T

T

sábado, 2 de abril de 2011

Rubén Rowhein, veterano de Guerra de Malvinas, descendiente de alemanes del Volga, y oriundo de Pueblo Santa María



Es una persona callada, taciturna, pero también de mirar directo a los ojos y sonreír amistosamente. Es buen amigo de sus amigos, leal, compañero. En suma, un buen tipo.Estos días, cercanos a cada 2 de abril, son difíciles de transitar, como le sucede a cada uno de los que fueron soldados de Malvinas en aquella guerra de 1982.Es que, aunque pasen los años, el ruido del conflicto bélico regresa implacable, el recuerdo del frío, del hambre, del miedo, de la valentía y los rostros de los compañeros muertos en batalla.Lo encontramos realizando, como cada mañana, su trabajo de portero en la Unidad Académica. Resignado -como cada vez que le hacemos una nota- se predispone a responder las preguntas y a ponerle voz a lo que siente."Durante muchos años sentí culpa, porque yo regresé mientras que muchos de mis amigos, compañeros, conocidos o no, quedaron en las Islas. Me preguntaba por qué tuve que ser yo el que hoy esté vivo, mientras que muchos otros jóvenes murieron. Y la respuesta la tuve el año pasado, cuando regresamos a Malvinas, tal vez por el acompañamiento del Padre Vicente Martínez, quien me ayudó a encontrar la respuesta: si me tocó estar vivo, regresar, es por algo. Y aquí estoy, librado de ese sentimiento de culpa que me acompañó durante muchos años y con la convicción de que Dios me quiso vivo por algo".También ese viaje a Malvinas del año anterior le permitió encontrarse con un isleño y conversar en torno a si la guerra fue un acierto o un error."Antes de la guerra Argentina tenía un puente de comunicación: había un banco argentino, estaba el correo, había profesores y maestros argentinos, un puente aéreo y los isleños comían el pan fresco que todos los días le llegaba de nuestro país. Luego del enfrentamiento armado, donde nosotros invadimos un territorio que tenía mucho de nosotros, ese canal se cortó y hoy no quieren saber nada con Argentina. Evidentemente, plantear el conflicto fue un grave error, además de todas las vidas que costó".Cuenta Rubén Rowhein que le gusta hablar en las escuelas, dirigirse a los jóvenes, "pero referirse a lo que vivimos, sentimos y nos pasó en ese momento, sin analizar los aciertos y los errores de este conflicto. Porque es importante que las nuevas generaciones puedan conocer desde nosotros nuestras vivencias esta parte de la historia”.Ayer por la tarde Rubén Rowhein viajó a General La Madrid para compartir con los hijos de un amigo ex Combatiente, ahora fallecido, la inauguración de una biblioteca; y hoy estará compartiendo, junto a los otros Veteranos de Guerra de Coronel Suárez, el acto oficial por un nuevo aniversario de Malvinas, en Pueblo Santa María.Con la misma emoción que vive cada año, cada 2 de abril, se estará cuadrando frente a la Bandera Argentina que defendió en 1982.

1 comentario:

  1. Hermosa nota!!Estoy muy orgullosa de mi papa, una persona increíble, como también lo es Héctor Sauer (mi padrino)...dos hombres de nuestro pueblo que actos de valentía y heroísmo supieron defender nuestra Patria.

    ResponderEliminar