Rescata

Para más información pueden comunicarse al WhatsApp: 2926 461373 o al Correo electrónico juliomelchior@hotmail.com

martes, 31 de mayo de 2022

Tres recetas de la gastronomía alemana del Volga

 Les compartimos tres recetas, de las tantas que integran la amplitud de sabores de la cocina alemana del Volga, para que puedan elaborarlas y compartirlas en familia como lo hicieron por siglos nuestros ancestros. Estas recetas y mas de 150 las encuentran en "La gastronomía de los alemanes del Volga"

Recetas de Kartoffel und Klees, Kraut und Brei y Trucke Nudel

Kartoffel und Klees
Ingredientes:
1 kg. de papas
½ kg. de harina
1 huevo
½ taza de agua
1 pizca de sal

Preparación:
Colocar en un bol ½ kilo de harina, agregar el huevo, el agua y pizca de sal; mezclar bien todos los ingredientes hasta obtener una masa liviana y dejar descansar ½ hora aproximadamente. Cortar las papas en dados y ponerlas a hervir. Luego tomar la masa con las manos y cortar pequeños trocitos, dejándolos caer directamente dentro del agua, que debe estar en plena ebullición. La cocción de los Klees es de 5 minutos aproximadamente. Pasar todo por colador para que escurra bien. Se puede servir con chucrut, con pedacitos de panceta dorados previamente en aceite, con crema o con huevo batido.

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Kraut und Brei
Ingredientes:
1 kg. de papas
1 kg. de huesitos de cerdo o de panceta de cerdo
½ kg. de chucrut

Preparación:
Con las papas preparar puré. Hervir los huesitos de cerdo durante ½ hora aproximadamente y agregarle el chucrut y dejar hervir todo hasta que al carne esté cocida. Sacarlo y escurrirlo en el colador. Se sirve con el puré.

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Trucke Nudel
Ingredientes:
4 papas
3 huevos
300 grs. de harina
1 cebolla
Pedacitos de pan tostados

Preparación:
Cortar las papas en dados y ponerlas a hervir. Con la harina y los huevos preparar la masa para los Nudel (fideos), y cuando las papas ya están cocidas, agregar los fideos. Sacarlos, escurrirlos y poner la cebolla dorada previamente en aceite o manteca y los pedacitos de pan tostados (Kristier).

viernes, 13 de mayo de 2022

Rumbo a América

 Arrastró los tres grandes baúles a lo largo del puerto y con la ayuda de su esposa y de su hijo
mayor, los subió al barco, y con el resto de energía física que le quedaba, los acomodó en el fondo de la bodega, junto a otros bultos, de formas variables y contenidos dispares.
Sus cuerpos estaban profundamente cansados pero interiormente se sentían satisfechos. La primera etapa del largo viaje se había desarrollado sin mayores contratiempos. Los hubo, es cierto. Lo mismo que también era cierto que hubo que enfrentar momentos de mucha angustia. Pero la meta estaba lograda. La aldea quedaba atrás. Cada vez más lejos. Rusia ya no los quería. En realidad, nunca los quiso. “Nos usó mientras fuimos útiles y ahora nos expulsa” -pensó Joseph.
Allá lejos, en la aldea, allá, en la lejana Rusia, quedaban la pobreza, el hambre y el sufrimiento; pero también permanecían seres amados, padres, tíos, primos, abuelos, que no quisieron, no se atrevieron o no pudieron escapar del dolor.
Por eso, en el barco, se mezclaban la alegría y la tristeza. La esperanza y la angustia. Los pasajeros que emigraban eran conscientes que casi con seguridad jamás iban a volver a reencontrarse con los familiares que quedan atrás. Rusia estaba inmersa en un caos social, político y económico que terminaría consumiendo muchas vidas y muchas aldeas habitadas por descendientes de alemanes.
El barco se fue alejando. Cada pasajero se recluyó en su espacio. Algunos en sitios muy diminutos, dado la cantidad de pasajeros que el capitán había permitido ascender en aras de ganarse un dinero extra.
El viaje iba a ser largo. Casi un mes. La comida empezaría a escasear y a ser racionada rigurosamente. La mayoría pasaría hambre. Todos terminarían infectados de piojos y con el cuerpo lleno de ronchas de tanto rascarse. La falta de agua dulce, completaría el panorama.
Así y todo, arribaron al puerto de Buenos Aires con el alma henchida de esperanza y la idea fija de forjar un futuro mejor para sí mismos y sus descendientes.
Y transcurridos más de cien años de aquella emigración y de aquel viaje, podemos escribir con total seguridad de que lograron cumplir su meta.
Costumbres, tradiciones, lo que trajeron del Volga, lo que se mantiene hasta la actualidad, lo que se fue perdiendo. Todo en el libro que rescata costumbres y tradiciones, el libro "Lo que el tiempo se llevó de los alemanes del Volga"
La fotografía es del porta pasaporte que entregaba la empresa de viaje. Muchos de nuestros ancestros trajeron uno de esos junto al pasaporte.

martes, 3 de mayo de 2022

Los platos tradicionales de la abuela Elisa Schroh

 Al ingresar a la casa de la abuela Elisa Schroh me encontré con una mesa de madera larga y seis sillas dispuestas alrededor de ella, gastada por el tiempo y los años, con profundas cicatrices que parecían haber sido realizadas con cortes de cuchillo al cortar alguna masa, por ejemplo para los Wickel Nudel, los fideos caseros, los Kreppel. Más allá, junto a una cocina a leña, que despedía calor de hogar, una mecedora traída desde Rusia, desde una remota aldea llamada Kamenka, y en ella estaba la abuela Elisa, hamacándose, las manos cruzadas sobre su regazo mientras me recibía con una sonrisa.
Me saludó en alemán, me invitó a que me sentara, me ofreció mate, té, y Kreppel que había amasado para la ocasión, por supuesto que acepté el mate y los Kreppel.
Mientras tomábamos mate y saboreábamos los ricos Kreppel, la abuela Elisa me empezó a contar su historia de vida. Me reveló que sus padres habían llegado de la aldea Kamenka, que su madre había quedado viuda muy joven con siete hijos y que los crio sola, sin la ayuda de ningún hombre. Eso sí – agregó-, mi mamá trabajó de todo. Y por eso también murió muy joven. Falleció a los 48 años. La vida la había consumido.
Ella me enseñó todo lo que sé. Me enseñó a cocinar, a coser, a bordar, a tejer y a hacer acolchados. Durante mi juventud me ganaba la vida haciendo acolchados mientras mi marido trabajaba en el campo.
La abuela Elisa contó muchos detalles y pormenores de su vida en familia y de su vida privada. Me confesó que había perdido un hijo de dos años en un accidente casero. También me contó que, al igual que su madre, había quedado viuda muy joven.
Después se entusiasmó hablando de las comidas tradicionales. Me detalló, por ejemplo, cómo y con qué ingredientes elaboraba los Kreppel. Me dijo un puñadito de harina, leche, huevos... Y de la misma manera me detalló cómo preparaba los Maultasche (Varenick). Me contó que tomaba un puñadito de harina, le agregaba dos o tres huevos, dependiendo la cantidad de comensales, que los rellenaba con ricota y así fue sumando más y más ingredientes. Los cuales siempre eran puñaditos, nunca gramos ni centímetros cúbicos si era un líquido. Su conocimiento era tal que no necesitaba conocer nada de eso. Su sabiduría era innata. Como el de todas las abuelas alemanas del Volga. Que sabían preparar decenas y decenas de platos tradicionales que llevaban en sus prodigiosas memorias. De la misma manera fueron pasando de generación en generación desde tiempos inmemoriales, repitiendo los mismos puñaditos, los mismos sabores, los mismos aromas y el mismo amor a cocinar para la familia.
(Para quienes deseen preparar los platos tradicionales tal y como lo hacía la abuela Elisa no dejen de tener el libro “La gastronomía de los alemanes del Volga” y para conocer la vida de las mujeres y sus pormenores sociales, culturales, religiosos y familiares no dejen de consultar mi libro “La vida privada de la mujer alemana del Volga”.

Kerb 2022 - Patronadfest

 Organizado por las fuerzas vivas de Pueblo San José y la Delegación Municipal.

☑Sábado 07 de Mayo:

🔹9:30hs a 11:30hs: Venta de Kreppel para continuar con los arreglos de la casa parroquial. La docena tendrá un costo de $400 y los mismos se retirarán en el horario mencionado en el Salón Parroquial.
🔹14:00hs: Torneo de Kosser de Kerb. Organizado por la subcomisión de Kosser del club Independiente. El torneo será llevado a cabo en la cancha de dicha institución.
🔹14:00hs: Gran entretenimiento infantil en la Plaza Sergio Denis, el mismo contará con inflables totalmente gratuitos para los más pequeños.
🔹22:00 hs: Retro Kerb con la actuación del Grupo Universitario de Bahía Blanca. Organiza la comisión de Fullsen Fest. La misma contará con un esmerado servicio de cantina que se encontrará a cargo del Club Independiente.

☑Domingo 08 de Mayo:

🔹10:00hs: Santa Misa de Kerb.
🔹11:00hs: Acto Oficial frente al templo con palabras alusivas. 
Entrega de distinciones y actuación de la Banda Municipal Bartolomé Meier.
🔹14:00hs: Desfile Cívico Institucional en la Avenida Fundador Eduardo Casey. 
Una vez finalizado el mismo se podrá disfrutar de las siguientes actividades:
 Actuación de la Banda Municipal Bartolomé Meier.
 Stand de comidas a cargo de las Instituciones de Pueblo San José.
 Juegos y entretenimientos infantiles totalmente gratuitos.
 Exhibición de juegos de Kosser a cargo de Julio y Tito Hartman.
 Gran Actuación estelar de Fabián y Silvina Díaz.

☑Sábado 28 de Mayo: 

Cierre de Kerb.
🔹22:00hs: Baile con la actuación del grupo Astral, el mismo se realizará en el Club Atlético Independiente y es organizado por dicha institución.

domingo, 24 de abril de 2022

Una infancia en las colonias

Fotografía de fineartamerica.com
La infancia era una cocina a leña,
usar alpargatas llenas de agujeritos,
pantalones cortos en verano e invierno,
asistir a la escuela pisando escarcha,
salpicando el guardapolvo blanco,
llegar a clase con los pies helados
y estudiar toda la mañana sin calefacción,
tiritando de frío, repitiendo la lección,
mientras el maestro esgrimía el puntero
que, a veces, descargaba sobre nuestros deditos,
y nos íbamos a casa llorando,
donde papá, en vez de consolarnos,
nos infringía otra tremenda tunda,
mientras repetía, una y otra vez,
el maestro siempre tiene razón.

La infancia, aquella época en donde los niños que se hicieron mayores y de los cuales descendemos, se formaron, educaron, asimilaron costumbres y tradiciones de sus mayores, moldearon su carácter, sus creencias y valores, toda esa época que vivieron, la rescaté y plasmé en mi libro "La infancia de los alemanes del Volga" junto al idioma que, lentamente, se va perdiendo. Para que toda esa esencia sobreviva y no se diluya con el paso del tiempo, recopilé cada juego, cada canción, cada etapa de la infancia. Vale la pena hojear las páginas y volver el tiempo atrás. "La infancia de los alemanes del Volga" el libro bilingüe que rescata la época más tierna y añorada. WhatsApp: 011-22977044. Correo electrónico juliomelchior@hotmail.com.

Una infancia feliz

Nuestra niñez fue feliz
jugando con lo que teníamos,
buscando lombrices en el patio,
cazando mariposas de colores,
frascos llenos de bichitos de luz,
cantando canciones en alemán,
corriendo por los inmensos baldíos,
metiéndonos a hurtadillas
en las huertas de verduras y frutales
a la hora de la siesta, en verano.
Nuestra infancia fue feliz,
en las colonias de antaño.

La infancia, aquella época en donde los niños que se hicieron mayores y de los cuales descendemos, se formaron, educaron, asimilaron costumbres y tradiciones de sus mayores, moldearon su carácter, sus creencias y valores, toda esa época que vivieron, la rescaté y plasmé en mi libro "La infancia de los alemanes del Volga" junto al idioma que, lentamente, se va perdiendo. Para que toda esa esencia sobreviva y no se diluya con el paso del tiempo, recopilé cada juego, cada canción, cada etapa de la infancia. Vale la pena hojear las páginas y volver el tiempo atrás. "La infancia de los alemanes del Volga" el libro bilingüe que rescata la época más tierna y añorada. WhatsApp: 011-22977044. Correo electrónico juliomelchior@hotmail.com.

jueves, 7 de abril de 2022

Se acuerdan del Brummer (Prumer)?

 Cuando éramos niños le pedíamos un botón grande, de saco o sobretodo, a mamá, a papá un
trozo de hilo resistente, y con esos dos elementos construíamos el Brummer (zumbador): enhebrábamos el botón con los dos extremos del hilo, cuyas puntas cerrábamos con un nudo. Hecho esto, tomábamos el hilo por los extremos, manteniendo el botón en el centro, y lo hacíamos girar. A más velocidad, más ruido.
Hasta ahí el juego. Casero, original e inocente. Luego, para algunos varones traviesos, venía una etapa adicional. Acercarse por detrás a una niña con cabello largo para que el Brummer, girando a toda velocidad, se enrede en su pelo. Hubo casos en que fue imposible desenredar la cabellera. La niña directamente tuvo que cortarse el cabello para sacarse de la cabeza el objeto. Más de un varón pagó caro semejante ocurrencia. Primero un sermón, después una furibunda paliza con la alpargata y finalmente, una penitencia de varios días. 

Un libro único en su género, BILINGÜE con todos los juegos, adivinanzas, salutaciones festivas, canciones de cuna e infantiles, costumbres y las etapas desde el nacimiento hasta la adolescencia en español y el dialecto de las aldeas y colonias. El libro "La infancia de los alemanes del Volga" un libro imperdible para rememorar, conocer, valorar y revivir la etapa más linda de la vida de nuestros ancestros. No lo dejen de leer! Información: WhatsApp: 011-22977044. Correo electrónico juliomelchior@hotmail.com.

El pasado de la abuela Margarita

 Margarita tenía seis hijos, el mayor de trece años, y era viuda. Vivía en una casa humilde, construida de adobe, con solamente una habitación y cocina. Ella lavaba y planchaba para las familias pudientes de la comunidad. Los dos hijos más grandes, trabajaban en una chacra por la comida y una cama compartida en un galpón. Los otros cuatro niños colaboraban en distintos hogares, en quehaceres tan disímiles como ordeñar, regar la huerta, limpiar gallineros, barrer patios o cuidar vacas mientras pastaban. Ninguno de los hijos de Margarita tuvo tiempo de ir a la escuela. Apenas sí para aprender lo básico de catecismo para tomar la primera comunión y la confirmación.
Margarita no tenía padres que la ayudaran y los hermanos, bueno, cada uno estaba en lo suyo, lejos de la colonia, de donde habían partido en busca de trabajo. Por lo que, a pesar de tanto sacrificio y esfuerzo, no todas las noches ella y los niños se iban a dormir con la panza llena. La cena habitual era té negro y un poco de pan. Los vecinos no siempre podían colaborar con algo. Todos eran igual de pobres que ella y todos, al igual que ella, tenían varios hijos. Entre cinco y quince era lo factible.
Margarita salió adelante. Los hijos crecieron. Empezaron a formar sus propios hogares. Llegaron los nietos. La humilde casa de adobe fue modificada y modernizada. Las penurias quedaron en el pasado. En la memoria y en las nobles arrugas de un rostro y sus manos.

Descubramos juntos la vida silenciosa, oculta, reprimida y bajo qué dictámenes sociales, religiosos y culturales vivían las mujeres en las aldeas y colonias. Un mundo totalmente desconocido. Un análisis psicológico, social, familiar, único en su estilo en el libro "La vida privada de la mujer alemana del Volga". Información: WhatsApp: 011-22977044. Correo electrónico juliomelchior@hotmail.com.

sábado, 19 de marzo de 2022

Soy descendiente de padres alemanes del Volga

 Soy descendiente de padres alemanes del Volga, hijos nativos de Pueblo Santa María, una
localidad donde florecen en los amplios patios jardines, huertas y árboles frutales, donde las personas son amables, honestas y trabajadores, donde la mayoría hablamos un dialecto alemán, dónde decimos Brot en vez de pan y Gutt Morgent en vez de buenos días, donde nos saludamos todos cuando nos cruzamos en la calle y la sonrisa y el buen humor es algo frecuente, como frecuente es el diálogo entre los vecinos, que nos conocemos todos de toda la vida.
Soy descendiente de padres alemanes del Volga, que se enamoraron y se casaron jóvenes, que lucharon trabajando a la par, codo con codo, que de la nada misma, con esfuerzo, sacrificio y coraje levantaron su casa, tuvieron dos hijos, un varon y una nena, y con el correr de los años y de la vida, forjaron transformando sus sueños en tangible realidad, siempre trabajando, siempre poniendo lo mejor de sí mismos en cada cosa que emprendían, predicando con el ejemplo, sin necesidad de recurrir a palabras grandilocuentes, sin sermones ni discursos, sin palizas ni castigos, porque tenían palabra, porque lo que decían lo hacían, porque eran seres humanos de bien, justos, honestos y laburantes. Sus manos olían a tierra fresca y a pan casero, tenían callos y cicatrices, es verdad, pero cuánta ternura y cuánto amor había en ellas. Ningún oro del mundo alcanzaría para pagar una sola caricia de sus manos trémulas y cálidas, esas manos que cuidaban, curaban, protegían y llenaban nuestros cuerpos de risas en las noches de tormenta.
Soy descendiente de padres alemanes del Volga, que dieron hasta lo imposible para que nosotros, sus dos hijos, pudiéramos ir a la escuela, algo que ellos no pudieron hacer, y tuviéramos una buena educación escolar y una buena formación para la vida, para que todo nos fuera más sencillo que a ellos, que la tuvieron que pelear y luchar tanto, quizás demasiado. Porque la existencia, su existencia, estuvo llena de sacrificios para darnos lo mejor. Y lo mejor para ellos no era lo material, sino el ejemplo, la honestidad, el trabajo, el esfuerzo y la dedicación puesta al servicio de lograr no solamente los sueños propios sino también los del prójimo. Por eso, todos nosotros, hijos descendientes de alemanes del Volga, tenemos un compromiso no solamente con nosotros mismos y la vida sino también con nuestros padres. Nuestros padres que no solamente nos dieron la vida sino que también nos dieron una historia y una cultura, una herencia colmada de pergaminos que nosotros tenemos que rescatar, conservar y difundir con el ejemplo y legar a nuestros descendientes. Por ellos, por nosotros y por nuestro futuro como pueblo y como descendientes de alemanes del Volga.

Proverbios de los abuelos alemanes del Volga

Historias de las mujeres alemanas del Volga

 ¿Cómo vivían nuestras abuelas? ¿Cómo era su educación en el hogar y en la escuela? ¿A qué edad se casaban? ¿Cuántos hijos tenían? ¿Cuál era su rol dentro del matrimonio? ¿Cuál era el lugar que ocupaban en la sociedad? ¿Qué trabajos realizaban? ¿Qué se esperaba de ellas como mujeres, esposas y madres? Estas y muchas respuestas más a preguntas que seguramente alguna vez se han planteado, las encontrarán en el libro "La vida privada de la mujer alemana del Volga", que se puede adquirir desde cualquier lugar del país. Un libro único en su género. Un libro revelador de costumbres y tradiciones que se mantuvieron ocultas e intactas por siglos y que sorprende al descubrir que muchas sobreviven hoy.

"Lo que el tiempo se llevó de los alemanes del Volga"

 El transcurrir del tiempo se llevó invalorables tesoros de nuestra infancia. Sepultó en el pasado seres, acontecimientos y cosas que nos formaron, marcaron y forjaron nuestra identidad individual y colectiva. Se llevó a nuestros padres, que hoy descansan en el cementerio, a nuestros abuelos, que también murieron hace muchos muchos años, a vecinos, amigos y a un montón de parientes que en la infancia nos colmaron el alma de dicha y buenos momentos. Se llevó tradiciones, costumbres, formas de vida, de pensar, de afrontar la realidad cotidiana y de relacionarnos con los demás. Todas cuestiones que hacen a nuestra identidad como personas únicas y como colectividad. Para recuperar todo lo que perdimos, para volver a vivirlo, para conservarlo de manera indeleble, es que nació el libro “Lo que el tiempo se llevó de los alemanes del Volga”. Un libro que se puede adquirir desde cualquier lugar del país. En él está impreso el tesoro más valioso que tenemos: nuestro pasado, nuestra identidad. ¡No se lo pierdan!

miércoles, 23 de febrero de 2022

Se acuerdan cuando abuela nos tostaba semillas de girasol?

 Cuando íbamos de visita a la casa de abuela, ella se tomaba tiempo para tostar semillas de girasol. Llenaba hasta desbordarla una enorme fuente y la introducía al horno de la cocina a leña. Luego de unos minutos la casa se impregnaba del olor característico del tostado de las semillas. De vez en cuando sacaba la fuente, revolvía su contenido, probaba alguna que otra semilla para comprobar si estaban crocantes y listas para ser comidas.
Una vez tostadas, abuela se sentaba a la mesa, junto a nosotros, sus nietos, que éramos aún muy pequeños para abrir las semillas de girasol con los dientes como hacían las personas mayores, y las pelaba una a una, con suma paciencia, sacando la pepita con los dedos.
Nosotros la mirábamos “trabajar” con ternura, esperando con ansias que el montón de pepitas creciera y abuela dijera: “Bueno… ¡Ahora se las pueden comer!” ¡Y vaya si las comíamos! ¡¡¡Las espolvoreábamos con mucha azúcar, revolvíamos el montón y a comer!!!

Decir refranes es decir verdades...

Los Kreppel de mamá

En las mañanas de otoño, parada frente a la cocina a leña, mamá freía Kreppel. Los freía y los espolvoreaba con abundante azúcar. El aroma llenaba la cocina y llegaba hasta nuestra habitación, dónde dormíamos mi hermana y yo. Éramos niños y mamá y la casa eran nuestro mundo, nuestro universo. El paraiso donde el amor reinaba y la felicidad desbordaba nuestros corazones. Por eso rescaté las recetas de mi madre, y de todas las madres, en mi libro "La gastronomía de los alemanes del Volga", para conservar aquellos sabores y aquellos aromas que forman parte de mi identidad y de mi cultura, la identidad y la cultura de los alemanes del Volga.

sábado, 12 de febrero de 2022

“Lo que el tiempo se llevó de los alemanes del Volga”

 Un libro en el que palpita el sentimiento y vibran las sensaciones de nuestros antepasados. Esos antepasados que nos legaron además de la vida una rica historia, cultura y tradiciones. Se rescatan anécdotas, historias de vida, costumbres, tradiciones, fotografías antiguas y mucho más que hace a nuestro pasado, ese pasado que no debemos olvidar jamás.
 Rescatemos juntos lo que nos legaron nuestros ancestros!

A elaborar ricos Maultasche y conocer su historia

 Este plato característico de la gastronomía de los alemanes del Volga, es típico de la región de Suabia (Alemania), y muy popular y altamente valorado en la cocina alemana. En alemán significa literalmente bolsillo de morro.
Sobre su origen existen varias versiones. Una de ellas sostiene que un monasterio cisterciense denominado Monasterio de Maulbronn (de aquí puede provenir Maultasche) que en la época de Cuaresma ocultaban la carne entre capas de pasta, dando origen al plato (bolsillos de Maul). Los monjes denominaban a este plato de forma coloquial Herrgottsbscheißerle" (engaño a Dios).
Otras fuentes sostienen que en las familias protestantes de Suabia era costumbre comer este plato en el Jueves Santo, pero solo con hierbas. Es muy probable que con el correr de los años fueran introduciendo carne picada a escondidas para hacer más llevaderos los ayunos de la Cuaresma.
Y por último, una tercera fuente, aunque poco creíble, dice que esta comida proviene de los ravioli y tortellini, aunque también del plato chino denominado Jiaozi.
Como verán, el origen del plato es sumamente humilde pero de un sabor y aroma únicos.
Nuestras abuelas llevaron la receta de Alemania a las aldeas fundadas a orillas del río Volga, en Rusia, y la trajeron consigo a las colonias y aldeas que erigieron aquí. Siempre manteniendo vigente el legado y la tradición.
Los Maultasche de nuestras abuelas, o sea la receta tradicional del pueblo de los alemanes del Volga, se rellenan con ricota. Aunque esto no significa, que algunas familias, a lo largo de los años, tanto en el Volga, como aquí en la Argentina, hayan ido variando su contenido y modificado un poco la tradición.
La receta original la pueden encontrar en mi libro "La gastronomía de los alemanes del Volga", una obra escrita para rescatar, revalorizar y difundir nuestro patrimonio gastronómico, con más de 150 recetas tradicionales recopiladas a lo largo de más de cinco años de incansable y paciente trabajo de investigación.

miércoles, 9 de febrero de 2022

Se viene la séptima edición de la Strudel Fest

 Este multitudinario evento se llevará a cabo los días 5 y 6 de marzo teniendo como espectáculo central la elaboración de un Strudel gigante de 60 metros de largo. Asimismo presentaciones de grandes bandas musicales, bailes tradicionales, stand de gastronomía alemana del Volga, exposiciones y eventos culturales, torneo de Kosser, todos con acceso gratuito.
La fiesta tendrá lugar en Pueblo Santa María, ubicado en el Partido de Coronel Suárez, en el sudoeste de la Provincia de Buenos Aires.
Durante toda la jornada los vecinos que se acerquen disfrutarán de paseo de artesanos, patios de comidas, inflables para niños, venta de gastronomía alemana, música típica y danzas alemanas y mucho mucho más.
Los esperamos a todos!
Se pueden hospedar en Alojamiento Rural La Palmera , en WeimannHaus de Javier Graff y si no en algún hotel de Coronel Suárez, pónganse en contacto con Turismo Coronel Suárez que les van a ofrecer información.
También pueden visitar La Casa del Fundador - Colonia Alemana Santa María que es un viaje al pasado incomparable y van a querer regresar.


Tres libros que rescatan la historia, cultura, tradiciones y costumbres de los alemanes del Volga

 Tres libros que rememoran en palabras y fotografías, la vida en las colonias de antaño, con sus cocinas a leña y sus hornos de barro, sus mesas larga de madera y mamá amasando los fideos del domingo, papá roturando la tierra y los niños jugando a la sombra de una higuera, las largas noches de invierno con el cielo estrellado y las frías y heladas mañanas en que toda la familia ordeñaba las vacas, el inconmensurable amor de la familia, la ternura de la abuela, la magia de los recuerdos de las aldeas del Volga y la casa de adobe y los parientes, los vecinos, los amigos, compartiéndolo todo.
Tres libros: "Lo que el tiempo se llevó de los alemanes del Volga", "La infancia de los alemanes del Volga" y "La vida privada de la mujer alemana del Volga". No deje de leerlos.


domingo, 30 de enero de 2022

La inolvidable sonrisa de mamá

Pintura de George Augustus Freezor
Mamá siempre me espera con una sonrisa cuando llego a su casa, mi casa de la infancia. Mamá es bella. Mamá tiene cabello cano. Una carita de niña con algunas arrugas y unos ojos claros hermosos. A mamá le encanta hablar y recordar, por eso siempre me cuenta historias de su vida.
Mamá me cuenta que de niña casi no tuvo infancia, que tuvo que empezar a realizar las labores domésticas desde muy niña, que tuvo que dejar su muñequita de trapo para ponerse a lavar la ropa de toda la familia, mientras su madre traía hijos al mundo, uno tras otro, a la par que trabajaba junto a mi papá en las tareas rurales.
Mamá me cuenta que nunca tuvo abrazos ni mimos ni felicitaciones por haber efectuado bien una tarea. Dice que, lo que recibió, siempre fueron retos y reproches, y más trabajo, que no podían verla sin hacer nada, porque enseguida la llamaban haragana, al igual que a sus hermanos, que eran once.
Mamá me cuenta que de niña la pobreza era grande, que el dinero siempre faltaba, que su madre se las ingeniaba para cocinar con lo que había, que era muy escaso, y que más de una noche se acostaron a dormir con hambre.
Mamá me cuenta que la casaron muy joven, con quince años, que su marido tenía veintitrés años y que, sin embargo, fue feliz, porque su esposo era muy trabajador y que nunca le faltó nada.
Mamá tuvo seis hijos. Está anciana ya. Tiene dieciséis nietos que la miman y la llenan de ternura. Es una abuelita dulce y alegre. Habla y canta en alemán. Tiene muchas amigas. Va a misa. Reza el rosario. Y dice que es inmensamente feliz.

miércoles, 19 de enero de 2022

La cocina a leña de la casa de mi infancia

Fotografía de: muebles.house/cocina/cocina-lena/
 Sobre la cocina a leña hervía el agua con los Kleis. Al lado, en una sartén, se doraban las cebollas con trocitos de pan duro. En el horno se asaba la carne. Todo a la vez y en perfecta armonía. Un conjunto de aromas y sabores que mamá sabía amalgamar correctamente y que después degustaba toda la familia sentada alrededor de la enorme mesa de madera, en la cocina, que quedaba chica.
Papá se sentaba en la punta: presidía la mesa siempre. Rezaba una oración agradeciendo a Dios el plato de comida. Solamente mamá y él tenían permiso para conversar, los hijos debíamos permanecer callados y responder únicamente si se nos consultaba. Y ojo con discutir o pelear durante la comida. Si por descuido u olvido hacíamos eso, papá nos cerraba la boca con la mirada. Ni siquiera mis hermanos mayores tenían autoridad para contradecirlo. Había que bajar la cabeza y obedecer –confiesa.
¡Éramos felices! ¡Qué rica era la comida que preparaba mamá! Los Kleis con la cebolla y los trocitos de pan dorados bañados en mucha crema de leche eran una delicia! ¡Un manjar! La fuente siempre quedaba vacía. Nunca sobraba nada. Mamá se ponía contenta por eso. Cocinar para su marido y sus hijos era su máximo placer.
Después de comer las mujeres ayudaban a mamá a limpiar la mesa y lavar los platos mientras los varones nos íbamos al campo a trabajar con papá.
Para mas recuerdos, vivencias, anécdotas, tradiciones y costumbres no dejen de consultar mis libros “Lo que el tiempo se llevó de los alemanes del Volga”, “La infancia de los alemanes del Volga”, “La vida privada de la mujer alemana del Volga”, “La gastronomía de la mujer alemana del Volga”. Llegan a través de Correo a todo el país. Para mas información comunicarse por mensaje privado o al 011 22977044.

“La gastronomía de los alemanes del Volga”

 Kreppel, Wückel Nudel, Dünne Kuchen, Strudel, Maultasche, Vanerick, Füllsen… y 150 recetas más, en el libro “La gastronomía de los alemanes del Volga”. El libro que rescata las recetas de todas las ricas comidas tradicionales que preparaban nuestras abuelas en las cocinas a leña de antaño. Además de recetas de panes, sopas, quesos, dulces y mucho más. Se puede adquirir desde cualquier lugar del país! No se lo pierda!!!