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sábado, 15 de octubre de 2011

Volver


Transitar las calles del regreso,
desandando los senderos del adiós:
ver pasar las horas vacías
y conservar en el alma un sueño.

Caminar bajo el silencio
del atardecer gris de otoño,
mientras en algún lugar del alma
aún florece el retoño de la esperanza.

Retornar al antiguo hogar
buscando seres que un día nos amaron
y encontrar la casa deshabitada,
marchitas de tanto esperar nuestro regreso.

Descubrir que ya nada es igual:
que los amigos crecieron,
que el pueblo cambió
y que nuestros padres murieron.

Y al preguntar la dirección
de la mujer que un día nos amó,
descubrir con tristeza
que nos guía a una tumba.

Y comprender, desolados,
que ya no hay sitio para nosotros,
que un día nos hicimos al camino
buscando nuestro destino,

sin saber que al partir,
comenzábamos a transitar
los senderos del adiós,
por las calles del olvido.

1 comentario:

  1. María Teresa Vallet Perego16 de octubre de 2011, 16:40

    Decir adios!, es no okvidarse de lo que se deja. Volver nos lolena de recuerdos, pero nos reconforta en que regresamos al terruño porque lo recordamos, porque lo amamos.

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