Rescata

Para más información pueden comunicarse al WhatsApp: 2926 461373 o al Correo electrónico juliomelchior@hotmail.com

jueves, 8 de septiembre de 2022

Mi infancia

 Mi infancia es mi madre
con su paciencia infinita,
la mano protectora de mi padre,
mi abuela cantando el Tros-Tros-Trillie.

Mi infancia son los Krepel,
las bolitas de los Dünekuchen,
las rueditas de los Wicknudel,
el relleno de los Strudel.

Mi infancia es la escuela,
la pizarra negra,
la tiza, el borrador,
la dura regla del maestro.

Mi infancia es el trabajo.
Ayudar a mi madre.
Colaborar con mi padre.
Ser niño y hombre a la vez.

Mi infancia es la nostalgia
de descubrir lo que perdí,
aquella tarde de primavera
cuando de mi casa me fui.




miércoles, 24 de agosto de 2022

Si vas de visita a mi pueblo, diles que los extraño y que jamás los olvidé

 Si vas de visita a mi pueblo y recorres sus calles al atardecer, verás familias enteras sentadas
en las veredas tomando mate, a la sombra de los árboles, conversando en alemán. Verás a los niños jugar en libertad, sin miedo, corriendo detrás de la pelota. Verás un cielo de estrellas surgir lentamente en el horizonte, con la noche que llega y el día que se va con el sol, cobijada en los brazos de la
luna. Verás lugares hermosos, en los que se conjuga el ayer con el hoy. Verás viviendas que se construyeron con el pueblo, en los lejanos años de la fundación. Con techos a dos aguas, corredores largos y amplios, cenefas, bombas de agua, jardines con todo tipo de flores, patios grandes, verdes, huertas, molinos. Una iglesia majestuosa. Una avenida ancha. Ramblas con árboles centenarios.
Si vas de visita a mi pueblo, saluda a mi gente, esa bella gente de alma generosa, manos extendidas, temerosa de Dios, trabajadora, honesta, sacrificada, que nunca baja los brazos. Que jamás deja de creer. Esa gente rubia de ojos claros que descienden de colonos que un día llegaron a esos lares desde las lejanas tierras del Volga, a forjar su ideal en este suelo argentino.
Si vas de visita a mi pueblo, diles que los extraño y que jamás los olvidé. Diles que sueño con volver y descansar junto a ellos. Diles que estoy regresando. Diles que ya reservé mi lugar, junto a mis padres y a mis abuelos, al lado de mis hermanos.
No te olvides de darles mi mensaje. Ellos sabrán comprender. Y echarán a volar las campanas para esperarme y acompañarme en mi último viaje.

La comida de los alemanes del Volga

 El alma de la cocina alemana del Volga en una imagen y en cada recuerdo que guardamos de las comidas de mamá. Una de esas comidas inolvidables son los sabrosos Wickelnudel. Para tener la receta y poder igualar a los que hacía mamá podemos adquirir el libro La gastronomía de los alemanes del Volga. Para información de cómo tenerlo no dejen de comunicarse por privado, al correo electrónico juliomelchior@hotmail.com.

Los esperamos en la Feria del Libro de Coronel Suárez con todos mis libros sobre los alemanes del Volga

 Todos mis libros sobre los alemanes del Volga, que rescatan la cultura, historia, costumbres,
gastronomía, infancia, la vida de la mujer, están en nuestro stand instalado en el Mercado de las Artes "Jorge Luis Borges" hasta el viernes 26 de agosto. Donde además encontrarán más información y bibliografía sobre nuestros ancestros.
Los esperamos a todos!
Juntos mantenemos viva la memoria de nuestros antepasados.


sábado, 20 de agosto de 2022

Receta de licor de guindas casero del abuelo Federico Streitenberger

Mientras las abuelas se dedicaban a cosechar y a pelar frutas y verduras para cocinar dulces, los abuelos también tenían su tarea: recolectar y cosechar guindas para elaborar el delicioso guindado que luego bebían en las reuniones familiares y con amigos, a veces, jugando a las cartas o departiendo una larga e interminable conversación.
La elaboración del guindado requería sapiencia y experiencia. No era cosa tan sencilla. Hubo abuelos que jamás revelaron sus secretos. Porque, obviamente, como todas las recetas de los alemanes del Volga, la receta del guindado también fue pasando de generación en generación a lo largo de los siglos y siempre de manera oral. Esto hacía que, en algunas ocasiones, la receta podía variar levemente en la tradición de una familia a otra. De mi libro “La gastronomía de los alemanes del Volga” les presento una receta que pertenece al abuelo Federico Streitenberger. Obviamente que en mi libro encontrarán muchas recetas más de los distintos licores que elaboraron nuestros ancestros.

Ingredientes:
200 grs. de guindas maduras
200 grs de azúcar
1 trozo de canela en rama
1 clavo de olor
Cáscara de ½ naranja
700 c.c. de aguardiente

Preparación:
Lavar las guindas, quitar el cabito y descarozarlas. Colocarlas en recipiente de vidrio, agregar azúcar y especias. Añadir 3 carozos (abiertos con la ayuda de un martillo y triturado con cascanueces) y bañar con aguardiente. Dejar macerar 6-8 semanas, filtrar y dejar reposar una semana más.

La sorpresa de la abuela

 María Eugenia soñó con su abuela. La soñó frente a su cocina a leña revolviendo el contenido
de una olla, en su casa, en la colonia, donde la vio por última vez cuando niña, antes de que sus padres decidieran emigrar a Capital Federal, en busca de un mejor futuro para sus hijos.
La abuela no dejaba de revolver mientras un rico aroma a arroz con leche se iba esparciendo por el ambiente.
En la mesa de madera, siempre limpia, había una carpeta tejida a crochet en el centro y sobre ella, un pequeño florerito antiguo.
La rodeaban varias sillas. Un banco largo contra la pared. Un mueble pequeño, muy rudimentario, donde asomaban sus pocas pertenencias domésticas: unas ollas, una sartén, platos…
Al despertar, María Eugenia sentió una profunda melancolía. Una nostalgia que se quedó en su interior a lo largo de todo el día. Y el siguiente. Y el siguiente. Y el siguiente. Decenas de recuerdos se le venían a la mente. Su abuela lavando ropa con ayuda de una tabla de lavar en una enorme palangana. Su abuela barriendo el patio con una escoba fabricada por el abuelo con ramas de los árboles. Su abuela planchando con una enorme plancha a carbón. Su abuela cocinando. Su abuela elaborando Wickelnudel, cocinando Maultasche, friendo Kreppel. Siempre su abuela en la mente. Su querida abuela, fallecida hace ya treinta años.
Con estos recuerdos dando vueltas en su interior, con una tristeza que se iba profundizando a medida que pasaban los días, se sentó frente a la computadora a buscar sin saber exactamente qué.
Sin darse cuenta de lo que buscaba, encontró parte de sus raíces gastronómicas, su identidad y una manera de mantener vigente la memoria de su abuela.
En la pantalla leyó:
-Libro "La gastronomía de los alemanes del Volga", del escritor Julio César Melchior, rescata más de ciento cincuenta recetas tradicionales.
Una amplia sonrisa se dibujó en sus labios mientras encargaba el libro. Su alma vibró de entusiasmo.
-Voy a recuperar todas sus recetas. A aprender a cocinarlas.
María Eugenia no veía la hora de tener el libro en sus manos para preparar Kreppel, Maultasche, Kleis, Wickelnudel… Estaba decidida. Aunque tuviera que repetir la receta una y otra vez. Ella estaba dispuesta a continuar el legado de su abuela.
-El sueño fue un presagio -exclamó feliz.

lunes, 15 de agosto de 2022

Se llevará una nueva edición de la Füllsen Fest, en pueblo San José, partido de Coronel Suárez, en la provincia de Buenos Aires

 El 12 y 13 de noviembre se llevará a cabo una nueva edición de la Füllsen Fest, en pueblo San José, partido de Coronel Suárez, en la provincia de Buenos Aires.

La comisión organizadora celebró el sábado con una cena donde estuvieron los más allegados, el 7mo aniversario de la Füllsen Fest, de pueblo San José.
Como siempre, la comida resultó espectacularmente sabrosa, donde el Füllsen volvió a ser la estrella que acompañó la carne asada con papas.
Hablaron en la ocasión, Hugo Schwab, uno de los primeros presidentes de la fiesta y uno de sus impulsores, y Diego Dome quien lleva adelante estas realizaciones en los últimos años, con mucha dedicación.
Anunciaron en la ocasión que el día sábado 12 de noviembre actuará la Zimbabwe (banda de raggae) y el día domingo 13 Los Moros (grupo melódico formado en 1976), además de artistas locales en el escenario.
La cena se llevó a cabo en el club Germano, y estuvo amenizada por Rubén Montoro y otro de los integrantes del grupo Revelación, presentándose esta vez como el dúo Rafa y Tomás.
Se entregaron 3 reconocimientos: a la Cooperativa Eléctrica San José, que lo recibió Ricardo Fhur. Otro reconocimiento para Gustavo Waigel y otro para Antonio Resch, permanentes colaboradores.
La comisión, también entregó una placa a Diego Dome, por todo el trabajo que realiza, de alto compromiso y dedicación.

Fuente: La Nueva Radio Suárez

domingo, 14 de agosto de 2022

Video grabado en el dialecto de los alemanes del Volga

A la mujer alemana del Volga

 La mujer, ese ser que es madre, confidente, amiga, ama de casa, doctora, jardinera, maestra, esposa, ecónoma, que en silencio para no preocupar a su familia calla sus penas, sus dolores, sus miedos. La que todo lo puede y soluciona. La que ama, sufre ausencias, siente soledad e incomprensión y vuelve a ser fuerte. Esa mujer que nos dio la vida tuvo una vida sacrificada donde debió crecer y aprender a ser adulta a los golpes. Esa mujer quiere y debe ser conocida, comprendida, valorada y admirada. Para ello escribí el libro "La vida privada de la mujer alemana del Volga", para que sus descendientes puedan conocerla, bucear en su interior, conocer sus secretos y tesoros y así poder decir con la satisfacción a flor de piel: soy descendiente de una gran mujer.
Para más información sobre el libro comunicarse a juliomelchior@hotmail.com o al WhatsApp 01122977044.

La cultura de los alemanes del Volga

 Una vez mas, y gracias a mis lectores que confían en mi trabajo literario desde hace mas de 30 años, armando los pedidos para ser enviados a distintas partes del país. Juntos rescatamos, revalorizamos, difundimos y legamos nuestras raíces y cultura, nuestra historia y nuestra identidad para que no se pierda y sigamos siendo con orgullo descendientes de alemanes del Volga. Conozcamos de donde venimos y defendamos nuestras raíces.

La peluquera traviesa

 -Siempre esperan hasta último momento – se quejó la peluquera. A una semana de la fiesta y todo el pueblo quiere cortarse el pelo- agregó mientras acomodaba su peine, la tijera y una toalla que parecía haber secado varias cabezas.
El cliente número uno y el cliente número dos esperaban su turno sentados, uno al lado del otro, detrás de la mesa, en el largo banco, en la cocina.
La peluquera terminó de poner la silla cerca de la cocina a leña e hizo sentar al cliente número uno, que era varón.
Empezó a cortarle el cabello manipulando la tijera con ademanes profesionales, gesto adusto y sin emitir palabra alguna, plenamente concentrada en su tarea.
El cliente número dos observaba.
Concluido el corte, el cliente número uno se sacudió la cabeza y fue a mirarse en el espejo que colgaba de la pared.
El cliente número dos, que era mujer, ocupó su lugar en la silla.
La peluquera le desenredó las trenzas y se las cortó.
-Ahora se usa el pelo corto- dijo.
La cliente no emitió queja ni opinión.
Concluido el corte, la cliente número dos también fue a mirarse al espejo.
La puerta de la cocina se abrió y los niños se miraron estupefactos.
-Qué le pasó a tu pelo?-le preguntó la madre a la cliente número dos, que tenía ocho años.
El juego había terminado.
La peluquera, de diez años, comprendió que le esperaba un severo castigo.

Está próximo a agotarse la décima quinta edición del libro "La gastronomía de los alemanes del Volga" del escritor Julio César Melchior

 Está próximo a agotarse la décima quinta edición del libro "La gastronomía de los alemanes del Volga" del escritor Julio César Melchior. La obra literaria que más repercusión alcanzó no solamente dentro del Distrito de Coronel Suárez sino en el marco de la cultura de los descendientes de alemanes del Volga.

Una vez más, como viene sucediendo desde el día que nació, allá por noviembre del 2009, el libro "La gastronomía de los alemanes del Volga" vuelve a agotar una nueva edición, esta vez, la décima quinta. Lo que significa que el escritor Julio César Melchior lanza una edición por año, aproximadamente. Todo un acontecimiento literario histórico para el Distrito de Coronel Suárez y los descendientes de alemanes del Volga.
El libro nació en un momento oportuno, porque muchas recetas se estaban extinguiendo en el pasado y el olvido a causa de la vida moderna, que va dejando de lado las comidas con muchas calorías y que necesitan varias horas para su preparación, después de haber sobrevivido, de manera oral, durante más de doscientos años, alimentando a los alemanes del Volga en su largo peregrinar que se inició en Alemania, prosiguió en Rusia y concluyó aquí, en la Argentina, su patria definitiva.
El escritor Julio César Melchior logró mediante la publicación de este libro rescatar y conservar para la posteridad más de 150 recetas tradicionales, entre ellas, las más emblemáticas, las que conforman la identidad culinaria, histórica y cultural de los pueblos alemanes y que muchas de ellas son el centro sobre las que giran multitudinarias fiestas como la Strudel Fest, Fullsen Fest y Volga Fest, entre varias otras, que se organizan en las aldeas y colonias distribuidas a lo largo y ancho del país.
Asimismo el libro cosechó amplia repercusión en la Argentina y el exterior, siendo muy valorado no solamente por los amantes de la buena cocina sino por quienes siguen la carrera de Chef o por alumnos que cursan estudios que tienen que ver con la emigración, antropología o ciencias sociales y la historia, para realizar sus tesis. También se lo puede encontrar en las cocinas de restaurantes que sirven platos tradicionales, en bibliotecas y en cocinas de otras culturas y colectividades.

miércoles, 10 de agosto de 2022

Julio César Melchior: sus libros, un mundo de sensaciones y emociones

Cuando lo presentamos como el escritor de pueblo Santa María, todo el mundo sabe que nos referimos a Julio César Melchior.

Ha trascendido las fronteras de su pueblo y del distrito, ampliamente. Sus escritos a través de la web, son recibidos en diferentes partes del mundo, y sus libros están en bibliotecas (y cocinas), de toda Argentina y el mundo. ¿Por qué en las cocinas?, porque entre sus libros, está el de Gastronomía de los alemanes del Volga que tiene recetas probadas, vueltas a hacer, probadas otra vez y aprobadas por manos expertas de cocineras de la colonia y el propio autor en jornadas memorables que compartieron las entrevistadas y el escritor, tratando de transformar (y lográndolo con creces) aquellas medidas de “un poquito, un puñadito”, etc, en gramos, para que sea un verdadero libro de recetas. Tanto interés sigue despertando ese libro, que a muchos años de su publicación no para de reeditarse, y acaba de ser publicado en inglés, por lo que ya está en países como Estados Unidos, Inglaterra, Canadá, Australia, donde le han solicitado ejemplares.
En el próximo mes de enero, en el 2023, se van a cumplir 30 años de haber publicado la primera nota en un medio de Coronel Suárez, que hoy ya no existe, en la Revista Regional.Publicó primero tres libros en coautoría, y 4 antologías, por sucesivos premios que ganó en concursos de poesía y narrativa, cuenta en una entrevista.
El primero que publicó escrito totalmente por él fue un libro de poesía: En tus ojos un misterio. ¿Le gusta más la poesía o escribir historias sobre los alemanes del Volga?, le pregunto, mientras que entre quien entrevista y el entrevistado media una extraordinaria cantidad de libros, que son los que ha publicado y que ha expuesto, ordenadamente en su escritorio. “Todos”, responde y agrega: “En general me gustan todos”. 
Cuenta que la primera nota la publicó en enero de 1993. Ese primer año hizo actualidad de pueblo Santa María. Ahí iba intercalando historias cotidianas. Y al año siguiente, surgió la oportunidad de escribir sobre los alemanes del Volga. Cuando empezó a hacerlo, muchos le dijeron que no iba a tener suficiente material, que quizás lo iba a tener para 1 o 2 años…”Pasaron 30 años, y sigue habiendo material”, dice Julio, con la convicción de siempre.
Hace 30 años, debía haber apenas 2 ó 3 libros publicados en el país, sobre los alemanes del Volga. Había muy poca información,  me dice. Es que sucedían varias cosas: por un lado el paso del tiempo, la modernidad, el crecimiento y el desarrollo de las colonias y el país hacía que muchas costumbres se perdieran porque se consideraban fuera de moda, de época. Julio, vio que había que hacer dos cosas: “rescatarlas y a su vez, revalorizarlas. Esa fue la meta en aquel momento”, nos dice, y agrega que “desde el momento que empecé, me propuse hacerlo con la verdad, así doliera.  Otra de las metas que se propuso, fue darle un enfoque netamente literario. Por eso, dice, “mucho de lo que recogí, lo convertí en cuentos, tengo un libro de ensayos, de gastronomía, de poesía”.
Al principio pensó que siempre iba a hacer poesía, pero su objetivo de rescatar y revalorizar costumbres, tradiciones, historias de vida, lo fue llevando por el camino de la narrativa también.
Ha recorrido un largo camino Julio C. Melcior. Se acordó que en el año ´93, ´94, cuando integraba varias instituciones de su comunidad, fue con el presidente de una de ellas, a hacer una entrevista a LU 36. En ese momento, yo lo quise sumar al reportaje. Tímido, me dijo que no. El se acuerda risueño que en ese momento le dije: “Ya te voy a agarrar un día”. “Tuvieron que pasar varios años para que yo aceptara hablar”, me dice. También se acordó que un gran empuje le implicó el espacio de Graciela Recosky y Gladys Graff, en 2004, en La Nueva Radio Suárez. Esos espacios Hilando Recuerdos, con muchísimo éxito, fueron la inspiración para la publicación del periódico del mismo nombre.
¿Como hizo el libro La vida privada? Creando empatía iban relatándoles los hechos. A veces las entrevistas duraban 3 o 4 horas a raíz de haber usado ese corset para esconderse. “Lograba, que se rompiera el dique”, me dice, “surgían historias increíbles que tenían guardadas y a veces eran tabú, que ellas creían por la gran influencia de la iglesia que era pecado, que Dios las iba a castigar. A medida que se iban abriendo, se daban cuenta que significaba un gran alivio para ellas contar esas historias”.
“La ropa sucia se lava en casa” es uno de los capítulos de su libro La vida íntima de la mujer alemana del Volga. “Nada debía salir de ahí, porque si traslucía algo hacia la sociedad, la misma familia condenaba y expulsaba a la mujer, la sociedad terminaba por aislarla, según que norma moral había violado y la iglesia terminaba expulsándolas también de la grey, porque en la mayoría de los casos no les permitía confesarse.
Entonces, esa mujer terminaba completamente sola, segregada también por la familia. Como las comunidades eran autosuficientes, vivían muy aisladas lo que les quedaba por hacer, es aislarse o irse, que es lo que hacían muchas mujeres.  Este libro… La vida privada, publicado en el año 2009, “es criticado por mujeres de 40, 50 años. Las que tienen hoy, 70, 80, 90 años, jamás lo criticaron, sintieron que ahí se contó su verdad”, me cuenta
Este libro, publicado por primera vez en el año 2009, y con varias reediciones, es el que le abrió la puerta al mundo académico nacional. Aunque suene curioso, dice Julio, “quienes descubrieron mi trabajo en torno a todo lo que es universitario, fueron los chicos que empezaron a hacer sus tesis”. Cuenta que comenzó en la UNS, en la UBA, y en varias universidades privadas de Capital Federal. Ahí empezaron a notar sus producciones. Al principio como insumo para preparar sus tesis, luego como material de estudio, en facultades, donde se estudiaba Psicología por ejemplo.
Los primeros ejemplares, se vendieron muy rápido; hubo que hacer una reedición. Luego se produjo como una meseta en el interés por este libro. “En los últimos 5, 6 años, resurgió con mucha fuerza. Para entonces, en la 3era edición, el libro incluye más material nuevo sobre la temática. Es que “las abuelas, a medida que habían ido leyendo el libro, otras abuelas se contactaron conmigo porque tenían cosas que contar, historias terribles, sus propias vivencias”, nos cuenta Julio César Melchior.
El libro La gastronomía de los Alemanes del Volga, en castellano y en inglés; En tus ojos un misterio, La infancia de los alemanes; Lo que el tiempo se llevó de los alemanes del Volga; Historias para leer con el corazón; Historias para el olvido, Letanías, Aprender a vivir, Reflexiones para el alma, la Historia de los alemanes del Volga… son todos sus libros.¡¿Cuál es el mas querido por el autor? ¿O lo son todos, cada uno, uno hijo?
“Cada uno es un hijo, cada uno representó una dificultad diferente, en su momento…. Historias para leer con el corazón, que nació en el 2005, cuando sobrevino un gran cambio personal, una gran transformación. Le costaba hablar por los medios, dar reportajes, pero ese libro fue vehículopara darle confianza, afianzarlo, logrando seguridades a partir de su presentación en el Concejo Deliberante. “Me acuerdo de ustedes conversando en la radio, diciendo que era otra persona; era verdad. Algo me había hecho cambiar”, dice Julio. “Ese libro, significó un antes y un después en mi vida.
Con 56 años, rememora que el momento más difícil fue la integración con la secundaria,“muchos de esos dolores fueron generados por una incomprensión personal y del mundo externo.  Por lo que pasaba por dentro. Hubo como una autodiscriminación, eso no me permitió la integración que yo hubiera deseado. Que acepte mis sueños y crea en ellos un poco más, eso, me llevó a un camino muy largo y mucho trabajo”
Cuando uno le pregunta a Julio como está, dice, sin duda alguna, “Estoy feliz”, y así se lo ve, pleno, satisfecho, completo. Y lo aclara, por si hace falta, “Estoy muy bien y feliz, por un montón de circunstancias. En lo personal, es uno de los momentos más dichosos de mi vida y en lo literario, por todo lo que ha sucedido en los últimos tiempos, donde han sucedido hechos muy auspiciosos. Creo, que es la cosecha de las cosas que he ido sembrando a lo largo de estos años”, dice en una sabia y acertada reflexión.

lunes, 8 de agosto de 2022

Maravillosa tarde de té organizada por la Comisión del Taller Protegido de pueblo Santa María

 En la tarde de ayer se llevó a cabo en el SUM de la Escuela N 4 de pueblo Santa María, partido de Coronel Suárez, pcia de Bs. As. una tarde de té con tortas organizada por la Comisión Directiva del Taller Protegido de la localidad, que preside Carmen Adam. El evento contó con la masiva concurrencia de vecinos y fue una jornada de integración y solidaridad, en la que los jóvenes que asisten al taller y la comunidad disfrutaron de un encuentro en el que hubo, además de mucha alegría, confraternidad y demostraciones de afecto, música, humor, la presentación del coro integrado por los jóvenes del taller y un excelente servicio de té, café con leche, chocolatada, tortas y al atardecer deliciosas pizzas. Todo esto llevado a cabo de manera generosa y desinteresada por la Comisión Directiva y un grupo de padres y jóvenes que hicieron posible la concreción de este evento, como asimismo contaron con la colaboración de comercios y particulares que donaron premios para ser sorteados entre los que asistieron al té. Una vez más, como en cada evento organizado por la institución, los vecinos y familiares dijeron presente para trabajar codo a codo en el mantenimiento y funcionamiento de este emprendimiento que genera integración y fuentes de trabajo.
Por lo que felicitamos a todos los que hicieron posible esta extraordinaria reunión y continúan trabajando por el bien de la comunidad.




martes, 2 de agosto de 2022

Mi infancia en la aldea

 Mi infancia es mi madre
con su paciencia infinita,
la mano protectora de mi padre,
mi abuela cantando el Tros-Tros-Trillie.

Mi infancia son los Krepel,
las bolitas de los Dünekuchen,
las rueditas de los Wicknudel,
el relleno de los Strudel.

Mi infancia es la escuela,
la pizarra negra,
la tiza, el borrador,
la dura regla del maestro.

Mi infancia es el trabajo.
Ayudar a mi madre.
Colaborar con mi padre.
Ser niño y hombre a la vez.

Mi infancia es la nostalgia
de descubrir lo que perdí,
aquella tarde de primavera
cuando de mi casa me fui.

Libro de recetas alemanas del Volga

 
Para adquirir el libro u obtener información no duden en comunicarse al correo electrónico juliomelchior@hotmail.com o al WhatsApp 01122977044.

lunes, 18 de julio de 2022

Yo me quedé soltera porque tuve que cuidar a mis padres- cuenta doña Ofelia

 Yo no me casé, tuve que quedarme soltera para atender a mis padres. Tuve un novio que me insistió mucho. Había comprado los anillos y todo; pero yo le dije que no, porque ¿quién se iba a hacer cargo de mis padres? Todos mis hermanos ya se habían casado. Lloré mucho, porque yo quería casarme y tener varios hijos, como mis dos hermanas. Pero no pude. Mis padres estaban solos y era la que quedaba sin casarse porque fui la menor de siete hermanos- cuenta doña Ofelia.
Así que mi novio se casó con otra mujer y tiene tres hijos. A veces, lo veo pasar y es triste pensar en lo que pudo haber sido mi vida. Hoy podría ser abuela. Pero estoy sola en esta casa que ahora me queda grande. Sin hijos. Sin nietos. Y sin marido.

lunes, 11 de julio de 2022

La 19º edición de la Schlachfest (Fiesta de la Carneada) mantiene vivas las tradiciones alemanas

Exitosa fiesta en el Salón Cultural Germano Argentino, con organización
conjunta de la Asociación Argentina de Descendientes de Alemanes del Volga, filial Coronel Suárez, y el Club Germano Argentino, de Pueblo San José. Hubo música, baile y la comida típica de la carneada.

Una de las fiestas más populares organizada por la Asociación Descendientes Alemanes del Volga y la Asociación Cultural Germano Argentina es la Fiesta de la Carneada, que tuvo su 19º edición, en el amplio y remodelado salón del club Germano Argentino en pueblo San José.
La fiesta tuvo como atractivo una propuesta variada del menú típico de una carneada, este año con el agregado de un leberwurst casero, la presentación del Alles Froh y la música del grupo Astral con su despliegue y lo mejor de la música alemana.
La comida se llevó un lugar importante en la consideración de los asistentes, cerca de las 10:00 de la noche los mozos llevaron hasta el centro del salón los tradicionales carritos con los productos típicos de la carneada, con platos que incluyeron entre otras cosas morcillas blancas y negras, chorizos caseros, queso de chancho, jamón crudo y ensalada de papas, como entrada, además del ya mencionado leberwurst. Luego el tradicional chorizo hervido con ensalada y como plato principal carne con papas para coronar con helado de postre.
Desde distintos puntos del país llegaron delegaciones para disfrutar de esta fiesta que tiene reconocimiento provincial desde hace once ediciones.
Al momento de los discursos tanto Juan Hippener como Hugo Schwab, organizadores, destacaron el esfuerzo previo de los colaboradores de siempre, con los asadores, las mujeres que trabajan en la cocina y el espíritu festivo que siempre los acompaña.
Juan Hippener, presidente de la Asociación Descendientes de Alemanes del Volga, dijo que “son tantos años de sacrificios y alegrías para que la gente disfrute. Hace 19 o más años que comenzó esta fiesta, éramos un grupo de aquellos pioneros que hoy ya no están, soy el último”. 
Además sostuvo que “ellos me enseñaron todo y agradezco de corazón a todos los que vinieron a disfrutar. Trabajamos desde hace varios días para esta fiesta y agradezco a Dios que me sigue dando salud para poder estar una vez más en esta fiesta”. 
Hugo Schwab, emocionado por la entonación del Himno Nacional Argentino, ya que es la primera vez que la fiesta se celebra un 9 de Julio, Día de la Independencia, recordó un poema de su autoría escrito hace tiempo que habla del sacrificio de aquellos alemanes que llegaron con dudas, sueños y muchas ganas de trabajar y fueron recibidos por un país que les abrió las puertas. 
El intendente de Coronel Suárez, Ricardo Moccero participó junto a su secretaria privada Estefanía Vallejos y los delegados de los pueblos San José y Santa Trinidad de esta edición de la fiesta. 
El Jefe Comunal elogió a la entidad organizadora del evento popular, que sin lugar a dudas refleja el quehacer de los antepasados reafirmando el interés y vocación puesta al servicio de mantener intacto el criterio que recupera y trasciende los usos y costumbres de nuestros Pueblos Alemanes y sus descendientes.
Mencionó su paso por Alemania y dijo que “esta fiesta es un orgullo. Estamos muy contentos de tener esta gente trabajadora y dedicada. Después de dos años hoy podemos festejar todas las fiestas que vienen por delante y lo más importante es estar unidos y conservar las tradiciones”. 
La fiesta tuvo un momento de reconocimientos y este año recayó en un colaborador incansable y silencioso, Daniel Verdecchia quien recibió una placa acompañado de su familia y se llevó el aplauso y el reconocimiento de todos. 
El grupo Astral y el ballet de Alles Froh completaron la noche con su alegría e hicieron bailar a todos los presentes hasta altas horas de la madrugada. 






viernes, 8 de julio de 2022

Los hornos de barro del Club Germano cocinarán unos 300 kilos de carne

 Se recuperaron dos de los tres hornos que tuvo el club, desde sus inicios. Desde hace un
tiempo se han puesto en funcionamiento otra vez, en diferentes eventos. Y será allí, donde por primera vez se horneará la carne que será servida como tercer plato en la Fiesta de la Carneada, en Pueblo San José, Pcia. de Buenos Aires.
Diego Dome es el responsable de esta recuperación. Cuenta que los hornos, “son prácticamente de cuando nace el club. Se usaban momentáneamente después, y luego fueron quedando en el olvido”. 
Recuerda que tenía unos 12 o 13 años, cuando su tío Reynaldo Dome, era un habitué del club Germano, y siempre cocinaba. “Un día se casa una tía mía, hermana de Reynaldo. Yo estaba sentado en lo que era todavía una cocina chica, cuando Reynaldo me pregunta si quiero aprender a usar los hornos”. 
Relata Diego que fue en ese momento, donde le transmitió algunos secretos. “Me dijo cómo tenía que hacer, cómo tenía que quemar y hasta que altura tenía que quedar la parte blanca de los ladrillos, para que el horno esté caliente. Eso, quedó en la historia. Yo tenía 13 años”. 
Cuenta que en el año 2013, después de la fiesta de los 125 años de la fundación de la colonia, hablando con Hugo Schwab, le preguntó que se podía hacer con los hornos. Ahí Diego le dijo que se podían usar. Le propuso probar y ver si respondían de la misma manera. “Los prendimos y ahí hicimos creo que 60 kilos de carne. Salió espectacular, me acordaba de las instrucciones que me había dado Reynaldo Dome en ese momento; lo hice de la misma manera y salió genial”. 
A partir de ahí, se hicieron muchos acontecimientos usando estos hornos. Fiestas de casamiento, fiestas de 15, otros eventos. Pero será la primera vez que serán usados para la Fiesta de la Carneada. “Es historia viva, historia que se puede palpar. El gusto es distinto, único”, dice Diego Dome, que tendrá la responsabilidad de cocinar unos 300 kilos de carne para servir a casi 700 comensales, este sábado. 

Padre e hijo: el privilegio de seguir juntos la tradición

Fuente: lanuevaradiosuarez.com.ar 

Marcelo Waigel tiene 75 años, es quien enseñó a su hijo Gustavo esta tradición de las carneadas. La que –cuenta en una entrevista, mientras ayuda a embutir chorizos-, aprendió de sus suegros.
Dice que su hijo lo hace trabajar mucho con “estas locuras de Juan y Gustavo. Nosotros, somos todos ayudantes”. En este hombre se ve la satisfacción del trabajo compartido, con una tradición transmitida de generación en generación. 
Recuerda que “aprendí con mi suegra, mi suegro. Yo era recién casado. A veces nos quedábamos los dos solos, mano a mano, son mi suegra, trabajando en esto. Comprábamos los cerdos. Se hacía un chancho grande y una vaca. Era mucho trabajo. Eran 3, y a veces, hasta 4 días de trabajo ininterrumpido”. 
Dice que si bien, hay diferentes variaciones para elaborar la morcilla negra –pueden llevar pedacitos de chocolate, pasas de uva, nueces-, en lo de sus suegros, se hacía la variedad común, sin estos agregados. Y se hacía más o menos la misma cantidad de morcilla negra que blanca. “Antiguamente, la morcilla negra era toda cortada a cuchillo. Ahora, se pica todo”, dice. 
“Me encanta participar en esto”, dice Marcelo Waigel, mientras, continúa trabajando con entusiasmo, con el placer de estar participando en los preparativos de esta fiesta, apoyando a su hijo y a toda la comisión organizadora.

Chorizos embutidos, queso de cerdo cocinado y prensado, sabrosas morcillas blancas y negras, listas, para la 19° edición de la Fiesta de la Carneada

Ya se siente el aroma, el sabor y la alegría de una nueva edición de la Fiesta de la Carneada,
que tendrá desarrollo el sábado en el Club Germano de pueblo San José, en la Provincia de Buenos Aires, en su edición número 19.
En estos días, la amplia cocina del Germano ha estado con la actividad a pleno. Como este jueves por la tarde, por ejemplo. Mientras en una mesa embutían chorizos, en una batea, se seguía “dándole masa a la carne”, como se dice en la jerga de esta fiesta y de esta actividad.  
En otro lugar, manos laboriosas picaban cebolla de verdeo y perejil a raudales, para condimentar toda la factura de cerdo, estrella indiscutida de esta celebración que rescata costumbre de muchas familias que con las carneadas se aseguraban comida para pasear el invierno y más también.  
Con tanto alimento a disposición, se podía recibir visitas sin problema, aun cuando llegaran sobre el horario de la cena o el almuerzo, y para poder atender parientes por varios días, total, en las despensas abundaban los chorizos secos, las morcillas, y los jamones, para compartir con los seres queridos. 
La Nueva Radio Suárez visitó la cocina del Club Germano, para poder ver todo este maravilloso trabajo de elaboración, que el sábado, tendrá cerca de 700 bocas, degustando toda esta enorme producción. Por allí estaban muchas personas trabajando, hombres y mujeres; muchos conocidos,
otros no tanto, pero todos laborando con empeño, dedicación y entusiasmo, porque después de 2 años vuelve la Fiesta de la Carneada con fuerza y entusiasmo renovado. 
Dicen que el plato inicial tendrá alrededor de ½ kilo de facturas de cerdo, a saber: queso de chancho, morcilla blanca, morcilla negra, queso de leche de vaca, chorizo seco, salamín, leberbusch, la novedad que se incorpora en la edición número 19 de la Fiesta, que tendrá desarrollo este sábado. Y por supuesto, ensalada rusa –para acompañar-. Esto será el principio, porque después la cosa seguirá con chorizo hervido; un tercer plato con carne al horno con papas; y postre. A la madrugada -¿quedará hambre, todavía?-, se servirá, en sándwich, las patas flambeadas, con varias horas de cocción, lo que asegura que salgan bien tiernas. 
Hugo Schwab, Diego Dome, Gustavo Waigel, el padre de Gustavo, Marcelo Waigel, Daniel Verdecchia; por nombrar algunos de los que estuvieron trabajando mucho esta semana. Y por supuesto, Juan Hippener, vigilando de cerca que todo se realizara según lo previsto, eran algunas de las muchas personas que ayer por la tarde trabajaban con un entusiasmo increíble en el Germano, en los preparativos centrales de esta fiesta. 
Se cargaban entre ellos, había diferentes opiniones sobre el nivel de condimentos para las facturas que se iban elaborando, debatían si más o menos sal, como parte del folklore de esta fiesta. 
“Aprendí la mayoría de él y de mi abuela que en su momento era una intrépida dentro de lo que eran las carneadas, hasta los 80 años estuvo dando vueltas dentro de las bateas. Es, como seguir una tradición”, dijo Gustavo Waigel, refiriéndose a su padre. Agregó que “esto, le gusta a la gente”. Y a todos los de la comisión del Germano y de la Asociación Alemanes del Volga, les gusta mucho por supuesto. Ya saben que el chorizo que se secó y el salame, salió espectacular. 
Cómo saben que esto –el chorizo que se va a servir hervido y que se dispondrá para secar, también- va a estar bien condimentado?, le preguntamos a los entrevistados con ignorancia. La respuesta de Gustavo: “Ese es el secreto que tenemos guardado bajo 7 llaves con Juan. Tiene que ver la mano, el amasado, el porcentaje de carne de cerdo y carne vacuna; tiene que ver con el lugar donde se seca. Y el paladar”. 
Daniel Verdecchia, fue el encargado entre otras cosas, de condimentar el queso de cerdo. “Va a salir bien”, aseguró. Y sin grasa, porque se ocupa de desgrasarlo bien, después de la cocción. 
En bateas grandes, más de 200 kilos de carne de cerdo y vaca, picada, fueron amasados por varias horas, “dándole masa, para ligar, porque si no, la carne queda suelta. Tiene que quedar pegada entre sí, porque de lo contrario queda con aire al embutirlo”, explicaron. 
En tanto, en Juan Hippener, la emoción y la ansiedad eran evidentes. Emoción contenida por dos años sin poder realizar esta fiesta, por la pandemia. Sin poder probar mucho de esto que se está elaborando porque los médicos le han recomendado cuidarse por su salud coronaria.  Explicando, que la ansiedad que siente se va a calmar, recién cuando la gente esté probando el primer plato, que tiene todas las elaboraciones estrellas de esta fiesta y dé su aprobación. 
Después que se suceda el segundo y tercer plato, cuando todos estén satisfechos, ahí se va a producir un clásico: Juan Hippener el creador de esta fiesta, ingresando al salón colmado por 700 personas, con los brazos en alto, saludando a todos, con la satisfacción del deber cumplido, por el trabajo en equipo de muchas personas, y dejando bien arriba una de las más arraigadas tradiciones de los alemanes del Volga, las carneadas.


jueves, 7 de julio de 2022

Los cachorros de la señora de la canasta

 Yo tenía diez años- cuenta don Simón- cuando regresé de la escuela y mi hermana, que era dos años mayor, llegó corriendo gritando “vení, Simón, vení a mirar lo que pasó. No lo vas a poder creer”. Mi hermana estaba feliz. Ni me dio tiempo a dejar los útiles ni de quitarme el guardapolvo. Me agarró de la mano y me llevó casi corriendo al fondo de casa y me pidió que me metiera, arrastrándome, en un hueco que había en los ligustrines. Desconfiado y todo, lo hice. Cuando estuve dentro del hueco descubrí algo que me dejó asombradísimo para mis diez años: mi perro, el perro que me había regalado el abuelo, estaba amamantando a ocho cachorritos. Me quedé un rato ahí observando obnubilado y sin comprender. Eran tan pero tan hermosos. Cuando salí del hueco mi hermana ya no estaba, así que ingresé a la casa para preguntarle a mi madre qué es lo que había pasado. Me respondió que a la mañana cuando me fui a la escuela había pasado una señora con una canasta regalando cachorritos. Yo me sentía infinitamente agradecido hacia esa señora.
A partir de allí les mostré mis hermosos cachorros a todo el mundo. Mis amigos se sentían tan felices como yo, todos querían un cachorrito. Pero yo no quería entregar a ninguno. Lo único que me parecía curioso es que las personas mayores me miraran con cara de pobre angelito cada vez que repetía la historia de la señora de la canasta regalando cachorritos. Uno de mis amigos se enojó mucho porque no podía creer, indignado, que la señora no hubiera pasado también por su casa. Si él también tenía un perro que se llamaba Fritz.
¿Por qué su perro no podía estar amamantando también cachorritos? ¡Que señora tan mala!, repetía una y otra vez.
(El mundo infantil en el que crecieron, se formaron y desarrollaron nuestros ancestros, con sus costumbres y tradiciones, incluido el idioma que, lentamente, se va olvidando y por ende perdiendo, se rescatan en el libro "La infancia de los alemanes del Volga". Para más información, comunicate al correo electrónico juliomelchior@hotmail.com).

martes, 5 de julio de 2022

Me casé tres veces y tres veces quedé viuda, cuenta doña Elisa

 Me casé tres veces. Mi primer marido se llamaba Pedro. Bebía muchísimo. Se la pasaba en el bar. Siempre regresaba borracho y con ganas de pelear conmigo. Una vez se enojó tanto porque la comida estaba fría que me clavó un cuchillazo en la pierna. Estuve varios días en cama, porque había perdido mucha sangre. Pedro murió joven. Lo mataron en una pelea, en el campo. Estaba borracho. Con él tuve dos hijos- revela doña Elisa.
Mi segundo marido se llamó Agustín. Me volví a casar porque tenía que criar a mis hijos. No tenía a nadie que me ayudara. En aquel tiempo no existían las ayudas sociales. Mis padres ya tenían suficiente con criar sus propios hijos.
Agustín también me maltrató y humilló mucho. Tuvo una amante que vivía en la otra cuadra. Los domingos los pasaba con ella, porque mi marido no estaba. Una vez se lo reproché u me rompió la nariz de un trompazo. Nunca volví a decir ni hacer nada más que llora y llorar. Con él tuve cinco hijos. A Agustín lo mató el marido de su amante, que un día llegó antes de lo previsto y los encontró juntos. Le pegó un tiro en la cabeza. Mi hijo menor tenía seis meses.
Por eso, mis padres y hermanos me consiguieron un marido. Uno de cincuenta y ocho años, que fue muy bueno conmigo. Nunca dejó que me faltara nada, ni a mí ni a mis hijos. Era muy generoso y me daba todos los gustos. Nos fuimos a vivir a su casa y tuve dos hijos más.
Volví a quedar viuda muy joven y con hijos, pero esta vez ya no quería casarme, porque estaban mis hijos mayores, que me ayudaron a criarlos y así salí adelante. Fue muy difícil porque todos insistían que tendría que volver a casarme pero yo ya no quería saber nada. Prefería a estar sola a tener que volver a pasar por todo lo que pasé- confiesa doña Elisa.
(El mundo de la mujer, secreto, íntimo, censurado, tabú, condenadas por el patriarcado, siempre olvidadas y bajo el yugo de la iglesia, tienen la palabra por primera vez en las páginas del libro "La vida privada de la mujer alemana del Volga", donde revelan todo el mundo que fueron descubriendo y creando, sin tapujos y sin miedo.
El libro se encuentra a la venta y se envía a domicilio a través de Correo Argentino con seguimiento on line. Para mas información comunicarse por correo electrónico juliomelchior@hotmail.com).