Rescata

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lunes, 9 de mayo de 2011

UN EXITOSO FESTEJO DE KERB TUVO A LO LARGO DEL FIN DE SEMANA PUEBLO SAN JOSÉ

La Delegación de Pueblo San José y las instituciones de la segunda colonia alemana, tuvieron un exitoso festejo de la kerb, con una presencia de público que superó las expectativas de los más optimistas. (Fuente: http://www.radiociudadnoticias.com.ar)

La jornada del domingo se inició con la Santa Misa de Acción de Gracias en la imponente iglesia del pueblo. Al término de la celebración religiosa, todos se trasladaron al salón parroquial donde tuvo lugar el acto protocolar de kerb.
En el mencionado acto hicieron uso de la palabra, Evaristo Kees en nombre de la Cooperativa Eléctrica y el Intendente Municipal, Ricardo Moccero.
Luego se procedió a la entrega de plaquetas recordatorias que este año tuvieron como destinatarios a la Escuela Nª3 pronta a cumplir sus 125 años de vida; La Cooperativa Eléctrica San José que en Septiembre cumplirá su medio siglo de historia y el programa radial "La Voz de los Pueblos Alemanes" por sus 20 años de difusión de toda la actividad de los pueblos alemanes.
El acto contó con la presencia de la Banda Municipal Bartolomé Meier la que interpretó el Himno Nacional Argentino y también el Himno de Pueblo San José.
Se destacó de manera especial la participación en el acto de Nora Hoffmann (Hermana de Sergio Denis) quién recibió un cerrado aplauso de los presentes y un ramo de flores por parte de las autoridades municipales.
Concluido el acto protocolar y tras un rico almuerzo en las instalaciones del restaurante "Dominga", las autoridades, invitados especiales y los integrantes de la Banda Municipal, se trasladaron al sector del desfile, donde con el correr de los minutos, una verdadera multitud se dió cita en el mismo, siguiendo con mucho interes el paso de las distintas delegaciones institucionales.
La autorización oficial fue solicitada por César Mellinger quién llegó hasta el palco arriba de una bicicleta de las de comienzo del siglo pasado.
Luego la Banda Municipal se ubicó frente al palco y fue el comienzo del paso de las instituciones, destacandose la nutrida delegación de chicos de la escuela parroquial San José que además dejaron un mensaje relacionado con las normas de tránsito; la belleza de Mara Mendoza y Antonella Werbag, representando al distrito y San José respectivamente, la presencia de un avión en el cielo de San José arrogando al aire banderines de Argentina y Alemania, los autos antiguos, el ruidoso paso de los "Caballeros del Camino" entre otras delegaciones, fueron llenando de atractivo un desfile que resulto ágil y entretenido.
Al finalizar el mismo, la gente cuyo número es dificil de calcular pero sin dudas fue muy importante, se fue diseminando en las distintas instituciones educativas del pueblo, como también en las confiterias que estaban colmadas de público y una Avenida Alemanes del Volga que a la altura de San José simuló por unas horas ser la avenida de una Importante Ciudad.

domingo, 8 de mayo de 2011

Viviré este día

Viviré este día como si fuese el último de mi existencia. Hoy acariciaré a mis hijos mientras son niños aún; mañana se habrán ido, y yo también.

Hoy abrazaré a mi mujer dulcemente y la besaré; mañana ya no estará, ni yo tampoco.

Hoy le prestaré ayuda al amigo necesitado; mañana ya no clamará pidiendo ayuda, ni tampoco yo podré oír su clamor.

Hoy me sacrificaré y me consagraré al trabajo; mañana no tendré nada que dar,
y no habrá nada que recibir.

Viviré este día como si fuese el último de mi existencia.

Y si no lo es, daré gracias a la vida.

Nada impide que nuestros sueños y proyectos se concreten

Los sueños y proyectos siempre se concretan. No existe obstáculo alguno que pueda impedir su realización. Nada, absolutamente nada, ni nadie, puede detener nuestro caminar si nos proponemos conseguir un objetivo en la vida. Con tesón, sacrificio, voluntad y coraje, todo es posible. Aun lo que a primera vista parece imposible. Sólo hace falta un sueño y la voluntad y el coraje de llevarlo a cabo. Porque una vez que nos hemos decidido qué es lo que queremos hacer, es el mismo destino y la vida la que colaboran con nosotros para llegar a la meta deseada.

Esto es algo que aprendemos con la experiencia y que la vida misma, en su devenir cotidiano, nos enseña. Es una máxima no escrita en el universo de las leyes que se cumplen a pesar de y contra todos los pronósticos y jueces agoreros que dictaminan el fracaso de los sueños de los demás por el simple hecho de temer concretar los suyos. El hombre es capaz de realizar cualquier sueño que sueña, solamente tiene que transformarlo en proyecto y luego trabajar sin pausa para concretarlo.

Esto es así y seguirá siéndolo por toda la eternidad de los tiempos.

viernes, 6 de mayo de 2011

Mi abuelo

Debe ser la edad, o la nostalgia, o el recuerdo de tiempos pasados, mejores o peores, o mi oculto deseo de que no hubiera ocurrido lo que ocurrió y mi abuelo siguiera entre nosotros. Pero el caso es que la historia o el comentario que hago viendo el patio de la vieja casa de mis abuelos me ha traído bellos y hermosos recuerdos, todos ellos orbitando alrededor de ese hombre, seco de carnes, alto y espigado (dicen que, físicamente, me parezco mucho a él), trabajador como él solo, responsable y juicioso, siempre con una palabra de paz, de honradez, de decencia y de hombría en sus labios, sentenciando situaciones con una frase lapidaria y final, siempre llena de un juicio y de una integridad enormes. Esta imagen me trae bellos recuerdos, recuerdos que giran alrededor de ese hombre y de todas esas situaciones, miles de ellas, que viví junto a él.

En ese patio, con la puerta entreabierta, o entrecerrada para evitar que entrara el fuerte sol matutino que en esos momentos pegaba con fuerza en la fachada de la casa, en ese patio tenía siempre una silla colocada junto a la pared y en la que se sentaba, de vez en cuando, para fumarse un cigarro, hecho a mano, y con los codos apoyados en las rodillas.

¡Cuántas veces lo he visto ahí sentado, dejando pasar el tiempo, saludando a los vecinos que pasaban por delante de la puerta, pensando, soñando, recordando, viendo su vida y su labor en este mundo ya realizada, viendo a su nieto cerca de él, correteando, quitándole la boina de la cabeza, volviéndosela a poner, mientras él se dejaba hacer.

¡Cuántas veces, tras fumarse ese lento cigarro, lo he visto levantarse de esa silla y, tras dejar la misma apoyada contra la pared, decía:

- ¡A comer...¡

Dejaba la puerta abierta, signo inequívoco de su confianza en los hombres, y juntos entrábamos a la vieja y enorme cocina. Allí, y junto a mi abuela, comíamos juntos los tres mientras un gato (aún lo recuerdo), de color amarillento, rondaba por nuestras piernas por debajo de la mesa. O se subía al brazo de sillón en el que siempre se sentaba mi abuelo y, de ese brazo del sillón, al hombro de mi abuelo. Y ahí permanecía viéndonos comer hasta que mi abuelo, cansado de aguantarlo en su hombro, con un simple gesto, lo hacía saltar al suelo.

Después de comer se sentaba junto al fuego, en un banco de madera colocado lateralmente al fogón y, de nuevo, se volvía a hacer su cigarro, volvía a fumar tranquilamente, hablando, aconsejando, sentenciando, enseñando, mientras mi abuela recogía los pocos cubiertos de la mesa y en un visto y no visto los fregaba dejándolos, de nuevo y una vez más, en el aparador de la cocina donde tenía sus escasas pero bien cuidadas vajillas y cubiertos.

Una noche nos llamaron a casa:

- El abuelo se ha puesto muy mal...

Una semana estuvo en la cama, enfermo. Aunque yo creo que no era una enfermedad lo que se lo estaba llevando. Era su alma que sabía que ya tenía todo hecho y que estaba cansada de luchar y luchar en esta vida.

Uno de esos días de agonía me mandó llamar. Entré en su habitación y cerré la puerta. Me senté en el borde de la cama, junto a su cabecera. Él estaba acostado de lado, flaco y hundido en su colchón de lana:

- Sé un hombre. Jamás te pelees con nadie de la familia. Y mucho menos con tu hermano. Aunque te ofendan, piensa antes de responder.

- No te preocupes, abuelo, eso nunca.

Estuvimos hablando un rato. Cuando salí me preguntaron que qué quería el abuelo. Nada, cosas nuestras –les respondí.

Tres días más tarde fallecía.

Sabes, querido abuelo, que te quise con todas mis fuerzas, que junto a ti yo era feliz, que las horas las pasaba a tu lado sin enterarme del paso del tiempo, que te iba a ver muchas, muchas, muchas veces: de día, de noche, en verano, en invierno, que te ayudaba, cuando podía, en tus tareas del campo. Y que ahora, estés donde estés, me estarás viendo y aconsejando como cuando estabas a mi lado.

Un beso, querido abuelo y hasta siempre.


Historia de “Momentos. Instantes. Vivencias. Mi Vida”, de http://vivencias.myblog.es

Chismes y otras menudencias

Encasquetó el sombrero en la cabeza calva y salió corriendo rumbo a la casa parroquial. La vecina, que lavaba ropa en el patio en una palangana, lo vio pasar veloz y furioso, vociferando un cúmulo de vocablos incongruentes entre las que, sin embargo, Doña Margarita entendió una palabra clave útil para el chisme social que a ninguna mujer que se precie como tal podía escabullírsele entre el fárrago de groserías que el hombre lanzaba al aire.

-¿Quién estará embarazada? -se preguntó enseguida Doña Margarita-. La hija, esa mosquita muerta -se respondió sin dudar un instante.

El hombre continuó su carrera loca. Llegó a la casa parroquial e ingresó sin golpear la puerta ni anunciarse. Discutió con el cura a gritos. Los oyó el pueblo entero. Se escucharon reproches. Recriminaciones. Quejas. Algún que otro insulto. Blasfemias por parte del sacerdote. Hasta que un portazo dio por terminada la conversación y el hombre volvió a la calle más enojado que al entrar. Corrió a su casa. Ingresó en ella pegando más portazos. Nuevos gritos, llantos enloquecidos de mujeres desesperadas. Palabras duras, nuevos insultos, lío de voces en un caos de pelea familiar.

Dentro de la casa bullía el escándalo. El pueblo expectante trataba de escuchar y deducir lo que sucedía. Nadie sabía nada con certeza pero todos creían que ya lo sabían todo. “La hija está embarazada”, cuchicheaban. “¿Pero de quién?”, preguntó alguien. “¿Del cura?”, afirmó otro. Las evidencias estaban a la vista. Además la hija solamente dejaba el hogar para ir a confesarse y asistir a misa. No cabía duda para nadie. Todos sacaron la misma conclusión. Aunque nadie nunca logró comprobar nada. Pero nueve meses después... la hija dio a luz un varón. Jamás se supo quién fue el padre. Pero cosa curiosa para los habitantes de la colonia, el sacerdote fue removido de su cargo al frente de la parroquia. Nadie volvió a saber de él.

La vida loca

Don Gaspar puso en marcha el Ford T y salió con rumbo desconocido dejando a su esposa y su hijo llorando en la puerta de la casa.
Desapareció durante veinte años. Hasta que un atardecer de primavera regresó con el mismo Ford T, más viejo y más destartalado, cargado de colchones, bultos y valijas, una mujer más joven y nueve hijos.
Compró una casa, unas hectáreas de campo, y comenzó a darse la gran vida. Dicen que hizo fortuna. Lo dicen todos sin acertar a responder cómo ni dónde y porque seguía conservando el viejo cachivache del Ford T.
Todo iba viento en popa. Don Gaspar era feliz. Su nueva familia era feliz. Vivían la vida loca de los nuevos ricos que no saben qué hacer con el dinero. Todo parecía estar bien. Pero mientras tanto la ex mujer estaba reuniendo bronca y odio porque lo había esperado durante veinte largos años, rechazando pretendientes y amantes. Una madrugada de invierno tomó la escopeta y se encaminó a la casa de Don Gaspar. Ingresó a la habitación, donde dormía plácidamente con su nueva mujer, y le pegó un tiro en la cabeza, dando por finalizada la historia.

Entre alpargatas y palizas

-Sakermensch –gritó a la par que salió corriendo detrás de su hijo de nueve años, alpargata en mano.
Lo alcanzó a los pocos metros. Le bajó el pantalón y le sacudió en la cola con la alpargata.
El niño lloró como un desaforado. Era la segunda paliza que ligaba en el día. La primera se la propinó el sacerdote en la escuela con el puntero, sobre los dedos, al no saber responder cuáles son los diez Mandamientos de la Ley de Dios. Y la segunda la recibió de su madre por contarle lo sucedido en la escuela. La madre no sólo no le perdonó no saber los Mandamientos de la Ley de Dios sino que lo castigó porque el cura lo había hecho y porque, según ella, el santo varón siempre hacía las cosas por la voluntad de Dios y con justicia.

jueves, 5 de mayo de 2011

P a t r o n a d f e s t

Las fuerzas vivas, instituciones y la Delegación de la segunda colonia alemana invitan a la comunidad a las Kerb 2011 que se realizarán según el siguiente cronograma:

Sábado 7 de mayo:

• 14:00 hs. Torneo de Kosser, en la cancha del Club Independiente.
• 14:30 a 17 hs. Juegos para todos los chicos en la Plaza “Sergio Denis”. Organiza: Escuelita de Fútbol CAI y auspicia la Dirección de Deportes de la Municipalidad de Coronel Suárez.
• 14.30 hs. El jardín Nº 910 abre sus puertas con una kermesse.
• 16:30 hs. Celebración de la Santa Misa por nuestros difuntos con procesión al Cementerio.
• 18:30 hs. Reinauguración de la Biblioteca Sankt Joseph’s.
• 20:00 hs. en el salón de la Asociación Germano Argentina, cena y baile de Kerb, ameniza grupo Brisa. Organiza: Asociación Cultural Germano Argentino y la Asociación Wolgadeutsche.

Domingo 8 de mayo:

• 10:00 hs. solemne misa en Acción de Gracias.
• 11:15 hs. en el Salón Parroquial, acto oficial con palabras alusivas, entrega de distinciones y ofrenda floral con actuación de la banda Municipal “Bartolomé Meier”.
• 12:30 hs. refrigerio para autoridades.
• 14:30 hs. desfile cívico.
• 15:30 hs. la Escuela Primaria Nº 3 abre sus puertas con una muestra de cuadros y artesanías. En las mismas instalaciones, la Escuela Secundaria Nº 5 anexo 1 de Pueblo San José, realizará una Kermesse con juegos al aire libre. Mientras tanto, en la Escuela Parroquial San José habrá un patio de comidas amenizado con música y muestra de artesanos.
• 16:00 hs. en el Estadio Rojo torneo de fútbol: “Independiente vs. El Progreso”.
• 17:30 hs. el Jardín Nº 910 abre sus puertas con una Kermesse con juegos y comida para toda la comunidad.
• 18:00 hs. en la Plaza Sergio Denis, actividades para los abuelos. Tardecitas de Milonga. Auspicia: Consejo de Adultos Mayores, PAMI Coronel Suárez, Secretaría de Gobierno y Promoción Comunitaria.

Los Pueblos Alemanes mostraron su cultura, costumbres y tradiciones

Fueron presentados los tres libros editados por el CITAB, en el marco del Programa “El Banco Provincia y los Pueblos”.
Una nutrida delegación de genuinos representantes de Santa Trinidad, San José y Santa María acompañaron el acto que se cumplió en el Archivo y Museo Histórico Dr. Arturo Jauretche del Banco Provincia en Buenos Aires.
Participó el Embajador de Alemania en Argentina, el Presidente del Banco Provincia, el Director del CITAB, Alfredo Grassi, y el Intendente Municipal Ricardo Moccero, entre otras autoridades.
“Los Pueblos Alemanes son muy alegres, de gran fe religiosa, pero se destaca la calidad de mano de obra y del trabajo”, dijo Ricardo Moccero.
El Embajador de Alemania en Argentina expresó que “hoy es un día de festejo, dado que hace una año y medio nos reunimos para firmar un convenio de cooperación y trabajo en beneficio de las tres localidades y hoy es una realidad”.
(Fuente: La Nueva Radio Suárez - http://www.lanuevaradiosuarez.com.ar).

El martes pasado, en la Sala Museo Dr. Arturo Jauretche del Banco Provincia, se desarrolló un acto mediante el cual se presentaron los tres libros que el Centro de Investigaciones Territoriales y Ambientales Bonaerenses escribió sobre los Pueblos Alemanes de nuestro Distrito.
Simultáneamente quedó inaugurada una interesante muestra cultural sobre todo el quehacer de las tres localidades, incluyendo sus tradiciones, artes culinarias, música y demas expresiones que son características, abarcando además la vestimenta típica que en nuestro medio luce Wolgadeutsche, con un marco colorido y expresivo, bien representativo de Santa Trinidad, San José y Santa Maria.
Encabezaron la delegación que viajó a Buenos Aires los Delegados Municipales, referentes de las entidades de las Colonias, que le dieron el marco institucional a la muestra.
Respecto a los libros, fueron escritos por el Centro de Investigaciones Territoriales y Ambientales Bonaerenses del Banco de la Provincia de Buenos Aires (CITAB), dentro del Programa “El Banco Provincia y los Pueblos”, y son un fiel testimonio, plasmado a través de documentación y material fotográfico, de como, a pesar de los años, nuestras Colonias han mantenido viva su cultura.
El acto de presentación fue presidido por el Presidente del Banco Provincia, Dr. Guillermo Francos, el Embajador de la República Federal de Alemania, Gúnter Rudolf Kniess, el responsable para Latinoamérica del Ministerio de Asuntos Exteriores Alemán, Bernhard Graf Von Waldersee, el Intendente de la Municipalidad de Coronel Suárez, Ricardo Moccero, y el Director del CITAB, Alfredo Grassi.
En el comienzo de la presentación de las publicaciones hizo uso de la palabra el Director del CITAB, Alfredo Grassi, quien, entre otras consideraciones, expresó que “impulsar e incentivar a los pueblos originarios de la Provincia de Buenos Aires es combatir una problemática nacional, como la migración de personas. Todo es posible, hay que tener un poco de ingenio y llevar a cabo algunas iniciativas”.
“Estas Colonias poseen una arquitectura digna de ser conocidas, dado que en pocos lugares se han mantenido las costumbres como en estos pueblos”, expresó Grassi.
El funcionario del CITAB también comentó que fue posible dotar de cartelería a los tres pueblos y sumar unos trescientos árboles, de los cuales cien serán plantados en el Bosque Temático de la Gloria.
Seguidamente se refirió el Intendente Municipal Ricardo Moccero, quien agradeció la labor del Banco Provincia y puso especial énfasis en la colaboración permanente del Gobernador Daniel Scioli, resaltando las visitas a las Colonias Alemanas y el compromiso con todas las localidades de la Provincia.
“Nuestros pueblos son una satisfacción y un orgullo de la comunidad de Coronel Suárez”, enfatizó Moccero y, refiriéndose a rasgos sobresalientes, expresó que “son muy alegres, de gran fe religiosa, pero se destaca la calidad de mano de obra y del trabajo”.
A continuación habló el Embajador de la República Federal de Alemania, Günter Rudolf Kniess, quien manifestó que “hoy es un día de festejo, dado que hace una año y medio nos reunimos para firmar un convenio de cooperación y trabajo en beneficio de los tres Pueblos: San José, Santa Trinidad y Santa María, y hoy es una realidad”.
Rudolf Kniess coincidió con los discursos anteriores y profundizó el agradecimiento para con el Banco Provincia, por incentivar en mantener viva su cultura.
Para cerrar el acto de presentación de los tres libros, se dirigió a los presentes el Presidente del Banco Provincia, Dr. Guillermo Francos, quien destacó la importante labor que ha tenido el Banco Provincia en la historia del país y en el desarrollo de cada uno de los pueblos.
Finalizados los discursos de rigor, el Presidente del Banco Provincia entregó los libros al Embajador Alemán y al Intendente Ricardo Moccero. Seguidamente, el Director del CITAB, Alfredo Grassi, hizo lo propio con cada uno de los Delegados de los tres Pueblos Alemanes.
A continuación se inauguró oficialmente la muestra cultural de las Colonias, la cual contó con el aporte del Instituto Cultural y la colaboración del Área de Turismo Municipal.
Durante la exposición se mostraron artesanías típicas en todos sus procesos, como por ejemplo lanas hiladas, los artesanos, trabajos con bolillos, crochet, cestería de paja vizcachera, arquitectura a través de las fotos, etc.
También se abordó el cristianismo y se expuso toda la vestimenta de iglesia y vestidos de bautismo, que datan de 1916. También se mostró un trabajo audio visual y se expusieron los libros de los escritores Julio Cesar Melchior y de Héctor Maier.
La gastronomía alemana fue el broche de oro de la muestra, ya que también se pudieron degustar Ter Krepell, Sacher Torte y Calach.
Colaboración y aporte fotográfico: Javier Díaz, periodista del Diario Nuevo Día.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Debemos aprender a ser felices

Debemos aprender a ser felices con lo que tenemos ahora, y no estar siempre a la espera de algún acontecimiento especial que nos hará supuestamente felices.
Quien no logra ser feliz con lo que ya tiene ahora, no alcanzará nunca la verdadera felicidad.
Es necesario aprender a vivir en el presente, la única realidad cierta es… ¡Ahora!
Pasado y futuro no son reales. El pasado ya fue, el futuro no sabes si vendrá. Sólo es real el presente… ¡Ahora!
Debemos aprender a vivir como si cada momento de nuestra vida fuera el último. No te preocupes demasiado por el mañana.: ¿Quién sabe lo que puede pasarte hoy?

¿No sería maravilloso que todos los demás nos trataran amablemente?

¿No sería maravilloso que todos los demás nos trataran amablemente? ¿Cuántas veces al tener que tratar con una persona, por cualquier motivo que sea, te sientes disgustado por la manera en que se dirige a ti? Esto puede cambiar si entiendes un principio muy sencillo: los demás te tratarán de la misma manera que tú los tratas a ellos. Pero no basta con entender este principio: además debes esforzarte por poner en práctica las consecuencias del mismo.
Ésta es la causa de la desilusión de mucha gente, que cree que con haber captado un principio de la superación personal ya es suficiente, y, cuando no ven los resultados que esperaban, enseguida abandonan todo pensando que es inútil. Además de haber entendido los principios, que generalmente son muy sencillos, hay que ponerlos en práctica, y éste es el esfuerzo del que hablaba: la persistencia en la práctica diaria de los principios aprendidos.
Con respecto al tema que nos ocupa ahora, contesta la siguiente pregunta: si tu manera de relacionarte con las personas es, a cada uno que encuentras, tirarle una piedra, ¿qué piensas que harán los demás contigo? Obviamente, devolverte la piedra que les has tirado y, tal vez, agregar otra por cuenta propia. En este caso verás un ejemplo de que lo das es lo que recibes.
Piensa un poco: ¿qué es lo que arrojas a las personas que se encuentran contigo? O dicho de otra manera: ¿qué es lo que se desprende de ti cuando haces contacto con un semejante? Si lo que sale de ti es una sensación de rechazo y de disgusto, esto es lo mismo que la otra persona experimentará con respecto a ti. Lo mismo que damos es lo que recibimos. Y acá no cuentan solamente las palabras que digas, sino muchas otras cosas.
Existe un lenguaje que no es verbal, sino corporal. La expresión de la cara es muy importante en este lenguaje, aunque hay otros medios de comunicación no verbal. Puedes verbalizar la frase "Buenos días", pero lo que importa no son las palabras (o no solamente las palabras), sino la forma en que lo dices y tu expresión facial en ese momento. Lo que dices sin hablar puede contrarrestar completamente las palabras que pronuncias.
Muchas personas desconocen por completo este aspecto de la comunicación humana, fiándose por entero de las palabras que dicen, y después no entienden los resultados que se producen. ¿Cómo -se preguntan- si yo lo saludé amablemente, me contesta de esa manera? Es que lo que importa no es lo que se dice, sino cómo se lo dice. La actitud revela más que las palabras, y la gente lo que percibe es la actitud y no las palabras.

Fotografías antiguas de los alemanes del Volga



lunes, 2 de mayo de 2011

Morir en América

¿Cuándo comenzó a olvidar? ¿En qué instante empezaron a desparecer los rasgos faciales de los seres queridos en su memoria? Las líneas que le daban forma al rostro de su madre, los trazos que perfilaban la silueta de su padre… ¿cuándo fueron amortajados por el olvido recuerdos tan amados? Los gestos de mamá en la cocina, de papá en el campo. La actitud altruista: ella toda entrega, él todo esfuerzo. ¿Dónde descansan esos restos en su mente para resucitarlos y velarlos en imágenes, en nostalgias, en melancolías bañados en llanto?
Se formula estas preguntas tirado sobre el catre de campaña en la pampa argentina, mirando el techo agujereado de un galpón de chapa chorreando sudor y cansancio. Adormilado tras un largo día de trabajo cosechando maíz. La cara curtida, las manos duras y cuarteadas de cicatrices. Los ojos cerrados, secos de lágrimas. El cuerpo agotado; el alma inconsciente. Sin fuerza ni voluntad de nada. Destrozadas las alpargatas, rota la bombacha de gaucho, desgarrada la camisa, más pobre que en la aldea del Volga.
El adiós. El barco surcando el océano. Las estelas en el mar. El cielo y las estrellas. El sol y la luna. Las esperanzas y los sueños compartidos a la luz de un farol y al amparo de un corazón que creyó en la utopía de la Argentina generosa y rica. La llegada a la floreciente colonia. Enterarse que ya no quedaban tierras para repartir. Sufrir viendo romperse en pedazos, las ilusiones, la sorpresa de enviarles dinero a sus padres para que también vengan a América y conozcan la abundancia. Las vivencias que quedaron lejos. En la juventud. Hoy sus padres habrán muerto. El hogar de su niñez ocupado por otra familia. Y él sin poder visitar sus tumbas.
Envejeció en la Argentina. Sin un peso en los bolsillos. Más pobre que cuando llegó. Trabajando hasta que los años le dijeron basta.
Sin mujer, sin hijos, sin casa, terminó en un geriátrico, antesala del cementerio.

El primer libro

Por Martha Schiel
Temperley


Nunca entendí muy bien por qué mi papá se enojaba tanto con nosotros cuando veía que olvidábamos un libro de la escuela sobre un sillón, sobre la mesa de la cocina o en cualquier otro lugar donde los chicos revolean su material de estudio cuando consideran que su tarea está terminada. Tampoco le gustaba que subrayáramos parte de los textos, aunque sea con lápiz (claro...era la forma de "rescatar las ideas principales", como nos decían nuestros profesores, para poder resumir y analizar una lectura).
No había en casa dinero suficiente para cosas extras... Sólo para que mi mamá se las pudiera arreglar para cocinar para la familia, ir a la escuela y una gaseosa los días domingos. Eso ya era una fiesta...
Sin embargo, de tanto en tanto, llegaba a casa un vendedor de libros. Le ofrecía el material a mi mamá, lo comentaba con mi papá y a los pocos días teníamos en casa colecciones ilustradas de enciclopedias, Atlas y todo un material maravilloso que todavía hojeo y conservo y que me acompañó durante toda mi adolescencia.
Cuando llegaba a casa "el señor de los libros" (así lo llamábamos) con bultos enormes sobre los que nos abalanzábamos para ver quién los abría más rápido, no se escuchaba en casa tanto barullo por algunos días, permanecíamos absortos, mirando las ilustraciones con los ojos desorbitados durante horas, mapas de colores, información y fotografías de lugares que no conocíamos, leyendas, historias...
¿Por qué esa manía con los libros? ¿Por qué ese gasto que contradecía nuestra condición de familia humilde? ¿Por qué tanta abundancia en ese material, cuando mi papa hubiera podido conformarnos con juguetes, paseos, como lo hacen la mayoría de los padres con sus hijos?
Un día me animé a conversarlo con mi mama. Ella intuía a que se debía: "Será que tu padre (me dijo) tuvo su primer libro estando en el último año de la escuela. Le llevó bastante ahorrar lo suficiente: cazaba liebres y las vendía… Así se lo pudo comprar: No quiere que les falte nada para que estudien. Él no pudo...".
Nunca más volví a mirar mis manuales de estudio ni esas enciclopedias que me caían del cielo sin siquiera tener que pedir que me las compraran, de la misma manera.

domingo, 1 de mayo de 2011

Dar amor

Dar amor, no involucra expectativas, no espera nada a cambio. Se hace con tal de ver que la persona sea feliz, se dé cuenta o no, que nosotros hicimos algo para su felicidad.

sábado, 30 de abril de 2011

Si lloras y estás triste

Si lloras y estás triste, mereces comprensión y contención; un abrazo y palabras que te sanen el alma. Quien no comprende esto, ni te ama ni es tu amiga/o.
Aunque te ahogue una pena, aunque llores, aunque estés sola/o siempre habrá un amiga/o. Alguien que te quiere, te comprende y contiene. Alguien que de te fuerzas para seguir luchando y para volver a creer en tí y en tus sueños. Y si estás totalmente sola/o busca en tu alma a tu amiga/o y encuéntrate a ti misma/o. Al encontrarte sabrás quién eres y encontrarás la fuerza necesaria para seguir luchando y concretar tus sueños.

Conocer y conservar el pasado

Las tradiciones ayudan a crear lazos entre las familias y estos lazos crean unidad e historia familiar.

Una de las mejores formas de conocer la historia de un pueblo es a través de sus costumbres, fiestas, tradiciones, lenguaje, indumentaria, que nos dicen sin palabras cómo se vivía, cuáles eran sus esperanzas y temores, qué había en su pasado, qué esperaban del futuro.
También cuando los adultos hacen memoria del pasado, recuerdan actividades que les brindaban alegría y felicidad, que han pasado de generación en generación y todo esto representa las tradiciones familiares que se consideran un tesoro.
En la sociedad de hoy, pluritécnica y multicultural, asume una gran importancia la recuperación de las tradiciones y el conocimiento de las diversas culturas que están presentes en el territorio.
Las colonias han demostrado, no obstante la industrialización y la sociedad de consumo, estar muy apegadas al propio bagaje folclórico, en el cual sobresalen muchas fiestas y celebraciones que se proponen hacer conocer las raíces de las tradiciones para lograr así compartirlas con otras culturas distintas.

Recolección de lluvia

Por Pamela Degele


Es tres veces maravillosa la lluvia.
¡Y no te aburras!
sino obsérvala más.
Si tú te concedes acercarte
(en este momento no estudio)
podremos mirar juntos
por esta ventana.
Es algo tarde,
el día se agrieta.
El cielo está abrigado
de espesas frazadas grises.
y en el fondo al horizonte,
donde asoma su nariz,
se ve la claridad
de su ya prendida
lámpara de noche.
Mira bien,
mientras el cielo
en ese estado sí se encuentra,
lo que sucede aquí abajo.
Los colores de los árboles
son gloriosos, más verdes,
y las casas, sus paredes,
son horribles tres veces.
Es bueno saber que esto
es corrompible y nada cierto.
Si el campo
se abriría enfrente,
la muerte sería grata,
no se ensuciaría todo
como aquí pasa.
Vemos, con la lluvia,
lo poco que importa esta ciudad.
Generaliza ella todo,
¡piensa que esta agua
en los trigales también cae!
Pero tú, se me franco,
¿qué opinas?
Es bello tres veces
este momento de paz.
La gente se inquieta cuando llueve:
un cambio en la rutina,
¡que tremendo infortunio!
Pero luego quedan
o durmiendo o leyendo
o bebiendo o tejiendo.
Es hermoso pasear
en un día de éstos:
nadie,
sólo cielo, autónomo,
severo, pero en el fondo bueno.
Que llueva, porque reflexionamos,
que llueva, que aclara el sentimiento,
que llueva que pierdo el miedo.
Si gustas, di conmigo:
‘Cielo nublado,
que lluvias nos traes,
bendecimos esta agua,
para que todo lo que toque
resplandezca siempre más.
Cielo, aquí estamos,
ten presente que apreciamos
aquello que nos das.
Regulas tú nuestros encantos,
revelas la santidad.
Hacedor de catástrofes también,
confiamos’.
Nada más.
¿Mejor?
Al advertir
lo expuesto que estamos
a lo bueno, a lo malo,
y la escasa capacidad para modificarlo,
sabio sería entregarnos
a este cielo, hoy arrebujado.
Por eso digo ‘que llueva’,
Y si es a cántaros ‘que sea’.
Lluvia, santificada eres.

viernes, 29 de abril de 2011

Die Lebensalter

Zehn Jahr – ein Kind,
zwanzig Jahr – ein Jüngling,
dreissig Jahr – ein Mann,
vierzig Jahr – ist wohlgetan,
fünfzig Jahr – geht auch noch an,
sechzich Jahr – geht’s Alter an,
siebzig Jahr – ein Greis,
achtzig Jahr – schneeweiss,
neunzig Jahr – gebückt zum Tod,
hundert Jahr – ein Gnad’ von Gott.



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Las etapas de la vida



10 años – un niño
20 años – un adolescente
30 años – un hombre
40 años – una vida hecha
50 años – las cosas todavía marchan
60 años – comienza la vejez
70 años – en la ancianidad
80 años – (la cabeza) blanca como la nieve
90 años – inclinado hacia la muerte
100 años – en la gracia de Dios.

Una fotografía inédita de Pueblo San José


La imagen rememora el momento en que se estaba erigiendo el ahora ex internado de Pueblo San José. Cuánta nostalgia y cuánta historia nos viene a la mente al observar esta fotografía. Todo un tiempo que se fue para siempre y que no volverá. Por los años que se marcharon nada podemos hacer, pues es pasado y el pasado no retorna jamás. Pero sí podemos rescatarlo de la memoria y perpetuarlo en el recuerdo a través de archivos o de trabajos literarios como el que está desarrollando Periódico Cultural HIlando Recuerdos y legarlo a las generaciones futuras para que tengan presente el sacrificio que alguna vez realizaron sus antepasados para construir la patria que tenemos.

¿Qué es nuestra vida?

Nuestra vida es lo que haccemos de ella. Tan claro como el agua. Tan fácil y tan difícil a la vez.

jueves, 28 de abril de 2011

Fotografías antiguas de los alemanes del Volga



Nadie puede dar lo que no tiene

Nadie puede dar lo que no tiene... Sólo cuando estás bien contigo mismo puedes estar bien con los demás. Sólo cuando manejas tu soledad puedes manejar una relación. Necesitas valorarte para valorar, quererte para querer, respetarte para respetar y aceptarte para aceptar, ya que nadie puede dar lo que no tiene dentro de sí. Ninguna relación te dará la paz que tu mismo no hayas creado en tu interior. Ninguna relación te brindará felicidad que tu mismo no construyas. Sólo podrás ser feliz con otra persona cuando seas consciente que eres feliz incluso cuando no está a tu lado. Sólo podrás amar siendo independiente, hasta el punto de no tener que manipular ni manejar a los que dices querer. Dos personas que se unen por el deseo de hacerse feliz la una a la otra, fracasarán con el tiempo… Dos personas que se unen con el fin de compartir su felicidad propia, lograrán una felicidad duradera, y sin ser su fin, harán feliz a la otra. Para amar necesitas una humilde autosuficiencia, necesitas autoestima y la práctica de una libertad responsable. Pretender que otra persona nos haga felices y llene todas nuestras expectativas es una fantasía narcisista que sólo trae frustraciones. Por eso, ámate mucho, madura, y el día que puedas decirle al otro: “Sin ti también estoy bien”… ese día estarás más preparado para vivir en pareja.

Muestra cultural en Buenos Aires de los pueblos alemanes

A partir del martes 3 de mayo, a las 18 horas, las puertas del Archivo y Museo Histórico Dr. Arturo Jauretche del Banco Provincia, en Sarmiento 362 de la ciudad de Buenos Aires, se abrirán de par en par para dejar pasar toda la historia, la cultura, gastronomía, costumbres, tradiciones y religiosidad de los Pueblos San José, Santa Trinidad y Santa María. (Fuente: http://www.lanuevaradiosuarez.com.ar/)

La oportunidad será propicia para presentar los tres libros que ha elaborado el CITAB, organismo del Banco Provincia que dirige el Dr. Alfredo Grassi y que es producto del relevamiento arquitectónico - histórico que hicieron hace un tiempo atrás profesionales enviados para tal fin.
Estos libros, que luego serán presentados en Coronel Suárez, serán una muestra de cada una de las Colonias Alemanes, para todos quienes quieran visitar y apuntan a contribuir al desarrollo turístico y la valoración de la cultura y la historia de los Pueblos Alemanes.
En cuanto a la exposición que se abrirá el día martes 3 de mayo en el Museo Jauretche del Banco Provincia, contendrá obras pictóricas de artistas de los Pueblos Alemanes, vestimentas típicas, elementos que representan la religiosidad de su gente, un completo muestrario de la cultura y de la historia de cada una de las Colonias, como así también su gastronomía.
La gente que concurra al momento de la apertura de la muestra podrá degustar comida típica alemana, como por caso panes, cocinados de la manera tradicional, en horno de barro.
Sobre las características de esta exposición y las particularidades de su preparación, hablaron con La Nueva Radio Suárez la Coordinadora del área de Turismo de la Municipalidad, Gisella García, y la Coordinadora del Instituto Cultural, Nora Schwab.
El día martes estará partiendo hacia Capital Federal una nutrida delegación de suarenses y gente de los Pueblos Alemanes para estar presentes en esta muestra.
De la misma participarán, entre otros, el Presidente del Banco Provincia, el Embajador alemán en la Argentina y el Intendente Municipal Ricardo Moccero.

miércoles, 27 de abril de 2011

Fotografía antigua de los alemanes del Volga

Alicia Pailman, Zulema Duckardt, Susana Dukart, Selmira Dukardt, Ely Dukart y Jorge De Lucas





¡No te rindas nunca!

Comparte lo que tienes. Ama sin exigencias. Perdona sin cicatrices. Acepta sin perfecciones. Agradece lo que te dan. ¡Y no rindas nunca!

Para no perder el optimismo

Para no perder el optimismo frente a las adversidades, no importa lo que los otros le digan a uno, sino lo que uno se dice a sí mismo.

Recuerdos de escuela primaria (Segunda Parte)

Cada año, cuando el otoño empezaba a mostrar sus tibios colores y las faenas agrícolas de verano concluían, la escuela comenzaba sus trabajos y docentes y alumnos retomaban la rutina diaria: cálculo, lectura, escritura, lecciones, geografía, historia, dibujo, trabajos manuales, y, sobre todas las cosas: catecismo.
Algunas familias eran muy humildes por lo que las Hermanas tenían que hacer un esfuerzo extra para adquirir libros de lectura, catecismo, cuadernos, tiza, tinta, y algún mapa o lámina didáctica. Y hasta, a veces, la clásica pizarra y plumines que se utilizaban por aquellos años.
Los comienzos fueron difíciles, de esfuerzo cotidiano y permanente. Educar y ayudar a los educandos en su vida diaria era alguno frecuente. Colaborar con los padres en la manutención de los hijos, y vestirlos, también.
Pero las religiosas dieron ejemplo de constancia, lucha y entrega. Y educaron a todo un pueblo. Todo un pueblo y su gente que les debe mucho de lo que es.


Recuerdan las mañanas de invierno, las manos escarchadas, las orejas rojas de frío, los labios titiritando, yendo a la escuela, rompiendo charcos de escarcha. El corazón contento; el alma feliz palpitando de expectativa ante un nuevo día que asomaba con el sol del amanecer… Y la maestra esperándonos en el patio.
La camp...ana, con su badajo de bronce, llamando a formar fila; a cantar “A mi bandera”. Y “entrar en silencio y sin hacer ruido” al aula. Sacar los útiles de los portafolios, sentir en el aire el aroma a tiza y pensar: “Ojalá que la maestra se olvide de tomarnos lección”.
Y de pronto llegaba la Directora Antonia. Nos poníamos de pié. Saludábamos: “¡Buenos días, Señora Directora!”. Comenzaba a formular algunas preguntas que la mayoría respondíamos con cierto temor a equivocarnos.
En esos momentos aprendimos lo que es el respeto a una autoridad y también que una autoridad puede manifestarse con su sola presencia, basada en conocimientos y experiencia. Que no necesita hacer abuso de poder ni ser autoritaria para ocupar el cargo. Que sólo basta con respetar y hacerse respetar. Dar y recibir amor. Por eso es que aprendimos a quererla tanto y a valorar todo lo que nos enseñó desde su lugar de Directora.
¡Gracias, Antonia, por los años que le dedicó a la Escuela y gracias por todo lo que nos enseñó!

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Eran otros tiempos...

El aroma atiza, los antiguos pupitres de madera, y todo un universo de reminiscencias poblando las aulas de la Escuela. La presencia de las Hermanas, tiernas y dulces. El libro de lectura. De catecismo. La Biblia. Las lecciones. La aritmética.; la gramática; el lenguaje... Los recreos jugando a la payana o a decenas de divertimentos que el tiempo se llevó y solamente perduran en el ayer de algún recuerdo. Los grupos de amigos tramando travesuras. Y una inocencia increíble. Niñas y niños que creían en la pureza de la vida, en los ángeles, en las hadas, en los reyes magos, y en un mundo de fantasía que la misma existencia se encargó en trocar en cruda realidad.
Eran otros tiempos, otro estilo de vida, más simple, más sencillo, quizás más feliz, porque se compartía lo que se tenía, porque los sueños se podían realizar, porque nada parecía imposible y porque en la niñez no existen los “no se puede”.

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La maestra

Es en la escuela otra madre
que orienta con sus consejos;
es experta sembradora
de nobles conocimientos;
es mano suave que guía
y es luz que alumbra senderos.
Es, en suma, la maestra,
manojo cálido y tierno
de bondadosa paciencia
y de maternal afecto.

Publio A. Cordero

martes, 26 de abril de 2011

Los ojos no mienten

Sí, los ojos no mienten. Eso lo sabemos todos. ¿Entonces por qué nos mentimos a nosotros mismos, haciéndonos los distraídos para no ayudar y dejamos que la persona de los ojos tristes continué sufriendo y, a veces, muriendo ahogada en la angustia de su sufrimiento? ¿Por qué solamente nos damos cuenta que pudimos haber hecho algo cuando los que estamos tristes somos nosotros?

Recuerdos de escuela primaria (Primera parte)

Para los que están, para los que se fueron, para los que regresaron, para los que se fueron y ya no pudieron regresar; para los que murieron antes de concretar sus sueños, para los que lo logaron, para los que lo intentaron y no pudieron; para los que son felices, para lo que lo fueron y ya no lo son, para los que esperan serlo; para los niños, los jóvenes, los adultos, los ancianos; para los que llevan grabados en el alma (y los recuerdan con cariño) sus años de estudio en las escuelas de las colonias, para los que los olvidaron y los desean recordar. Para todos ellos está página.
Las puertas están abiertas de par en par, sólo es cuestión de animarse e ingresar y leer. Las manos están tendidas y el corazón abierto. Sean bienvenidos para recordar a las Hermanas religiosas, docentes, ex docentes, alumnos, ex alumnos, colaboradores, padres, amigos…

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Ángeles de guardapolvo blanco

Uno crece. Los años transcurren. La vida nos golpea, nos enseña. Se da cuenta que todo pasa por algo. Va acumulando experiencias. Tal vez forma pareja, tiene hijos… Logra concretar sueños, objetivos… A veces se siente triste; otras plenamente feliz. Y sin embargo, nunca olvida lo que vivió en su niñez y en sus años de escuela primaria. Más aún, con el paso del tiempo, estos recuerdos parecen reforzar su legado: por las enseñanzas que nos dejaron esos años, por las maestras que nos enseñaron no solamente a sumar y restar y dividir y escribir, sino también porque nos enseñaron lo que está bien y lo que está mal. Esas maestras que educaron con el ejemplo. Y forjaron nuestro espíritu. Nos hicieron comprender que ser mujeres y hombres de bien era lo que debía ser. Y se hicieron nuestras amigas, nuestras compinches… porque nos comprendían, nos entendían… porque sabían cómo pensábamos, cómo sentíamos… porque sabían de nuestra idiosincrasia particular de ser de las colonias alemanas… porque eran madres antes que nada… y porque eran ángeles de guardapolvo blanco.

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Los libros de lectura

No sé por qué uno olvida los títulos de ciertos libros de lectura que usa en la escuela y por qué a otros los recuerda con tanto afecto y ternura. Pero esta mañana me dio cierta añoranza al rememorar mis libros de lectura. Esos libros que antaño pasaban de hermano en hermano y luego continuaban acompañando a los primos, amigos, etc. Eran libros eternos. Los cuidábamos porque tenían que perdurar varios años.
El que más recuerdo, diría que puedo repetir de memoria todas las páginas, incluyendo las imágenes, es “Flores y espigas”, el libro que utilicé en cuarto grado. No tenía una sola fotografía, como los libros de ahora, pero tenía unos dibujos que transmitían, al menos a mí, cierta dosis de melancolía, con sus trazos y sus colores apagados, entre mezcla de nostalgia de un mundo perdido y un mañana todavía lejano.
Lo llevé durante muchos años conmigo hasta que en una de las tantas mudanzas se perdió en el ayer de mi niñez.
¡Cuánto daría por volver a ojear uno y ver surgir ante mis ojos los recuerdos de un tiempo que ya no regresará como no regresarán los sueños que soñaba mientras lo leía sentado en mi pupitre del aula de cuarto grado!

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Mi primer amor

Risas y llantos. Alegrías y tristezas. Arrullos del alma que acunan el recuerdo de mis años de estudiante. Un pupitre de tercer grado y dos iniciales grabadas: el primer amor. El primer suspiro, la primera lágrima y una espera interminable de algo que todavía no sabemos qué es.
Los años pasaron. Transcurrió la vida. Soñamos. Trabajamos. Concretamos proyectos. Vivimos. Y hoy recordamos. No importan las distancias en tiempo, no importan los otros amores que llegaron después, quizás más importante y trascendentes, las dos iniciales en el pupitre seguramente perduran en algún lugar como en mi memoria, de manera perenne y sagrado.
Y ella, hoy mujer, nunca sabrá que un día la amé como sólo puede amar un niño de 8 años.

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Las docentes

En cada ex alumno sobrevive la imagen de una docente que nos guía en la vida y un cúmulo de remembranzas que nos dejó nuestro paso por la escuela. La docente nos ilumina el alma, y en momentos difíciles, todavía nos aconseja, con aquellos ejemplos y consejos que nos dio cuando éramos sus alumnos. Y las remembranzas brillan en nuestra memoria como un tesoro que nunca dejaremos en el olvido, porque forman parte de lo más importante que vivimos en nuestra humilde niñez de niños de la colonia. Porque la escuela fue nuestro hogar, nos instruyó pero también nos educó y nos formó como seres humanos. Nunca olvidemos esto. Y nunca olvidemos todo lo que le debemos a las docentes que tuvimos durante nuestro paso por la Escuela Parroquial.

lunes, 25 de abril de 2011

No temas

No temas. Porque ni quien te ama; ni quien te odia; ni quien te critica; es capaz de torcer tu destino una vez que te has propuesto una meta. Nadie te doblegará, a menos que tú se lo permitas. Sólo tú y nadie más que, decides cómo vivir tu vida.

Epidemia

Por Martha Schiel
Temperley


Provincia de La Pampa. Fines de la década del ‘30. Un pueblo que recién comienza a hacerse notar en el mapa: Gral. Manuel Campos, poblado por un grupo de familias de espíritu intrépido que trabaja de sol a sol esperando poder arrancarle a la tierra el alimento necesario para sus hijos, en medio de la incertidumbre, sin saber si su esfuerzo se lo iba a llevar la sequía o el granizo.
Los más pequeños comienzan a enfermar ¿Qué será? El médico sentencia: difteria. Una enfermedad difícil de combatir en esa época, extremadamente contagiosa y que se llevaba a la mayoría de quienes la padecían. La casa de mi padre no fue la excepción. Él y algunos de sus hermanos enfermaron. Mi abuelo montó su caballo, recorrió una larga distancia con la esperanza de conseguir el remedio para una de sus hijas, que ya mostraba signos de debilidad y empeoraba día a día. Cuando regresó a su casa mi padre mostraba los mismos síntomas. Se lo llevó para hacerlo ver... El médico, sin poder hacer demasiado y ante la falta de medicamentos recomendó a mi abuelo: "Dele los remedios que se llevó para su hija al más chico, tiene más posibilidades de sobrevivir" Y así hizo mi abuelo. Debió elegir entre sus dos hijos y decidió seguir las instrucciones del médico. Mi padre salió adelante, su hermana, Paulina, de unos 11 o 12 años, falleció.
¿Por qué recordar? ¿Por qué recrear historias tan duras? Porque esas vivencias forjaron espíritus inquebrantables ante la adversidad, sabían que no contaban más que con ellos mismos para superarse, y no se rindieron. Con su dolor a cuestas, la fe puesta en Nuestro Señor, con esperanzas en la tierra y en su trabajo, enterraron y lloraron a sus muertos (mi abuela hoy descansa junto a su hija) y siguieron, con la fuerza de un tornado que arremete con todo lo que se atraviesa en su camino, abriéndose paso entre dificultades, lagrimas y penurias. ¡Y lo lograron! Sembraron una semilla en el corazón de sus hijos, la semilla del tesón, de no dejarse caer, de insistir y perseverar sin perder el rumbo cuando de alcanzar una meta se trata. ¿Cuál es esa meta? Nuestros hijos, nuestra familias, los vivos y los muertos (no por nada las civilizaciones de la antigüedad rendían culto a sus antepasados). Recordar. Memoria. O corremos el riesgo de convertirnos en hojas secas que el viento se lleva sin rumbo a cualquier parte.

Foto 1:
Leoncio Schiel, a la izquierda, Martha, en el centro, Adriana y a la derecha Alejandra.

Foto 2:
Arriba: Ana y Catalina Schiel; de pie a la izquierda Paulina Schiel; sentada Margarita Merkel (mi abuela) con su primer hijo José, en brazos; Catalina Konrad de Schiel (mi bisabuela); a su lado su hijo Juan (mi abuelo); Matias Schiel; abajo, sentados, de izquierda a derecha, Amadeo y Adán, es decir mi bisabuelo con sus hijos, nuera y su primer nieto.

domingo, 24 de abril de 2011

En la vida nada es casual

En la vida nada es casual. Todo tiene un por qué. Está en nosotros descubrir el secreto de cada experiencia para transformarla en sabiduría.

sábado, 23 de abril de 2011

La costumbre del conejo de pascua entre los alemanes del Volga

“El conejo de Pascua traía huevitos multicolores preparados por mamá. Nuestras madres hervían huevos de gallinas durante siete u ocho minutos. Después procedían a pintarlos, dándoles motivos decorativos y muy vistosos. Y pese a que no tenían colorantes ni ningún tipo de pigmentos a su alcance, se las arreglaban muy bien. Por ejemplo, para obtener el color rojo, colocaban a macerar el huevo en agua donde habían hervido remolachas; para obtener el color amarillo, hervían las cáscaras de cebollas; para el color azul, las hojas de malva. Y para que los colores adhirieran perfectamente, agregaban un poco de vinagre a la cocción. Una vez pintados los huevos –tarea que realizaban con primor y mucho arte- los untaban con tocino para lograr un efecto brillante y una mejor presentación”.

Der Osterhas

Los huevos de Pascua formaban una sólida tradición en la colonia, y los traía la liebre pascual (Osterhas). Una antiquísima leyenda cuenta que fue una liebre de campo (no un conejo) la primera, que vio la resurrección del Señor, en aquella madrugada gloriosa de Jerusalén, y valida de la velocidad de sus patas, salió apresuradamente a correr por el mundo anunciando la gran nue¬va. Por eso la liebre, trae un don, si bien extemporáneo, consecuente; los huevos de Pascua, que las madres, en el silencio de la noche pintarán de varios colores, para dejarlos junto a las camas de sus niños, quienes habrán tenido buen cuidado de preparar un nidito de suaves pajas, y de asegurarse que los perros de la casa, quedaran esa noche atados.
Y cuando despierten al día siguiente y vean alborozados el regalo multicolor, la madre les explicará el significado del huevo pascual. Así como el polluelo rompe por propia fuerza la cáscara del huevillo y sale al exterior, vivo, en la misma forma Nuestro Redentor, rompió por propia virtud el cascarón de piedra de su sepultura, para aparecer vivo entre los suyos, en el día de la Re¬surrección . . .
¡Cuánta Teología en un humilde huevito de colores!...
Y los niños esperarán ansiosos el paso de la liebre familiar de sus campos, arrastrando penosamente una canastilla de vistosos huevitos, como en un cuento animado de Walt Disney.
Buscar el origen de esa tradición legendaria, netamente cris¬tiana, es remontarse al medioevo, en medio de los pueblos sajo¬nes nórdicos, donde su pista se pierde; pero es tanta la fuerza de su simbolismo, que hasta lo han adoptado los pueblos latinos, si bien en forma de huevos de chocolate, como han copiado tan¬tas bellas cosas de los pueblos teutones.

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Orígenes del Conejo de Pascua

Los persas y los egipcios coloreaban los huevos con colores brillantes y luego los comían durante el festejo de año nuevo, que comenzaba en primavera.
Uno de los símbolos más conocidos en Pascua son los famosos "Huevos", que en la antigüedad significaban la fecundación y la nueva vida.
A raíz de esta tradición, se hizo costumbre dar huevos como regalo en los festivales de primavera.
Hoy en día la gente sigue coloreando y decorando huevos de Pascua con distintos símbolos y colores. Uno de ellos es el sol que significa la buena fortuna. También el gallo que simboliza la concreción de deseos y las flores que representan el amor y caridad.
En Grecia, se utiliza mucho el color carmesí en honor a la sangre de Cristo. Una tradición en el festejo de la Pascua de este país es estrechar los huevos pintados de colores variados, tal cual como se brinda con las copas. En algunas Iglesias europeas se realiza una ceremonia en la que se bendicen los huevos, así como los Ramos de Olivo, y acompaña a este acto el dulce canto de un coro de niños.
En Alemania y Austria el Jueves Santo se utiliza el color verde para pintar los huevos. Los alemanes cocinan los huevos y luego quitan su contenido perforándolo con una aguja. Cuando el huevo está hueco los cuelgan en árboles y arbustos durante toda la Semana Santa.
En otros países, como por ejemplo Armenia, también vacían el huevo y en este país en particular, además los adornan con imágenes de Cristo, de la Virgen María y otros diseños religiosos.
Los eslavos pintan los huevos con especiales decorados en oro y plata.
En Inglaterra, en los pueblos de montaña, la celebración comienza en el amanecer del Domingo de Pascua. Hombres y mujeres suben a lo alto para ver nacer el Sol de la Resurrección. Al día siguiente, desde allí hacen desliza huevos de diversos colores que ruedan por las laderas y se pierden entre la vegetación de valles y llanuras.
Los artistas australianos diseñan los huevos con helechos y pequeñas plantas.
Los polacos y ucranianos, en cambio, los decoran con simples diseños y colores. Elaboran los llamados "Pysanki", que son una obra maestra de la habilidad y la mano de obra.
A pesar de todas estas variadas costumbres para adornar los huevos de Pascua que existen en muchos países europeos, la República Checa es el país donde más desarrollada tiene la técnica de ornamentación de los huevos.
El conejo era considerado el animal más fértil y era un signo de nueva vida durante la primavera. Sin embargo, el conejo como símbolo de Pascua fue originado en Alemania. En el 1800 fueron hechos los primeros conejos comestibles de pasta y azúcar.
Los alemanes fueron quienes incorporaron el conejo de Pascua en América del Norte, donde fue ignorado hasta poco después de la Guerra Civil norteamericana. La misma Pascua no era ampliamente celebrada en América hasta después de este tiempo.
El Conejo de Pascua también tiene un gran significado para los niños, quienes creen que el conejo es quien trae el huevo de Pascua. Esta creencia parte de una leyenda que comienza con la historia de una mujer que pintaba huevos para sus hijos en la Pascua y los escondía en nidos. Cuando los niños los encontraron un conejo saltó del nido y pensaron que el conejo les había traído los huevos.

La tradición de los huevos de Pascua

Todo comienza en Semana Santa y culmina con el Domingo de Pascua, que se presenta como una de las más importantes fiestas religiosas.
La Semana Santa comienza con el Domingo de Ramos, una de las conmemoraciones más importantes para la cristiandad. Muchos fieles van a misa con ramos de olivo -símbolo del recibimiento de Cristo en Jerusalén- para que sean bendecidos.
En esta semana se recuerda la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Con el Domingo de Ramos se evocó la entrada de Cristo en Jerusalén. Según la fe católica, el pueblo judío le dio la bienvenida agitando ramos de olivo.
A partir del jueves próximo -día que se conmemora la Ultima Cena- la liturgia religiosa adquiere mayor importancia. El viernes santo se evoca el tormento de Cristo en su marcha hacia el Calvario y el domingo, con la Pascua de Resurrección, se festejará el paso de la muerte a la vida del Hijo de Dios.
La Pascua constituye el fundamento sobre el cual se asienta y gira toda la vida del cristianismo. Es festejada por millones de fieles en todo el mundo y el Papa da la bendición en una misa urbi et orbi desde la Basílica de San Pedro.
Desde los comienzos de la humanidad, el huevo fue sinónimo de fertilidad, esperanza y renacimiento. El huevo adquirió importancia dentro de la mitología egipcia cuando el Ave Fénix se quemó en su nido y volvió a renacer más tarde a partir del huevo que lo había creado en un principio. También los hindúes sostenían que el mundo había nacido de un huevo.
Los huevos de pascua en la antigüedad eran de gallina y de pato, y en la Edad Media les eran regalados a los chicos durante las celebraciones. Al tiempo, los cristianos comenzaron a obsequiarse huevos durante la Semana Santa con regalos y al principio del siglo 19, en Alemania, Italia y Francia, aparecieron los primeros huevos hechos con chocolate con pequeños regalos adentro.
En cuanto a la decoración, los huevos de pascua siempre han representado un desafío para los reposteros. Pero las diversas culturas fueron decorando de manera diferente los huevos. En sus comienzos, eran pintados a mano con colores estridentes que representaban la luz del sol.
Los huevos se hacían uno a uno con un molde prefabricado, lo que dificultaba mucho su elaboración masiva. Los colores estridentes fueron apareciendo con las grandes producciones de huevos, por los años 20 y 30 del siglo XX.

viernes, 22 de abril de 2011

Reflexión para Pascua

Es una lástima que en el mismo instante que nosotros estamos viviendo esta solemne fiesta en paz y rodeados de nuestros seres amados, lluevan bombas sobre las cabezas de inocentes, hombres, mujeres y niños. Es una lástima que en alguna parte del mundo haya personas llorando de hambre mientras nosotros estamos pensando en el huevo de chocolate más grande que vamos a comer. Es una lástima que niños en alguna parte trabajen 16 horas por día sin ser pagados, sin escuela, sin esperanza y sin futuro. Es una lástima que la humanidad sufra de la soledad porque los hombres han aprendido a construir muros más bien que puentes.
Es una lástima que muchos de nosotros no hagamos nada. Es una lástima que muchos de nosotros ni siquiera tengamos un minuto para detenernos a pensar en todos estos seres desamparados. Es una lástima que muchos de nosotros, que verdaderamente pueden hacer algo, no hagan absolutamente nada. Es una lástima que el hombre se haya vuelto tan individualista y egoísta.
Ojalá que esta Pascua nos haga reflexionar y tomar consciencia que no estamos solos sobre este planeta tierra y que podemos ayudar ayudando a la persona que tenemos al lado. Siempre se puede colaborar para cambiar el mundo. No es necesario ser presidente de un país o líder de ejército. Basta con dar lo que uno puede para que otro mejore su calidad de vida.
¡Feliz Semana Santa y Feliz Pascua!

¿Cómo celebraban la Pascua los alemanes del Volga?

“La Semana Santa comenzaba con el Domingo de Ramos, cuando se bendecían las palmas y ramos de olivo. Portando esas palmas y ramos se organiza una procesión, en recuerdo de la entrada triunfal de Cristo en Jerusalén. En tanto que durante la Semana Santa propiamente dicha, se celebraban tres ritos solemnes para evocar la pasión, muerte y Resurrección de Jesucristo. El Jueves Santo: la institución de la eucaristía; el Viernes Santo: las lecturas de las Sagradas Escrituras, oraciones solemnes, y la veneración de la cruz rememoraban la crucifixión de Cristo; y el Sábado Santo: conmemoraban el entierro de Cristo; los oficios de vigilia de medianoche inauguran la celebración de la Pascua de Resurrección”. (Memorias de August Brost)

Semana Santa

Durante la Semana Santa, las colonias cambiaban totalmente su aspecto. No se oían los suaves acordes de los “Schnerorgellier” y los colonienses que an¬daban por las calles lo hacían en profundo silencio.
El Jueves Santo, durante la Misa, en que se celebraba la Ultima Cena de Cristo y la ceremonia de lavar los pies para rememorar el lavado de pies de los discípulos de Cristo, el templo quedaba de pronto en silencio y a oscuras: súbitamente los fieles comenzaban a entonar el himno sagrado Gloria in excelsis al tiempo que comenzaban a repicar todas las campanas (que se “volaban” y permanecerían mudas hasta el sábado a la noche, cuando “regresarían”, haciendo el mismo estruendo que ensordecía a toda la colonia). Desde ese momento, solamente las matracas (Klapperer) de los campaneros anunciaban el inicio de la misa, durante los dos días subsiguientes.
El Viernes Santo, los fieles concurrían a misa vestidos de colores oscuros o de negro. Se conmemoraba la muerte de Jesucristo. Era un día dedicado a la penitencia, el ayuno y la oración. La liturgia se componía de cuatro partes diferenciadas: lecturas bíblicas y oraciones solemnes, incluyendo la lectura de la Pasión según san Juan, la adoración de la cruz, la comunión de los fieles y las devociones populares. También se realizaban procesiones por las calles, en las que los niños iluminaban su camino llevando en las manos farolitos (fackellier), adornados con papel crepé, entonando cánticos religiosos y orando devotamente. En muchas esquinas se instalaban pequeños altares preparados por los vecinos.
El Sábado Santo por la noche, se hacía el remedo de quemar a Judas, el traidor de Jesús. Y el Domingo de Pascua se asistía a misa con los corazones alborozados para celebrar la resurrección del Señor.
Al atardecer se organizaban animadas tertulias y bailes. Hecho que se reiteraba los lunes y martes. Siempre con una masiva participación popular.

jueves, 21 de abril de 2011

Tradición de Semana Santa: Los campaneros de la colonia

“Los chicos de la colonia soñaban con ser "campaneros de Semana Santa" (Klapperer) y hasta los más pequeños importu¬naban a sus padres para sonsacarles el permiso, e iban confiados a algún amigo mayor que ellos. Y ahí se desplazaba el grupo, siguiéndole a prudencial distancia los perros fíeles, cuyos amos eran una máquina de ruido. La muchachada se la pasaba en la calle matraca al hombro, anunciando a viva voz los horarios de las misas, y comunicando que su llamado correspondía a los tres consabidos toques de las campanas, rubricando el pregón con: Zum ersten mal, zum zweiden mal, zum dritten mal!" (¡Primera, segunda y tercera!) y cerrando el todo, con un ensordecedor ruido de los instrumentos especiales” (Padre José Brendel )

Die Klapperer

La Semana Santa llamada aún con el vocablo del alemán an¬tiguo Karwoche, tenía a mal traer con mucha anticipación a to¬da la muchachada coloniense de los primeros años de las colonias.
Ya meses antes, se trabajaba en la fabricación de matracas e instrumentos de propia invención (Raschpel), para intervenir en la Agrupación de campaneros que suplirían el silencio de las cam¬panas entre el Jueves y el Sábado Santo, o como se decía "die Klocken fliegen fort" (se vuelan las campanas).
Llegado el momento, se reunía el grupo en la Parroquia, para ser admitido oficialmente con derechos y obligaciones en la Co¬fradía, y para recibir las instrucciones de caso, y presentar al sacerdote las armas de combate, que eran poderosas matracas, capaces de hacer callar a una chicharra. En número de hasta cua¬renta se salía a anunciar los diversos actos del programa y el Án¬gelus, que era especialmente importante, porque había que le¬vantarse de madrugada, recorriendo las calles en penumbras, can¬tando el Ave Maria Gracia plena! Con ese motivo, fuera de las horas rituales en el templo, la muchachada se las pasaba en la calle matraca al hombro, anunciando a viva voz los horarios, y comunicando que su llamado correspondía a los tres consabidos toques de las campanas, rubricando el pregón con: Zum ersten mal, zum zweiden mal, zum dritten mal!" (¡primera, segunda y tercera!) y cerrando el todo, con un ensordecedor ruido de los instrumentos especiales.
De madrugada, el punto de reunión era el viejo y abandona¬do salón capilla, y allí al alba, y a la luz de una vela, medio dor¬midos aún, esperaba la trupp el momento de salida, que daría el Schulmeister. El salón distaba un buen tiro de honda de la iglesia, lo que atemperaba el bullicio de los muchachos, a pesar de los que gritaban más, exigiendo a veces la dictatorial intervención del Padre, con algún "sopapo" perdido, con lo que a la postre no se remediaba nada.
Los chicos de la colonia soñaban con ser "campaneros de Semana Santa" (Klapperer) y hasta los más pequeños importu¬naban a sus padres para sonsacarles el permiso, e iban confiados a algún amigo mayor que ellos. Y ahí se desplazaba el grupo, siguiéndole a prudencial distancia los perros fíeles, cuyos amos eran una máquina de ruido.
Todo ese trabajo —pues no dejaba de serlo— tenía una re¬compensa. El Domingo de Pascua y después de la Misa Mayor, volvía a congregarse la trupp, ya fuera de servicio, y arrastrando un carrito no mayor que un coche de bebé, rehacían el habitual recorrido, interesadamente, para recoger su recompensa. Se iba de casa en casa, entrando en todos los patios, para desear las Fe¬lices Pascuas a la gente que se divertía con ellos y los esperaba, e inclusive les pedía la repetición de sus pregones, sobre todo el del ÁNGELUS, que cantaban a voz en cuello, mientras el ruido subía en crescendo y al ritmo de las dádivas de monedas y huevitos de Pascua que daban los dueños de casa, y los que al fin del re¬corrido, eran repartidos en total entre los componentes de la agrupación.
Ya antes de entrar en un patio, el encargado de las finanzas hacía cálculos de lo que dará Don Fulano, si mucho o poco, y se¬gún la intención se atacaba en tono mayor o menor, con todas las repeticiones que se pidieran, y que a veces eran muchas y pro-vechosas. De paso se iba comiendo torta pascual, entre canto y canto, ruido y ruido . . . por primera, segunda y tercera vez.

miércoles, 20 de abril de 2011

Los murmullos de mamá

Recuerdo a mi madre, sentada junto a la ventana, con su rodete blanco, su vestido negro, sus dedos sobre el regazo, entrelazadas por el rosario, crucifijo en mano, murmurando interminables oraciones, en las no menos interminables horas de verano. Viejecita y arrugada. Tierna y dulce. La mirada perdida. Los ojos vueltos hacia el alma. La mente en el recuerdo. Viendo pasar los minutos eternos subida a un lento tren rumbo a la estación terminal de la muerte.
Hablaba poco. Lo necesario. Siempre estaba triste. Los ojos llorosos. El alma melancólica. El cuerpo sufrido. Muy anciana. Rezaba y rezaba. Por los hijos, los nietos, los bisnietos… por los que habían nacido, por los que todavía no habían venido al mundo. Por el pasado, por el presente, por el futuro. Pedía por todos. Generaciones enteras fueron bendecidas por sus oraciones. ¿Será por eso que fuimos tan felices con tan poco? Teníamos lo indispensable para vivir pero nunca nos faltaron la risa ni los momentos felices.
Sus murmullos eran el cantar del tiempo que transcurría. Las horas que pasaban. La voz que adormecía. La canción que apaciguaba los ánimos. La comunicación con alguien superior. Alguien que nos cuidaba porque ella se lo pedía.

Ya está a la venta la segunda edición del libro “Lo que el tiempo se llevó de los alemanes del Volga”, del escritor Julio César Melchior.

Luego de alcanzar un éxito de ventas extraordinario está a la venta la segunda edición del libro “Lo que el tiempo se llevó de los alemanes del Volga”, del escritor Julio César Melchior.


El libro rescata antiguas tradiciones y costumbres de los alemanes del Volga. Relatos inéditos, vivencias, anécdotas… y cincuenta fotografías antiguas. Se puede adquirir desde cualquier punto del país vía contra reembolso. Para ello, enviar dirección postal a juliomelchior@hotmail.com y la obra será despachada. Al momento de recibirla en su hogar, abonará al correo el valor del libro. También se puede adquirir desde cualquier lugar del mundo a través de western Union. (El valor del libro es de $48).


¡¡¡Muchas gracias a todos los que hicieron posible este éxito!!!





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Es un libro de una belleza poética inigualable, puesta al servicio del corazón nostálgico y el alma melancólica de remembranzas. Un homenaje a los alemanes del Volga que un día llegaron a la Argentina a hacerse la América y terminaron construyendo un próspero y hermoso país. Entrañables recuerdos que hacen al alma y a la identidad de los descendientes de alemanes del Volga, que el escritor Julio César Melchior recupera en esta obra, para que la guardemos como una valiosa joya que no debe faltar en ninguna biblioteca, escribe el profesor Desiderio Walter.


“Aprendimos a vivir sin tener en cuenta que los recuerdos no mueren. Nos formamos en el andar de la vida dejando en el camino del ayer historias que luego lamentamos haber perdido. Acontecimientos cotidianos que delinearon nuestro carácter, que forjaron nuestra voluntad sobre el yunque de la existencia, con martillazos de alegrías y tristezas, o que nos hicieron hombres dándonos una lección. Pequeñas vivencias, que de tan sencillas, simples y triviales, en la niñez y juventud, nos parecían hechos insignificantes, sucesos a los que no vale la pena tener en cuenta siquiera. Y así, en el diario vivir, en el minuto a minuto, olvidamos una palabra dulce dicha al oído por un ser querido, un gesto o un abrazo fraterno, una caricia, un consuelo, un beso suave y tierno, un te amo de alguien que con los años dejamos de amar, y hasta, a veces, un adiós que nos hizo llorar. Perdimos en la vastedad de la memoria, inmersos en la era del consumismo, imágenes de la colonia que un día fue una localidad distinta, con casitas de adobe y hornos de barro y chimeneas humeando aroma a pan casero horneado en frías madrugadas de invierno; con mamá, papá, la abuela y el abuelo vistiendo ropas tradicionales que nos parecían anacrónicas y fuera de moda; con sus tradiciones y costumbres que le conferían identidad; con sus campanas en la torre de la iglesia tocando a rezar el Ángelus o llamando a asistir a misa; con sus procesiones solemnes y fastuosas; sus fiestas religiosas: Kerb, Pascua, Navidad... y el Pelznickel deambulando en Nochebuena por las calles de tierra, buscando ingresar en las viviendas para castigar a los niños que se portaron mal durante el transcurso del año”.

martes, 19 de abril de 2011

Cree en ti misma/o

Cree en ti misma/o. Cree en tus sueños. Cree en el futuro sin importar lo que digan los demás. Nunca dejes de creer ni en ti misma/o ni en tus sueños y llegarás a la meta que te has propuesto. No importa cuán alta ni quien lejos parezca en este momento. Con coraje, esfuerzo, lucha y confianza en uno misma/o siempre pero siempre se llega.

Todo por haber amado

Era la luna
reflejada en la laguna,
y las estrellas
antiguas querellas:
lágrimas muertas
que llevo a cuestas
en mi corazón,
sin tino y sin razón.
Todo por haber amado.
Todo por haber fracasado.

Nadie puede dar lo que no tiene

Nadie puede dar lo que no tiene... Sólo cuando estás bien contigo mismo puedes estar bien con los demás. Sólo cuando manejas tu soledad puedes manejar una relación. Necesitas valorarte para valorar, quererte para querer, respetarte para respetar y aceptarte para aceptar, ya que nadie puede dar lo que no tiene dentro de sí.

Fotografías antiguas de los alemanes del Volga



lunes, 18 de abril de 2011

Scherzfragen

Ein Müller war in seiner Mühle,
die vier Ecken hatte.
In jeder Ecke standen vier Säcke,
auf jedem Sack sassen vier Katzen,
jede Katze hatte vier Junge bei sich.
Wieviele Füsse waren in der Mühle?

Zwei, nämlich die des Müllers.
Die Katzen haben Pfoten.


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Wie kann man Wasser
in einem Sieb tragen?

Wenn es gefroren ist

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Traducción

Un molinero estaba en su molino,
que tenía cuatro esquinas.
En cada esquina había cuatro bolsas,
cada bolsa contenía cuatro gatos,
cada gato tenía cuatro crías consigo.
¿Cuántos pies había en el molino?

Dos... porque solamente el molinero tiene pies.
Los gatos poseen patas.


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¿Cómo se puede llevar agua
en un colador?

Cuando está escarchada

Se responsable de tus actos

Se responsable de tus actos. El mañana puede ser muy cruel en remordimientos. Todo lo que lleves a cabo hoy forjará tu futuro y serán tus recuerdos del mañana. Un presente honesto y fiel contigo mismo, dará como resultado una vida feliz y un mañana satisfecho. En cambio, un presente deshonesto, generará tristeza, desasosiego y soledad y remordimientos.

El principio del amor

El principio del amor es dejar que aquellos que conocemos sean ellos mismos, y no tratarlos de cambiar con nuestra propia imagen, porque entonces sólo amaremos el reflejo de nosotros mismos en ellos.

Pueblo San José distinguió a vecinos de la comunidad.

El Intendente Ricardo Moccero valoró sus trayectorias y los puso como ejemplo del esfuerzo, vocación y profundo servicio solidario. Gaspar Desch, Erminda Schwab y Tienda Herr fueron los reconocidos. Para más información visitar: http://www.lanuevaradiosuarez.com.ar/

Antonella Werbag, Reina del Pueblo San José