Rescata

Para más información pueden comunicarse al WhatsApp: 2926 461373 o al Correo electrónico juliomelchior@hotmail.com

sábado, 11 de mayo de 2013

Don Miguel Detzel, carpintero de toda la vida



“Todo lo que tengo se lo debo a la gente de mi pueblo”. Distinguido en el aniversario de Santa María. Sus cuatro hijos orgullosos recibieron el reconocimien


Desde muy chico hizo los trabajos que para la gente de esos años era común: juntar maíz y girasol. 
En esos años la labor se hacía a mano y por la época del año en el que tenía lugar las manos se ponían rojas, se helaban por el frío.
Luego fue al Servicio Militar, le tocó hacerlo en Comodoro Rivadavia. Ostenta de esa época el orgullo de haber sido dragoniante, que es una categoría destinada para los soldados de mejor conducta. 
Cuando tuvo la oportunidad de elegir entre quedarse o irse eligió, como dice ahora, “la libertad”, así llegó de regreso a Santa María.
A los 23 años había empezado con la carpintería. Pudo tener lo indispensable: martillo y tenaza y algún otro implemento, pero no mucho más que esto.
De manera que todo lo hacía a mano. Luego recibió la ayuda de su concuñado, el que le brindó la posibilidad de comprar algunos implementos, como la cepilladora, para poder anexar mejores equipos para la tarea manual que constituyó el trabajo de su vida.
Es una muy buena persona, muy querida por la gente de Pueblo Santa María. Muchas de las puertas, ventanas, bancos, sillas, mesadas y otros muebles que hay en las viviendas de la localidad han salido de las manos de este hombre, que a sus 88 años sigue conservando todavía una fuerza y una vitalidad increíble.
El viernes por la mañana la Delegación Municipal de Santa María le otorgó la distinción que cada año se entrega a diferentes personas de la comunidad. 
Lo recibieron sus 4 hijos, algunos llegados de diferentes lugares para estar presentes en el acontecimiento.
Miguel Detzel no pudo concurrir porque su salud está un poco afectada con los primeros fríos del otoño.
En la entrevista con La Nueva Radio Suárez agradeció, mandó un saludo “a toda la barra” y dijo que “todo lo que tengo se lo debo a la gente de Santa María”.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Morir en América


¿Cuándo comenzó a olvidar? ¿En qué instante empezaron a desparecer los rasgos faciales de los seres queridos en su memoria? Las líneas que le daban forma al rostro de su madre, los trazos que perfilaban la silueta de su padre… ¿cuándo fueron amortajados por el olvido recuerdos tan amados? Los gestos de mamá en la cocina, de papá en el campo. La actitud altruista: ella toda entrega, él todo esfuerzo. ¿Dónde descansan esos restos en su mente para resucitarlos y velarlos en imágenes, en nostalgias, en melancolías bañados en llanto?
Se formula estas preguntas tirado sobre el catre de campaña  en la pampa argentina, mirando el techo  agujereado de un galpón de chapa chorreando sudor y cansancio. Adormilado tras un largo día de trabajo cosechando  maíz. La cara curtida, las manos duras y cuarteadas de cicatrices. Los ojos cerrados, secos de lágrimas. El cuerpo agotado;  el alma inconsciente.  Sin fuerza ni voluntad de nada. Destrozadas las alpargatas, rota la bombacha de gaucho,  desgarrada la camisa, más pobre que en la aldea del Volga.
El adiós. El barco surcando el océano. Las estelas en el mar. El cielo y las estrellas. El sol y la luna. Las esperanzas y los sueños compartidos a la luz de un farol y al amparo de un corazón que creyó en la utopía de la Argentina generosa y rica. La llegada a la floreciente colonia. Enterarse que ya no quedaban tierras para repartir. Sufrir viendo romperse en pedazos, las ilusiones, la sorpresa de enviarles dinero a sus padres para que también vengan a América y conozcan la abundancia. Las vivencias que quedaron lejos. En la juventud. Hoy sus padres habrán muerto. El hogar de su niñez ocupado por otra familia. Y él sin poder visitar sus tumbas.
Envejeció en la Argentina. Sin un peso en los bolsillos. Más pobre que cuando llegó. Trabajando hasta  que los años le dijeron basta.
Sin mujer, sin hijos, sin casa, terminó en un geriátrico, antesala del cementerio.

Acto 126° aniversario de Pueblo Santa María


Acto central este viernes a las 10:30 hs. frente al Templo Parroquial. Se entregará la distinción “Santa Maria Honor al Merito”. El sábado será la cena organizada por la Unión Padres de Familia de la Escuela Parroquial.

El Jefe Comunal de Coronel Suárez Ricardo Moccero, en forma conjunta con el Delegado Municipal de Santa María, Jorge Streitemberger, invitan a todos los vecinos del Distrito a participar del acto oficial del 126º aniversario de la tercer Colonia Alemana a llevarse a cabo este viernes 10 de mayo a las 10:30 hs. en torno al Mástil Patrio, frente al Templo Parroquial.
En la oportunidad se hará entrega de la distinción “Santa María Honor al Mérito”.
El cronograma de actividades previsto para la mencionada jornada es: 
10:15 hs. concentración de autoridades.
Izamiento de banderas en el Mástil Patrio.
 Entonación del Himno Nacional. 
 Invocación religiosa a cargo del Cura Párroco, Padre Antonio Vedellini.
 Ofrenda de Laureles a cargo de alumnos de primer año de los establecimientos educativos.
Palabras alusivas de la Directora de la E.P. Nº 4, docente Lidia Morales.
Entrega de la distinción “Santa María Honor al Mérito” a Don Jacobo Weisbek e hijos y a Miguel Detzel. 
Mensaje del Intendente Municipal Ricardo Moccero.
Alegorías por alumnos de la Escuela Parroquial.
Venta de kreppel a beneficio de la Escuela Parroquial.
En tanto este sábado 11 la Unión Padres de Familia de la Escuela Parroquial organiza la cena aniversario.

Gran cena y baile 126 aniversario de Pueblo Santa María


Este sábado en el Polideportivo de Club El Progreso. Pueblo Santa María celebra sus 126 años.

Como sucede desde hace unos años, es la Unión Padres de Familia de la Escuela Parroquial del Pueblo Santa María, que preside José Luis Denk, quien está a cargo de la preparación y atención de la cena del aniversario de la fundación.
Desde luego que el menú será el tradicional de chorizo con ensaladas, carne al horno con papas y Füllsen. Y para el baile la música estará a cargo del grupo Los Errantes.
Consultada la Directora del establecimiento, Luján Streitemberger, informó que las tarjetas esta última semana antes del acontecimiento se han estado vendiendo a muy bien ritmo, lo que puso felices a los organizadores.
Buena parte de lo que será servido se ha conseguido donado y se multiplican las colaboraciones de los padres y los integrantes del cuerpo directivo y docente para que todo salga tal cual está previsto.
La cena y baile del aniversario de Pueblo Santa María es desde hace unos 5 años una buena oportunidad de recaudar fondos para la institución educativa privada, con muchos años de historia en su haber y con el desafío de mantenerse y de crecer en acciones pedagógicas para los alumnos de la tercera Colonia Alemana.
Todavía hay tiempo, para quienes no las han reservado todavía, de comprar las tarjetas a $125 los mayores y $100 los menores hasta 10 años.

lunes, 6 de mayo de 2013

Lecturas que leían nuestros abuelos en tercer y cuarto grado...

Schmied und Schneider

 
Irgendwo im Lande ist’t gewesen. Der Dorfschneider tritt in die Dorfschmiede. Der Schmied wirft seinen grossen Hammer auf die Erde und sagt: “Schneider Schnippelscher, gib den Hammer her!”
Der Schneider versucht es. Die Arme sind zu schwach. Es will nicht gelingen, und der Schmied lacht. Doch flugs zieht der Schneider von seinem linken Ärmel eine Nadel, zeigt si dem Schmied, wirft sie auf die Erde und sagt: “Vetter Schlagedrauf, heb die Nadel auf!”
Der Schmied bückt sich und will die Nadel fassen. Doch seine Finger sind zu grob. Er bekommt sie nicht dazwischen. Da lacht der Schneider.

W. Crone
………………………………………………………………………………

Traducción (adaptación libre):

El herrero y el sastre

Sucedió allá lejos en el tiempo, en la herrería de una aldea. El herrero y el sastre estaban reunidos discutiendo sobre sus habilidades y fuerzas. Cuando de improviso, el herrero, desafiando al sastre, arroja su enorme y pesado martillo al piso, ordenando perentoriamente: “Sastre remendón, alcánzame el martillo!”.
El sastre intentó cumplir con el mandato. Pero sus brazos resultaron ser muy débiles. Por lo que, muy a pesar suyo, se da por vencido y acepta su derrota; viendo como el herrero lanza una estruendosa carcajada.
El sastre, ofendido, descubre, de reojo, una aguja en la manga izquierda de su saco. La extrae y la tira al suelo, incitando al herrero que la levante: “Señor golpea yunques, alcánceme la aguja!”
El herrero, sonriendo ufano, y creyendo sencilla la tarea, se agacha para recoger la aguja. Pero sus dedos demasiado gruesos y torpes, se lo impiden. Entonces, el que sonríe es el sastre.

Fuente: Mein lesebuch, für das 3 und 4 Schuljahr

Vecinos e instituciones distinguidas en la Fiesta Patronal del Pueblo San José



Tres referentes de la localidad unidos por un denominador común. Trabajo, esfuerzo y honestidad. Rotary Club Las Colonias fue destacado por sus 30 años de vida. El recuerdo a los 250 años del manifiesto de Catalina II.

Tras los discursos que se ofrecieron en el acto protocolar, la Delegación Municipal del Pueblo San José procedió a entregar distinciones a los abuelos de mayor edad actualmente residentes en la Colonia y que por sus trayectorias merecían en el domingo de Kerb recibir un reconocimiento de esta naturaleza.
Doña Ana Wagner nació el 25 de abril de 1923. Este año cumplió sus 90 años. Tiene tres hijas, Etelvina, Nilda y Carmen. 11 nietos, 23 bisnietos y 1 tataranieto. Además de criar a sus hijas y mantener en orden la casa, se dedicó durante muchos años a la costura de colchones y frazadas, tanto para gente de Buenos Aires como para familias del campo. Una mujer sencilla, hogareña y trabajadora.
Anastasia Gellinger nació el 9 de octubre de 1925, este año cumple sus 88 años. Tiene 5 hijos, 13 nietos, 19 bisnietos y 2 tataranietos. A lo largo de su vida se dedicó a criar a sus hijos y se destacó cocinando muy bien. Durante algún tiempo participó en trabajos de la Iglesia y la escuela haciendo distintas actividades.
José Kaul nació el 19 de abril de 1924, este año cumplió sus 89 años. Tiene 4 hijos, 9 nietos y 15 bisnietos. Durante 50 años trabajó de carnicero en Pueblo San José. También participó durante un tiempo en el Club Independiente.
Durante el acto se entregó también el reconocimiento respectivo para una institución que ha trabajado mucho a lo largo de los años, el Rotary Club Las Colonias, que cumple sus 30 años y está integrado por vecinos representativos de los Pueblos Alemanes, destacándose entre los socios fundadores a hombres y mujeres del Pueblo San José.
Fueron invitados a recibir el reconocimiento la Presidenta Karina Steinbach y el socio Fundador Omar Rodondi.
Finalmente, y teniendo en cuenta que este año se cumplen los 250 años del Manifiesto escrito por Catalina II que permitió a los alemanes emigrar hacia las estepas rusas, se entregó una placa que luego será colocada en un lugar de la comunidad.
Néstor Duckwen recibió la placa en nombre de toda la comunidad y luego distribuyó calcomanías alusivas a ese acontecimiento histórico.
El locutor además brindó un agradecimiento especial para la Comisión Parroquial por ceder el salón para el acto y la Banda Municipal interpretó como cierre el Himno al Pueblo San José.

domingo, 5 de mayo de 2013

Los niños de las colonias soñaban con ser monaguillos

Por José Brendel
“Parte vital del mundo infantil, era ser monaguillo. Para llegar a ese honor, había que pasar una serie de pruebas, ante el Padre y el Schulmeister. Una vez ingresado en el coro de los monaguillos, bulliciosa y eternamente despeinada grey al servicio del altar  —pues para dar salida a los cofrades, los días de fiesta se ayudaba hasta de a diez— había sus prioridades. Una de ellas muy importante, la representaba el incensario, cuya posesión se conquistaba a co­dazos, a falta de espacio para ulterioridades, y el encargado del fuego. Este último inspiraba marcada preferencia. Se podía estar afuera de la iglesia —en continuación moral con los oficios mien­tras allí la gente se moría de calor en las largas misas cantadas—, revoleando en un alambre el recipiente del fuego como una hon­da davídica, y aún quedaba tiempo para tirarle alguna piedra a las palomas imprudentes, que se acercaran a las cornisas...”.

Niños en el universo de las colonias
 
La inocencia de los niños, es, al decir de los que saben, el re­flejo del hogar y de su medio ambiente. Mucho se ha escrito, y se escribirá aún, sobre cómo se debe educar a los niños, pero nun­ca los autores llegan a ponerse de acuerdo de una época a la otra, y a la postre resulta, que lo que ayer era sabia ley pedagógica, hoy es desechada y suplida por otra más moderna y psicológica, lo que al fin demuestra, que la anterior era mala, y la nueva es me­jor, cuando no, que ambas son malas, pues dentro de un tiempo serán sustituidas por otras.
Si hay algo que ha preocupado constantemente al género hu­mano, es la educación de sus niños. Pero por lo visto, aún no hay acuerdo en los métodos, debido unas veces, a que el autor del li­bro esconde cuidadosamente el fracaso en la educación de sus propios hijos y ensaya su sabiduría en los demás, o quien escribe, teoriza en el aire como una poesía, pues carece de hijos, y enton­ces resulta infinitamente más fácil el educarlos.
Yo no quiero, caro lector, agregar otro sistema más, pero sí, afirmo por propia experiencia de niño, que en la colonia, sin textos pedagógicos, y con la sola apli­cación de un profundo cristianismo y el cumplimiento exacto de los diez Mandamientos, existía un inocencia, casi incomprensible a la luz de los tiempos modernos.
Quizás alguien esboce una sonrisa, suponiendo que los chicos colonienses de aquellos tiempos heroicos eran tontos; ¡no! ¡Ni mucho menos! Eran como lo son, lo fueron y lo serán todos los ni­ños de la tierra, por el mero hecho de serlo; pero el hogar, la es­cuela, que era su continuación y la Iglesia que era su alma, obra­ban el milagro de una inocencia, sin abrir los ojos a la vida antes de tiempo, y bajo la mirada atenta del Padre, a través de las rejillas de su confesionario, el que hasta este momento ponía en práctica el sistema pedagógico más barato y eficiente.
Podemos imaginar, que no siempre los esposos estaban de acuerdo en todos los procedimientos y acontecimientos de la vi­da hogareña. ¿Pero cuál de los niños de la vieja colonia puede afirmar, haber visto discutir o pelear a sus padres en su presencia?
Recién mucho más tarde nos explicamos los niños de ayer, por qué, después de una reunión secreta en la KLEINE STUBE —sede habitual del comando familiar— salía nuestra madre secándose alguna lagrimilla: es que allí se había discutido un procedimiento, una influencia, o un método, como quizás tam­bién se había corregido un error.
La niñez, como pude comprobar por propia experiencia, era totalmente feliz. No había ambiciones de cosas imposibles, ni sueños irrealizables. Los juguetes como hoy se conciben, eran muy raros en esa época, lo que no quiere decir que los niños no tuvieran los suyos, fabricándoselos, y su tema siempre eran o máquinas de trillar o de segar, o carros de diversos tamaños . .. pero siempre "made in home" industria doméstica.
La posesión de dinero, era algo fuera de nuestro alcance. Los domingos y no todos, nuestra madre nos daba, después de mu­cho cargosear, diez centavos para caramelos ... y con diez cen­tavos en el bolsillo, un pibe coloniense se sentía más rico que Anchorena.
Recuerdo, que cierto año, habiendo vendido mi padre la cosecha, me compró un caballito, con música en una de sus ruedas de soporte. Valía un peso . . . pero para mi concepto financiero no se pagaba con un millón ... Lo guardaba en el ar­mario y sólo algunas veces en la semana, salía el caballito a dar una vuelta , ., detalles, que quizás no dicen nada . . . ; ¡pero me lo hubieran preguntado entonces!. ..
Parte vital del mundo infantil, era ser MONAGUILLO.
Para llegar a ese honor, había que pasar una serie de pruebas, ante el Padre y el Schulmeister, que eso en realidad era lo de me­nos ... porque lo serio era el rito "piel roja" de los puños de los congéneres, ya que las plazas eran pocas y demasiados los candi­datos, y sobre todo para mí, demasiado grandes. Ante esa des­ventaja física, los pequeñitos nos hacíamos de un rebusque, para ponernos en igualdad de fuerzas: acudíamos a los Vorsteher, y con esa cuñita (¡criollos al fin!) vencíamos la resistencia.
Esa sotanita colorada costaba unas veces rabia, y otras trom­padas, chichones que se mantenían en secreto, y alguna lagrimilla sorbida en la pelea, de puro guapo.
Una vez ingresado en el coro de los monaguillos, bulliciosa y eternamente despeinada grey al servicio del altar, —pues para dar salida a los cofrades, los días de fiesta se ayudaba hasta de a diez— había sus prioridades. Una de ellas muy importante, la representaba el incensario, cuya posesión se conquistaba a co­dazos, a falta de espacio para ulterioridades, y el encargado del fuego. Este último inspiraba marcada preferencia. Se podía estar afuera de la iglesia —en continuación moral con los oficios mien­tras allí la gente se moría de calor en las largas misas cantadas—, revoleando en un alambre el recipiente del fuego como una honda davídica, y aún quedaba tiempo para tirarle alguna piedra a las palomas imprudentes, que se acercaran a las cornisas...
En ese tiempo, el fuego para el servicio del altar, no se pre­paraba en la Parroquia, sino que el monaguillo a cargo, todo de colorado, salía por el pueblo a buscárselo.
Era la hora más apropiada; las cocinas marchaban a todo tempo, alimentadas por la buena leña pampeana, y había brasas en abundancia. Pero, en vez de ir a requerir el elemento a las casas vecinas, de Leonhardt, Vogel o Bayer, que estaban frente a la iglesia, el monaguillo elegía la última casa de la villa, para cami­nar más lejos.
Uno recorría las calles dormidas de la colonia dominguera, sin un alma, hasta aparecer como peludo de regalo en la cocina de los Beratz, mostrando desde lejos el recipiente sagrado: Feuer! ¡Fuego!
Durante las Rogativas, en que se iba hasta las tres Cruces del campo, los niños marchaban adelante en formación y tomados de la mano, en dos bandas, varones y niñas. En medio caminaba Don Juan, todo lleno de de­voción. trasmitiendo por repetición hacia la grey infantil las Le­tanías de todos los Santos, para su contestación.
Los muchachos rezaban distraídamente, mientras sus ojos va­gaban por los campos vecinos, llevándose a cada rato algún pozo por delante. Entonces Don Juan intercalaba sabias advertencias en­tre las advocaciones: ¡San Matías... ruega por nosotros!... ¡San Pedro . . . chicos más hacia la alambrada! . . . ruega por nosotros ¡Santa Cecilia ... vean por donde caminan!... ruega por nos­otros! ¡San Andrés. . . mirá infeliz qué has pisado!. . . ruega por nosotros!
Cuando desde el tiempo que pasó se repasan esos recuerdos, historia de un alma infantil, uno se sonríe con cierta añoranza y el corazón se ve desbordado de melancolía por una época que ya no retornará.

viernes, 3 de mayo de 2013

Fiesta de Kerb en Pueblo San José



Daniel Schwindt, Delegado Municipal
de Pueblo San José.
Se inaugura el sistema de alumbrado público en el tramo por Avenida Alemanes del Volga entre San José y la rotonda de acceso a Santa María. Se habilita el pavimento sobre la calle San Lorenzo entre la portada del estadio de Independiente y el cementerio.

Este sábado, cuando lleguen las primeras sombras de la noche, se encenderá el alumbrado público por la Avenida Alemanes del Volga uniendo Pueblo San José con la rotonda de acceso a Pueblo Santa María, dejando así inaugurado un nuevo y costoso sistema de alumbrado que fue ejecutado con fondos gestionados por el Intendente ante el Ministerio de Planificación Federal de Inversión Pública de la Nación.
El acto contará con la presencia del Intendente Ricardo Moccero junto al Delegado Municipal Daniel Schwindt y las fuerzas vivas de la localidad, mientras el día domingo, previo al desfile cívico que llevarán a cabo las instituciones celebrando la Fiestas Patronales, quedará inaugurado el pavimento sobre la calle San Lorenzo en el tramo correspondiente a la portada de ingreso al estadio del Club Independiente y el cementerio, lugar asignado este año para el desarrollo del desfile cívico.
Consultado, el Delegado de Pueblo San José, Daniel Schwindt habló sobre lo que implican estas dos obras señaló que “Por un lado el pavimento, además de permitir la conexión con la ruta 85, hacia el otro lado permite la llegada al balneario municipal, y reduce el conflicto que en cada temporada de verano se producía para los habitantes de los barrios que están a la vera de esa arteria, que se quejaban y mucho por la tierra que volaba, multiplicada por el tránsito”.
El delegado habló también de las actividades que formarán parte de este festejo de Kerb, en Pueblo San José.
Recordar que esta noche, a las 21 horas, se presentará la obra Tartufo en alemán antiguo, bajo la organización de la Escuela Secundaria N° 5, en el anexo e la segunda colonia alemana. 
La función, a cargo del profesor de Teatro Oscar Recofsky, será en el salón parroquial a 40 pesos la entrada, a beneficio de la institución escolar.
Este sábado, a partir de las 13 horas el torneo de kosser en Club Independiente, a las 17 horas la celebración eucarística en el cementerio, y por la noche la cena y baile en el Club Germano.
El domingo serán los actos centrales y la comunidad tendrá la posibilidad de amplios paseos ya que el desfile se llevará a cabo en la calle San Lorenzo, mientras que en la avenida Fundador Eduardo Casey habrá exposición de autos antiguos, patio de comidas, venta de tortas alemanas en el anexo de la Secundaria N° 5, y luego a las 17 horas, concierto de la Escuela de Música en el Salón Parroquial.
Por supuesto que la jornada del domingo se iniciará a las 9 con la santa misa, y a las 10.30 horas el acto oficial con la actuación de la banda de música Bartolomé Meier.

Preparan una gran cena y baile para este sábado de Kerb en Pueblo San José


Fuente: www.lanuevaradiosuarez.com.ar

Juan Hippener, presidente de la
Asociación Argentina de Descendientes
de Alemanes del Volga, filial Coronel Suárez.
Organizan el Club Germano Argentino y la Asociación Argentina de Descendientes  de Alemanes del Volga

Desde que se hizo la mega fiesta para 10 mil personas, el año pasado, el club Germano Argentino y la Asociación Alemanes del Volga están en una muy buena relación, y las dos instituciones, en más de una ocasión reúnen esfuerzos para presentar algún acontecimiento a la comunidad.
Como será la cena y baile de Kerb, este sábado, consultamos a Juan Hippener, quien habló que –por supuesto- el menú será el tradicional, el que ya está probado y vuelto a probar, con garantía de éxito para quienes lo preparan y para quienes disfrutan de la carne al horno con papas y las ensaladas, que constituyen el menú principal de esta celebración.
El gran baile será amenizado por el consagrado grupo Astral, lo que asegura una buena diversión para todos y baile hasta la madrugada. 
Y en esta ocasión se presentará un cuerpo de baile con 27 integrantes proveniente de La Pampa denominado Immer Truff, quienes además acompañan a sus bailarines con música que ellos mismos ejecutan, presentando un espectáculo completo con el que se han llevado los aplausos de los concurrentes en cada una de las ocasiones en las que se han presentado. 
Y en estos días, está confirmando su presencia otro artista, que realiza melodías con cencerros, que de estar presente, también hará las delicias de todos los que concurran a la cena de Kerb.
Juan Hippener confirmó que todavía quedan algunas tarjetas, de las 600 que se pusieron a la venta, por lo que los interesados se pueden dirigir ante los miembros de las dos comisiones organizadoras.

Ana Wagner, una distinguida vecina de 90 años de edad


Recibirá un reconocimiento en el acto oficial del domingo de Kerb en Pueblo San José. Con sus manos laboriosas, era una prolija artesana de colchones y acolchados. Todo un arte. Escardar y separar la lana, airearla, coser el cotín e infinidad de colchones son de su autoría

Se trata de una de los tres vecinos que serán distinguidos en el acto oficial de Kerb, el día domingo. Ana Wagner recibirá el reconocimiento junto a José Kaul y Anastasia Gelinger, como vecinos de mayor edad de la segunda colonia alemana.
Consultada por la Nueva Radio Suárez junto a su hija Nilda Furh, Ana Wagner habló de su familia, conformada por 3 hijas, que dieron lugar a 11 nietos, 22 bisnietos y ahora una tataranieta. Es decir, de una familia tipo que formó junto a su esposo, se multiplicó con los años en un nutrido grupo de personas que han llegado, hasta la quinta generación.
Luego se refirió a una tarea que hizo no solamente para su familia, como muchas mujeres de los pueblos alemanes, sino también como un aporte a la economía del hogar: confeccionar colchones y acolchados de lana.
Recordó que mucha gente le traía la lana ya lavada, limpia, para armar el colchón y cuando no sucedía esto, el trabajo se multiplicaba para lavar y secar grandes vellones.
Luego de esta tarea, venía el trabajo de escardar, esto es, separar la lana, airearla y lograr transformar este producto en bultitos suaves, amigables y calentitos para los colchones y acolchados.
Después venía el trabajo de coser el cotín con largas agujas, empujando para que pasara la aguja y el hilo hacia uno y otro lado, con la ayuda del dedal.
Esta mujer, que el fin de semana pasada recibió el festejo sorpresa de sus 90 años de edad muestra orgullosa, el resultado de su trabajo manual: el colchón sobre el que duerme y la colcha con la que se abriga cada jornada son el resultado de su prolija y destacada labor, lo mismo que el paño bordado con la imagen de la Virgen de Luján, que en una ocasión le regaló su esposo, cuando vivían en Buenos Aires, y que ella se ocupó de bordar con finos hilos.
Ana Wagner, una vecina de tantos años de pueblo San José, autentica artesana, con una historia invalorable. 

jueves, 2 de mayo de 2013

Carolina Rack presentó su libro “Rubios naturales”. Una particular visión poética sobre los alemanes del Volga


Fuente: La Nueva Radio Suárez
El acto cultural se llevó a cabo en la Sala Bicentenario y se presentaron ilustraciones fotográficas de Christian Broto. La propia escritora fue leyendo los principales cuentos incluidos en el trabajo literario ante un numeroso público que la acompañó en la oportunidad. “Hay una voluntad de expresar desde un punto de vista muy subjetivo una particular visión de nuestras colonias”. Por las páginas de “Rubios Naturales” desfilan personajes y situaciones del sentir popular, como las carneadas, “el circuito de los chorizos”, el Pelznikel, la que reza el rosario, la calle El Mate, su gente, el sakrament, entre otras expresiones más comunes. Entre la emoción y la felicidad de concluir una obra mostrándola ante un cálido auditorio donde sobresalían sus afectos.

Carolina Rack es integrante del grupo de Acción Creativa y la precede una trayectoria iniciada prácticamente desde adolescente en el mundo literario, habiendo ganado en la década del 90 el Torneo Provincial de los Juegos Bonaerenses en el rubro literatura, lo que le valió un viaje al exterior con el cual en aquel entonces se premiaba a los distinguidos en cada categoría.
A partir de allí inició una carrera prolífica hasta concretar su primer libro de poemas llamado “Rubios naturales”, que ofrece una mirada poética sobre nuestros Pueblos Alemanes y su gente, un abordaje distinto que despertará el interés del lector, teniendo en cuenta la característica de sus escritos.
Según las criticas “la mística de Coronel Suárez esta teñida por la influencia de las colonias rusas del Volga instaladas en la zona a mediados del siglo XX donde el idioma, leyendas, costumbres y el exotismo de este cruce en las pampas componen los poemas de ‘Rubios naturales’, el primer libro que aparece por la editorial Vox”.
“En la poética de Carolina conviven justamente esa tensión entre lo autóctono y el transplante en la que creció, es decir, los miedos infantiles teñidos de tradiciones foráneas, la interpretación libre de la religión, el amor y el sexo en la adolescencia, la influencia de los mayores y un discurso cerrado que desde la poesía se vuelve a revisar”.
A partir de este concepto Carolina Rack dispara apuntes muy fuertes a la memoria colectiva de su pueblo con versos contundentes y nos invita a reflexionar y revisar toda la influencia de la colonización de los alemanes del Volga para nuestro medio, pero siempre hay que tener en cuenta que se trata de un abordaje distinto, con una visión poética de todo lo escrito que nos permite advertir otro factor de incidencia.
En la apertura del cálido acto que se cumplió el sábado pasado en la sala Bicentenario del Mercado Municipal de las Artes, bajo los auspicios del Instituto Cultural de la Municipalidad cuyas autoridades se encontraban presentes representadas por Laura Schrohn y Nora Schwab, Carolina Rack, profesora de Lengua y Literatura, dijo que se sentía muy halagada por tanta gente, sus amigos, sus familiares, en fin todos sus afectos.
Anticipó que la satisfacción era doble por “estoy con la gente que quiero” habló de la ilustración de la tapa del libro con fotografías de Christian Broto de quien simultáneamente se presentaba una colección de imágenes que fueron registrabas de manera analógica, es decir, no son digitales, tienen el formato antiguo y singularmente todas tienen relación con el libro.
Después de una breve instrucción la escritora, fue leyendo los principales párrafos del contenido del libro que dijo “tiene una voluntad de querer representar desde un punto de vista muy subjetivo una visión particular de nuestras colonias con recuerdos, algunos reales, otros de ficción, con un trabajo poético, que se corre de lo que es más tradicional, mas vinculado con la poesía contemporánea, que no solo expresa poesía sino que narra en versión libre”.
Entonces comenzaron a desfilar “Los rubios naturales” y los personajes vinculados con ellos, como el “pelznikel” que aparecía con cadenas para las fiestas de fin de año, la ofrenda de los chorizos, el circuito del chorizo, la que rezaba el rosario por unos pesos, el agua bendita de los sepelios, las flores de plásticos en los cementerio, la conocida casi advertencia del “sacrament”, entre otras figuras que persisten hoy en el imaginario popular, todo contenido en un libro que seguramente habrá demandado varios años, como había adelantado la autora en el transcurso de la semana.
La presentación estuvo secundada por la proyección de videos creados por sus amigos, una agradable ambientación lumínica de la sala, la presencia de sus padre “Cholo” y Lidia, su hermano Pablo Rack con toda la familia quienes le entregaron presentes florales, mientras todos sus amigos formaron un agradable entorno incluyendo otros escritores locales como Julio Cesar Melchior o Graciela Schmidt Robilota, colegas y hasta algunos de sus alumnos.
Firmó libros, dejo breves reflexiones, se la vio feliz, integra y como es habitual no faltó una copa para brindar por este logro.
De la misma manera estaban sus allegados y es evidente que cuando un libro sale a la luz, es claro que las sensaciones se deben mezclar con una sucesión de acontecimientos que sensibilizan y transmiten felicidad.

lunes, 29 de abril de 2013

Proverbios alemanes


Los proverbios son sentencias breves, sacadas de la experiencia y especulación de la población alemana. Muchas son observaciones acuñadas por la experiencia colectiva a lo largo del tiempo, con temas variados. Constituyen el bagaje cultural del pueblo alemán en tiempos en los que la tradición oral pasaba la sabiduría popular de una generación a otra.

Aller Anfang ist schwer.
(Todos los comienzos son difíciles).

Wo ein Wille ist, ist auch ein Weg.
(Cuando hay voluntad también hay un camino).

Besser spät als nie.
(Más vale tarde que nunca).

Morgen, Morgen nur nicht heute sagen alle faulen Leute.
(Mañana, Mañana, y no hoy dice toda la gente perezosa).

Hunde die bellen beissen nicht.
(Perros que ladran no muerden)

Mi madre nos llenaba el alma de alegría


Recuerdo a mi madre, sentada junto a la ventana, con su rodete blanco, su vestido negro, sus dedos sobre el regazo, entrelazadas por el rosario, crucifijo en mano, murmurando interminables oraciones, en las no menos interminables horas de verano. Viejecita y arrugada. Tierna y dulce. La mirada perdida. Los ojos vueltos hacia el alma. La mente en el recuerdo. Viendo pasar los minutos eternos subida a un lento tren rumbo a la estación terminal de la muerte.
Hablaba poco. Lo necesario. Siempre estaba triste. Los ojos llorosos. El alma melancólica. El cuerpo sufrido. Muy anciana. Rezaba y rezaba. Por los hijos, los nietos, los bisnietos… por los que habían nacido, por los que todavía no habían venido al mundo. Por el pasado, por el presente, por el futuro. Pedía por todos. Generaciones enteras fueron  bendecidas por sus oraciones. ¿Será por eso que fuimos tan felices con tan poco? Teníamos lo indispensable para vivir pero nunca nos faltaron la risa ni los momentos felices.
Sus murmullos eran el cantar del tiempo que transcurría. Las horas que pasaban. La voz que adormecía. La canción que apaciguaba los ánimos. La comunicación con alguien superior. Alguien que nos cuidaba porque ella se lo pedía.

Mis abuelos jamás sufrieron de depresión

Autor: Roberto Méndez Paul

Estoy en una etapa de mi vida en que me encuentro sumergido en un profundo bajón anímico. Las causas, según los psicólogos, pueden ser miles. Pero a mí se me ocurrió recordar a mis abuelos y preguntarme… ¿Por qué no se bajoneaban o estresaban nunca? ¿Será un mal de este tiempo preocuparse por todo? ¿Será que estamos prisioneros de una vida consumista y materialista? ¿Será que nos hacemos mala sangre por pavadas como dicen mis tías de ochenta años?

Recuerdo a mis queridos abuelos trabajando todos los días de la semana, incluyendo sábados, domingos (los feriados no existían). Sin quejarse. Sin protestar. Sin blasfemar. Siempre con una sonrisa en los labios disfrutando de la tarea. ¿Será que solamente trabajaban en lo que les agradaba? ¿Será que no veían el trabajo como un sacrifico sino como una bendición? ¿Será que estaban más en contacto con la naturaleza?
A pesar de que trabajaron toda la vida jamás les sobró un centavo para invertir. Vivían en una casa pequeña que nunca pudieron ampliar pese a los sueños que tenían de hacerlo. Sueños que forjaron en la juventud y llevaron consigo hasta la tumba. Murieron en la vieja casa donde vivieron toda su existencia. Y no les importó. En realidad no les interesaban las cosas materiales. No pensaban en cambiar los muebles, arrancar ventanas antiguas para colocar modernas, en comprar una cocina a leña nueva. ¿Para qué? Si funciona de manera perfecta decía el abuelo. Lo que sirve no se tira.
Afrontaron situaciones muy difíciles. Criaron catorce hijos. Dos fallecieron. Sepultaron a sus padres. Algunos de sus hermanos. Sobrinos. Y lo soportaron todo. Jamás se bajonearon. Jamás sufrieron de depresión. Lloraron es cierto. Pero con el correr de los meses les volvía la esperanza y volvían a creer en la vida, en Dios. En ese Dios que para ellos lo era todo.
A mí se me hace que fue ese Dios en el cual creían ciegamente el que los mantuvo fuertes aun en las peores tempestades. Ese Dios en el cual nosotros dejamos de creer, reemplazándolo por cosas materiales: una casa nueva, un automóvil último modelo, una moto, unas vacaciones lo más lejos posible… Se me hace que vaciamos nuestras almas de Dios para llenarlas de cosas materiales. Nos arrancamos la fe en Él del corazón para dejar en su lugar el vacío. Un vacío que no puede consolarnos cuando flaqueamos, sufrimos o estamos tristes.

La viejecita


Autor: Julio César Melchior
El péndulo del reloj de pared,
va y viene, va y viene:
las agujas giran
y los minutos pasan
lentos pero inexorables.

Tic-Tac Tic-tac Tic-tac

El atardecer con su mortaja
de sombras envuelve
a la viejecita que ora
en las horas muertas
de su soledad.

Le reza al recuerdo.
Le llora al olvido.
Le teme a la muerte.
Se apaga en la oscuridad.

Llueve en el atardecer de la colonia rubia...


Autor: Julio César Melchior
Llueve en el atardecer
de la colonia rubia,
en la que dos ojos celestes
lloran mirando el cielo.

Tras el vidrio de la ventana
un corazón se desangra:
lluvia y lágrimas,
tormenta y llanto.

En las manos un rosario,
en los labios una plegaria.
En el alma un nombre
y la voz de un hombre.

sábado, 27 de abril de 2013

Testimonios de nietos que admiran y honran la memoria de sus abuelas


“Mi abuela, era una mujer bonachona, con unos ojos celestes preciosos. Recuerdo el olor a tierra húmeda, el pan recién horneado por la mañana temprano, su voz alegre cantando canciones lejanas. Toda su ropa y la de su familia olían siempre a limpio. Y ese amor inmenso que le profesaba a su marido, mi abuelo, a través de gestos que siempre tenían que ver con el trabajo y el sacrificio”.

Laura Denk

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“Mi abuela era una persona de armas tomar, tenía mucho temperamento, tuvo 7 hijos, y en su casa se respiraba orden como en un regimiento. Todo debía estar en su lugar. Ella sola sacó adelante a sus hijos pequeños cuando mi abuelo murió a los 35 años de tuberculosis”.

Sonia Gottfriedt

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“Mi abuela era una mujer pequeñita pero de gran corazón, que se pasaba el día inmersa en sus recuerdos. Contaba los años que había pasado criando quince hijos, viviendo en el campo, ordeñando vacas, haciendo quinta, ayudando al marido a arar, sembrar, cosechar, en una época en que todo se hacía con caballos. Por eso sus manos estaban llenas de arrugas y eran ásperas. Sin embargo nos regalaba tanta ternura y amor”.

Celeste Bauer

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              “Mi abuela sigue en la casa donde vivió siempre, pese a que murió hace varios años. Todavía sobrevive su voz, que ronda las habitaciones, canturreando una canción en alemán. Cuando la visitó, pues allí viven mis tíos, parece que todavía la veo, lava que te lava la ropa. Cocinando, planchando, cociendo pan en el horno de barro…”.

Juan Strevensky