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martes, 28 de junio de 2011

Un gran valor del progreso agropecuario: Don Pedro Pin

Entre ese conjunto de persona respetables que constituyen la parte representativa de Pueblo Santa María, necesariamente debemos contar al señor Pedro Pin, no sólo por su arraigo y posición sino principalmente por su invariable norma de correctos procederes, cualidades éstas que en el transcurso de los años le han valido la estimación de cuantos cultivan su amistad. (Publicado en diario "El Imparcial", de Coronel Suárez, allá lejos y hace tiempo.

Don Pedro Pin, al igual que la mayoría de los hombres que desafiando peligros y acechanzas de las soledades llegaron en época anterior a estas regiones, nació en la provincia de Zaratov (Rusia), desde donde, con el anhelo de horizontes más amplios, llegó a nuestro país allá por el año 1905, dispuesto a labrar su porvenir.
Los naturales sinsabores que lógicamente depara el ambiente desconocido al extranjero no lo amedrentaron en ningún momento sino por el contrario prepararon su espíritu para nuevas luchas y templaron más aun su carácter.
Corrió como la mayoría la incierta suerte del trabajador rural y tres años más tarde, o sea en 1908, contrajo enlace con doña Catalina Streitenberger.
Este acto trajo aparejado un motivo más de preocupaciones y de nuevos anhelos de progreso y desde entonces don Pedro Pin resolvió independizarse económicamente, arrendando por su propia cuenta una pequeña chacra en la zona de Curumalán, pasando luego a la de Piñeyro, Pontaut, etc, llegando algún tiempo después a figurar entre los arrendatarios del campo de Pradere donde permaneció por espacio de nueve años, cultivando al mismo tiempo otra fracción similar de terreno en el campo de Louge.
Fueron aquellos años de recia labor, sin descanso, sin mayores comodidades pero, con el pensamiento puesto en el porvenir, trabajaron ambos con gusto y con renovadas energías, alcanzando al final, como justo premio a la labor realizada, una posición de desahogo que les permite trabajar cómodamente sin las acechanzas de los aciagos días de estrecheces económicas.
El señor Pedro Pin es considerado en este radio como uno de los fuertes agricultores, pues, además de las 260 hectáreas de su propiedad, que se encuentran situadas en el cuartel séptimo de este partido, arrienda otras novecientas, las cuales también destina a las tareas de agricultura y ganadería.
En 1923 hizo construir su confortable residencia en el mencionado Pueblo Santa María, donde habita con su esposa y sus hijitos, Mónica y Pedro Severino.

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