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lunes, 3 de septiembre de 2012

Bautismo y supersticiones de los alemanes del Volga de antaño


Las familias tenían extremo apuro en bautizar al recién nacido. Para ellas, la premura  estaba basada en la enseñanza cristiana según la cual, ningún alma puede gozar de la visión de Dios en el otro mundo sin estar bautizada. Es indudable que esta práctica también tenía su correlato supersticioso. Los padres creían que el recién nacido, por su extrema delicadeza, estaba expuesto a la perfidia diabólica. Por ello, se dejaba encendida una luz durante toda la noche en la habitación, se le colocaba un libro sagrado gajo la cabeza u otro símbolo religioso sobre las puertas de acceso a la casa o alcoba (esto último se practicaba sobre todo en Rusia). Más aún, los padres no vendían producto alguno durante el periodo prebautismal, porque creían que con el objeto enajenado, se alejaba la suerte o la felicidad del hogar.
Estas creencias paracristianas se hallaban extendidas frutos de la enorme mortalidad infantil que era característica común de todos los pueblos, por la ignorancia de los padres o facultativos y por la inexistencia de fármacos apropiados en la época.