miércoles, 20 de agosto de 2014

La habitación (Recuerdo alemán del Volga)

Por Julio César Melchior

La habitación en penumbras.
Madre e hijos rezan el rosario.
Se escucha la profundidad de un llanto.
Pañuelos húmedos de lágrimas.

La habitación en penumbras.
Seis velas moribundas arden.
Un crucifijo grande cerca de la pared
y un féretro en el centro.

La habitación en penumbras.
Un vaso con agua bendita.
Un ramito de olivos.
Y varias coronas de flores.

La habitación en penumbras.
Madre e hijos velan el sueño
del padre que duerme solo,
el sueño eterno de los muertos.

La habitación en penumbras.
¡Dios mío! ¡Qué desamparados y solos están,
el muerto en su ataúd de madera
y la madre y los hijos sin su ser querido!

lunes, 18 de agosto de 2014

Extraordinarias fotografías de un casamiento tradicional en Aldea Protestante

Las fotografías son gentileza de Mabel Stricker
(Muchas gracias, Mabel)

Un maravilloso evento en Aldea Protestante: un casamiento simbólico siguiendo las costumbres y tradiciones heredadas de los ancestros. Extraordinario festejo. ¡Felicitaciones por el esfuerzo y el trabajo realizado! ¡Son un ejemplo!





Kosser solidario en Pueblo Santa Trinidad


Participaron 50 jugadores. Ganaron Angel Sanferreiter y Néstor Cárdenas. Organizó el Grupo Los Entusiastas


En un tarde de sábado a pleno sol y una excelente temperatura, se llevó a cabo en el anfiteatro Andrés Schwab del Pueblo Santa Trinidad, un nuevo torneo de Kosser, en este caso solidario y dentro del marco de los festejos del 60 Aniversario del Club San Martín.
Allí se concentraron 50 jugadores de este juego tradicional, de nuestra ciudad, pero sobre todo de los tres Pueblos Alemanes que le dieron vida a este agradable encuentro familiar, ya que además se contó con el acompañamiento de chicos y sus familias que aprovecharon la tarde para disfrutar de la plaza y el anfiteatro.
El certamen también fue solidario, ya que los participantes no debían pagar inscripción a cambio de colaborar con útiles escolares, ropa, calzado y otros elementos, ya que todos los referentes del Kosser están haciendo una campaña porque en el mes de octubre viajarán a la localidad de Castelli, provincia de Chaco, donde llevaran todos los donativos que se vienen recaudando y se continuará de aquí a dicha fecha.
Por este motivo, los organizadores, el Grupo de Entusiastas de Pueblo Santa Trinidad, integrados por “Poli” Stremel, Carlitos Schmidt, “Carli” Sieben y los recientemente incorporados, Federico Schmidt y José Schabb, quieren hacer público su agradecimiento a todos los que participaron, a quienes donaron, no solo jugadores sino mucha gente que se acerco a hacer algún donativo y a la Delegación Municipal del Pueblo Santa Trinidad por auspiciar el evento.
Resultaron ganadores del torneo Ángel Sanferreiter y Néstor Cárdenas, mientras que el segundo lugar fue para Mauricio y Carlos Urban y el tercer puesto para Oscar Santarelli y Santiago Arzer.
La rueda de perdedores se la llevó la pareja integrada por Julio Hartmann y José Sieben, segundos Alejandro Roth y Juan Carlos Haag, mientras que el tercer puesto se lo adjudicaron José María Rack y Orlando Schmidt.
La próxima actividad de Kosser será en Pueblo Santa María, siempre con el mismo objetivo, recaudar donativos para el viaje solidario al Impenetrable Chaqueño en el mes de octubre, del cual tomarán parte cuatro representantes del Kosser de cada Pueblo Alemán y otros cuatro de nuestra ciudad.

sábado, 16 de agosto de 2014

Se viene la 13º Fiesta de la Carneada. ¡Quedan todos invitados!


Sábado 30 de agosto, casi no quedan tarjetas. Organizan la Asociación Descendientes de los Alemanes del Volga y la Asociación Germano Argentino de Pueblo San José.

Se viene la gran Fiesta de la Carneada este sábado 30 de agosto a las 21 horas en el Salón Germano de Pueblo San José.
Décimo tercera Fiesta de la Carneada organizada por la Asociación Cultural Germano Argentino y la Asociación Descendientes Alemanes del Volga.
El menú será: ensalada rusa con fiambre casero, chorizo hervido con ensalada, carne de cerdo y vacuna y papas al horno, vino blanco y tinto, gaseosas, de postre helado y durante toda la noche gran servicio de cantina.
Ameniza el Grupo Santa Anita de Entre Ríos y el Grupo Nuevo Visión.
Las tarjetas están a la venta a un valor de $220 en Coronel Suárez en Frutería y Verdulería La Frutillita de Daniel Verdecchia, ante Hugo Schwab en Rivadavia 114 o al teléfono 15 404899; y en Pueblo San José con Juan Hippener. 
Este 30 de agosto se viene la gran Fiesta de la Carneada 2014, un acontecimiento que reúne las familias de nuestros Pueblos Alemanes.

viernes, 15 de agosto de 2014

Este sábado torneo de Koser en Pueblo Santa Trinidad



La explicación de por qué causa tanto entusiasmo este juego tradicional de los alemanes del Volga. Carlos Sieben integra este grupo y habla sobre el particular. “Esto es algo a lo que jugaban nuestros abuelos, y qué mejor que sostenerlo, seguir esta tradición que nos enseñaron nuestros antepasados”.

Cada sábado concurren a regar las canchas, a realizar los partidos y a proyectar la manera de multiplicar este entusiasmo que sienten por un juego típico alemán, el que vieron jugar a sus abuelos. 
“Realmente nuestro nombre está bien puesto, porque nos apasiona un montón este juego. Yo me integré a los tres meses que estaba Hipólito Stremel y Carlos Schmidt. Un día me fueron a ver y les dije que iba a ir más adelante, cuando estuviera más edad, y la verdad que al poco tiempo fui, me integré con ellos, con Los Entusiastas, y desde entonces no falto; es algo que lo hago sin quejarme porque me gusta mucho. No hay nada mejor que encontrarnos cada sábado, hacer unos partidos, mantener las canchas, tomar unos mates y encontrarnos con los amigos. Esto es algo a lo que jugaban nuestros abuelos, y qué mejor que sostenerlo, seguir esta tradición que nos enseñaron nuestros antepasados”.
Carlos Sieben contó que hace poco tiempo fueron al Jardín de Infantes de Santa Trinidad y estuvieron más de una hora en el patio de la institución enseñando a los más pequeños las reglas para jugar este juego que viene de la antigüedad y en el que se utilizan huesos de la pata de los caballos.
Ahora, este sábado a partir de las 13:30 horas, en el Anfiteatro de Santa trinidad, habrá un torneo de Koser organizado por este grupo de entusiastas de este juego.
La entrada y la inscripción es un alimento no perecedero, el que se destinará al Impenetrable Chaqueño, donde proyectan viajar en el mes de octubre. 
Es que tienen una invitación de la localidad de Castelli, “que está a las puertas del Impenetrable, donde hay una numerosa comunidad alemana, las más grandes de las Asociaciones de Alemanes del Volga de la República Argentina”. 
Viajarán llevando las donaciones, varios juegos de huesos para los partidos de Koser, enseñarán las reglas de este juego para reverdecer la memoria de los de mediana edad y para transmitirla a los más jóvenes, entre otras actividades que ya se están preparando. 

miércoles, 13 de agosto de 2014

Amanecer en la colonia rubia

Los pájaros trinan en el amanecer, surcando el cielo de la colonia rubia. Se escucha el pregón del lechero, carnicero, panadero… Las voces de las amas de casa que salen a la vereda a realizar su compra diaria. La algarabía de los niños conversando en alemán. Los ruidos melodiosos que salen de la herrería, carpintería… El silencioso parlotear de la tijera del sastre y el habla cansino del martillo del zapatero.
El sacristán echa a volar las campanas de la torre de la iglesia llamando a misa. El sacerdote se apresta en la sacristía. Los monaguillos preparan sus enseres.  Las velas del altar arden. Doña Agüeda reza el rosario sentada en el primer banco, junto a Doña Ana, ataviada de negro, la cabeza cubierta con un pañuelo del mismo color, y la mirada fija en Jesucristo.
En el campo, los hombres labran la tierra bajo un cielo estrellado de gaviotas. Abren surcos en la tierra virgen para sembrar trigo. El trigo que florecerá en espigas de harina, pan y hostias.
Y en la inmensidad, los ojos de Dios velando a su pueblo: inmigrantes peregrinos que llegaron de allende el Volga para hacer fructificar el suelo argentino.

domingo, 10 de agosto de 2014

viernes, 8 de agosto de 2014

Recetas de Kartoffel und Klees, Kraut und Brei y Trucke Nudel

Kartoffel und Klees


Ingredientes:
1 kg. de papas
½ kg. de harina
1 huevo
½ taza de agua
1 pizca de sal

Preparación:
Colocar en un bol ½ kilo de harina, agregar el huevo, el agua y pizca de sal; mezclar bien todos los ingredientes hasta obtener una masa liviana y dejar descansar ½ hora aproximadamente. Cortar las papas en dados y ponerlas a hervir. Luego tomar la masa con las manos y cortar pequeños trocitos, dejándolos caer directamente dentro del agua, que debe estar en plena ebullición. La cocción de los Klees es de 5 minutos aproximadamente. Pasar todo por colador para que escurra bien. Se puede servir con chucrut, con pedacitos de panceta dorados previamente en aceite, con crema o con huevo batido.

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Kraut und Brei

Ingredientes:
1 kg. de papas
1 kg. de huesitos de cerdo o de panceta de cerdo
½ kg. de chucrut

Preparación:
Con las papas preparar puré. Hervir los huesitos de cerdo durante ½ hora aproximadamente y agregarle el chucrut y dejar hervir todo hasta que al carne esté cocida. Sacarlo y escurrirlo en el colador. Se sirve con el puré.

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Trucke Nudel

Ingredientes:
4 papas
3 huevos
300 grs. de harina
1 cebolla
Pedacitos de pan tostados

Preparación:

Cortar las papas en dados y ponerlas a hervir. Con la harina y los huevos preparar la masa para los Nudel (fideos), y cuando las papas ya están cocidas, agregar los fideos. Sacarlos, escurrirlos y poner la cebolla dorada previamente en aceite o manteca y los pedacitos de pan toastados (Kristier)


Las recetas fueron tomadas de un cuadernillo que la Escuela Parroquial Santa María editó y distribuyó el día de Kerb de Pueblo Santa María hace ya algunos años. Lleva por título: Recetas añejas (Para elaborar, compartir y disfrutar). He aquí la imagen de la publicación elaborada con muy buen criterio y selección, pues en ella están las recetas más representativas de la gastronomía de los alemanes del Volga.

martes, 5 de agosto de 2014

Carta de amor para una abuelita

 Por L.C. Galícia de Abarca
Escritora y Periodísta

Abuelita, te llamo así porque sé que eso eres para todos mis primos que son tus nietos, pero quisiera cambiarte el nombre y llamarte... mamá. Porque eso fuiste para mí desde que tu hija me llevó con amor a conocerte, hace tanto tiempo que estoy a tu lado que se de ti más que de la que me dio la vida, porque a tu lado… viví mi niñez… mi juventud… y fui dichosa.
Has sido enérgica y dura pero eso me ha servido para ser una chica juiciosa y limpia de corazón que lo tenía lleno de rencor por el abandono. Sé que mi madre buscó fronteras para que yo saliera adelante, pero tú me diste cariño para que lo agradeciera,  eres esa fuerza en la que me guarezco desde niña, el pilar que me ha sostenido en mis tristezas, la voz que me aconseja para no tropezar, la mano dura que corrige mis errores.
Sabes que nunca voy a olvidar ese día en que corriendo fuimos a comprar los tenis para el desfile, como te veía sudando y apresurada, preocupada por mí como sólo una madre lo hace. No olvido los cuentos increíbles que me contabas cada día para hacerme olvidar que tu hija no nos visitaría otra vez.
Abuelita milagros que haces pan de la nada. Abuelita consuelo para mi alma agitada, tu amor será recuerdo, añoranza, misterios.
Hoy llegaste pensando y no viste el juguete que dejó el primo Juan y resbalaste triste, no por tu dolor ni por lo que pasó, sentías ya no poder hacer los dulces de guayaba fresca a tus nietos, y esos guisados deliciosos que no olvido nunca.
Por favor no estés triste. Sé que a tu edad es difícil recuperarte pero sé que sembraste tanto amor que sobrarán nietos que vean por ti y si no es así estaré ahí a tu lado como siempre lo estuve. Ahora me toca cuidarte, porque durante el tiempo que tu lo hiciste descubrí que el lugar donde abunda el amor son tus brazos, que te quiero no como una nieta más, que siempre seré tu apoyo sin dudarlo,  que si ya no puedes levantarte no te apures, sabes bien que cuidaré de ti si enfermas, que correré si me llamas, que te quiero,  que te daré tanto amor como el que siempre recibí de ti, que seré tu guardiana... tu bastón... toda mi vida... por siempre. 

La soledad del abuelo

El anciano murmura sus plegarias
en el amanecer de un nuevo día,
sentado a la puerta del hogar de ancianos
mirando el horizonte de la calle infinita.

Espera un milagro de la vida,
aunque sabe que hace mucho
que dejó de creer en ellos.
Hasta duda de la existencia de Dios.

Sus hijos no vendrán, está seguro,
tan seguro cono que vendrá la muerte
a calmar tanto desasosiego
y  tanto pero tanto cansancio.

Sabe que debe esperar:
a los hijos que no vendrán
y a la muerte que sí vendrá
a traer el bendito consuelo.

lunes, 4 de agosto de 2014

XIV FIESTA DE LA SALCHICHA Y EL CHUCRUT

Fiesta típica, comidas alemanas y austriacas, concurso de clavadores, serrucho, el juego de la salchicha y fondo blanco de cerveza tirada. Participación del público. Canto y baile. Interesantes premios. Menú a la carta. Haga su reserva. No se la pierda. La consigna es venir preparados a divertirse. Con la actuación de Los hermanos Papp en acordeón y saxo y el grupo de baile de la embajada de Austria representado por Luiz Roos. (Reservas al Tel. 02255 466631).

viernes, 1 de agosto de 2014

¿Se acuerdan del eterno amor de mamá?

En invierno mamá nos despertaba a las siete de la mañana. Lo hacía con ternura, murmurando nuestros nombres con acento dulce mientras suavemente nos golpeaba en el hombro. Nos levantábamos aún medio dormidos y lentamente comenzábamos a vestirnos. Mamá preparaba el desayuno, inundando la casa de aroma a café negro y leche hervida.
Nos sentábamos a la mesa y mamá cortaba una enorme rebanada de pan casero y la untaba con abundante manteca y miel. A veces, la rebanada venía acompañada definas rodajas de chorizo o jamón. Comíamos con deleite, saboreando cada bocado.
Al mismo tiempo que desayunábamos, y mamá y papá tomaban mate contándose las tareas que tenían previsto realizar durante el día, despertábamos a la vida comenzando a revivir las pequeñas rencillas comunes de todos los hermanos. Nos empujábamos, reíamos, hacíamos comentarios irónicos sobre algún partido de fútbol jugado en la víspera. Susurrábamos alguna travesura de la que no debían enterarse nuestros padres. Planeábamos las aventuras de la jornada. O  empezábamos a pensar en el examen que iban a tomarnos en esa jornada en la escuela.
Hasta que mamá decidía que era el momento de concluir de vestirnos y traía el guardapolvo. Ese instante era toda una ceremonia. Mamá quería que saliéramos de casa perfectamente arreglados, con cada pliegue en su sitio, prolijamente peinado lo que era imposible. Por más cuidado que tuviéramos, siempre, siempre llegábamos a la escuela desaliñados. ¡Menos mal que mamá nunca llegó a vernos! Porque luego de despedirnos en la puerta con un beso e introducir en la cartera de útiles un alfajor o alguna otra golosina que pudiéramos degustar durante el recreo, se dedicaba a efectuar las labores diarias del hogar, que eran muchas y muy variadas. Tantas pero tantas que nunca pudimos dejar de sorprendernos que a las doce, cuando regresábamos de la escuela, estuviera esperándonos sonriente y con el almuerzo listo.
Mamá, como la mayoría de las madres descendientes de alemanes del Volga, nunca nos dijo “te quiero, hijo” con palabras; pero lo demostró cotidianamente a través de los hechos y sacrificios que realizaba sin siquiera citarlos. Ella, lo comprendimos de grandes, hubiera dado la vida por sus hijos sin siquiera mencionarlo. Entendía que el verdadero amor no se proclama a los cuatro vientos, sino que se entrega sin medida ni pedir nada a cambio.

Las ricas e inolvidables recetas de cocina de la abuela

Arde el fuego en la cocina a leña. La sopa exhala su vaho de vapor. El ambiente huele a caldo. Abuela cocina. Su casa es un hogar donde se comen las comidas más ricas. Ella sabe recetas que heredó de su madre y ésta, a su vez, de la suya, generación tras generación, durante centurias. Las llevaron de Alemania al Volga y del Volga las trajeron a la Argentina. ¿Dónde? En la memoria. Jamás estuvieron escritas en papel alguno. Simplemente las legaban. Las transmitían demostrando cómo se hacían. Así sobrevivieron. Y así continuarán sobreviviendo, sostiene abuela.

¡Y tiene razón!

(Tapa del libro “La gastronomía de los alemanes del Volga”, del escritor Julio César Melchior, a punto de agotarse en su novena edición, que rescata más 150 recetas tradicionales. Una obra que logró plasmarse luego de una ardua investigación y que alcanzó un éxito extraordinario.)

Invitación para escuchar la música tradicional de los alemanes del Volga

Séptimo gran fiesta del reencuentro santanitense y sus aldeas vecinas

¡Imperdible! ¡Todos a participar y compartir de este encuentro que seguramente resultará inolvidable! ¡Camaradería, alegría, reencuentro de familiares, amigos... excelente comida, música y mucho más! ¿Los esperamos!

Conferencia ¿Qué sucedió con los alemanes del Volga y sus aldeas en Rusia?

Gentileza de
Centro A.C. Wolgadeutsche

No dejen de asistir. ¡Los esperamos!

miércoles, 30 de julio de 2014

30 DE AGOSTO DE 2014: XIII SCHLACHTFEST (o fiesta de la carneada)

Por María Verónica Mayer Rattegan

 La misma es organizada en el mes de Agosto por la Asociación Argentina de Descendientes de Alemanes de Volga y la Asociación Cultural Germano Argentina de Coronel Suárez. Dicho evento concentra a más de 700 personas todos los años. Se puede degustar los productos de las carneadas, comida típica y baile que se extiende por varias horas. El fin de la misma es mantener viva la usanza de los Pueblos Alemanes, fortaleciendo y estrechando los lazos culturales y sociales, manteniendo las tradiciones de nuestros antepasados y promoviendo el desarrollo de nuestra colectividad. 
La música y las danzas son recursos culturales intangibles e indelebles dentro de las tradiciones de las colonias, aspectos que fueron transmitidos de generación en generación, que no se han perdido en absoluto con el paso del tiempo y por lo tanto siguen vigentes hasta el día de hoy, como características principales de nuestros pueblos. Ocupan un lugar importante en la vida cotidiana, ya que se utilizan en todas las ceremonias religiosas, fiestas, como así también en la vida diaria. Las canciones, bailes típicos y poesías que se pueden encontrar, en general, son motivados por hechos comunes de la vida, como puede ser la juventud, el amor, la filosofía de vida. Traducen triunfos y derrotas, alegrías y pesares, son una descripción de la propia forma de vida de nuestros antepasados.
¡Los esperamos!

miércoles, 23 de julio de 2014

“Tiempos de muchos sacrificios; pero también de felicidad”

Tambera. Quintera. Trabajadora rural. Huérfana de padre. Sin adolescencia. María Sauer falleció hace unos días en la Capital Federal. Nos dejó su legado en una entrevista concedida unos días antes de morir.

“Mi papá murió cuando tenía trece años. Mi hermano mayor dieciséis y mi madre treinta y ocho. Éramos ocho hermanos y una mujer ordeñando en el tambo, a partir de las cuatro de la mañana, con las piernas metidas en el fango de barro y bosta hasta las rodillas, con lluvia, con mucho frío. En invierno se nos congelaban las manos. Las vacas tenían el lomo blanco por las heladas. Pero la leche debía en los tarros para cuando pasara el carro que los buscaba para llevarlos a la fábrica de quesos, a las ocho y media.
“Mis hermanos menores lloraban. Estábamos a la intemperie. Nada importaba. No había queja posible: había que trabajar para sobrevivir. Teníamos una quinta de verduras enorme, que había que regar todos los días con baldes de veinte litros de agua, hacíamos conservas y dulces para todo el año. Carneábamos dos veces al año y hacíamos chorizos, jamones, de todo. Mamía cosía ropa para fuera. Horneábamos el pan en el horno de barro. Teníamos unas pocas ovejas para consumo. Un gallinero, que era un galponcito con aves y animales domésticos de todo tipo. Mamá vendía huevos, gallinas, pavos, gansos; lechones; leche, manteca, crema, ricota…
“Vivíamos cerca de la colonia, en un campo de ochenta hectáreas que nos dejó papá. En las que también se sembraba un poco de pastura y trigo.
“Mamá nunca se volvió a casar. Murió a los noventa y dos años, en la chacra donde enviudó y vivió toda su vida. Y de la cual partí para buscar trabajo en otras ciudades, hasta recalar en la Capital Federal. Donde vivo. Sola. Jamás me casé.
“Hice de todo para sobrevivir, igual que mi madre. Pero mi historia de grande no es tan importante. Lo importante es recordar la niñez y la vida que llevamos en aquellos lejanos tiempos. Tiempos de sacrificios; pero también de mucha felicidad”.

Hipólito Stremel, integrante de “Los Entusiastas del Kosser” de Santa Trinidad


                                               Fuente: www.lanuevaradio.com.ar

Explica el reverdecimiento de un juego tradicional alemán. Expectativas por un próximo viaje a Castelli, Chaco, promocionado esta actividad tradicional

“Poli” Stremel integra el grupo denominado “Los Entusiastas del Kosser”, que desde hace 3 años promueven la práctica de esta actividad, de este juego tradicional alemán, y proponen la realización de diferentes torneos, como para difundir y acrecentar su práctica. 
Incluso ahora están abocados también a llevar juegos completos (deben ser 34 huesitos de caballo, de la zona de las manos y las patas de este animal) para que queden en los jardines de infantes y en las escuelas, para asegurar la difusión entre las nuevas generaciones de niños.
“Queremos enganchar más juventud para que vengan a nuestros torneos y se entusiasmen. Mi nieto está llevando los huesitos de Kosser al jardín, pero el problema es que uno lleva los huesos, todos quieren jugar y luego todos se pelean. Estamos en eso de conseguir más, en esto están Hugo Schwab del Club Germano y Ernesto Palenzona, para que la escuela y el jardín de nuestra Colonia lo puedan tener y jugar en los recreos”.
Este juego, el Kosser, que se jugaba en todos los patios de las casas familiares de los Pueblos Alemanes hace muchos años y que luego cayó en el olvido, consiste en 34 huesos, 2 que se ubican en una punta, 2 en la otra y los restantes, cargados con plomo, que llevan los tiradores y que deben lanzarlos. 
El grupo de “Los Entusiastas del Kosser” se reclaman que cuando eran más jóvenes o siendo niños alcanzaban los 18 metros de distancia en cada uno de los lanzamientos, mientras que ahora llegan a 13, 15 metros apenas. Reconocen que muchas mujeres que están ahora acostumbradas a jugar al tejo logran mayores distancias y más efectividad en los tiros.
Para el 16 de agosto, en el marco de la celebración de los 60 años del Club San Martín de Santa Trinidad, habrá un torneo. La entrada costará un alimento no perecedero, juguetes en buen estado de uso y útiles escolares, los que serán llevados en un próximo viaje a Castelli, en la Provincia del Chaco.

Proyecto de llevar el juego de Kosser hasta Castelli, Chaco


Sobre esta iniciativa La Nueva Radio Suárez habló con Hugo Schwab, Presidente del Club Germano Argentino de Pueblo San José.

Castelli es una comunidad cuyos habitantes, cerca de 40 mil, son en su mayoría descendientes de alemanes del Volga. 
Hacia la década del ´30, luego de una gran sequía que tuvo lugar en toda la Pampa Húmeda, muchas familias viajaron hacia esa zona del Chaco para radicarse. 
Hasta allí llegaba el tren, en ese punto estaba establecida la circulación ferroviaria, por lo que allí se instalaron en busca de trabajo y la posibilidad de un futuro más próspero. 
Castelli es hoy la puerta al Impenetrable y es también un lugar donde la necesidad de mucha gente es palpable, por lo que se constituye en una oportunidad para la expresión solidaria. 
Para el mes de octubre, concretamente el 11, está prevista la partida de una delegación de personas representativa de los tres Pueblos Alemanes y también de Coronel Suárez. 
Todos son jugadores de Kosser que viajarán dispuestos a enseñar lo que saben de este tradicional juego de los alemanes.
El Presidente del Club Germano, Hugo Schwab, contó que se está organizando este viaje que será de intercambio cultural (se proponen divulgar y promover el juego de Kosser) pero también solidario, ya que estarán llevando alimentos no perecederos, juguetes, ropa y útiles escolares para los niños de las familias con mayores necesidades.
La Municipalidad colabora con el transporte de las personas que integran esta delegación del Distrito.
Por otra parte, desde Castelli, el año que viene, estará viniendo una profesora que sabe el idioma alemán, lo que se denomina el alto alemán, para empezar con la enseñanza de esta lengua en las nuevas generaciones y también a los adultos, en una propuesta de preservación de una de las manifestaciones de identidad cultural más importante que tienen los pueblos, su idioma.

Extraordinaria repercusión del libro “Aprender a vivir, reflexiones para el alma” de Julio Cesar Melchior

Quedan los últimos ejemplares en Librería y Juguetería Lázaro de calle Lamadrid, en Coronel Suárez, y también puede adquirirlos desde todo el país comunicándose a juliomelchior@hotmail.com.



En un extraordinario éxito de venta se convirtió el libro "Aprender a vivir, reflexiones para el alma", del escritor Julio César Melchior.
Tanto es así que apenas un mes después de haber sido presentada la obra se están vendiendo los últimos ejemplares y ya se está preparando la segunda edición, que estará en las librerías en los próximos días.
En ella el escritor abre su alma y expone sus pensamientos más íntimos y reflexiones que ayudan a conocernos, valorarnos y amarnos. Y para ser mejor personas. Para alcanzar nuestros sueños y nuestras metas. Para ser felices. Para crecer y desarrollarnos interiormente. Tal vez por eso el libro logró cosechar tanto éxito y llegar al corazón de los lectores.
¡Apúrese a adquirir los últimos ejemplares! ¡Se agota!


viernes, 18 de julio de 2014

El tesoro que guarda el recuerdo

Por María Rosa Silva
 

Días de sol, de alegría sin igual, de inocencia llena de sueños. Noches y días hechos para disfrutar con los cinco sentidos y la felicidad a flor de piel. Una aventura por vivir. Vacaciones en familia: la emoción y los nervios de viajar en tren. Bolsos, valijas pesadas cargadas de ganas vivir. Vasos y botellas de vidrio, sandwiches gigantes para un hambre aún mayor. Muñecas, marcadores y libro para pintar.  Así partíamos mis padres y yo desde Constitución (Buenos Aires)  rumbo a la colonia. Despertar y ver campo verde. Muy verde. Y un cielo tan azul y tan inmenso que mis ojos no podían abarcar. Mágicamente nos transportábamos en el tiempo. Calles de tierra, una casa de adobe y lámpara a kerosén. Un abuelo que hablaba en alemán y ya era muy viejito, con otra vestimenta que la de la ciudad, otras costumbres, y nada de juegos. Bomba de agua muy fresca, un baño tan lejos que era una travesía cruzar todo el patio para ir. Y cuando iba me daba miedo. De noche, ni hablar. El pastito era mejor. Jugar bajo el inmenso árbol con mi papá mientras probaba por primera vez la sandía y la escupía. Subirme a la camioneta de mi tío, una Chevrolet enorme que soñaba manejar. Tender ropa en un cordel sujeto por un palo que jamás pude subir porque era muy pesado. Un jardín con flores y mariposas que asombraban por su belleza. Una enredadera repleta de campanitas. Sapos feos que me hacían gritar de susto. Primos y primas grande que me mimaban sin parar. Noches de música de grillos y luces de luciérnagas. Todo era perfecto. Nada desentonaba ni rompía ese mundo de ensueño. ¿Será por eso que las vacaciones fueron tan pocas? No eran cada año como ahora. No había vacaciones de invierno y de verano. Fueron cuatro o cinco en toda la infancia y la adolescencia. ¡Pero fueron perfectas! Hasta hubo un muchachito, el vecinito, que era especial, y a quien esperaba ver para sonrojarme y esconderme. No faltó nada en esas historias de verano. Es el tesoro que guarda mi memoria. Hubo una vida paradisíaca, la vida que viví en familia en nuestras vacaciones.

sábado, 12 de julio de 2014

“Mi padre me entregó en casamiento dos veces por conveniencia económica”

Entregada en matrimonio por su padre a los diecisiete con un hombre de treinta y cinco por conveniencia económica. Viuda a los treinta con cuatro hijos, sin contar los seis de su difunto esposo. Vuelta a casar por su padre con un hombre doce años mayor que ella. Nuevamente viuda con cinco hijos. Aurelia Gottfriedt solamente conoció la vida a la sombra de maridos que le impuso su progenitor y que la maltrataron psicológica y físicamente.

“Mi papá nos crió con dureza” –cuenta Aurelia. “Enseguida nos gritaba, nos insultaba y nos pegaba, con la alpargata y con el cinturón. Todavía conservo una cicatriz que me dejó con la hebilla del cinturón en la pierna. Bebía mucho. Mi madre vivía llorando. A ella también le pegaba cuando regresaba borracho del bar.
“Mi papá no trabajaba nunca. Era un caso perdido. Lo único que hacía era tomar vino y jugar a los naipes. En casa nos la rebuscábamos con lo que nos daban los vecinos para comer. La gente fue muy generosa con nosotros.
“Cuando cumplí diecisiete años un estanciero viudo de treinta y cinco, padre de seis hijos, me pidió en casamiento a mi padre. Me entregó sin dudarlo a cabio de un poco de plata, que gastó en unas semanas. Mi marido lo terminó echando de casa porque no soportaba que fuera todos los días a pedir dinero. Se harto de verlo borracho –revela con ojos tristes Aurelia.
“Tuve cuatro hijos. Enviudé muy joven, a los treinta. El hijo mayor de mi esposo recién fallecido con un abogado y la ayuda de un tío, se quedaron con toda la herencia. Me tuve que volver a casa de mi padre con mis hijos. Él enseguida me volvió a entregar a otro pretendiente: me caso con un hombre doce años mayor que yo.
“Los dos maridos que tuve me hicieron llorar mucho. Me pegaron. Me maltrataron. Pero esa era la vida de la mujer en aquellos años. No había a dónde ir. Tenía que pensar en mis hijos.
“”Lloré a mis maridos. Los quise mucho pero ahora que estoy sola vivo más tranquila. Mis hijos me quieren, me cuidan, me protegen.
“La vida fue muy dura para mí, es cierto, pero también fui feliz. Trabajé mucho; pero también tuve momentos de alegría.
“Así es la vida” –sentencia Aurelia, poniendo punto final a la entrevista.

La anciana reza junto a la cocina a leña

La anciana reza el rosario.
Reza por sus difuntos. 
Para el descanso eterno de sus almas.
Para el perdón de sus pecados.
Para la redención de los hombres.
Para la paz en el mundo.
Para mitigar el hambre de los pobres.
Vestida de negro.
La cabeza inclinada.
Sentada junto a la cocina a leña.
Viuda y huérfana de hijos,
la anciana reza por todos.

Autor: Julio César Melchior

jueves, 3 de julio de 2014

Fotografías con historia (Con nombres y apellidos)

 Año 1953. Fiesta de compromiso de Filomena Schroh y Marcelo Schwerdt. Junto a ellos están la madre de la novia, doña Catalina Weimann y del novio, doña Ana Rekovski. También los acompañan, con todo su cariño y deseándole toda la felicidad del mundo, los siguientes familiares: Elsa, Catalina y Alfonso Schroh; Rufino, Reinaldo, Mercedes y Verónica Schwerdt; María Melchior, Delia Schwerdt, Feliciana Schroh; Guillermo Schroh; Agustina Melchior y Juan Schwerdt.

Recuerdo del festejo de los 90 años de Rosa Hubert. Que fueron celebrados en un clima de ternura y gratitud por todo lo bueno que ella supo brindar a lo largo de su frictífera existencia. Fue una fiesta magnífica, tal como lo demuestra esta imagen en que doña Rosa aparece junto al cariño de sus nietos: Eduardo, Rubén, Estefanía, Eliana, Diego, Marina, Ariel, Virginia y Florencia.

 Año 1967. Alumnos de escuela primaria: Clara Heit, Cristina Schmidt, Nora Gottfriedt, Lucía Berg, María Reising, Silvia Mildenberger, Inés Schwab, Ullmann, Weigel, Isabel Schwab, Roberto Lindner, Rubén Melchior, Carlos Martel y José “Tito” Gebel. 

Scherzfragen (Preguntas ingeniosas)

Welcher Hut passt auf keinen Kopf?

Der Fingerhut

Welches Glöckchen gibt keinen Laut?

Das Schneeglöckchen


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¿Qué sombrero no cabe en ninguna cabeza?

El dedal

¿Qué campana no da ningún tono?


La campana de nieve

El día que murió mamá

Nos dejó solos. Nos dejó una casa llena de silencios y un enorme vacío en nuestras vidas. Se marchó en otoño, en un atardecer gris y frío.  Sin quejarse ni lamentarse. Cómo lo hizo todo en su existencia: acatando la voluntad de Dios. Cerró sus ojos y se durmió pacíficamente. Junto a ella, sus hijos, mirábamos sin comprender. “Mamá no podía morir. Mamá era eterna”. Pero mamá murió. La luz de su mirada se apagó lenta e inexorablemente. El cuerpo fue quedando tieso, las manos sin caricias, sin ternura y sin afecto.
La habitación se llenó de llanto. Las mujeres emitieron gritos desgarradores. Se abalanzaron sobre el cuerpo sin vida, lo agitaron: “Mamá, mamá, no nos dejes”. Pero mamá ya no estaba; mamá ya no podía escucharnos. Mamá se había ido. Nos dejó solos. Absoluta y desoladamente solos. Sin su voz, sin su presencia colmando nuestras existencias de amor. Sin el consuelo de saberla esperándonos aun cuando  viviéramos lejos, muy lejos... Ella siempre parecía esperarnos. Siempre podíamos volver y encontrarla en la casa de nuestra niñez y abrazarnos a sus brazos y encontrar el consuelo que sólo ella era capaz de brindarnos.
Alguien llamó a la casa funeraria. Llegaron varios hombres con un féretro. Lo introdujeron en la habitación, junto a la cama donde yacía el cuerpo de mamá. Frente a la puerta cerrada, escuchamos el crujir de la madera, los ecos de la tapa que uno de los hombres seguramente apoyaba contra la pared... y nos pareció imposible imaginar que estuvieran colocando a mamá dentro de un ataúd.
Volvimos del cementerio y mamá ya no estaba en casa. La casa, su casa, nuestra casa, estaba de duelo. Todo parecía llorarla y extrañarla. Hablábamos entre sollozos, murmurando. Alguien se animó a recordarla, luego otro y otro... y la casa se llenó de vivencias, de anécdotas; de imágenes; de sentimientos dolorosos; de sensaciones que asfixiaban el alma. Era terrible evocar a mamá y comprender que ya no volveríamos a verla jamás.
Alguien se repuso y se animó a decir que mamá ahora sólo era una tumba y nada más. Otro, más práctico, reflexionó que “la vida continúa”. Opinó que había que seguir adelante. Comenzó a hurgar en los secretos de mamá, en “su” cuarto, “su” ropero, “su” ropa, “su” vida íntima... esa que apenas hacía unas horas le pertenecía solamente a ella.
Los demás hermanos no dijeron nada. La casa se convirtió en un caos. Se repartieron los restos de mamá. Lo poco que dejó. Vaciaron la vivienda. Lo que tenía precio lo vendieron; lo que tenía valor, lo llevaron consigo; y lo que no, lo arrojaron al olvido.
A los pocos días ya no había duelo. Todos partieron a sus lugares donde residían, junto a sus propias familias, en Coronel Pringles, Bahía Blanca... Y me dejaron solo, en la colonia, cargando recuerdos, angustia, soledad y llanto. Y me dejaron solo, con mamá, que todos los domingos espera mi visita en el cementerio para que le lleve un poco de agua bendita y le cuente de sus hijos que están lejos y no vienen nunca a visitarla.