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sábado, 30 de mayo de 2015

La cocina a leña de mi hogar (cuando era un niño)

La cocina a leña de mi hogar materno tenía aromas de todos los sabores y colores, palpitaba sobre su corazón de bosta de vaca a modo de leña produciendo llamas, el freír de Kreppel, y comidas tales como Kleis, Wickelnudel, Maultasche y Varenick, entras otras muchas variedades, mientras que en su interior, en el horno de hierro, se horneaban el Füllsen, los Dünne Kuchen… y otras recetas culinarias que mamá heredó de la abuela y esta de la suya y así de generación en generación, iniciando la secuencia histórica en Alemania, continuándola a orillas del Río Volga, hasta llegar a la Argentina.
La cocina a leña de mi hogar materno me abrigó el alma en mis primeros juegos infantiles, jugando a los caballitos y vaquitas con los Koser, cerca de su calor, de su espíritu alimentado con Blatter (bosta) que mamá y papá juntaban en el campo y ponían a secar durante el verano. También me acompañó en las noches de invierno en que mamá me enseñaba las primeras letras que nos daban como tarea las maestras: todavía parece que la oigo leer “mi mamá me ama”, una de las clásicas lecturas de primer grado que todos aprendimos al iniciar la escuela primaria.
La cocina a leña de mi hogar materno me acompañó en mis sueños de adolescente, enfrascado a duelo con los problemas de matemáticas, en las dudas lingüísticas del inglés, y la constante rebeldía de las hojas de doce columnas de contabilidad. También, junto a ella, y a solas, lloré las primeras lágrimas de amor, acongojado y triste porque la niña que amaba parecía no querer darse cuenta de que me moría de amor por ella, un amor platónico que se apagó con los años, como el fuego de la cocina.
La cocina a leña de mi hogar materno un día desapareció bajo las sacrílegas manos del progreso, que la cambió por una cocina a gas moderna, reluciente y más práctica. “Es más limpia, no genera ceniza; ni ensucia las paredes con hollín...”, justificaron las mujeres y aceptaron los hombres. Y un día la cocina “desapareció”. Y con ella un conjunto enorme de mis recuerdos personales, que nunca volveré a vivir, ni a recordar mirando con nostalgia la antigua cocina a leña de mi hogar materno, que fue vendida y, seguramente, está tirada vaya a saber en qué rincón de alguna chacarita donde se tiran los trastos viejos que no le sirven a nadie. 

martes, 26 de mayo de 2015

Rätsel (Adivinanzas de los alemanes del Volga)

Zwei Köpfe,
zwei Arme,
vier Augen,
sechs Füss:
Sag mir schnell an,
was ist denn dies?
Der reiter

………………………………

Adivinanzas

Dos  cabezas,
dos brazos,
cuatro ojos,
seis pies:
dime pronto...
¿qué es eso?
El jinete y su caballo

Rotary Las Colonias hizo donaciones a las Escuelas Parroquiales de los pueblos alemanes


Este jueves por la noche en la sede de Rotary Club Las Colonias, se procedió a la entrega de material didáctico para la Escuela Parroquial San José y Santa María.
De esta manera en un sencillo acto se dieron los elementos adquiridos a las directoras de los establecimientos educativos.
Adriana Duval presidente del Rotary comenzó diciendo “Se está terminando un año rotario y es por eso queremos entregar la ayuda correspondiente a las instituciones que lo requieran. El Rotary trabajó durante todo el año y es bueno que la gente sepa a donde va lo que nosotros recaudamos. Pensamos en las escuelas parroquiales porque no tienen ayuda del estado, trabajan solas puertas adentro. Al Parroquial San José se le está donando material didáctico, juegos, material para educación física, libros de cuento. Todo lo que se entrego tiene un valor de $10.000”.
En cuanto a la Escuela Parroquial Santa María se entregó todo el material que es necesario para la realización de una división de un aula. Se construirá una pared en placa de yeso para dividir un salón de 5.20 x 3.70 metros, con aislante listo para pintar, además de una puerta con contramarco.
A esto se le sumo un ventilador industrial.
El Material se le entregó a las directoras Patricia Notti y Julia Salotti. 

Torneo de Kosser en Pueblo Santa Trinidad, el juego tradicional de los alemanes del Volga


Torneo de Kosser el sábado en Pueblo Santa Trinidad. Ganaron Mauricio y Carlos Urban del Pueblo Santa María. Auspició la Delegación Municipal a cargo de Fabián Maier.

Con la participación de alrededor de 60 jugadores se llevó a cabo en la soleada tarde del sábado un nuevo certamen de Kosser todos participantes de los Pueblos Alemanes y de nuestra ciudad reafirmando el auge que este juego tradicional sigue teniendo a partir del sano criterio de sostener costumbres y tradiciones.
En esta oportunidad la actividad se desarrollo en las instalaciones del Anfiteatro “Andrés Schwab” del Pueblo Santa Trinidad, fue auspiciado por la Delegación Municipal y organizado por el grupo “Los Entusiastas del Kosser” de esa localidad.
El certamen se lo adjudicó la pareja integrada por Carlos y Mauricio Urban del Pueblo Santa María quienes en la final derrotaron a Marcelo Giest y José Holzmann, mientras que se ubicaron en el tercer lugar Antonio y Alberto Eberle.
La ronda de perdedores fue para los jugadores Ángel Sanferreiter con Daniel Frank, el segundo lugar fue para Albino Burgardt y Marcelo Melchior, en tanto que en el tercer lugar quedaron Damián y José Luis Schabb.
Los integrantes del grupo “Los Entusiastas” quieren agradecer al Delegado del Pueblo Fabián Maier que fue quien auspicio el certamen y costeo los gastos de los trofeos, a los jugadores que participaron, estando a cargo del servicio del kiosco los miembros de la comisión de apoyo de la biblioteca Zulma Bonaterre.

viernes, 22 de mayo de 2015

Los “alemanes bonaerenses” que dejaron huellas para el futuro

Por  Dra Irene Maier (CIC)

En sus pueblos originales habitaban cerca del río Volga. Y al llegar a nuestra Provincia, a fines del siglo XIX, dejaron un legado de construcciones, tradiciones y costumbres que ahora son estudiadas por investigadores platenses. 

Nuevos centros de atracción turística se están gestando en pequeños pueblos de la provincia de Buenos Aires, de características urbanísticas y arquitectónicas muy originales. Estas poblaciones fueron fundadas por los inmigrantes llamados “alemanes del Volga”, entre 1878 y las primeras décadas del siglo XX. En ellas se conservan aún muchas antiguas viviendas y también se preservan las tradiciones y una herencia familiar de sabrosas recetas de cocina.
Sus fundadores eran descendientes de alemanes que emigraron a Rusia en la década de 1760, convocados por la zarina Catalina II, para colonizar tierras cercanas al río Volga. Muchas familias de este origen se trasladaron a la Argentina a partir de 1877 (amparadas por la ley de colonización e inmigración dictada por el presidente Nicolás Avellaneda), y trasplantaron a nuestro país las características de sus aldeas y viviendas en Rusia.
Las primeras aldeas bonaerenses de los alemanes del Volga se construyeron en el partido de Olavarría. Ellas son Hinojo (1878), Nievas (1879) y San Miguel (1881). La colonización se extendió después a otros partidos: en Coronel Suárez están las aldeas de Santa Trinidad (1886), San José (1887) y Santa María (1887), en Puán la de Santa Rosa (1902) y en Adolfo Alsina la de San Miguel Arcángel (1903).

LA INVESTIGACION PLATENSE

La arquitecta y magíster en integración latinoamericana Cristina Vitalone, investigadora de la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires (CIC), dirigió un estudio de los bienes y valores urbanos y arquitectónicos que permanecen en las aldeas bonaerenses fundadas por los “Alemanes del Volga”.
Estos poblados aún mantienen rasgos de un trazado urbano diferente del modelo de manzanas en cuadrícula con una plaza central, o de urbanizaciones en torno de estaciones de ferrocarril, tan característicos de los pequeños pueblos bonaerenses.
El estudio fue realizado por el Laboratorio de Entrenamiento Multidisciplinario para la Investigación Tecnológica (LEMIT), por iniciativa del Centro Argentino Cultural Wolgadeutsche (descendientes de Alemanes del Volga). “Sus antepasados dividieron el territorio que les asignaron en parcelas alineadas, una junto a otra, a lo largo de una ancha calle principal”, explica Vitalone. “Ellos levantaron su iglesia y cerca de ella la escuela, los dos edificios más significativos de la comunidad. No proyectaron una plaza central principal, pero en torno a cada iglesia se dejó un amplio espacio abierto, que se constituyó en sitio de reunión de los pobladores”.
“Las viviendas, en su mayoría de ladrillos, son originariamente bloques rectangulares, paralelos a la calle. Están cubiertas por un techo de chapa a dos aguas y debajo de él hay un entretecho para almacenamiento, ventilado por pequeñas aberturas en cada uno de los muros laterales. Las casas son muy similares entre sí, aunque difieren en detalles como el trabajo artesanal de las aberturas de puertas y ventanas. Algunas ventanas tienen forma de ojivas al estilo ruso”, describe la investigadora.
Al edificio inicial se iban agregando habitaciones perpendiculares a uno de los extremos. Esto da a la casa una forma de “L”, que enmarca dos lados de un patio interior. Las habitaciones que dan al patio tienen galerías techadas, con bordes decorados con festones de chapa o de madera tallada. Otra característica es que estas casas no tienen puertas que den a la calle, y sólo se accede a ellas desde el patio interior. Más atrás se levantaban construcciones auxiliares, que incluían la letrina, galpones y establos. Al fondo se extendía el huerto, donde se cultivaban vegetales y árboles frutales.

CONSERVANDO EL PATRIMONIO EDILICIO

Los investigadores locales realizaron un relevamiento urbanístico y arquitectónico en ocho aldeas volguenses de la Provincia y un registro fotográfico de las viviendas típicas sobrevivientes. También colaboraron con descendientes de los inmigrantes para elaborar un “cuestionario de valoración” de cada poblado y las “hojas de vida” de las viviendas. Así recogieron sus memorias y reconstruyeron las historias de las casas: fechas de construcción, materiales empleados, quiénes las hicieron, familias que las habitaron, sus usos originales y actuales y qué modificaciones tuvieron a lo largo de los años.
Este ejercicio ayudó a reconstruir los lazos entre las comunidades y su legado arquitectónico y surgieron diversas iniciativas para ayudar a conservar el patrimonio original de los poblados. En una primera etapa el LEMIT ha relevado los deterioros que presentan las iglesias de Nievas y de San José y algunas casas volguenses. También hay proyectos para promover el turismo a las aldeas. Estos incluyen la restauración de antiguas viviendas y la puesta en marcha de microemprendimientos basados en la gastronomía típica y en productos tradicionales de los inmigrantes Alemanes del Volga.

Sprichwörter: Was die Leute von der Gesundheit sagen (Refranes de los alemanes del Volga. En alemán - Español)

Besser ein gesunder Bettler als ein kranker König. 

Wer seine Arbeit fleissig tut, dem schmeckt auch seine Suppe gut.

Ein frohes Herz, gesundes Blut, ist besser als viel Geld und Gut.

Arbeit, Mässigkeit und Ruh’ schliessen dem Arzt die Türe zu.

………………………………..
Refranes: Lo que la gente dice de la salud

Es preferible ser un mendigo sano, que un rey enfermo.

Quien realiza su trabajo con entusiasmo, degusta su sopa con gusto.

Un corazón alegre y sangre sana, es mejor que tener dinero y propiedades.

Trabajo, moderación y descanso, le cierran la puerta al médico.

Las recordadas quintas de verdura de los alemanes del Volga

Por Norma Gramano

“¡Qué placer! Cómo olvidarlo, 
se olía, se veía y se disfrutaba”.
Hay un recuerdo que además de sonrisas provoca en mí y estoy segura en muchas personas mayores, una importante cantidad de olores y colores por la frescura y el colorido de esa inmensa cantidad de tierra que representaron en nuestra niñez, las quintas de verdura, que casi todos tuvimos cerquita de nuestras casas.

Había lechuga, zanahorias, acelga, rabanitos, tomates, perejil y tantas y tantas verduras que formaban todas alineadas, un verdadero movimiento de ballet cuando se levantaba la brisa y un espectacular colorido cuando el sol brillaba en todo su esplendor.
¡Qué bonito recuerdo! Nos juntábamos los chicos de la cuadra (canasto mediante) y después de pedir unas monedas y el permiso a mamá, corríamos  entusiasmados esas apenas dos cuadras que nos separaban de la “Quinta”.
Los dueños de las quintas eran todos buenos, no creo que haya existido alguien que retaceara el haber cargado hasta el tope nuestras canastas.
¡Qué placer! Cómo olvidarlo, se olía, se veía y se disfrutaba. Las enormes hojas de acelga, las verde oscuras hojas de espinaca y… ¡me olvidaba de los choclos! Hummm… qué sabor incomparable, ya no los hay con ese gustito a… choclo.
Esos días eran de fiesta, sí, todos teníamos la verdura fresca para  ¡el puchero! Qué festín. Algo que jamás olvidaremos.

Recuerdo de la época feliz de la niñez de los alemanes del Volga

Con el paso de los años, la niñez primero es remembranza, luego añoranza y finalmente nostalgia. Una nostalgia clara como el correr suave de un arroyo cristalino en el que hundimos nuestras manos y sacamos, de tarde en tarde, un cúmulo de imágenes amarillentas, como el pescador con su red retira peces que van a expirar a la orilla, conservando en sus retinas vivencias perdidas para siempre en la profundidad del paraíso acuático.

De la niñez conservamos sutiles y frágiles imágenes que se deshacen como oro macizo que se trueca en polvo cada vez que tornamos querer aferrarlas. Son escenas, vivencias y cuadros representados en escenarios ahora idílicos que nos embargan el alma de dulzura y felicidad. Son pequeñas perlas que llevamos con nosotros como un imborrables tesoro de una época inocente y pura. Y al mirar una a una esas perlas, vemos distintos cuadros, diferentes actos, una variedad casi inverosímil de sensaciones y sentimientos. Vemos un universo que parece mentira que un día pudiera haber existido.
El paso de los años pintó los recuerdos color sepia como las pocas fotografías que conservamos de aquella lejana época y que mamá guarda en la mesa de luz o en algún álbum entre sus afectos más preciados. Las mismas fotografías, pero en mayor número, que guardamos en la memoria, en las que nos vemos jugando a los Koser, al Loftipie, al fútbol, con un balón fabricado con una media vieja inflado con trapos y papeles de diarios o remontando un barrilete o llorando juguetes que los Reyes Magos no pudieron traernos  o riendo contando golosinas que nos dejó el conejo de Pascua en el nidito que le preparamos con pasto y zanahorias... Tantas fotografías como recuerdos. Tantas ilusiones como enormes la esperanzas de aquel niño que cursaba la primaria en la Escuela Parroquial y a la tarde las clases de alemán. Ese mismo niño que se fue haciendo adolescente y un día decidió partir de la colonia porque no había suficiente trabajo y espacio para el porvenir que soñaba construir para sí y los suyos. Ese mismo niño que hoy es un hombre que, sentado en un hermoso edificio de la Capital Federal, recuerda aquellos años de la niñez, deseando regresar a sus queridas y amadas colonias. Cuando ya es tarde, demasiado tarde. Porque todos sus seres queridos, allá lejos, en la colonia, fallecieron.

martes, 19 de mayo de 2015

Los ojos de mamá, una linda abuela alemana del Volga

Tenía en los ojos el celeste del cielo pintado con crayones de ternura; eran diáfanos y transparentes como un amanecer de verano; claros y puros como bellos y dulces el mirar de los ángeles; comprensivos como solo los de una madre pueden serlo.
Tenía en la mirada la dignidad que conceden los valores más nobles, esos que nos llenan el alma de fortaleza en la hora más difícil y dramática y nos hacen levantar y volver a empezar una y otra vez y otra vez y otra vez...; esos que nos abrazan sin necesidad de palabras; esos que nos iluminan el espíritu aun en la soledad y en el recuerdo; esos que nos hacen llorar amargamente cada vez que rememoramos la niñez y pensamos en mamá y evocamos aquel día en que, próxima a morir, nos pidió: “No me olvides. Piensa en mí. Recuérdame en los momentos difíciles. No mires hacia atrás, hacia el pasado, porque siempre estaré a tu lado acompañándote. No me llores. Pero, por favor, no me dejes morir en el olvido. No quemes las fotografías ni tires los objetos que atesoro en mi caja de memorias. Consérvalas. Algún día me extrañarás y agradecerás haberlas guardado porque te servirán para aplacar tu nostalgia. Y una última cosa te pido: quiéreme mucho. Hoy, mañana y siempre... ¡quiéreme mucho, hijo mío!”.

lunes, 18 de mayo de 2015

En la fiesta del aniversario de Pueblo Santa María se entregaron distinciones


Para Oscar Baugartner sacristán de la Parroquia Natividad de María Santísima y permanente custodio y tareas de mantenimiento en la Gruta de la Virgen de Fátima. Mientras que recibió la distinción a quien mejor sirve a la comunidad la Congregación del Verbo Divino, recibiendo el reconocimiento el Padre Antonio Vedellini.

Con el marco que el público presentaba en la noche del sábado en el Polideportivo de Club El Progreso durante la fiesta que organizo la Unión Padres de Familia de la Escuela Parroquial se procedió a la tradicional entrega de distinciones como a quienes mejor sirven a la comunidad.
En este caso un reconocimiento especial para con la Congregación del Verbo Divino, ya que hace 118 años que atiende espiritualmente a nuestros Pueblos Alemanes, y será el Padre Antonio Vedellini quien a fin de mayo se despedirá del Pueblo Santa María, finalizando su tarea pastoral del Verbo Divino de los Pueblos Alemanes, dejando toda una historia religiosa y de vida con sacerdotes que han marcado a toda la comunidad, muchos de los cuales estuvieron durante varios años evangelizando a Pueblo Santa Trinidad, San José y Pueblo Santa María.
Justamente fue el Padre Antonio el que recibió el reconocimiento, hecho que sirvió además para despedirse masivamente de la comunidad ya que a fines de mayo se va de nuestro medio para radicarse en la casa de retiro de Rafael Calzada y colaborar en una parroquia de Palermo.
“Continúen siendo creyentes, recuerden a sus antepasados en la fe religiosa, inculquen eso a nuestros pibes, yo los recordare siempre, rezare por ustedes y ustedes recen por mi”, dijo el Padre Antonio en esta prácticamente despedida de la comunidad.
También hubo una distinción para un activo colaborador de este Pueblo Alemán, especialmente en la Gruta Nuestra Señora de Fátima.
Esta Gruta, que está ubicada en el ingreso al Pueblo Santa María, en el último mes de febrero cumplió 50 años de estar emplazada en ese especial espacio natural y desde los últimos 25 años el apreciado convecino de Santa María y sacristán de la Parroquia Natividad de María Santísima Oscar Baumgaertner está a cargo de todo su cuidado, organizando las procesiones, los rezos del Rosario y toda cuanto actividad allí se organice, además de coordinar desinteresadamente y de manera solidaria los trabajos en todo el parque y hermoseado de este espacio verde en el ingreso al Pueblo Santa María.
25 años de manera consecutiva al servicio de la Virgen, cuestión que fue muy aplaudida al momento que Oscar Baumgaertner recibió el reconocimiento.
No faltó la torta aniversario, el brindis entre toda la gente presente y los organizadores de este evento y por supuesto un gran baile que se extendió hasta altas horas de la madrugada en el Polideportivo de Club El Progreso que fue amenizado por Los Herederos del Ritmo, donde no faltaron las polcas, los pasodobles, toda la música alemana y por supuesto la cumbia.
Buen comer, baile, reconocimientos y distinciones, reunión con amigos, colaboraciones, solidaridad, todo va de la mano de este encuentro que anualmente organiza la Unión Padres de Familia de la Escuela Parroquial, que nuevamente resultó un éxito y que contó con el acompañamiento de mucha gente de nuestra ciudad, Pueblo Santa Trinidad, San José, pero especialmente del Pueblo Santa Maria, que siente como propio este establecimiento por el cual han pasado generaciones enteras por sus aulas.

domingo, 17 de mayo de 2015

Palabras en alemán - español, para practicar y conservar nuestra herencia cultural

“Me fue mucho mejor de lo que esperaba”

Por 
Julio César Melchior,
el escritor suarense,
radicado ahora en Buenos Aires,
 presentó su libro en la Feria,
auspiciado por el Instituto Cultural


Así consideró el autor suarense de trabajos sobre los alemanes del Volga que se encuentra residiendo en Buenos Aires. Dijo estar muy feliz y que se le abren muchas posibilidades que se le negaban mientras residía aquí. Se encuentra trabajando en un nuevo libro y en poco tiempo dará conferencias en diversas colonias alemanas del país, las que seguramente comenzarán en Colonia Hinojo.

Julio César Melchior (49) autor de 8 libros, 6 de ellos referidos la vida, costumbres e historia de los alemanes del Volga y los dos restantes, uno de poesía y otro de reflexiones, estuvo participando en la recientemente concluida Feria del Libro que se desarrolla anualmente en el predio de la Sociedad Rural de Palermo. Fué auspiciado por el Instituto Cultural de Coronel Suárez dentro del stand de la provincia de Buenos Aires. Allí dio una charla de más de una hora,  ante buena cantidad de público, referida a su libro sobre la historia y tradiciones de la comunidad a la que pertenece y representa en este distrito. La gestión de esta presentación estuvo a cargo de la coordinadora de la dependencia municipal de esta ciudad Nora Schwab.
Vale acotar que Melchior está desde hace 6 meses residiendo en la ciudad de Buenos Aires y junto a su pareja dice estar muy feliz, además indicó que el hecho de estar en la capital argentina le ha abierto muchas puertas y posibilidades que de otra forma se le negaban. A pesar de que en los últimos años estuvo viajando hacia la CABA desde su residencia en Pueblo Santa María una vez al mes.

Mejor de lo que esperaba

“Tuve una charla de alrededor de una hora, cosa que antes no hacía, ya que el paso del tiempo me ha dado el oficio para poder exponer y hacer que estas charlas resulten interesantes y amenas”, indicó el escritor. “Estoy mucho más seguro de mí mismo y serenidad para enfrentar un público masivo”.
“Me fue mucho mejor de lo que esperaba, ya que fue mucho mayor la asistencia de público. Hubo mucha participación”, remarcó.
“Primero hable sobre la cuestión histórica, luego hablé sobre costumbres y le intercalé algunas canciones especialmente dedicadas a la niñez. Por todo esto l gente entendió que esto era algo distinto, por ello se sumó y preguntó mucho, sobre los alemanes, del modo que había llegado, sus costumbres, sus comidas, se creó un clima muy lindo. Entre quienes me escucharon estuvo el Sr. Alberto Sarramone un historiador de la ciudad de Azul”, dijo Melchior. “El contenido de este libro que parece muy local, despierta interés y una convocatoria muy importante”.

Un momento muy bueno

“Todo esto me pone muy feliz, me llega en un momento muy bueno de mi vida personal. Todo lo que se logró aquí fue todo mérito de la coordinación de Nora Schwab. Lo que si hubo fue mucha presencia de medios de comunicación de los alemanes del Volga que son muchos y muy importantes, que tomaron a su cargo difundir todo lo que expuse”, señaló.
Con respecto a nuevos trabajos dijo Melchior que se encuentra trabajando en un nuevo libro: “pero aún no puedo adelantar nada sobre su tema. Más ahora que con todo esto he debido parar un poco. Me he dedicado mucho a la actividad social de la gente interesada, que viene a verme para ver lo que hago y además estoy dando charlas sobre el tema. Además estoy preparando para lanzar lo que es la tercera edición del libro La vida privada de la mujer alemana del Volga. Además, algo que parecía impensado en su momento, la décima edición de la gastronomía de los alemanes del Volga. Que consta de unos 5000 ejemplares. Algo realmente increíble”, acotó.
“Todo ello me abre muchas posibilidades de darme a conocer y la posibilidad de publicar otro tipo de literatura”, añadió Julio César. “Qué no esté tan relacionada con los alemanes del Volga”.

Nuevos libros

¿Tenés alguna idea o línea de trabajo para ese libro?
No. Por ahora no. Pero por allí puede ser un libro de cuentos, pero no tengo un tema específico.
¿Cuentos para niños o adultos?
Es algo que habitualmente me preguntan, pero creo que me inclinaría que sean para adultos, pero eso también puede cambiar. Hay un abanico muy amplio de cuestiones sobre las que uno se puede expresar.
¿Qué es lo que te hizo residir en Buenos Aires?
Lo principal es que formé una pareja. Después el hecho de estar aquí, me abre una cantidad de posibilidades que desde Coronel Suárez no tenía. Estoy realizando un montón de actividades a las que paulatinamente voy ingresando. Cosa que me fascina mucho. Pero básicamente es el amor lo que me ha hecho movilizar.
En el interior tenemos cosas muy lindas, muy ricas, muy movilizadoras, pero lamentablemente tenemos un país muy complicado y todas las cosas se coordinan y manejan desde acá y de alguna manera todos terminan acá.

En Colonia Hinojo

¿Tenés alguna otra actividad proyectada?
Sí. Presentar el libro con las charlas que habitualmente doy, en distintas colonias de alemanes del Volga. Creo que la primera va a ser en la que es la primera colonia que se radicó en la Argentina, es decir Colonia Hinojo en cercanía de Olavarría.
Tiene un significado muy simbólico esa colonia. Creo que esto va a ser relativamente pronto, tengo que coordinar algunas fechas.
Luego seguiré en otras colonias. Todo esto se facilita a través de las redes sociales y los medios de comunicación de hoy que hacen que todo sea más sencillo.
El hecho de estar en Buenos Aires me abre un lugar distinto para hablar y presentar el libro de la mujer. Antes esto estaba más circunscripto a las actividades educativas, pero a medida que se va conociendo se abren ámbitos que de la sociedad que antes no tenía.

jueves, 14 de mayo de 2015

Julio César Melchior y la experiencia vivida en la reciente presentación en la Feria del Libro


“Es un halago y una experiencia muy gratificante. Más este año, porque hubo muchísima gente, un clima muy especial y además porque por el crecimiento que estoy teniendo a lo largo de estos años llegaba con mayor seguridad y desenvoltura para manejarme en lo que es un acto en la Feria y para el intercambio con los que estuvieron presentes”.

Nuevamente el escritor de Pueblo Santa María sorprendió y fue convocante para la gente que paseaba por la Feria Internacional del Libro y para quienes concurrieron directamente para participar de su presentación.
En el stand del Instituto Cultural de la Provincia, y especialmente convocado por este organismo, Julio César tuvo su momento otra vez este año en la Feria Internacional. Es la tercera o cuarta vez que está presente en este encuentro. 
Fue convocado para hablar de la historia de los alemanes del Volga y especialmente de las Colonias Alemanas en territorio bonaerense.
“Es un halago y una experiencia muy gratificante. Más este año, porque hubo muchísima gente, un clima muy especial y además porque por el crecimiento que estoy teniendo a lo largo de estos años llegaba con mayor seguridad y desenvoltura para manejarme en lo que es un acto en la Feria y para el intercambio con los que estuvieron presentes”.
Indicó que el tema central que abordó fue sobre los Pueblos Alemanes en Coronel Suárez, su fundación, historia, costumbres y tradiciones. 
“Hice un pequeño paneo por la historia, luego abordé las costumbres y las tradiciones que se mantienen. Hasta me animé a cantar algunos temas tradicionales, sobre todo algunas canciones que al día de hoy todos los padres alguna vez les cantan a sus hijos y nietos. Invité a una señora de Entre Ríos, que lo cantó conmigo, lo que creó un clima muy especial”.
Relató que estuvo presente el Dr. Alberto Sarramone, “que es un muy buen historiador, tiene programas de radio dedicados a difundir la cultura de los alemanes del Volga. Disfruté mucho de su presencia. Por eso estoy teniendo cada vez más cuidado de las cosas que hago, porque esto no es solamente algo personal, sino que sea compartido por todos los habitantes y descendientes de alemanes del Volga, y que sea como una especie de reivindicación por tantos años de postergación. Por eso, más allá de lo personal, que es muy bueno, es algo muy positivo para la cultura de los alemanes del Volga haber estado con un libro que está íntegramente dedicado a ellos en la Feria del Libro, y haber tenido un espacio en el stand del Instituto Cultural de la Provincia”.
Julio César Melchior está viviendo un presente extraordinario. Y su labor como escritor, tal como él lo dice, no solamente tiene repercusión para sí mismo, en lo personal, sino que implica hacer conocer la historia de los alemanes y particularmente de las Colonias que están en el Distrito de Coronel Suárez.
Es homenaje, reivindicación y reconocimiento para todos los hombres y mujeres que fundaron e hicieron crecer a Santa Trinidad, San José y Santa María.

“Santa María es sinónimo de paz, amor, trabajo y solidaridad”

 

Lo expresó la directora del Secundario de la Escuela Parroquial, Julia Salotti. Recibieron la distinción “Santa María Honor al Mérito” el padre Antonio Vedelini y el grupo Equinoterapia de Corazón.

Con la presencia de las máximas autoridades municipales, encabezadas por el  jefe comunal, Osvaldo Fuentes Lema, y la presidenta del Concejo Deliberante, Blanca Rodríguez Larumbe, tuvo lugar el lunes por la mañana, en la avenida 11 de Mayo, frente a la iglesia Natividad de María Santísima el acto de celebración del 128° aniversario de la tercera colonia alemana. Acompañaron otras autoridades este acto, organizado desde la delegación municipal a cargo de Jorge Gregorio Streitenbeger.
Como es tradicional en esta fecha, se realizó la entrega de la distinción “Santa María Honor al Mérito” homenajeando a quienes han trabajado incansablemente en distintos ámbitos por el crecimiento y progreso de la comunidad.
En esta oportunidad se entregó la distinción Santa María Honor al Mérito al Grupo Equinoterapia de Corazón y a la congregación Misioneros del Verbo Divino, tras 119 años de incesante labor pastoral  acompañando a los pueblos alemanes, recayendo el homenaje en el padre Antonio Vedelini quien en los próximos días, por decisión de la arquidiócesis, se retira de los pueblos alemanes, siendo el último de la congregación que ejercerá la función en esta zona.
“Siempre hay un primero y uno que es el último”, indicó el padre Vedelini a la hora de dejar su mensaje. “A mí me ha tocado ser el último de los Misioneros del Verbo Divino aquí en los Pueblos Alemanes”, resaltó, recordando que “hace más de 125 años llegaron los primeros Misioneros del Verbo Divino para atender las Colonias de Alemanes del Volga, que empezaron en Santa Fe, en la ciudad de Esperanza, luego en Entre Ríos”. Continuó historiando y rememoró que “a través del Padre Luis Servet, párroco de la Colonia Hinojo, supieron dela existencias de estas colonias alemanas en Coronel Suárez y empezaron a venir”. “Hay que sacarse el sombrero: de la Colonia Hinojo, que son casi 180 kilómetros venía en sulky dos o tres veces al año para atender estos asentamientos y así fue que en agosto de 1896 llegaron los primeros sacerdotes del Verbo Divino a estas tierras”. “Casi 119 años de atención para que la gente viva plenamente la fe que recibieron de sus pioneros”, sentenció el padre Vedelini.
Cerró diciendo que “no pierdan la fe, le pido a los colonos que sigan con esa fe que trajeron los pioneros para vivir como hijos de Dios y hermanos”, para concluir señalando que “este honor que me han dado con esta distinción lo entrego a toda esa lista de sacerdotes a los cuales he conocido y a muchos de ellos no les llego ni a la planta de los pies en la tarea sacerdotal”.
Al finalizar su discurso recordó palabras del Papa Francisco y pidió: “no se olviden de rezar por mí”, recibiendo otros regalos y presentes que le acercó la comunidad de Santa María y un extenso aplauso de agradecimiento.
A su turno, Hernán Saniuk, presidente del grupo Equinoterapia de Corazón, recibió la distinción acompañado por Carmen Adam, quien estuvo a cargo de la presidencia por muchos año, desde su fundación, hasta este año. 
La institución se creó en el año 2008, luego de meses de trabajo, haciendo realidad el sueño de varias personas de contar en Santa María con esta disciplina al servicio de los niños y jóvenes con capacidades diferentes. 
Al momento de hacer uso de palabra, Hernán Saniuk agradeció al Delegado de Santa María y la distinción la compartió con Carmen Adam y Liliana Macari, “que fueron las fundadoras de lo que es hoy Equinoterapia. A nosotros nos queda seguir por el buen camino, darle empuje a los chicos que tanto les gusta esta actividad. Especialmente se lo dedico a Maxi Fogel y a toda su familia”. 
Maxi Fogel fue un entusiasta concurrente a las actividades de equinoterapia, fallecido durante el último fin de semana.
  
Rescate de viejas costumbres

Un momento especial se vivió cuando el alumno Lisandro Gottfriedt, alumno de la Escuela Primaria Nº 4, leyó una nota en la que rescató el trabajo como hiladora y tejedora de su abuela, resaltando en un tramo de su mensaje que “hoy puedo decir con orgullo que este pueblo forjó sus propio destino, un pueblo que ha sabido conjugar su pasado y su presente y que mantiene su sana costumbre de mirar hacia el futuro y por eso está en nosotros los niños y jóvenes que esas costumbres perduren eternamente”. 
Por su parte de la directora de  la Escuela Parroquial, nivel secundario, Julia Salotti expresó un emotivo discurso respecto a la llegada de los primeros colonos. Haciendo referencia al presente sostuvo que “hoy en esta sociedad consumista donde abundan las quejas, las pretensiones, las desigualdades, la falta de solidaridad debemos recordar más que nunca a aquellos que con nada o muy poco enfrentaron el frio, el hambre, la soledad, la enfermedad, la angustia haciendo de este lugar un pueblo que aún hoy, a 128 años, sigue conservando su dialecto, su religión, sus calles y siendo buena gente, buenos vecinos, buenos cristianos, trabajadores que ya decidieron vivir, criar a los suyos y morir en este pueblo”.
“Pueblo Santa María ayer, hoy y siempre sinónimo de paz, amor, trabajo, fe y solidaridad” culminó Julia Salotti.
Para terminar con la lista de oradores se dirigió a la comunidad de Santa María el presidente del Club Social, Deportivo y Cultural El Progreso  Claudio Holzman, quien apuntó que  “soy un testigo fiel del crecimiento y el progreso que ha tenido nuestro pueblo a lo largo de los últimos años, fundamentalmente por la gran gestión de gobierno que se llevó a  cabo, pero también, por la lucha, el compromiso y la responsabilidad de muchos de los dirigentes y vecinos de Santa María”.
“Obras que podemos disfrutar hoy como agua corriente, pavimento, gas natural, cordón cuenta, luminarias; todas las posibilidades que tienen nuestros niños para estudiar, de desarrollarse, trabajar, todo lo logramos entre todos, entre el gobierno municipal y el compromiso que diariamente pone cada uno de ustedes” finalizó Holzman.
Durante el acto también se hizo entrega de los premios del concurso “Historia transitados por nuestros abuelos”, que fuera organizado por el Instituto Cultural de la Municipalidad de Coronel Suárez y el Centro Cultural de Santa María.
Finalmente alumnos de segundo ciclo de  la Escuela Parroquial interpretaron un popurrí de canciones alemanas.
Al finalizar un grupo de alumnos de la Escuela Parroquial cantaron canciones en alemán, caracterizados con vestimentas tradicionales de Alemania. Incluyó la canción del “Feliz cumpleaños” en idioma español y en alemán.

Comienza la escuela de hilado... Rescatando un legado cultural de los alemanes del Volga!

La comunidad de Pueblo Santa María continúa manteniendo vigente los legados culturales de sus ancestros desarrollando una importante labor de enseñanza y difusión.

Y dentro de este contexto el Centro Cultural de Santa María informa que el viernes 15, a las 15.00 horas, comenzarán con la escuela de hilado, junto a la instructora local Lucia Berger, y la capacitación de Andrés Gardella.
¡Felicitaciones!

martes, 12 de mayo de 2015

Fotografías del acto de conmemoración del aniversario de pueblo Santa María









Así conmemoró su 128° aniversario la comunidad de pueblo Santa María

Fuente: Suárez Prensa 


“Mantengan su fe, sus valores y su cultura. No se olviden de rezar por mí”. Expresó el padre Antonio Vedelini en un sentido acto donde recibió la distinción “Santa María Honor al Mérito” junto al Equinoterapia de Corazón.

Presidido por el Intendente Municipal de Coronel Suárez Ing. Osvaldo Fuentes Lema y del delegado de pueblo Santa María Jorge Streitemberger se llevó a cabo en la mañana de hoy –lunes 11 de mayo- el acto oficial por el 128º aniversario de la fundación de la tercer colonia alemana, donde como es tradicional en cada aniversario, se realizó la entrega de la distinción “Santa María Honor al Mérito” homenajeando a quienes han trabajado incansablemente en distintos ámbitos por el crecimiento y progreso de la comunidad.
En ésta ocasión se entregó la distinción Santa María Honor al Mérito al Grupo Equinoterapia de Corazón y a la congregación Misiones del Verbo Divino, tras 119 años de incesante labor pastoral acompañando a los pueblos alemanes, recayendo el homenaje en el Padre Antonio Vedellini quien en los próximos días, por decisión de la arquidiócesis, los misioneros del Verbo Divino, se retiran de los pueblos alemanes.
“…a todos los vecinos de estas colonias les pido por favor que sigan con esa fe que trajeron esos pioneros para vivir verdaderamente como corresponde como hijos de Dios y hermanos” sostuvo el padre Antonio Vedelini.
Emocionado afirmó, “...agradezco esta distinción que nos han dado…. y les pido como dice el Papa Francisco: No se olviden de rezar por mi”.
El joven Lisandro Gottfriedt, alumno de la Escuela Primaria Nº 4, relató la historia de Santa María e indicó “…hoy puedo decir con orgullo que este pueblo forjó sus propio destino, un pueblo que ha sabido conjugar su pasado y su presente y que mantiene su sana costumbre de mirar hacia el futuro, está en nosotros los niños y jóvenes que esas costumbres perduren eternamente”.
Por su parte de la directora de la Escuela Parroquial, nivel secundario, Julia Salotti expresó un emotivo discurso respecto a la llegada de los primeros colonos. Haciendo referencia al presente sostuvo “…hoy en esta sociedad consumista donde abundan las quejas, las pretensiones, las desigualdades, la falta de solidaridad debemos recordar más que nunca a aquellos que con nada o muy poco enfrentaron el frio, el hambre, la soledad, la enfermedad, la angustia haciendo de este lugar un pueblo que aún hoy, a 128 años, sigue conservando su dialecto, su religión, sus calles y siendo buena gente, buenos vecinos, buenos cristianos, trabajadores que ya decidieron vivir, criar a los suyos y morir en este pueblo”.
“Pueblo Santa María ayer, hoy y siempre sinónimo de paz, amor, trabajo, fe y solidaridad” culminó Julia Salotti.
Para terminar con la lista de oradores se dirigió a la comunidad de Santa María el presidente del Club Social, Deportivo y Cultural El Progreso Claudio Holzman “...soy un testigo fiel del crecimiento y el progreso que ha tenido nuestro pueblo a lo largo de los últimos años, fundamentalmente por la gran gestión de gobierno que se llevó a cabo, pero también, por la lucha, el compromiso y la responsabilidad de muchos de los dirigentes y vecinos de Santa María”.
“Obras que podemos disfrutar hoy como agua corriente, pavimento, gas natural, cordón cuenta, luminarias; todas las posibilidades que tienen nuestros niños para estudiar, de desarrollarse, trabajar, todo lo logramos entre todos, entre el gobierno municipal y el compromiso que diariamente pone cada uno de ustedes” finalizó Holzman.
Durante el acto también se hizo entrega de los premios del concurso “Historia transitados por nuestros abuelos”, que fuera organizado por el Instituto Cultural de la Municipalidad de Coronel Suárez y el Centro Cultural de Santa María.
Finalmente alumnos de segundo ciclo de la Escuela Parroquial interpretaron un popurrí de canciones alemanas.

lunes, 11 de mayo de 2015

Lo que conservamos de nuestra niñez alemana del Volga

Con el paso de los años, la niñez primero es remembranza, luego añoranza y finalmente nostalgia. Una nostalgia clara como el correr suave de un arroyo cristalino en el que hundimos nuestras manos y sacamos, de tarde en tarde, un cúmulo de imágenes amarillentas, como el pescador con su red retira peces que van a expirar a la orilla, conservando en sus retinas vivencias perdidas para siempre en la profundidad del paraíso acuático.

De la niñez conservamos sutiles y frágiles imágenes que se deshacen como oro macizo que se trueca en polvo cada vez que tornamos querer aferrarlas. Son escenas, vivencias y cuadros representados en escenarios ahora idílicos que nos embargan el alma de dulzura y felicidad. Son pequeñas perlas que llevamos con nosotros como un imborrables tesoro de una época inocente y pura. Y al mirar una a una esas perlas, vemos distintos cuadros, diferentes actos, una variedad casi inverosímil de sensaciones y sentimientos. Vemos un universo que parece mentira que un día pudiera haber existido.
El paso de los años pintó los recuerdos color sepia como las pocas fotografías que conservamos de aquella lejana época y que mamá guarda en la mesa de luz o en algún álbum entre sus afectos más preciados. Las mismas fotografías, pero en mayor número, que guardamos en la memoria, en las que nos vemos jugando a los Koser, al Loftipie, al fútbol, con un balón fabricado con una media vieja inflado con trapos y papeles de diarios o remontando un barrilete o llorando juguetes que los Reyes Magos no pudieron traernos  o riendo contando golosinas que nos dejó el conejo de Pascua en el nidito que le preparamos con pasto y zanahorias... Tantas fotografías como recuerdos. Tantas ilusiones como enormes la esperanzas de aquel niño que cursaba la primaria en la Escuela Parroquial y a la tarde las clases de alemán. Ese mismo niño que se fue haciendo adolescente y un día decidió partir de la colonia porque no había suficiente trabajo y espacio para el porvenir que soñaba construir para sí y los suyos. Ese mismo niño que hoy es un hombre que, sentado en un hermoso edificio de la Capital Federal, recuerda aquellos años de la niñez, deseando regresar a sus queridas y amadas colonias. Cuando ya es tarde, demasiad