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domingo, 6 de marzo de 2011

A cien años de la rebelión de los alemanes del Volga

El "mito fundante" de las reivindicaciones chacareras en la Argentina moderna

A cien años de la rebelión de los "rusos"

Por Norberto Asquini
Santa Rosa, La Pampa

En la historia de los conflictos agrarios en el espacio pampeano la protesta protagonizada por los agricultores de origen "ruso" (entre los que había alemanes del Volga, judíos, húngaros, rumanos…) de la zona de Macachín en 1910 ha sido interpretado como el "mito fundante" de las reivindicaciones chacareras en la Argentina moderna.
Los hechos concuerdan que en ese año los estragos de la sequía causaron un desastre agrícola en el que se perdió toda la cosecha en la zona sureste de La Pampa Central y sur de Buenos Aires provocando un gran malestar entre los productores con la consiguiente intervención del gobierno nacional y la presencia de tropas para calmar los ánimos agitados. Debemos aclarar que el calificativo de "rusos" con el que se englobó a los chacareros encerraba toda una heterogeneidad de nacionalidades y orígenes de los colonos afincados en campos cercanos a Macachín. Entre ellos había alemanes del Volga, judíos, húngaros, rumanos, además de otras nacionalidades en un porcentaje menor.

La crisis agrícola de 1910

En 1910 la zona agrícola del sureste de La Pampa Central y sur de Buenos Aires sufrió un desastre agrícola sin precedentes causado por una persistente sequía y fuertes vientos, fenómenos registrados también en la siembra anterior. Esta crisis climática provocó la pérdida de lo sembrado en una zona que abarcó aproximadamente 1.000.000 de hectáreas.
A mediados de noviembre de ese año en Macachín, la prensa aseguraba que "ya muchos chacareros dan por perdida toda esperanza, y se ven obligados a sufrir de hambre, porque las casas de comercio les cierran todo crédito, en vista de que deben fuertes sumas, que ven que será imposible cobrar. Estos colonos abandonan sus chacras. Ha surgido la idea, entre muchos colonos, de dirigir una solicitud al Ministerio de Agricultura, solicitándole ayuda de semilla para el próximo año, y algún crédito para el sustento de sus familias".

La nota

En la primera quincena de noviembre de 1910 se terminaron las esperanzas de que la lluvia pudiera revertir tal situación y los colonos quedaron en una mala situación al no poder pagar los créditos adquiridos con los comerciantes y sus arrendamientos para con los propietarios y colonizadores de la zona. La situación era desesperante y quedaron al borde de perderlo todo. Las casas de comercio, terminaron por retirarles los créditos para pagos de arrendamiento, manutención y gastos de siembra.
Ante la situación terminal, un grupo de 150 chacareros de la zona de Macachín decidió dirigirse al Ministerio de Agricultura para exponer la problemática por la que atravesaba la región y solicitar ayuda oficial. Se envió una delegación a la Capital Federal para reclamar al menos garantías sobre los animales y los útiles de labranza, que serían confiscados por los comerciantes ante las deudas. El 26 de noviembre, el representante diplomático de Rusia en Buenos Aires, entregó una nota firmada por los agricultores afectados de Macachín al ministro de Agricultura, Eleudoro Lobos, y este determinó que el 27 partiera una comisión de la Defensa Agrícola con un perito agrónomo para evaluar la crisis y remitir informes con posibles soluciones a tomar.

Los chacareros "rusos"

Pero la situación había llegado a un límite angustioso para esperar los estudios. El 28 de noviembre el gobernador Felipe Centeno en Santa Rosa recibió un telegrama del comisario de Macachín, Máximo Busso, en el que informaba que: "se presentó en la policía de este pueblo (Macachín), una delegación de ciudadanos rusos, acompañados de varios intérpretes, con objeto de hacer presente al comisario, que los colonos que ocupan las tierras situadas en los alrededores de esta localidad, en un número de 3.000 individuos, tienen el propósito de asaltar las casas de comercio, para proveerse de víveres. Dijeron al comisario esos recurrentes, que en caso de que les sean negados los artículos de primera necesidad llevaran a cabo saqueos, para lo cual cuentan con armas suficientes".
La agitación chacarera tuvo como epicentro a Macachín por ser el nudo comercial y financiero del sudoeste pampeano, y de esta movilización participaron agricultores de las colonias La Argentina, La Merced, Sabadell y Campo de Aguirre, las más castigadas en la zona. La crisis agrícola provocó la exteriorización de ciertos propósitos de alzamiento de agricultores signados como "rusos" por las autoridades argentinas.
Entretanto, una delegación de chacareros se reunió con el comisario Busso para informarle de esta determinación como representantes de los agricultores que tenían sus campos en inmediaciones de la localidad. El oficial de inmediato acuarteló al personal policial en la comisaría.

Asaltos dudosos

Mientras esto pasaba, se sucedían algunas noticias sobre reclamos colectivos, o asaltos en menor medida, a las casas de comercio de la zona por parte de los chacareros, si bien muchos de estos hechos no pudieron después ser comprobados por la prensa.
El gobernador Centeno tras conocer los primeros informes, telegrafió al Ministerio de Guerra para que se enviara tropas para "garantizar el orden". El Jefe de Policía territorial, Miguel Retolaza, fue comisionado ese mismo día por el gobernante a la zona en conflicto con personal de Santa Rosa, incorporándose poco después efectivos de las localidades de Uriburu, Lonquimay, General Acha y Guatrache. A su vez el gobierno nacional ordenó a Centeno que se traslade a Macachín "y que cumpla con su deber de evitar por medios pacíficos la perturbación del orden y los conflictos entre colonos y comerciantes".
El 28 de noviembre, tras ser recibido el telegrama de Centeno en el Ministerio de Guerra, aún sin conocer la situación partió desde Bahía Blanca a las 11.40 horas el regimiento 5º de Infantería con 150 efectivos a Macachín del que se sabía que "lleva munición, dos ametralladoras, un piquete escolta y equipo completo".

Pueblo tomado

Los efectivos llegaron al día siguiente al pueblo pampeano y acamparon en la estación montando piquetes en algunas calles estratégicas mientras realizaban rondines por la noche. También desde la estación ferroviaria de Liniers arribó a las pocas horas al mando del teniente coronel Alfredo Olses el regimiento 8º de Infantería con 160 hombres y dos escuadrones del 2º de Caballería para recorrer las colonias. El periodismo comentó que las tropas llegaron de apuro, sin colchonetas ni otros elementos.
Parte de la prensa desestimó un hecho violento, indicando que en verdad habían sido sólo rumores tomados como verdad por el comisario y los comerciantes de la localidad. En las crónicas de esos días no hay hechos concretos de movilización en masa y se desmienten poco después las versiones de asaltos en los periódicos, aunque no es de desestimar que ocurrieran casos aislados.

Amenaza anarquista

Si bien se había dado la alarma inicial por el temor a un levantamiento de los colonos, la posibilidad de un reclamo armado solo fue la amenaza o la exigencia de un grupo de chacareros, que serían identificados años después como de extracción anarquista, quienes exigieron a las autoridades que si el gobierno nacional no les enviaba ayuda asaltarían los comercios, y que a la medida estaban plegados otros agricultores. Entre este grupo, que en su mayoría sus "dirigentes" eran arrendatarios de la colonia Sabadell, nos encontramos con Martín Scheffer, que tendrá luego actuación durante la huelga agraria de 1912 en una delegación local de la Federación Agraria Argentina .
A la luz de los hechos posteriores, se puede entender que este suceso fue más una amenaza puntual que una movilización organizada. Un grupo reducido de hombres movidos por la situación de necesidad a causa de la crisis, pero seguramente sus voces representaban a las de muchos otros agricultores que los apoyaban en toda determinación por la situación de carencia concreta en que se encontraban.
De acuerdo al censo parcial levantado el 2 de diciembre por el gobernador Centeno tras su llegada a la zona, los números arrojaron un saldo de once colonias afectadas en el área de Macachín que incluían alrededor de 75.120 hectáreas y 613 personas mayores y 1.243 criaturas.

Los paliativos del gobierno

El 29 de noviembre llegaron a Macachín los delegados de los agricultores desde Buenos Aires con una contestación muy vaga del gobierno nacional que prometía "estudiar la situación" y que ofuscó a muchos.
Ese mismo día partió el gobernador Centeno a la localidad y se trasladaron también desde Capital Federal el presidente del Departamento de Trabajo del Ministerio del Interior, Marcos Avellaneda, para realizar un estudio sobre la crisis; y desde el Ministerio de Agricultura, el segundo jefe de la División de Estadística y Economía Rural, Florencio Molina, para llevar tranquilidad a los colonos damnificados, proveer las necesidades materiales y ofrecer ayuda para traslados a zonas de trabajo de aquellos que quisieran hacerlo.
Las noticias alarmantes y en la mayor parte de los casos poco veraces, continuaban sucediéndose. La prensa comentaba sobre niños fallecidos a causa del hambre reinante y sobre asaltos a comercios vecinos. De esta forma se exageraron temores y versiones infundadas de muertos y choques armados en Macachín.
También se observan en la prensa enrolada con el gobierno conservador algunas actitudes xenófobas en sus apreciaciones sobre las supuestas causas del levantamiento poniendo a los agricultores extranjeros como los causantes de la crisis vivida en el sur pampeano. Así, La Prensa refería: "los rusos son los que dan motivo a temores, por su actitud amenazadora. Se explica que los colonos de esa nacionalidad sean los que más sufren las privaciones, porque viven absolutamente aislados del resto de la población, siguiendo sus costumbres y hábitos, y casi en constante enemistad con todos los otros pobladores de otra procedencia. Por lo demás, no son económicos, gastan en golosinas y manjares finos, y abusan del crédito".

Tranquilidad

El 1 de diciembre, a pedido de Centeno, regresó el regimiento 8 a su cuartel quedando dos escuadrones de caballería para recorrer la zona rural. En tanto, el gobernador y los oficiales de la policía visitaron, censaron y se reunieron con los cabecillas del movimiento chacarero. Grupos de veinte soldados de caballería fueron enviados a las colonias por temor a hechos de violencia y llevar tranquilidad.
Centeno ofreció trabajo a los agricultores como peones en otras zonas del territorio pagándoles los pasajes, cosa que muchos desestimaron por tener familia numerosa. Por lo pronto, se tramitaba el reparto de 15.000 $ m/n para paliar las carencias y se les prometió una ayuda en granos y dinero del gobierno nacional para reiniciar las cosechas.
El día 2 llegaron hasta Macachín, donde se había instalado Centeno, cantidad de chacareros en carros para reclamar una solución concreta. Alrededor de 150 vehículos de los colonos y sus familias rodearon la plaza. Pero el giro de 15.000 $ m/n para una primera ayuda del gobierno se hizo esperar, ya que no había casa que cambiara los cheques por dinero en efectivo en la zona.

Expansión

La agitación agraria se extendió por todo el sureste siendo más problemático en la zona de Guatrache a Remecó, ya que ningún representante del gobierno se había dirigido hacia allí. El 3 de diciembre un destacamento del 2º de Caballería recorrió la zona y el enviado Avellaneda se entrevistó con diferentes comisiones formadas en los pueblos afectados.
Las quejas de los habitantes se fundaron en que había muchos representantes oficiales involucrados, pocos víveres y sobre todo, demasiadas promesas. Diversas reparticiones tomaron cartas en el asunto: el gobernador, el Director de la Oficina de Trabajo, funcionarios y empleados de distintas categorías y reparticiones de distintos ministerios que "sólo producen una confusión lamentable", indicaba la prensa, acotándose que todos habían llegado tarde y que fueron sorprendidos por los sucesos.
El día 7 comenzó a repartirse en Macachín los 15.000 $ m/n del auxilio enviado por el gobierno nacional, y la situación comenzó a volver a la normalidad.
Poco después, en 1911, tuvo entrada al Congreso Nacional un proyecto de ley que autorizó a gastar la suma de 1.000.000 $ m/n para socorrer a los chacareros de la zona, préstamo del que sólo se recuperarían 250.000 $ m/n dada la tolerancia en el cobro que tuvieron las reparticiones nacionales ante las malas cosechas subsiguientes.

Hasta en Roma

Para fin del año 10 con la ayuda del gobierno ya nadie pensaba en miles de rusos armados, ferozmente teñidos de "ideas avanzadas" y que justificaran nada menos que el envío de dos regimientos del Ejército a un perdido pueblito en las márgenes del espacio pampeano. Aunque con algo de ridículo, el problema había sido conjurado.
Sin embargo, la trascendencia había sido mucho mayor de lo que imaginara el establishment conservador. El escritor Walter Cazenave recuerda que en 1912 el ex presidente Figueroa Alcorta realizó una recorrida por Europa en calidad de plenipotenciario. Durante su estadía en el Vaticano fue recibido por el Papa Pío X en una audiencia especial. Las crónicas indican que, en algún momento de la reunión, el pontífice le tomó la mano al embajador y, con los ojos húmedos, le preguntó emocionado: "Dígame, ¿todavía se muere de hambre la gente de Matachín?".

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