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viernes, 20 de mayo de 2016

Historia de las campanas

Por Lidia Michalowski

El uso de las campanas para anunciar cualquier acontecimiento más o menos notable es muy antiguo, pero en la Iglesia comenzaron a usarse en un tiempo relativamente tardío. El aviso para los Oficios Divinos, en los primeros siglos, se hacía de viva voz; parece que existieron unos diáconos, cuyo nombre era "cursores", que avisaban de casa en casa. El uso de las campanas aparece en la Iglesia Occidental, en el siglo VII y en la Oriental, parece que no se usaron antes del siglo IX, apareciendo las primeras campanas en Santa Sofía de Constantinopla. Antes del uso de las campanas, aparecen otros instrumentos de convocatoria, como son: Tabletas o láminas de madera, golpeándolas unas contra otras; una barra de metal, bocinas o trompetas (prescritas por la Regla de San Pacomio para congregar a los monjes). Cuando se pusieron en uso las campanas, en un principio, no había más que una en cada iglesia, multiplicándose posteriormente. Al crecer el número de campanas, como asimismo el volumen de las mismas, se vio la necesidad de construir torres para colocarlas debidamente y para que la sonoridad de las mismas pudiera esparcirse más.

OFICIO DE LAS CAMPANAS

Las voces de las campanas, fomentan las relaciones espirituales y nos ayudan sobrenaturalmente recordándonos aquella festividad que se conmemora o aquella función religiosa que va a celebrarse; excitan en nosotros sentimiento de tristeza, si doblan a muertos, o nos dan alegría, si sus repiques recuerdan alguna efemérides célebre o algún acontecimiento que no debe pasar desapercibido, o incluso, nos dan a veces la señal de alarma, por algún peligro que se cierne sobre nosotros. Da pena, considerando todos estos oficios, saber que en algunas poblaciones nuestras, no sabemos con qué fines, las campanas han quedado mudas. Las campanas son voz de esperanza, voz de consuelo, voz de amor. En un ritual diocesano antiguo, se nos dice que son como las trompetas de Dios de los ejércitos, que convocan las milicias de la cruz al pie de los altares para romper fuego contra el infierno. El gran literato Luis Veuillot nos dice que la voz de las campanas es voz dulcísima de oración, que recorre campos, trepa las montañas, se cierne sobre los valles, atraviesa los tupidos bosques, y domina, sobre todo, el ruido humano. 

BAUTISMO DE LAS CAMPANAS 

Poniendo de manifiesto la importancia de las campanas a la solemnidad con que se realiza su bautizo, cuyo acto ritual cumple el Obispo, o su delegado revestido con capa pluvial blanca, acto que tiene lugar de la manera siguiente: se reza por quien bendice junto con los otros Ministros asistentes los Salmos 50, 53, 56, 66, 69, 85 y 129. Se bendice la sal y el agua con la que se lava la campana; después se seca con un trapo, rezando los otros Salmos. El Oficiante hace con el pulgar de la mano derecha sobre la campana una cruz con el aceite de la Santa Extremaunción; y dice una oración que se refiere a las trompetas de los hebreos convocadoras del pueblo, y después, bendice la campana, invocando las virtudes de los metales fundidos contra los elementos diabólicos y adversos. Limpia la campana de la cruz hecha; el coro canta la antífona con el Salmo 28; entre tanto el Oficiante practica siete cruces con el dedo mojado en aceite en el exterior, y con el Crisma, cuatro en el interior, diciendo: Sancti ficetur et conse cratur, Domine, signum istud. In nomine Pa tris, et Fi lii, et Spiritus Sancti. In honorem Sancti N. Pax tibi. Otra oración bendicional, esparcimiento por dentro de la campana del humo del incienso, rezo del Salmo 76 y, por fin, lectura por el diácono del Evangelio introirit Jesus quoddam castelium del capítulo 10 de San Lucas. Cuando en los días de Jueves Santo y Viernes Santo, las campanas enmudecen, tocan para señalar las fiestas o actos del culto, la matraca, que es una rueda de madera que hay en el campanario y que al dar vueltas los mazos de madera de que está compuesta, resuenan como unos timbales destemplados, produciendo un sonido seco y extraño, que no obstante de sus pequeñas dimensiones, se percibe el sonido a bastante distancia. Cuando en un campanario, se coloca una campana nueva bautizada y apadrinada, era costumbre en aquellos tiempos, que el Señor Deán, u otro miembro del Cabildo Catedralicio, se trasladara al lugar de procedencia y con un diapasón medía el sonido de la mencionada campana, y soplando con dicho instrumento, comprobaba sus notas nominales. El diapasón: es un instrumento usado para comprobar el sonido o nota que ha de producir.

TOQUE DE TEMPESTAD 

Se sabe de algunos casos de morir electrocutados los campaneros o sacerdotes encargados de tocar las campanas en época de tempestad; por ello ha ido desapareciendo esta costumbre. Había una costumbre de tocar las campanas durante las tempestades, costumbre arraigada en otros muchos lugares con el propósito de espantar las tempestades, hasta que dicha población estimó peligrosa dicha práctica y que la manera de prevenir posibles desgracias consistiría en dotar las Iglesias de pararrayos, por lo que acordó prohibir el toque de campanas en caso de tempestad. Esta prohibición fue establecida a la vista de los casos que habían ocurrido al morir electrocutados los campaneros que se atrevían a tocar a mal tiempo a causa de caer en el campanario un rayo. 

LAS ÚLTIMAS CAMPANAS 
Una subterránea lágrima – 

"Hablando de campanas" el origen en estos momentos, es muy difícil de establecer. La Campana es un instrumento más antiguo que el tam-tam ya que trabaja por categorías, que es una forma anterior de hablar. Funciona por categorías temporales y sociales.
Hablan de partes del tiempo; así, el toque de media mañana es a misa, pero también que las mujeres lo dediquen para hacer la comida y los hombres, paren un rato. Al ser los toques más largos para adultos que para niños, para ricos que para pobres, para hombres que para mujeres, éstos reproducen categorías sociales. El empleo de la repercusión es muy antiguo. Pero el empleo de campanas en Europa parece que empieza en el siglo VII; en el VIII y el noveno se dan normas de toques; pero éstos no se parecen nada a los de ahora. El Concilio de Trento marca la época en que se delimita ser los toques en las Catedrales y grandes parroquias. Los toques de campanas son ese medio de comunicación tradicional que transmite mensajes que la gente escucha y sabe interpretar; que constituye el tiempo comunitario, marcando ritmos temporales colectivos; los toques también indican el espacio donde ocurren cosas importantes para el grupo y asimismo cierta representación de la estructura Social. Lo religioso y lo civil están completamente mezclados.
Un llamado a la vida espiritual o un cierre de murallas.

Historia de la imponente iglesia de Pueblo San José, considerada un monumento a la fe


La Colonia San José (o “Colonia 2”), se ubica a 5 km. de la ciudad cabecera del Partido de Coronel Suárez en la Provincia de Buenos Aires. Fue fundada por 15 familias provenientes del Volga el 13 de abril de 1887.
Transitando por los caminos de estas tierras, se divisa desde lejos una gran ‘mole’ que parece rozar el cielo. Se trata de la iglesia “San José Obrero”.
La atención espiritual de Pueblo San José, estuvo a cargo en sus principios, de un sacerdote venido de la Colonia Hinojo (Olavarría), el P. Luis Servert, a quien mucho deben los miembros de esta comunidad.
Desde 1895-1896 se encargan de esta tarea los Misioneros del Verbo Divino, fundada en Steyl (Holanda) por San Arnoldo Janssen. Años más tarde, llegan a la comunidad las Hermanas Misioneras Siervas del Espíritu Santo, quienes colaboran a los misioneros en la tarea pastoral.

El Templo
El gran templo, puesto bajo el patrocinio de “San José Obrero”, diseñado por el P. Juan Beckert y construido bajo la dirección del P. Juan Scharle en 1927, mide 53 m. de largo por 20m. de ancho.
Dos torres se yerguen atrevidas a una altura de 49 metros en cuya cúspide dos grandes cruces parecen acariciar el cielo. Al pie de una de ellas, la cifra “1927” marca el año y lugar donde fue colocada la piedra fundamental de este templo.
Transcurría el año 1888… La profunda fe religiosa de los pobladores reclamaba un lugar de acogida para rendir culto a su Creador.
La compañía “La Curamalán” había donado los terrenos en las colonias, destinados para la construcción de la iglesia. Fue por ello que, en aquel entonces, se realiza la construcción de la primera capilla en la Colonia 2 (Pueblo San José), completamente de madera, de 15 m. de largo por 6 m. de ancho.
La atención espiritual de la feligresía estaba a cargo del P. Luis Servet, quien viajaba asiduamente desde la Colonia Hinojo (Olavarría) hacia la Colonia 2 sin preocuparle la distancia, mal tiempo o los peligros que podían significarle estos largos y solitarios viajes.
Hacia 1895 / 1896 se hacen cargo de la Parroquia los sacerdotes de la Congregación del Verbo Divino (de origen alemán) en la persona del P. Conrado Eichleitner. En 1895, alrededor de la primera capilla de madera se construye un segundo templo, derribándose en su interior a la primera habiéndose concluido éste.
Esta nueva iglesia fue edificada de material, con 38 m. de largo por 12 m. de ancho con 4 coloridos vitrales franceses en sus muros. La nueva iglesia albergaría, por aquel entonces, a un mayor número de feligreses que la anterior capilla de madera.
Años más tardes, hacia 1907, la población de la Colonia “San José” había crecido en grandes escalas: nuevas familias, provenientes de Hinojo, Rusia y de otras colonias, enteradas de las posibilidades de progreso en la Colonia 2, se habían instalado allí. En aquel tiempo la capilla San José fue el único templo en Coronel Suárez.
Por eso el párroco de aquel tiempo, P. José Weyer, tuvo la idea de construir una nueva iglesia más amplia todavía. La idea no tuvo eco en la comunidad. Su sucesor teniendo ya planes preparados por el párroco anterior dio la marcha para realizarla. En el año 1927 se pusieron los fundamentos de la nueva iglesia. El templo todo, hasta el último detalle, se construyó con el aporte de la comunidad. Todo el dinero invertido se obtuvo de las manos de estos colonos abnegados.
El Sábado Santo de 1930 dos cruces doradas se elevaban desde las torres al cielo y el lunes de Pascua se procedía a derrumbar la antigua iglesia que quedaba en su interior, tarea que demandó una semana.
El nuevo templo, que brilla sobre el pueblo hasta hoy día, tiene 53 m. de largo por 20 m. de ancho con dos torres de 49 m. de altura.

La actividad pastoral
La actividad pastoral de la Parroquia San José Obrero es considerable, partiendo de ella un buen número de feligreses en la preparación de las diferentes celebraciones.
Grupos y organizaciones religiosas de la parroquia:
·         Cáritas Parroquial
·         Escuela Parroquial “San José Obrero” (con una matrícula aproximada de 350 alumnos. La institución se encuentra a cargo de personal laico)
·         Coros: de niños, de jóvenes y de adultos
·         Casa de Retiros “Beato José Freinademetz” (con un sacerdote permanente de la Congregación Misionera del Verbo Divino)
·         Equipo de Liturgia (guías y lectores en las celebraciones litúrgicas)
·         Legión de María
·         A.M.E.S (Asociación Misionera del Espíritu Santo)
·         Grupo de Monaguillos
·         Apostolado de la Oración
·         Ministros Extraordinarios de la Eucaristía
·         Dos grupos de voluntarias para la limpieza del Templo
·         Grupos de Catequistas (con cursos de formación para los mismos)
·         Comisión Parroquial
·         Asociación de Descendientes de Alemanes de Volga
·          
La capellanía “Santísima Trinidad” y la capilla “Espíritu Santo” de Pueblo Santa Trinidad (“Colonia 1”) dependen de la parroquia “San José Obrero” de Pueblo San José. Un vicario parroquial atiende la misma.
Años atrás, en este pueblo florecieron las vocaciones sacerdotales (24 hasta el presente) y las religiosas (58) habiendo sido éste un ‘jardín’ de vocaciones. Tal vez esto hoy no es así, pero gracias al omnipotente Dios, surgen muchas vocaciones laicales que mantienen encendida la llama de la Fe y que luchan y trabajan por sostener en pie su gran templo que, por sobre todo, es la CASA DE DIOS.

Misioneros del Verbo Divino que han trabajado en la Parroquia de Pueblo San José
P. Conrado Eichleitner (1895 …)
P. Gerardo Woeste (1900-1901)
P. Enrique Aster (1901-1904)
P. Judas Kotulla (1904-1907)
P. Guillermo Kovanda (1907-1908)
P. Ludgero Grüter (1908-1910)
P. Adolfo Rovenich (1910-1911)
P. Juan Tomála (1911-1919)
P. José Weyer (1919-1924)
P. Juan Scharle (1924-1943)
P. José Antonio Fuchs (1943-1951)
P. Juan Lambrecht (1951-1953)
P. Carlos Arlberto Pahl (1953-1963)
P. Agustín Sperle (1963-1974)
P. Gregorio Kippes (1974-1985)
P. Mario Schmidt (1985-1990)
P. Bonifacio Nuval (1990-1993)
P. Juan Albino Heit (1993-2001)
P. Luis Wiliezko (2001-2013)
P. Antonio Vedelini (2013-2015)
La Parroquia San José fue entregada a la administración de la Arquidiócesis de Bahía Blanca, el 1º de Mayo de 2015.

Fuente bibliográfica: “Iglesia San José Obrero. Un Monumento a la Fe”. María de los Ángeles Dukart.

miércoles, 18 de mayo de 2016

La casa de los recuerdos

Recorre la casa vacía. Vacía de muebles. Vacía de enseres. Vacía de personas. Totalmente vacía. Y sin embargo, también está llena. Llena de recuerdos, de remembranzas, de anécdotas, de acontecimientos familiares. A cada paso que da tropieza con uno.
Aquí estaba la mesa, aquí se sentaba mamá a coser, aquí estaba la cuna dónde dormía su hermana menor, más allá la cocina a leña y sobre ella una olla, una pava grande, y en el ambiente el calor de hogar. Las palabras en alemán. La risa de los niños. La seriedad de papá. La complicidad de la abuela. Una escena. Un diálogo. Todo eso en la casa vacía. Todo eso en su memoria. Todo eso surge hoy, en estos instantes, en que recorre la casa por última vez.
La casa de sus padres, la casa dónde nació y se crío, la casa dónde fue tan feliz. La casa que vendió. La casa que hoy, en estos momentos, deja en manos de sus nuevos dueños, para partir lejos y comenzar de nuevo.

martes, 17 de mayo de 2016

Historia de un abuelo alemán del Volga que lo entregó todo a esta Patria

Nací en la colonia. Soy el octavo de catorce hijos. A los diez años sufrí el desarraigo que me marcó para toda la vida: mis padres dejaron mi pueblo natal para mudarse a La Pampa.  Fue devastador, difícil y duro. Me sentí muy solo e incomprendido. Nadie me escuchaba ni tenía en cuenta mis opiniones ni las de mis hermanas. Mis padres tomaron la decisión y allá fuimos. A la inmensidad de La Pampa, a vivir en una casa en el medio de la nada, a trabajar suelo virgen, algo que con los meses se transformó en un suplicio para todos. Porque mi padre arrendó unas hectáreas de campo imposibles de roturar, donde apenas llovía, y el arado no lograba hundir sus rejas. Y donde uno salía de la casa, nuestro humilde ranchito de adobe, enclavado en la mayor intemperie imaginable, para ver un horizonte vacío y soledad por doquiera.
Así trabajamos el campo, que es una manera de decir. Produciendo poco, casi nada. Contando las chirolas que ganábamos. Comiendo los alimentos más económicos. A veces, la misma comida durante la cena y almuerzo semanas enteras. Y como si la mala tierra no fuera suficiente, llegaban las langostas, que se devoran la quinta de verduras que mi madre, a puro sacrificio, lograba hacer producir, y las heladas, que lo quemaban todo, absolutamente todo. Ni jardín teníamos.
La cruel realidad nos hizo desistir de todo intento de hacer floreciente aquel páramo. El viento soplaba día y noche. La tierra nos envolvía con su polvillo de suciedad. Deambulábamos como alienados esperando un milagro que jamás se produjo.
Cansado, abrumado, derrotado, mi padre tomó la decisión de retornar a la colonia más pobres que cuando nos fuimos. Y cinco años más viejos. Cinco años que parecían veinte por todo lo que habíamos padecido y maldecido. Sin casa donde vivir. Sin hogar donde sentarse junto a una cocina de leña y soñar con mañana mejor.
Nos cobijo abuelo, el padre de mamá. Nos dio donde vivir y qué comer. Papá estaba desahuciado.  Nunca volvió a ser el mismo. La frustración y la derrota lo fue consumiendo, y si bien consiguió trabajo a los pocos meses, murió seis años después, sintiéndose un fracasado.

Conservar y acrecentar nuestra fe, nuestro idioma y vivir unidos

Por Matías Seitz
(Discurso pronunciado en 1962)

Procesión de Corpus Christi, en Pueblo San José
"Y como sacerdote nacido en este pueblo solicito a los vecinos de Pueblo San José que todos nos esmeremos en conservar y acrecentar, en lo posible, la estructura de la fisonomía originaria que le dieron nuestros antepasados, porque la historia enseña que todos los pueblos que se mantienen fieles a esa fisonomía marchan hacia adelante y progresan, y que al contrario, si se apartan, necesariamente se dirigen hacia su propia ruina. Y esa fisonomía originaria se basa en los siguientes puntos: 1°) conservar siempre nuestra fe católica; 2°) conservar siempre nuestro idioma alemán, con sus hermosas canciones, y 3°) vivir agrupados en colonias para una mejor defensa mutua.
Nuestros antepasados tenían estas cosas como sagradas, casi equivalían, en su concepto, a un juramento. Entonces nosotros, para tributar un homenaje digno de su memoria, hemos de hacer proyectar su efecto duradero en nuestra memoria, como un estímulo de acción sobre la voluntad, que nos mueva a poner en práctica permanente la realización, en nosotros mismos, del luminoso ejemplo que nos  dieron de ser católicos, laboriosos y pacíficos, cualidades salientes a las que Coronel Suárez debe su pujanza de pueblo progresista”.

lunes, 16 de mayo de 2016

Fotografías cena y baile aniversario de Pueblo Santa María









Ganadores Torneo de Koser, el juego tradicional de los alemanes del Volga

 
La subcomisión de Koser del Club Social, Deportivo y Cultural El Progreso de Pueblo Santa María realizó un torneo de Koser en adhesión al 129 aniversario de la comunidad. El mismo se desarrolló en las canchas de la institución el pasado sábado 14 de mayo donde participaron un total de 17 parejas con los siguientes resultados:

Ronda ganadores:
1° Luis y Juan Detzel
2° Omar Denk y Ruben Saad
3° Luis Schab y Hugo Baigel.

Ronda perdedores:
1° Juan carlos Haag y Ernesto Walter
2° Poli y Carli Sieben
3° Mauricio y Carlos Urban

“La Voz de los Pueblos Alemanes”, destacado por sus 25 años al servicio de las instituciones de los pueblos alemanes


“Ojalá que este crecimiento de los medios de comunicación continúe para el bien de nuestros Pueblos Alemanes y la difusión de sus actividades”, expresó Pablo Barizone, el hacedor de este éxito radial dedicado a los pueblos alemanes.

Siguiendo con los reconocimientos, el Presidente de la Unión Padres de Familia pidió hacer uso de la palabra y señaló que “haciendo honor a las enseñanzas de la Hermana Joela y su profundo trabajo, en nombre de nuestra institución y de toda la comunidad de Santa María queremos destacar 25 años de trayectoria al servicio de las instituciones y los vecinos de los tres pueblos alemanes”.
“No sabemos si él toma real dimensión del trabajo que hace desde hace 25 años, desde la vieja LU 36, difundiendo nuestras actividades. Le ha puesto voz a las cenas y actos de todas nuestras instituciones. Hace 25 años que la música alemana y la palabra de nuestros vecinos tienen un espacio los sábados por la mañana”.
“Uno recuerdo los primeros tiempos del programa, cuando escuchábamos a los dirigentes de nuestras instituciones, a nuestros paisanos, hablar por la radio mitad en castellano y mitad en el dialecto algo nada común entre nosotros es por eso que la Unión Padres de Familia quiere homenajear a Pablo Barizone por su dedicación a todas nuestras instituciones”.
Pablo, sacándose el traje de maestro de ceremonias y periodista, dijo que “en estos 25 años todo fue alegría. Hoy es muy distinto todo, convivimos con un montón de colegas, con muchos más medios de comunicación y vivimos la época en la que las redes sociales actúan de nexo comunicativo. Cuando comencé, por 1991, estábamos solitos, temerosos, éramos sólo dos medios de comunicación que nos encontrábamos en los actos pero ojalá que este crecimiento de los medios de comunicación continúe para el bien de nuestros Pueblos Alemanes y la difusión de sus actividades”, finalizó diciendo Pablo Barizone.

Aurelia Adam fue distinguida por su labor solidaria


En la cena del 129 aniversario del Pueblo Santa María Unión Padres de Familia de la Escuela Parroquial destacó a Aurelia Adam, una mujer que trabaja por sus pares, los adultos mayores de Santa María, sin descanso.

Como es característico, sin que Aurelia lo sepa el locutor comenzó diciendo “vamos a hablar ahora de una señora que hace muchos años cumple una labor solidaria en esta comunidad”.
“Hace 14 años comenzó su trabajo imparable en un lugar que para la comunidad es sumamente necesario, un lugar que le brinda mucho a nuestros adultos mayores, un lugar que cobija sus sueños y los ayuda ante distintas necesidades. Hablamos del Centro de Jubilados de Pueblo Santa María”.
“Fue Secretaria durante dos años, luego Tesorera, colaborando de manera cada vez más comprometida, dando todo de sí. Fue así que tomó un desafío mayor, un desafío que la mantiene activa constantemente”. 
“A ella la vemos siempre trabajando con entusiasmo, poniéndole la garra que la caracteriza, sin medir esfuerzos, trabajando de manera responsable ante cualquier eventualidad. Nada la frena. Ella se hace cargo de lo que sea y aunque el tiempo no acompañe sigue sin parar con cada tarea emprendida.
Estamos hablando de la tan dinámica Presidenta del Centro de Jubilados, Aurelia Adam” quien fue invitada a recibir el reconocimiento de la Unión Padres de Familia de la Escuela Parroquial y luego, al agradecer muy brevemente, aseguró que no se esperaba tal distinción.

Porfesora Gabriela Ullman fue destacada por su compromiso con la educación especial en Pueblo Santa María


Reconocimiento de Unión Padres de Familia de la Escuela Parroquial. “Muchas gracias a todos los integrantes de la Unión Padres de Familia, un muy feliz cumple a nuestro querido Pueblo Santa María, un saludo muy grande para nuestro Taller Protegido que esta semana cumplió 9 años de labor”, manifestó la distinguida.

Como es habitual, la Unión Padre de Familias en su cena anual destaca a vecinos que silenciosamente trabajan en pos de la comunidad y sus instituciones.
La reseña que se leyó previo a anunciar el nombre de la destacada decía que “hace más de 9 años, cuando el Taller Protegido Santa María estaba en formación, una estudiante del profesorado de Educación Especial se ofreció voluntariamente a trabajar ad honorem para la institución, así comenzó a realizar encuestas”.
“Luego, al comenzar a funcionar el Taller, ella, ya profesora, comenzó su trabajo de instructora, devolviendo la Beca de Honor Municipal que le permitió estudiar; cuando estuvo devuelta con creces continuó su trabajo con un contrato de asistencia municipal”.
“Hasta la actualidad ha desarrollado un trabajo que se ve reflejado en el crecimiento personal, social y laboral de los 12 operarios que concurren al Taller Protegido Santa María”.
“Por todo lo mencionado queremos reconocer la dedicación, el compromiso, la responsabilidad, nobleza, cariño y vocación de la Profesora Gabriela Ullman”, por lo que la Directora de la institución, María Luján Streitenberger, se acercó a la mesa de la Profesora Ullman para acompañarla hasta el escenario a recibir el presente confeccionado al efecto.
Al momento de los agradecimientos la Profesora Gabriela Ullman brevemente señaló que “no me esperaba un reconocimiento como este. Muchas gracias a todos los integrantes de la Unión Padres de Familia, un muy feliz cumple a nuestro querido Pueblo Santa María, un saludo muy grande para nuestro Taller Protegido que esta semana cumplió 9 años de labor. Seguiremos adelante y ojalá que pronto lo podamos hacer en nuestra nueva sede”, concluyó entre lágrimas la Profesora Gabriela Ullman.

Con una exitosa cena y baile Pueblo Santa María celebró su 129 aniversario

  Fuente: lanuevaradio.com.ar

Organizó Unión Padres de Familia de la Escuela Parroquial. “No tenemos más que palabras de agradecimientos para todos ustedes que están colaborando con nuestra institución porque en los tiempos que estamos viviendo los esfuerzos mayores se deben dar en la educación de nuestros niños y este es el objetivo que nos moviliza” señaló Gustavo Di Battista, Presidente de la Unión Padres.

En la noche del sábado el Polideportivo de Club El Progreso recibió unas 750 personas que participaron de la cena y posterior baile del 129 aniversario del Pueblo Santa María.
Como es tradicional, la cena de celebración está a cargo de la Escuela Parroquial Santa María por lo que fue María Luján Streitenberger, su Directora, la encargada de dar la bienvenida a los presentes y agradecer el acompañamiento un año más en este singular festejo.
“Me emociona mucho ver tanta gente que se ha querido sumar a este festejo del 129 aniversario de nuestro Pueblo Santa María. El agradecimiento es a ustedes por compartir esta cena y colaborar con nosotros, y al trabajo incansable de los integrantes de la Unión Padres de Familia que desde hace un mes están trabajando en forma continua para preparar este evento. También debo agradecer a las docentes que tanto han colaborado para esta cena, a las familias de la institución y a los comercios que nos han hecho donaciones y que además colaboran durante todo el año con nosotros. Un agradecimiento muy especial a Estancia Lolén, a la Estancia San Carlos, a todos los que colaboraron con una ayuda económica y al Municipio que cada vez que golpeamos sus puertas nos dan una mano y desde hace un tiempo estamos recibiendo los aportes del Fondo Educativo que tan importante son para el mantenimiento de nuestra institución”, finalizó diciendo la docente María Lujan Streitenberger, Directora de la Escuela Parroquial Santa María.
Seguidamente, el Padre Leandro Volpe bendijo el pan y el menú típico alemán: carne al horno con papas, ensaladas y Füllsen, destacando en su mensaje el encuentro como símbolo de hermandad y agradecimiento a la institución por su labor educativa.
Un dispositivo especial se puso en marcha para atender al público en una gran cena con todos los productos típicos habituales para estos eventos, a cargo de Roberto Streitemberger, su familia y colaboradores, totalizando unas 50 que garantizan la calidad y el servicio que en un momento de los reconocimientos el presidente de la Unión Padres de Familia destacó su eficiente e impecable trabajo, mientras que después se llevaría a cabo el acto protocolar con entrega de distinciones especiales personalidades destacadas de la comunidad como es característico.
No faltó la torta del 129 aniversario, el brindis y el baile amenizado por el Grupo Revelación del Pueblo Santa María.
En el acto protocolar habló el Presidente de la Unión Padres de Familia de la Escuela Parroquial Gustavo Di Battista quien, secundado por los demás integrantes de la UPF y los colaboradores de la cena del 129 aniversario de Santa María, comenzó agradeciendo “a todas las personas que han colaborado a lo largo de estos casi doce meses que tiene de gestión este nuevo grupo de trabajo. Hace casi un años vimos que era necesario un compromiso con nuestra querida institución y fue así que asumimos esta responsabilidad”.
“No tenemos más que palabras de agradecimientos para todos ustedes que están colaborando con nuestra institución porque en los tiempos que estamos viviendo los esfuerzos mayores se deben dar en la educación de nuestros niños y este es el objetivo que nos moviliza” señaló Gustavo Di Battista.
En representación del Jefe Comunal dejó el mensaje central el Secretario de Gobierno y Seguridad, Guillermo Sol.
“Hablar de Pueblo Santa María es hablar de grandes amigos que he conocido a lo largo de la vida. Gente de lucha y de trabajo que han sido los pilares fundamentales para la transformación de nuestros pueblos”.
“En nombre del Intendente Municipal Roberto Palacio quiero decirles que estamos comprometidos con la educación de nuestros niños y estaremos presentes solucionando los problemas que surjan a diario”.
“Tenemos mucho por dar pero también hemos empezado a concretar obras como la finalización del Taller Protegido de Santa María que estuvo cumpliendo años también este 11 de mayo”, concluyó Guillermo Sol, Secretario de Gobierno y Seguridad de la Municipalidad.
Finalmente, Doña María Streitenberger recibió un presente floral por parte de dos de sus nietos que vieron en la cena del 129 aniversario una buena oportunidad para homenajearla por sus 98 años de constante trabajo y esfuerzo puestos en el crecimiento de la comunidad.

viernes, 13 de mayo de 2016

Fotografías cancha de Koser, el juego tradicional de los alemanes del Volga, en Pueblo San José






Mañana sábado se llevará a cabo una multitudinaria cena y baile aniversario en Pueblo Santa María


Ya está todo dispuesto para la celebración, con una cena y baile, del 129º aniversario de Pueblo Santa María, acontecimiento cuya organización recae tradicionalmente en la Unión Padres de Familia de la Escuela Parroquial de la tercer Colonia Alemana. Se han vendido cerca de 750 tarjetas, restando apenas diez, que seguramente se estarán agotando de un momento a otro.

Consultado Gustavo Di Battista, Presidente de Unión Padres, dijo que “estamos muy contentos, a un día de la cena estamos vendiendo las últimas tarjetas, después de haber ubicado dos mesas más por la demanda que había. Estamos muy contentos por el respaldo, por el acompañamiento de mucha gente, porque más allá que a nosotros como Comisión nos toca hacer todo el trabajo de organización hubo muchísima colaboración de gente anónima, de gente desinteresada que nos acercó su donación y se han ofrecido para trabajar. Estamos muy contentos y estaría todo dado para pasar una noche de sábado muy especial, celebrando y recordando a los fundadores de nuestro pueblo y los 129 años de nuestra Colonia. Esto nos lleva también a un beneficio, que va a servir directamente a la Escuela Parroquial, que tantas necesidades está teniendo”.
Más adelante en la entrevista Gustavo Di Battista adelantó que alrededor del 90% de lo que se necesita para preparar esta cena ha sido donado. 
“Estamos cerrando una venta de 750 tarjetas, lo que marca que después de mucho tiempo nos encontramos en Pueblo Santa María con una cena y baile que tiene esta cantidad importante de personas reunidas para este acontecimiento. A esto hay que sumarle los casi 100 mozos que van a atender, más la gente que trabajará en la cocina. Hay un equipo muy grande de gente que trabaja para hacer posible esto; el equipo de cocina que encabeza Roberto Streitemberger, que tiene otras quince personas a la par que forman parte de este equipo de cocina, donde cada uno tiene su función específica. A nosotros nos toca coordinar otros detalles que también son importantes, y la verdad es que se hace fácil trabajar si contamos con el conocimiento y la experiencia de muchísima gente”.

jueves, 12 de mayo de 2016

Historia de vida de Rosa Gottfriedt, de 98 años

Rosa Gotfriedt es abuela del escritor Julio César Melchior
Según su Documento Nacional de Identidad, nació el 10 de noviembre de 1917; sin embargo, relatos familiares recuerdan que “ya tenía alrededor de dos años cuando su padre la llevó a anotar al Registro Civil”.
Sus padres, José Gottfriedt y Ana Stremel, dejaron su aldea natal a comienzos del siglo XX, en las márgenes del río Volga, para cruzar el océano y radicarse en Brasil. Allí nacieron varios de sus hermanos. Pero no pudiendo arraigar por considerarlas tierras inhóspitas, deciden emigran a la República Argentina e instalarse en  Pueblo Santa María, dónde nacen ella y varias hermanos más, completando un total de once hijos.
Desde muy niña aprende en su hogar a realizar todas las tareas que se esperan de una mujer y también lleva a cabo actividades masculinas a la par de su padre, colaborando en la economía de la casa, tal como se estilaba por aquellos primeros años en la incipiente localidad. Una localidad que ella ve crecer y progresar, siendo parte de ese entramado social que se teje y desteje al ritmo de las tradiciones y costumbres alemanas del Volga.
Contrae enlace matrimonial con Juan Jacob y tiene cinco hijos. Pasa casi toda su vida matrimonial trabajando en el campo, a la par de su marido. Donde conjuga la crianza y educación de sus hijos con labores rurales, que la llevan a hacer frente a las heladas, el frío y a condiciones climáticas adversas, y a realizar tareas que requieren fuerza y coraje, que hoy consideraríamos no aptas para mujeres.
Fiel representante de lo que se considera la estirpe y el ejemplo cabal de una mujer alemana del Volga, posee un carácter seguro y decidido, capaz de llevar las riendas de su familia. Algo que viene haciendo desde el momento que enviudó, hace ya muchos años.
Conservó y legó a sus descendientes, todo el bagaje cultural que le transmitieron sus ancestros. A tal punto lo hizo que durante toda su vida solamente se manejó con el dialecto, única lengua que habla. Lo que no le impidió visitar y conocer otros lugares del país y relacionarse con su gente.
Mujer alemana del Volga por excelencia,  cree fervientemente en Dios, en la familia, en el trabajo, en la honestidad, la generosidad, la solidaridad y la entrega a sus descendientes, a quienes deja una vida digna de admirar y emular, y un legado cultural enorme.
Fue destacada con la distinción Santa María Honor al Mérito.