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jueves, 30 de enero de 2014

Lecturas que leían los abuelos en la escuela primaria

Las riquezas del hombre

Un hombre, descontento de su suerte, exclamó:
-¡Los demás son ricos y yo no tengo nada! ¿Cómo puedo vivir así?
Un anciano oyó sus palabras y le dijo:
-¿Eres tú tan pobre como crees? ¿N tienes la juventud y la salud?
-No digo que no, y puedo estar orgulloso de mi fuerza y mi juventud.
El viejo tomó entonces la mano derecha de aquel hombre y le preguntó:
-¿Te dejarías cortar esta mano por mil pesos?
-No, indudablemente que no.
-¿Y la izquierda?
-Tampoco.
-¿Consentirías en quedar ciego por diez mil pesos?
-¡Dios me libre de ello! NO daría ni un ojo por todo el dinero del mundo!
-Ya ves –agregó el anciano- ¡cuánta riqueza tienes! y sin embargo te quejas. Pero no olvides que llevas en tu alma un tesoro inagotable: la voluntad, que te dará cuanto le pidas si la pones al servicio de la razón, de la bondad, de la justicia, de la solidaridad y del trabajo útil.

Moraleja: No busques la felicidad muy lejos. A menudo la hallarás en ti mismo y a tu alrededor.

(Fuente: Trabajo. Nuevo método de lectura expresiva y lectura para uso de las escuelas primarias y de adultos. Autor: José H. Figueira. –Adaptación de un relato de León Tolstoi-)

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