada municipal Regina Streitenberger quien en uno de los párrafos centrales de su discurso dijo: “Esta fiesta la hacemos los presentes y cada habitante de Pueblo Santa María que está en sus hogares, para agasajar y recibir a su familia”.
Más adelante destacó que “Omar (Urban), cuando se fue con 16 años a seguir su vocación, no existían los medios de comunicación que hay hoy”.  Puso de relieve el hecho de que Urban haya puesto su vida al servicio de la patria. “Pero vuelve al terruño a cada rato, es un hombre que está acá y es nuestro”.
 Luego comparó esa partida con el que siente cualquier familia, cuando debe enviar un hijo a estudiar fuera de Santa María.  “Que duro es el desarraigo. Nosotros como hijos de nuestro pueblo, una de las grandes cosas que cultivamos es la familia. Es uno de nuestros grandes pilares y enseñar a nuestros hijos. Nos cuesta que se vayan, que se vayan simplemente a estudiar en Bahía Blanca, para los padres es un dolor en el alma.  No me quiero imaginar lo que fue en esa época donde no se contaban con los medios de comunicación que hoy tenemos”.
“Este año en el marco del Bicentenario de nuestra patria creímos oportuno que fuera reconocido”, puntualizó la Delegada Municipal. “El también hizo su aporte a nuestra patria, que hoy es grande independiente  como nuestro Pueblo Santa María, que también lo es”.
“Gracias por venir a festejar el cumpleaños de nuestra madre, que un cumpleaños sola no hubiese podido festejar. Nos ha regalado un día precioso para cobijarnos bajo su manto protector. La fiesta se hace entre todos”, concluyó Streitenberger.

Un día especial

Tras ella fue el turno de Patricia Maier, la directora de la escuela Media Nº 2 que cumple 50 años en 2016. En el núcleo central de su discurso dijo: “Este es un día muy especial para nosotros que somos habitantes de Pueblo Santa María. Por un lado tenemos la alegría de organizar esta fiesta que es símbolo de reunión, de encuentro con gente de otras partes que viene a compartir con nosotros. Muchas veces también es un día de nostalgia  por gente que ya no está“.
Luego de destacar el esfuerzo de instituciones y personas para que la fiesta resulte un éxito y que todos trabajando puedan ofrecer algo especial. “Este año es también particular”, dijo más adelante Maier “Es el Bicentenario de nuestro país que nos albergó, a los alemanes del Volga y que nos dio la oportunidad de vivir, desarrollarnos  y conservar nuestras tradiciones. Le tenemos que agradecer también este espacio  y también destacar a nuestra escuela que cumple 50 años”
Maier cerró su alocución recordando que el 11 de setiembre es el Día del Maestro: “Que tiene esa vocación y la gran responsabilidad de educar a nuestros niños”, también tuvo palabras de agradecimiento para Omar Urban que en 2012 regaló una bandera, que dijo que es izada en ocasiones especiales.

El amor que construye y el odio que destruye

Cerró la lista de oradores el Intendente Palacio quien además de mencionar el día del maestro recordó el 11 de setiembre de 2011 y la caída de las torres gemelas en Estados Unidos. Contrastó el amor y la construcción en la figura de los maestros con el odio y destrucción de aquel hecho. “Esta es fundamentalmente una fiesta religiosa donde las instituciones y la familia se reúnen con el fin de conservar sus tradiciones”. Puso de relieve a Julio César Melchior de quien dijo se encarga de conservar a través de lo que escribe de todas esas tradiciones”.
“Nadie estará en desacuerdo en pensar que a través de la educación y el amor se construye, no sólo este pueblo, sino todos nuestros pueblos”, enfatizó el Intendente. “Creo que es importante que empecemos a hacer carne entre nosotros esto de la unión y de trabajar todos juntos. A quienes no lo hagan así, seguramente vamos a tener que hacérselo entender, porque lo único que hacen es detener el avance. Quienes no lo hacen así están fuera del objetivo que tenemos todos los argentinos. Queremos construir una paz que sea para todos, que la que necesitamos todos los argentinos de hoy en día”.
Finalmente Palacio rescató de la homilía del padre Volpe: “Alegrémonos de estar juntos, estemos alegres festejando este día. Feliz Kerb Pueblo Santa María.

“Agnes”, la película de amor que moviliza a los corazones suarenses

Fuente:  lanueva.com
Anahí González
agonzalez@lanueva.com 
Agostina Schwab y Nelson Bender, 
 fueron los encargados de encarnar 
a Inés (Agnes) Streitenberger y Erwin Rodder.
Su realizador, César Mellinger, recreó una historia romántica entre un marino alemán del acorazado Graf Spee y una joven de Pueblo Santa María. El rodaje comenzó en el mes de noviembre y convocó a más de 80 vecinos.

La historia de amor entre un marino alemán de Graf Spee y una joven de Pueblo Santa María, en Coronel Suárez, caló hondo en el corazón de César Mellinger -productor y camarógrafo del programa de televisión por cable Herencias Alemanas-, quien luego de conocer el relato de una descendiente de Agnes no dudó un instante en que debía recrear un tramo de su vida en imágenes.
Así, en noviembre pasado y con un presupuesto muy acotado, pero un entusiasmo arrollador, dio vuelo al sueño y emprendió el rodaje de Agnes, el film en el que participaron más de 80 vecinos de Coronel Suárez y sus colonias, entre protagonistas y extras.
“Siempre fui un defensor de la cultura de los alemanes del Volga y me pareció que filmar una historia basada en hechos reales era una buena idea”, comentó el realizador.
La película ya fue editada y se encuentra en la etapa de musicalización, que será interpretada por integrantes de la Escuela Municipal de Música que dirige Angel (Tuti) Schamberger.
La película está ambientada en el año 1945, por lo cual, tanto los escenarios como el vestuario debieron adaptarse a esta época.
“Recrearla no fue difícil. Hay carruajes en la zona que todavía funcionan y la gente también colaboró con el préstamo de automóviles de esos años”, contó Mellinger.
Durante el rodaje fue necesario recrear las fiestas que se llevaban a cabo por aquellos años en el Club Hotel de Sierra de la Ventana, primer complejo hotelero de Sudamérica y uno de los primeros casinos en la Argentina.
Para estas escenas se convocó a la comunidad y luego se asesoró a los interesados y se les asignaron papeles.
Los protagonistas de la película, Agostina Schwab y Nelson Bender, son jóvenes de la localidad que se prestaron a llevar a delante el proyecto. Todo se realizó a pulmón y con la colaboración de mucha gente.
“Debíamos estar en todos los detalles. Para una escena, por ejemplo, necesitábamos una cuna que no debía ser cromada, porque en aquella época aún no existían. Gracias a la gente logramos conseguir una cuna de chapa y madera”, contó.
El vestuario también lo proporcionaron los lugareños, quienes con gran entusiasmo solicitaron permiso a las abuelas para incursionar es los roperos en busca de capelinas, trajes y otros menesteres de época.
La ficción -con una duración de 77 minutos- se filmó en locaciones exteriores e interiores de las localidades de Coronel Suárez, Pueblo San José, Pueblo Santa María y Sierra de la Ventana, en Tornquist).
Dado que el Club Hotel de Sierra de la Ventana, donde transcurre parte de la historia, se encuentra en ruinas -se incendió en la madrugada del 8 de julio de 1983- fue necesario realizar una maqueta del sitio y buscar un edificio que tuviera un perfil de similares características.

Realidad y ficción

La historia de amor está basada en hechos reales y parte de un guión escrito por Sofía Schmidt.
El testimonio sobre la vida de Agnes lo proporcionó su propia hija, fruto de la relación de esta pareja, quien hoy tiene 71 años y vive en Coronel Suárez.
Inés (Agnes, en alemán) Streitenberger y el alemán Erwin Rodder se conocieron en el Club Hotel de Sierra de la Ventana. Él era uno de los tripulantes del acorazado Graf Spee, corsario alemán que batalló con naves inglesas en el Río de La Plata en el marco de la Segunda Guerra Mundial.
Dado que los alemanes que vivían en el hotel -detenidos e internados bajo vigilancia argentina- requerían de diversos servicios, entre ellos el de mantenimiento y limpieza del lugar, muchas jóvenes de la zona tuvieron acceso al edificio y establecieron vínculos con sus habitantes.
Agnes tenía 15 años cuando se enamoró del marino en una de las fiestas que solían celebrarse en el lujoso hotel y quedó embarazada. En 1945, fruto de ese vínculo, nació Silvina, quien proporcionó la vivencia con los datos que tenía. César Mellinger la plasmó en una película. Sin el entusiasmo de todos no hubiera sido posible.

El acorazado alemán, una historia dentro de la historia

El comandante del acorazado alemán Graf Spee, Hans Langsdorff, fue el primer oficial de renombre nazi que se suicidó en la Segunda Guerra Mundial. Fue el 20 de diciembre de 1939.
Tres días antes había dispuesto todo para hundir el Admiral Graf Spee, anclado frente a las costas de Montevideo, creyendo que estaba acorralado por los ingleses, sus enemigos en la contienda bélica (lo habían bombardeado en el Río de la Plata). En Uruguay le habían dado un plazo de permanencia de 72 horas para reparar la nave, pero no era suficiente. Decidió hundirlo y quitarse la vida.
Los marinos sobrevivientes desembarcaron en el puerto de Buenos Aires. Pasaron sus primeras horas en el Hotel de Inmigrantes, entre otros lugares, y la mayoría permaneció en Argentina hasta el final de la guerra. Fueron internados en varios sitios, entre ellos la zona serrana de Córdoba, Sierra de la Ventana, Isla Martín García y Mendoza.
Los tripulantes no estuvieron aislados, sino que confraternizaron con la colectividad alemana de Argentina. Se dieron casamientos con argentinas de origen germano. El film Agnes documenta en clave de ficción lo que sucedía entonces.

martes, 13 de septiembre de 2016

El verdadero valor de las cosas está en lo cotidiano, en los ejemplos que nos legaron nuestros ancestros

El verdadero valor de las cosas está en lo cotidiano, en los hechos simples de la vida diaria. En los gestos que se tributan a los hijos, la ternura que se entrega a los padres; en el brillo de una mirada arrullando nuestra tristeza; la sonrisa de un alma compartiendo nuestra alegría; y tantas pero tantas vivencias sencillas que de tan sencillas y cotidianas olvidamos que son lo más importante de la existencia y que serán lo único que harán trascender nuestra vida. Porque cuando ya no estemos en este universo caótico nadie recordará el grosor de nuestra billetera como tampoco recordará las posesiones materiales que pudimos haber poseído alguna vez; pero sí, todos, absolutamente todos a los que amamos, tendrán presente eternamente el amor que habremos sido capaces de entregar sin pedir ni exigir nada a cambio. Ese amor puro, franco, que se da con el corazón, sin palabras ni ostentación, nada más que con una entrega silenciosa y solidaria, con una profunda convicción y sentimientos desinteresados.
Sólo el amor, sólo la familia, nos mantendrán vivos permanentemente y nos educarán en la fe en Dios. Y sólo así sabremos que hemos vivido plenamente. Tan plenamente como nuestros ancestros, nuestros abuelos, nuestros padres... que siempre, minuto a minuto, cotidianamente, nos demostraron con el ejemplo lo que significa ser mujeres y hombres de bien. Respetables y honestos.
Sigamos su ejemplo de vida y llegaremos, al igual que ellos lo hicieron, a la felicidad suprema de saber que no hemos vivido en vano.

lunes, 12 de septiembre de 2016

Pueblo Santa María celebró con rotundo éxito su tradicional fiesta Kerb


La comunidad salió con todo fervor a la calle. Delegaciones de las instituciones y su gran desfile ante una multitudinaria presencia popular. La fiesta más representativa, donde después de los honores religiosos la población siente muy fuerte esta fiesta del reencuentro y de la familia. El Intendente Palacio pronunció breves palabras de salutación a toda la población por el significado de la Kerb.

A lo largo de la Avenida 11 de Mayo del Pueblo Santa María se llevó a cabo con gran despliegue el desfile de las instituciones, no solamente de la localidad anfitriona sino también el acompañamiento de otras delegaciones de Santa Trinidad, San José, Coronel Suárez y la zona rural, que se asociaron al magnífico acontecimiento que rinde homenaje a la Virgen a través de la Parroquia Natividad de María Santísima y luego todo el movimiento institucional que representan el eje central movilizador de Pueblo Santa María.
En un día a pleno sol, después del tradicional almuerzo de Kerb, la gente se fue agolpando sobre la Avenida 11 de Mayo, mientras las autoridades tomaron ubicación en el palco frente al Polideportivo de Club El Progreso, donde el Intendente Roberto Palacio, la Delegada Municipal Regina Streitenberger, autoridades municipales, el Ciudadano Destacado de Coronel Suárez Oscar Cimarosti, el Destacado Cultural Julio Cesar Melchior, representantes del Concejo Deliberante y Consejo Escolar, representación policial e institucional presidieron el desfile, donde tras el pedido de autorización por parte de los integrantes de un auto antiguo conducido por Miguel Lombardi y un joven con su acordeón comenzó a ponerse en marcha la habitual concentración que colmó la Avenida 11 de Mayo.
La Banda Municipal Bartolomé Meier, la representación de la Parroquia con la Imagen de la Patrona, escuela secundaria, primaria, inicial pertenecientes a la Escuela Parroquial, Escuela Nº 4, Jardín de Infantes junto a las entidades de bien público del acontecer deportivo, social, cultural, Centros de Jubilados, Taller Protegido, Grupo de equinoterapia De Corazón, Club El Progreso, las reinas representativas, entidades hermanas de los pueblos vecinos, delegación comercial, institucionales tradicionalistas, motoqueros, automóviles antiguos, maquinas cosechadoras, Bomberos Voluntarios de Coronel Suárez, Delegación Policial, no faltaron aquellos elementos que formaron parten del quehacer productivo de los antepasados como las tradicionales carneadas.
La historia de ayer y el presente se dio cita en el desfile, donde hubo entidades que presentaron alegorías y desfilaron con gran alegría a lo largo de toda la avenida principal, que estuvo repleta de público, las reinas pasearon su belleza y encanto, y un sinnúmero de atracciones que formaron parte de este evento que fue organizado por la Delegación Municipal.
Una nutrida delegación del Consejo de Adultos Mayores de las Municipalidad con la comparsa coordinada por Adriana Dos Santos y los talleres que se dictan para nuestros abuelos también formo parte de las principales atracciones del Desfile que concluyo con el paso de la Agrupación Tradicionalista 6 de Agosto y la despedida a la Banda Municipal mientras era impresionante la cantidad de público que colmo todo el sector asignado.

viernes, 9 de septiembre de 2016

¿Qué es la fiesta Kerb que celebran los alemanes del Volga?

“Las celebraciones de Kerb eran grandiosas y se dividían en dos partes: la jornada en que se conmemoraba la consagración de la iglesia al santo patrono de la localidad y el fin de semana siguiente en que se realizaban las festividades sociales. Las colonias multiplicaban su cantidad de habitantes porque llegaban familiares de todos los rincones del país.  Kerb y Pascua eran las dos únicas dos fechas del año en que toda la familia se reunía alrededor de la mesa paterna. Dábamos gracias a Dios mediante solemnes misas por todo lo que recibíamos en la vida diaria y también nos divertíamos organizando grandes eventos sociales. Era una celebración en la que reinaba la religiosidad más devota y la alegría más espontánea, con música y bailes”.

Memorias de Hans Rigelhof

Preludio de Kerb

A medida que la fecha de Kerb se acerca, las acti­vidades dentro de las viviendas se multiplican por doquiera. Porque las amas de casa, herederas de costumbres que sus abuelas les legaron, llevan  a cabo diferentes tareas para acondicionarlas mejor y darles un matiz más acogedor y bello.
Entre estas dife­rentes labores so­bresalen algunas que en sí mismas representan una curiosidad. Como el blanquear las paredes de las viviendas para embellecerlas e imprimirles un matiz más en­trañable y acogedor mediante la utilización de co­lores y texturas que sugieren la obediencia a un canon preestablecido por la tradición: antiguamente, la superficie de muros de las casas de adobe eran blanqueadas con cal viva apa­gada o, mejor aún, con el residuo del carburo cálci­co de los equipos de soldadura autógena. En las paredes interiores se ponía de manifiesto la gran creatividad de las abuelas alemanas del Volga, por­que para hacer más decorativo y alegre el ambien­te se tomaban ovillitos de lana destejida y se las mojaba en agua azul teñida con tintura para la ropa, y se las estam­paba sobre las paredes.
También se limpiaban y acondicionaban las vivien­das que poseían sus ladrillos exteriores a la vista, que pertenecían a familias más acomodadas: los techos de chapa se pintaban de co­lor rojo y las puertas, ventanas y pos­tigos de color verde, por lo que la imagen que ofrecían las colonias desde lejos eran las de unas pequeñas aldeas campesinas, de casitas muy blancas y techos rojos, agrupados como un rebaño a la sombra de la torre de la igle­sia en la ondulante sinfonía de verdes, azules y amarillos de la campiña pampeana en primavera, que hacía recordar a una vieja estampa europea.

Kerb


Las fiestas de Kerb eran grandiosas y se dividían en dos partes: la jornada en que se conmemoraba la consagración de la iglesia al santo patrono de la localidad y el fin de semana siguiente en que se realizaban las festividades sociales. El día en que la comunidad conmemoraba la consagración de la parroquia al santo patrono se formalizaba una procesión con el santo por las calles de la colonia y posteriormente una misa. Y en el fin de semana siguiente se efectuaba la celebración social, con grandes bailes que organizaban los clubes; partidos de fútbol; extraordinarios espectáculos  que distintas comisiones traían de diferentes lugares del país: como festivales de patín artístico con estrellas de relieve, show de todo tipo, con artistas de renombre,  y mil y una cosas más; multitudinarias quermeses que preparaban las escuelas parroquiales a cargo de las hermanas religiosas; todo era música; banderitas y lamparitas de colores cruzaban el patio de la escuela ornamentándola. Las calles bullían de gente. La familia se congregaba alrededor de la mesa para compartir una suculenta comida, consistente en asado al horno con papas, Füllsen, Strudel, entre otras delicias alemanas que cocinaban nuestras madres. La sobremesa se prolongaba con bulliciosas conversaciones, porque la mayoría de los integrantes de la familia solamente se reencontraban en esa fecha en particular; luego había música, baile, canto; y a la hora de la merienda llegaba el riquísimo Dinne Kuchen acompañado con mate o cerveza. Los lunes eran considerados feriados: por la mañana se iba al cementerio en procesión a rendirle homenaje a los colonos fallecidos, y por la tarde continuaban desarrollándose la quermese y los demás acontecimientos. En resumen, la fiesta de Kerb, en su faz social, se iniciaba el viernes y concluía el lunes a la noche con un multitudinario baile familiar.