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miércoles, 2 de mayo de 2012

¡Las palabras son cosas vivas! ¡Bendicen o maldicen, alientan o abaten, salvan o condenan!

¡Las palabras son cosas vivas! ¡Bendicen o maldicen, alientan o abaten, salvan o condenan!

Las palabras tienen vida. Son capaces de bendecir o maldecir, de edificar o derribar, de animar o abatir, de transmitir vida o muerte, de perdonar o condenar, de empujar al éxito o al fracaso, de aceptar o rechazar. ¿Cómo hablamos a los demás? ¿Qué les transmiten nuestras palabras? ¿Qué me digo a mí mismo? ¿Hacia dónde me conduce mi dialogo interno? Alguna vez has pensado en esto.