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jueves, 15 de septiembre de 2011

Una enfermera, oriunda de Pueblo Santa María, y un bombero suarense, demostraron su heroísmo en un terrible accidente

Luciana Hoff
Se pusieron a disposición del operativo de emergencia el martes en la tragedia de Flores, en la Capital Federal. Se encontraban esperando la atención de un paciente de la ciudad de Coronel Suárez, en el Garrahan, cuando tomaron conocimiento del accidente ferroviario. Luciana Hoff, oriunda de Pueblo Santa María, y Carlos Martínez, de Coronel Suárez.

Carlos Martínez
Imagen del terrible accidente donde prestaron sus servicios
para ayudar a salvar vidas.
Ambos estaban cumpliendo el traslado de un enfermo al Hospital Garrahan en Buenos Aires cuando se enteraron de la tragedia que había sucedido en Flores, con el gravísimo accidente que involucró a un colectivo y dos trenes.
Se trata de Carlos Martínez, chofer de ambulancia en el Hospital Municipal, y Luciana Hoff, enfermera del mismo lugar.Estaban dispuestos a desayunar cuando por una de las pantallas de la televisión advierten, a primera hora de la mañana, la magnitud de la tragedia.Sin dudarlo deciden concurrir al lugar para prestar su ayuda. Incluso dispusieron la ambulancia de la Municipalidad de Coronel Suárez, la que no se utilizó porque había vehículos suficientes, pero ofrecieron sus manos y sus conocimientos para colaborar en el rescate de las víctimas. Fueron al lugar, se presentaron como enfermera y Bombero e inmediatamente les dieron guantes y les pidieron que se sumaran a colaborar en el auxilio bajo la indicación: “ustedes saben lo que hay que hacer”.Hubo que apelar a los conocimientos adquiridos en la formación, las capacitaciones permanentes y la experiencia de trabajo en dos funciones que tienen todo de vocación.Luciana, como todos los que trabajaron en el rescate de las víctimas del accidente, se multiplicaba en entablillar, colocar sueros y decidir qué paciente se trasladaba primero, priorizando las personas que se encontraban más graves.El trabajo también incluyó contener familiares desesperados, buscar que se tranquilizaran y hasta tener alzada a una niñita que lloraba pidiendo a su madre y a su abuela, que fueron dos de las víctimas mortales del accidente.Carlos Martínez movía hierros retorcidos, ayudaba a despejar áreas y a rescatar cuerpos de personas fallecidas y heridos del interior del colectivo y de la formación de tren que se vio primero involucrada. El trabajo fue intenso, hasta las 11:30 hs. Después de esa hora, más relajados, ambos sintieron que habían cumplido con su deber, porque ser enfermera o Bombero es una actividad que se elige y que requiere, sobre todo, de la vocación para poder desempeñarla. Cuando esto es así no importa si se está o no en servicio, porque ambas cosas, si se es de corazón, se cumple con dedicación las 24 horas del día.
Esa es la gente de Coronel Suárez, de nuestro Hospital y de nuestros Bomberos Voluntarios. 


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