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viernes, 22 de mayo de 2015

Las recordadas quintas de verdura de los alemanes del Volga

Por Norma Gramano

“¡Qué placer! Cómo olvidarlo, 
se olía, se veía y se disfrutaba”.
Hay un recuerdo que además de sonrisas provoca en mí y estoy segura en muchas personas mayores, una importante cantidad de olores y colores por la frescura y el colorido de esa inmensa cantidad de tierra que representaron en nuestra niñez, las quintas de verdura, que casi todos tuvimos cerquita de nuestras casas.

Había lechuga, zanahorias, acelga, rabanitos, tomates, perejil y tantas y tantas verduras que formaban todas alineadas, un verdadero movimiento de ballet cuando se levantaba la brisa y un espectacular colorido cuando el sol brillaba en todo su esplendor.
¡Qué bonito recuerdo! Nos juntábamos los chicos de la cuadra (canasto mediante) y después de pedir unas monedas y el permiso a mamá, corríamos  entusiasmados esas apenas dos cuadras que nos separaban de la “Quinta”.
Los dueños de las quintas eran todos buenos, no creo que haya existido alguien que retaceara el haber cargado hasta el tope nuestras canastas.
¡Qué placer! Cómo olvidarlo, se olía, se veía y se disfrutaba. Las enormes hojas de acelga, las verde oscuras hojas de espinaca y… ¡me olvidaba de los choclos! Hummm… qué sabor incomparable, ya no los hay con ese gustito a… choclo.
Esos días eran de fiesta, sí, todos teníamos la verdura fresca para  ¡el puchero! Qué festín. Algo que jamás olvidaremos.

1 comentario:

  1. En casa siempre hubo quinta, teníamos de todo, menos papas por el espacio que necesitan... mis abuelos tenían una quinta de frutales, el abuelo era un experto en injertos!!! Yo ahora hago lo que puede en mi jardín, tengo tomates, pimientos, hierbas aromática, frutales...

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