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domingo, 21 de octubre de 2012

Por ti, madre….

Por Angie Schmidt
 Yo también podría escribir en este día los versos más tristes, pero no, no me enseñaste eso. Me enseñaste a perdonar, a sonreír, a dar, a caminar siempre. Me enseñaste a situar las energías en los afectos, a ser guía, a guiar.
Reconozco que me enseñaste mucho pero aún no todo lo he aprendido.
Todos estos años volé de tu mano, mientras tú, te tomabas el tiempo necesario para que yo me preparara lentamente, paso a paso, sin apuro. La soledad te acompañó en tu trabajo, sin embargo, con tu entereza y tu templanza aceptaste ese desafío y lo cumpliste, madre, porque hoy es mi primer vuelo sin ti y puedo ¿sabes? Puedo, porque me brindaste todo lo necesario para eso; y vuelo tan, tan segura, tan firme, tan alegre, con tanta paz, sintiéndome feliz porque nos brindamos todo, nos disfrutamos, nos apoyamos una en la otra en este largo vuelo que hicimos.
Te amo, madre, y te elegiría una y mil veces más, eternamente.
Corazoncito bueno, estarás dentro mío, sin flaquezas, sin desganos, sin rencores.