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jueves, 31 de marzo de 2016

El sábado 9 de abril celebración de los 40 años de la Asociación Argentina de Descendientes de Alemanes del Volga, filial Coronel Suárez


Gran baile, con dos orquestas y espectacular cena en el Club Germano del Pueblo San José. Juan Hippener cuenta la historia de la entidad. Se espera la masiva presencia del público e inclusive llegada de autoridades de la entidad madre y delegaciones de otros puntos del país. Quedan tarjetas a la venta.

La Nueva Radio Suárez entrevistó a Juan Hippener, Presidente de la Asociación Descendientes de Alemanes del Volga, entidad que este año celebra los 40 años de que fuera formada. 
Nació bajo el amparo del Club Germano, fue producto de la visión de hombres que en ese momento comenzaron a gestar la posibilidad de recobrar la identidad perdida. Aquella que parecía diluida a lo largo de los 100 años que sus antepasados habían vivido a orillas del Volga, en Rusia, pero que conservaban intacta en cada tradición (culinaria, musical, dialéctica, de danzas, religiosa y cuantas otras se quieran sumar en esta enumeración) su origen alemán.
“Estamos conmemorando el nacimiento de la Asociación, aquellos años en que vino Víctor Popp, de Entre Ríos. Llegaron para festejar los primeros 75 años de la llegada de los alemanes del Volga a la Argentina. En ese momento recorrió diferentes lugares del país, entre ellos las Colonias Alemanas Santa Trinidad, San José y Santa María. Nadie le daba importancia a nuestra historia. No sabíamos mucho, nunca el fondo de nuestras raíces. Este hombre propuso la celebración de una fiesta de los 75 años y ahí comienza este trabajo. En ese momento trajeron una orquesta alemana y entonces comienza a cambiar la concepción de nuestro pasado. Fue una recuperación de nuestra propia identidad. Ahora, a nivel del país, se habla de los alemanes del Volga. Fuimos aprendiendo que todo lo que es nuestra cultura proviene de nuestro pasado alemán”.
Más adelante Juan Hippener en la entrevista recuerda las cosas que se han traído para Coronel Suárez por gestión con los alemanes, también “las gestiones realizadas para conseguir la documentación para más de 100 personas que estaban en la Argentina y no tenían ningún tipo de documentación. También hemos dado ayuda a diferentes instituciones, como la iglesia y las escuelas. Hoy los números son distintos, muy ajustados, por eso estamos limitados en esta posibilidad. Sí nos interesa poder realizar una muy buena celebración, que pueda hacer posible un momento de reencuentro y pasarla todos muy bien”.
Todavía hay tarjetas a la venta para la cena y baile, que tendrá lugar en el Club Germano el sábado 9 de abril, donde habrá comida típica de primera calidad y la particular atención que realiza la Asociación Descendientes Alemanes del Volga, con el Grupo Astral y el Conde Graff, que estarán animando el baile durante la noche, y el ballet y una orquesta que vendrán especialmente de La Pampa. 
Se espera la presencia de la Presidenta del Consejo Directivo de la Asociación a nivel nacional, además de muchas otras personas de diferentes puntos del país que participan siempre en las fiestas que organiza Juan Hippener. Además con la entrada se sortea un viaje para dos personas a Villa Carlos Paz.

miércoles, 30 de marzo de 2016

Abuela es el cielo dónde brillan mis sueños

Abuela teje medias de lana. Las teje en verano para usar en invierno. Con cinco agujas. Cinco agujas de ternura engarzando puntos de amor, el amor inconmensurable que guardó en el cofre de su corazón para sus adorados nietos. Esos nietos que mima con abrazos y palabras en alemán. Con comidas caseras (Kleis, Wickelnudel, Maultasche) y tortas tradicionales (Kreppel, Dinekuchen, Strudel). Y un sinfín de canciones que tararea mientras los arrulla, los besa o los cobija en su pecho maternal.
Abuela es el cielo dónde brillan mis sueños, florecen mis esperanzas y anidan mis ilusiones.

Sabrosos y tradicionales Maultaschen (Varenick)

Sabrosos y tradicionales Maultaschen (Varenick) elaborados a partir de la receta publicada en el libro La gastronomía de los alemanes del Volga. No sólo alimentan el cuerpo sino el alma de bellos e inmortales recuerdos!




lunes, 28 de marzo de 2016

Abuela

Por María Rosa Silva

Mujer pensativa, trabajadora y sumisa. Sencilla y con un amor al prójimo inmenso. A pesar de haber criado once hijos, abuela me recibía en sus brazos cada vez que los buscaba. Su mirada lo decía todo y lo confirmaban sus brazos. Sus manos preparando Kreppel y sirviendo cascarilla en la hora de la tarde. Sus medias tejidas con cuatro agujas para ir a la escuela. Sus ojos enormes, azules, transparentes, mirándome con el amor más fuete del universo. De saberes inquebrantables, de una humanidad extrema. La casa era su vida y ella la vida de la casa. Una familia numerosa en pie, próspera, intachable, gracias a mi abuela. 
Ella vive en mí y a quién quiera escuchar de ella. Porque fue una mujer, sólo una simple mujer en este mundo. Pero su vida generó tantas otras vidas no solamente dando a luz a sus hijos sino asistiendo de tantas formas a quien lo necesitara, que siento y sé que todos deben saber de ella.
Ella, la luz de mi vida: mi Grossmuter Juliana Melchior.

jueves, 24 de marzo de 2016

¿Cómo celebraban la Pascua los alemanes del Volga?

“La Semana Santa comenzaba con el Domingo de Ramos, cuando se bendecían las palmas y ramos de olivo. Portando esas palmas y ramos se organiza una procesión, en recuerdo de la entrada triunfal de Cristo en Jerusalén. En tanto que durante la Semana Santa propiamente dicha, se celebraban tres ritos solemnes para evocar la pasión, muerte y Resurrección de Jesucristo. El Jueves Santo: la institución de la eucaristía; el Viernes Santo: las lecturas de las Sagradas Escrituras, oraciones solemnes, y la veneración de la cruz rememoraban la crucifixión de Cristo; y el Sábado Santo: conmemoraban el entierro de Cristo; los oficios de vigilia de medianoche inauguran la celebración de la Pascua de Resurrección”. (Memorias de August Brost)

Semana Santa

Durante la Semana Santa, las colonias cambiaban totalmente su aspecto. No se oían los suaves acordes de los “Schnerorgellier” y los colonienses que andaban por las calles lo hacían en profundo silencio.
El Jueves Santo, durante la Misa, en que se celebraba la Ultima Cena de Cristo y la ceremonia de lavar los pies para rememorar el lavado de pies de los discípulos de Cristo, el templo quedaba de pronto en silencio y a oscuras: súbitamente los fieles comenzaban a entonar el himno sagrado Gloria in excelsis al tiempo que comenzaban a repicar todas las campanas (que se “volaban” y permanecerían mudas hasta el sábado a la noche, cuando “regresarían”, haciendo el mismo estruendo que ensordecía a toda la colonia). Desde ese momento, solamente las matracas (Klapperer) de los campaneros anunciaban el inicio de la misa, durante los dos días subsiguientes.
El Viernes Santo, los fieles concurrían a misa vestidos de colores oscuros o de negro. Se conmemoraba la muerte de Jesucristo. Era un día dedicado a la penitencia, el ayuno y la oración. La liturgia se componía de cuatro partes diferenciadas: lecturas bíblicas y oraciones solemnes, incluyendo la lectura de la Pasión según san Juan, la adoración de la cruz, la comunión de los fieles y las devociones populares. También se realizaban procesiones por las calles, en las que los niños iluminaban su camino llevando en las manos farolitos (fackellier), adornados con papel crepé, entonando cánticos religiosos y orando devotamente. En muchas esquinas se instalaban pequeños altares preparados por los vecinos.
El Sábado Santo por la noche, se hacía el remedo de quemar a Judas, el traidor de Jesús. Y el Domingo de Pascua se asistía a misa con los corazones alborozados para celebrar la resurrección del Señor.
Al atardecer se organizaban animadas tertulias y bailes. Hecho que se reiteraba los lunes y martes. Siempre con una masiva participación popular.

miércoles, 23 de marzo de 2016

Die Klapperer: antigua tradición de Semana Santa de los alemanes del Volga

Por Padre José Brendel

“Los chicos de la colonia soñaban con ser "campaneros de Semana Santa" (Klapperer) y hasta los más pequeños importu­naban a sus padres para sonsacarles el permiso, e iban confiados a algún amigo mayor que ellos. Y ahí se desplazaba el grupo, siguiéndole a prudencial distancia los perros fíeles, cuyos amos eran una máquina de ruido. La muchachada se la  pasaba en la calle matraca al hombro, anunciando a viva voz los horarios de las misas, y comunicando que su llamado correspondía a los tres consabidos toques de las campanas, rubricando el pregón con: Zum ersten mal, zum zweiden mal, zum dritten mal!" (¡Primera, segunda y tercera!) y cerrando el todo, con un ensordecedor ruido de los instrumentos especiales”.

Die Klapperer

La Semana Santa llamada aún con el vocablo del alemán an­tiguo Karwoche, tenía a mal traer con mucha anticipación a to­da la muchachada coloniense de los primeros años de las colonias.
Ya meses antes, se trabajaba en la fabricación de matracas e instrumentos de propia invención (Raschpel), para intervenir en la Agrupación de campaneros que suplirían el silencio de las cam­panas entre el Jueves y el Sábado Santo, o como se decía "die Klocken fliegen fort" (se vuelan las campanas).
Llegado el momento, se reunía el grupo en la Parroquia, para ser admitido oficialmente con derechos y obligaciones en la Co­fradía, y para recibir las instrucciones de caso, y presentar al sacerdote las armas de combate, que eran poderosas matracas, capaces de hacer callar a una chicharra. En número de hasta cua­renta se salía a anunciar los diversos actos del programa y el Án­gelus, que era especialmente importante, porque había que le­vantarse de madrugada, recorriendo las calles en penumbras, can­tando el Ave Maria Gracia plena! Con ese motivo, fuera de las horas rituales en el templo, la muchachada se las pasaba en la calle matraca al hombro, anunciando a viva voz los horarios, y comunicando que su llamado correspondía a los tres consabidos toques de las campanas, rubricando el pregón con: Zum ersten mal, zum zweiden mal, zum dritten mal!" (¡primera, segunda y tercera!) y cerrando el todo, con un ensordecedor ruido de los instrumentos especiales.
De madrugada, el punto de reunión era el viejo y abandona­do salón capilla, y allí al alba, y a la luz de una vela, medio dor­midos aún, esperaba la trupp el momento de salida, que daría el Schulmeister. El salón distaba un buen tiro de honda de la iglesia, lo que atemperaba el bullicio de los muchachos, a pesar de los que gritaban más, exigiendo a veces la dictatorial intervención del Padre, con algún "sopapo" perdido, con lo que a la postre no se remediaba nada.
Los chicos de la colonia soñaban con ser "campaneros de Semana Santa" (Klapperer) y hasta los más pequeños importu­naban a sus padres para sonsacarles el permiso, e iban confiados a algún amigo mayor que ellos. Y ahí se desplazaba el grupo, siguiéndole a prudencial distancia los perros fíeles, cuyos amos eran una máquina de ruido.
Todo ese trabajo —pues no dejaba de serlo— tenía una re­compensa. El Domingo de Pascua y después de la Misa Mayor, volvía a congregarse la trupp, ya fuera de servicio, y arrastrando un carrito no mayor que un coche de bebé, rehacían el habitual recorrido, interesadamente, para recoger su recompensa. Se iba de casa en casa, entrando en todos los patios, para desear las Fe­lices Pascuas a la gente que se divertía con ellos y los esperaba, e inclusive les pedía la repetición de sus pregones, sobre todo el del ÁNGELUS, que cantaban a voz en cuello, mientras el ruido subía en crescendo y al ritmo de las dádivas de monedas y huevitos de Pascua que daban los dueños de casa, y los que al fin del re­corrido, eran repartidos en total entre los componentes de la agrupación.
Ya antes de entrar en un patio, el encargado de las finanzas hacía cálculos de lo que dará Don Fulano, si mucho o poco, y se­gún la intención se atacaba en tono mayor o menor, con todas las repeticiones que se pidieran, y que a veces eran muchas y pro­vechosas. De paso se iba comiendo torta pascual, entre canto y canto, ruido y ruido . . . por primera, segunda y tercera vez…

Der Osterhas (La tradición de los huevos de Pascua entre los alemanes del Volga)

“El conejo de Pascua traía huevitos multicolores preparados por mamá. Nuestras madres hervían huevos de gallinas durante siete u ocho minutos. Después procedían a pintarlos, dándoles motivos decorativos y muy vistosos. Y pese a que no tenían colorantes ni ningún tipo de pigmentos a su alcance, se las arreglaban muy bien. Por ejemplo, para obtener el color rojo, colocaban a macerar el huevo en agua donde habían hervido remolachas; para obtener el color amarillo, hervían las cáscaras de cebollas; para el color azul, las hojas de malva. Y para que los colores adhirieran perfectamente, agregaban un poco de vinagre a la cocción. Una vez pintados los huevos –tarea que realizaban con primor y mucho arte- los untaban con tocino para lograr un efecto brillante y una mejor presentación”.

Der Osterhas

Los huevos de Pascua formaban una sólida tradición en la colonia, y los traía la liebre pascual (Osterhas). Una antiquísima leyenda cuenta que fue una liebre de campo (no un conejo) la primera, que vio la resurrección del Señor, en aquella madrugada gloriosa de Jerusalén, y valida de la velocidad de sus patas, salió apresuradamente a correr por el mundo anunciando la gran nue¬va. Por eso la liebre, trae un don, si bien extemporáneo, consecuente; los huevos de Pascua, que las madres, en el silencio de la noche pintarán de varios colores, para dejarlos junto a las camas de sus niños, quienes habrán tenido buen cuidado de preparar un nidito de suaves pajas, y de asegurarse que los perros de la casa, quedaran esa noche atados.
Y cuando despierten al día siguiente y vean alborozados el regalo multicolor, la madre les explicará el significado del huevo pascual. Así como el polluelo rompe por propia fuerza la cáscara del huevillo y sale al exterior, vivo, en la misma forma Nuestro Redentor, rompió por propia virtud el cascarón de piedra de su sepultura, para aparecer vivo entre los suyos, en el día de la Resurrección . . .
¡Cuánta Teología en un humilde huevito de colores!...
Y los niños esperarán ansiosos el paso de la liebre familiar de sus campos, arrastrando penosamente una canastilla de vistosos huevitos, como en un cuento animado de Walt Disney.
Buscar el origen de esa tradición legendaria, netamente cristiana, es remontarse al medioevo, en medio de los pueblos sajo¬nes nórdicos, donde su pista se pierde; pero es tanta la fuerza de su simbolismo, que hasta lo han adoptado los pueblos latinos, si bien en forma de huevos de chocolate, como han copiado tantas bellas cosas de los pueblos teutones.

Orígenes del Conejo de Pascua

Los persas y los egipcios coloreaban los huevos con colores brillantes y luego los comían durante el festejo de año nuevo, que comenzaba en primavera.
Uno de los símbolos más conocidos en Pascua son los famosos "Huevos", que en la antigüedad significaban la fecundación y la nueva vida.
A raíz de esta tradición, se hizo costumbre dar huevos como regalo en los festivales de primavera.
Hoy en día la gente sigue coloreando y decorando huevos de Pascua con distintos símbolos y colores. Uno de ellos es el sol que significa la buena fortuna. También el gallo que simboliza la concreción de deseos y las flores que representan el amor y caridad.
En Grecia, se utiliza mucho el color carmesí en honor a la sangre de Cristo. Una tradición en el festejo de la Pascua de este país es estrechar los huevos pintados de colores variados, tal cual como se brinda con las copas. En algunas Iglesias europeas se realiza una ceremonia en la que se bendicen los huevos, así como los Ramos de Olivo, y acompaña a este acto el dulce canto de un coro de niños.
En Alemania y Austria el Jueves Santo se utiliza el color verde para pintar los huevos. Los alemanes cocinan los huevos y luego quitan su contenido perforándolo con una aguja. Cuando el huevo está hueco los cuelgan en árboles y arbustos durante toda la Semana Santa.
En otros países, como por ejemplo Armenia, también vacían el huevo y en este país en particular, además los adornan con imágenes de Cristo, de la Virgen María y otros diseños religiosos.
Los eslavos pintan los huevos con especiales decorados en oro y plata.
En Inglaterra, en los pueblos de montaña, la celebración comienza en el amanecer del Domingo de Pascua. Hombres y mujeres suben a lo alto para ver nacer el Sol de la Resurrección. Al día siguiente, desde allí hacen desliza huevos de diversos colores que ruedan por las laderas y se pierden entre la vegetación de valles y llanuras.
Los artistas australianos diseñan los huevos con helechos y pequeñas plantas. Los polacos y ucranianos, en cambio, los decoran con simples diseños y colores. Elaboran los llamados "Pysanki", que son una obra maestra de la habilidad y la mano de obra.
A pesar de todas estas variadas costumbres para adornar los huevos de Pascua que existen en muchos países europeos, la República Checa es el país donde más desarrollada tiene la técnica de ornamentación de los huevos.
El conejo era considerado el animal más fértil y era un signo de nueva vida durante la primavera. Sin embargo, el conejo como símbolo de Pascua fue originado en Alemania. En el 1800 fueron hechos los primeros conejos comestibles de pasta y azúcar.
Los alemanes fueron quienes incorporaron el conejo de Pascua en América del Norte, donde fue ignorado hasta poco después de la Guerra Civil norteamericana. La misma Pascua no era ampliamente celebrada en América hasta después de este tiempo.
El Conejo de Pascua también tiene un gran significado para los niños, quienes creen que el conejo es quien trae el huevo de Pascua. Esta creencia parte de una leyenda que comienza con la historia de una mujer que pintaba huevos para sus hijos en la Pascua y los escondía en nidos. Cuando los niños los encontraron un conejo saltó del nido y pensaron que el conejo les había traído los huevos.

La tradición de los huevos de Pascua

Todo comienza en Semana Santa y culmina con el Domingo de Pascua, que se presenta como una de las más importantes fiestas religiosas.
La Semana Santa comienza con el Domingo de Ramos, una de las conmemoraciones más importantes para la cristiandad. Muchos fieles van a misa con ramos de olivo -símbolo del recibimiento de Cristo en Jerusalén- para que sean bendecidos.
En esta semana se recuerda la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Con el Domingo de Ramos se evocó la entrada de Cristo en Jerusalén. Según la fe católica, el pueblo judío le dio la bienvenida agitando ramos de olivo.
A partir del jueves próximo -día que se conmemora la Ultima Cena- la liturgia religiosa adquiere mayor importancia. El viernes santo se evoca el tormento de Cristo en su marcha hacia el Calvario y el domingo, con la Pascua de Resurrección, se festejará el paso de la muerte a la vida del Hijo de Dios.
La Pascua constituye el fundamento sobre el cual se asienta y gira toda la vida del cristianismo. Es festejada por millones de fieles en todo el mundo y el Papa da la bendición en una misa urbi et orbi desde la Basílica de San Pedro.
Desde los comienzos de la humanidad, el huevo fue sinónimo de fertilidad, esperanza y renacimiento. El huevo adquirió importancia dentro de la mitología egipcia cuando el Ave Fénix se quemó en su nido y volvió a renacer más tarde a partir del huevo que lo había creado en un principio. También los hindúes sostenían que el mundo había nacido de un huevo.
Los huevos de pascua en la antigüedad eran de gallina y de pato, y en la Edad Media les eran regalados a los chicos durante las celebraciones. Al tiempo, los cristianos comenzaron a obsequiarse huevos durante la Semana Santa con regalos y al principio del siglo 19, en Alemania, Italia y Francia, aparecieron los primeros huevos hechos con chocolate con pequeños regalos adentro.
En cuanto a la decoración, los huevos de pascua siempre han representado un desafío para los reposteros. Pero las diversas culturas fueron decorando de manera diferente los huevos. En sus comienzos, eran pintados a mano con colores estridentes que representaban la luz del sol.
Los huevos se hacían uno a uno con un molde prefabricado, lo que dificultaba mucho su elaboración masiva. Los colores estridentes fueron apareciendo con las grandes producciones de huevos, por los años 20 y 30 del siglo XX.

El Museo Municipal de Colonia Hinojo se suma al festejo de la 6º Kreppelfest con una hermosa muestra llamada "Nuestras Mujeres”

El Museo Municipal de Colonia Hinojo se suma al festejo de la 6º Kreppelfest con una hermosa muestra llamada "Nuestras Mujeres”, que se podrá visitar desde el día 3 de abril a partir de las 14:00 hs., con un recorrido por la vida de la mujer alemana del Volga, sus labores, sus herencias, sus costumbres…  y actividades interactivas para niños y adultos, música, visitas guiadas y mucho más. No deje de visitar la muestra!!!


Sale a la venta la reedición de la décima edición del libro sobre gastronomía alemana del escritor Julio César Melchior


En la pasada Strudelfest el stand del escritor de Pueblo Santa María Julio César Melchior estuvo repleto de gente de manera continua. Querían conocerlo, ver sus libros, comprarlos, conversar sobre anécdotas, historias de vida, recordando el pasado y las raíces.

El libro de gastronomía alemana se agotó totalmente, pero también registraron mucho interés el libro Historia de los alemanes del Volga y la Vida privada de la mujer alemana del Volga.
Consultado por La Nueva Radio Suárez anunció que en estos días sale una reedición de la publicación número 10 de este libro.
“De todos los libros que había llevado para esta fiesta, que resultó magnífica, no solamente que se vendieron todos los que llevé, sino que en el transcurso de los días que continuaron se agotó la décima edición del libro de gastronomía. Y para que no se prolongue tanto el tiempo hasta la edición número 11 resolvimos reeditar la décima edición del libro sobre gastronomía, que estará a la calle en estos días. Lo que la gente me decía al comprarlos es que quería volver a preparar las recetes de cocina que les hacían sus padres o sus abuelos. También me llamó la atención que mucha gente grande, de 70, 80 años, que compra el libro, lo hace para regalárselo a hijos, nietos, bisnietos. Para tenerlos y que algún día vuelvan a cocinar esas recetas y sentir otra vez los aromas de su niñez; sabores que por cuestión de la vida moderna se han ido perdiendo. También lo compró gente que por algún motivo u otro ya no tiene contacto con alguna de nuestras Colonias, pero que son gente que nació por aquí. Y estos libros le permiten tomar contacto con sus propias raíces. En ese sentido también se comercializaron muy bien los libros de Historias y Vida privada”. Informó el escritor que a fin de año estará lista la edición número 11 del libro de gastronomía.
Consultado Julio Cesar Melchior sobre el proyecto que lo une a la artista plástica Guillermina Victoria, dijo que “estamos charlando, viendo el tema, de hacer algún tipo de evento artístico. Es un proyecto muy interesante, netamente artístico. Sabemos del talento de Guillermina. Esto está en su etapa creativa, que será muy novedoso y que va a generar mucha sorpresa. Va a estar basado hacia la mujer y hacia la historia. Pero por ahora no queremos decir más”.

Pueblo San José ya se prepara para su fiesta de Kerb


Entrevista a Diego Schneider, Delegado Municipal. Domingo 8 de mayo desfile y programación central. Primero de mayo misa en acción de gracias en el Día del Santo Patrono. El 13 de abril acto oficial por el aniversario de la localidad.

“Estamos trabajando en los preparativos de lo que va a ser la fiesta de Kerb en Pueblo San José. Será el 8 de mayo el desfile y el primero de mayo se oficiará la misa. Tratamos este año de separar un poco la actividad para que no se concentre todo en el mismo día. El primero de mayo es la fiesta de San José Obrero y en reunión con las instituciones decidimos separar las dos celebraciones, teniendo en cuenta que el aniversario del pueblo es el 13 de abril, cuando también se realizará un acto conmemorativo” anticipó el Delegado Municipal. 
Schneider confirmó que “esperamos que a partir de esa fecha comiencen los festejos en nuestra Colonia y que todo se desarrolle con normalidad. Con las instituciones nos estamos reuniendo bastante seguido, y estamos organizando lo que serán los festejos. Algunas entidades se encargarán de organizar un baile, otras una cena. Tenemos pensado también organizar un encuentro de música, como se venía haciendo los años anteriores, reflotando lo que era la kermesse. Estamos incluyendo también a la Comisión de Reyes para juntar algún dinero y con eso hacerle un regalo a cada chico que vaya a participar. Por eso organizamos una rifa que la están vendiendo todas las instituciones. Tenemos pensado hacer una tertulia bailable, el tradicional desfile, en cada escuela habrá diferentes actividades de puertas abiertas hacia todos los que quieran visitarlas. Se abrirán las puertas también de casas antiguas para mostrar sus instalaciones, reflotando cultura y tradiciones. Queremos que sea un día el 8 de mayo en el que la gente que nos vaya a visitar encuentre muchas actividades para realizar y que la gente pueda disfrutar de toda la Colonia, viendo las costumbres de nuestro pueblo”.
Dijo el Delegado de Pueblo San José que “mi idea es que participen todos, yo no quiero decidir nada solo, me parece que todos los habitantes de nuestro pueblo deben decidir, por eso nos empezamos a reunir, tuvimos buena convocatoria y entre todos fuimos dándole forma a este festejo de Kerb. La idea es que sea una gran fiesta para todo el mundo, que la gente de nuestro pueblo sea la anfitriona de todos los que nos visiten, que se puedan lucir, que muestren todas sus cosas y lo que venimos preparando durante el año”.
Expresó además el Delegado Diego Schneider que “de algunas cuestiones que tienen que ver con mejorar el pueblo nos tenemos que encargar nosotros; por ahí no estamos todavía con las mejores respuestas, pero trataremos en esa fecha que esté todo lindo y que la Colonia se pueda lucir. En lo que es la parte interna de la Delegación estamos trabajando bien, hay buen clima, buena disposición”. Luego recalcó que “faltarían algunas cosas para lo que es el vecino. La recolección de residuos se está realizando bien. Lo que más nos preocupa es el Barrio Procrear, que cada vez que llueve se inunda, ahí tienen el proyecto de su vida y cada vez que precipita se le llena de agua. Es una cuestión que no la podemos todavía solucionar, estamos en deuda con la gente. Me siento mal porque no podemos solucionarlo, estamos comprometidos con la gente, yo trato de llevar las cosas hacia adelante, pero en estos momentos no tenemos las respuestas para poder solucionarlo. También nos preocupa la cuestión de los perros sueltos, pero si nosotros no tenemos el aval o la respuesta de quien corresponda no podemos solucionar nada. Por eso me siento en deuda con la gente, de lo que es de las puertas de la Delegación para afuera no le hemos dado todavía una solución al vecino, yo soy consciente de eso y si saldría a mentirles me estaría mintiendo a mí. Cuando le demos una solución al vecino, cuando podamos mantenerles las calles, darle mejoras en la parte estructural de la Colonia, cuando no haya ruidos molestos, que saquemos los animales sueltos, que estén más seguros, cuando logremos algo de eso si voy a poder decir que logramos algo de esto, pero mientras tanto voy a ser sincero, voy a sincerarme con la gente de Pueblo San José, ya que estamos en deuda con ellos” señaló en la entrevista Diego Schneider Delegado Municipal del Pueblo San José.

martes, 22 de marzo de 2016

Fotografías antiguas de antepasados alemanes del Volga

Flia. de Bárbara Schwab y Pedro Fuhr 
Flia. de Margarita Fuhr y Enrique Wagner e hijos 
Elisa, Juan y las mellizas Ana y María Wagner 

lunes, 21 de marzo de 2016

Gran Fiesta de los Alemanes del Volga en Huanguelén


La Asociación que preside Oscar Resch organizó una magnifica cena y baile con el Grupo Astral. Fueron distinguidas Doña Otilia Rolman con 100 años y Clarita Maierofer con 106 dos símbolos de Huanguelén. Un clima de grata camaradería rescatando costumbres y tradicionales. Hubo manos suarenses que colaboraron en la elaboración del Füllsen al estilo de Pueblo Santa María. (Fotos de José Luis Degele).

Con la gran participación de vecinos de Huanguelén, Coronel Suárez, Pueblos Alemanes y de otras localidades de la región se llevó a cabo el sábado pasado la segunda gran fiesta de los Alemanes del Volga filial Huanguelén en las colmadas instalaciones del Club Atlético Huanguelén.
La entidad que preside Oscar Resch acompañado de una activa comisión directiva de la cual participa en los aspectos organizativos y todos los detalles su esposa María Elena Ferreyra quien promovió el acontecimiento en toda la región y el éxito estuvo asegurado ya que en las dos primeras ediciones, el trabajo dio sus frutos con una cena magnifica, una comida bien típica de los Alemanes del Volga, carne al horno, las papas deliciosas, acompañado del Füllsen y la música estelar del Grupo Astral que le puso sonido característico para la animación de la fiesta.
Se agradeció especialmente la participación de público de toda la zona, las mesas colmadas, la presencia de delegaciones hermanas con sus estandartes representativos y destacas personalidades de amplias vinculaciones con el quehacer institucional trabajando por el rescate de las tradiciones de una colectividad de tanto arraigo en nuestra zona.
Entre las entregas de las distinciones sobresalieron las presencias de Doña Otilia Rolman de 100 años y Clarita Mahierofer con 106, donde grandes símbolos de Huanguelén con raíces bien arraigadas en la colectividad Alemana del Volga.
Un trabajo admirable en la cocina donde pudo apreciarse caras conocidas de Pueblo Santa María preparando el Füllsen, un complemento ideal para el asado al horno, con las papas características conformando un menú único que identifica a las costumbres de los antepasados. (Fotos y cobertura Degele).

domingo, 20 de marzo de 2016

El día que me marché del Volga

Aquella mañana en que marché de la aldea, abracé a mi madre, que lloraba desconsolada. Le dije adiós sabiendo que jamás volvería a verla. Intuí que la Argentina, esa tierra llena de promesas, quedaba demasiado lejos para prometer un regreso.
Le extendí la mano a mi padre, que la tendió temblorosa, mientras una lágrima rodaba, furtiva, por su mejilla.
Mis hermanitos observaban sin entender. Eran demasiado niños todavía para comprender palabras tales como adiós, exilio y desarraigo. Lloraban porque veían llorar y porque sus padres lloraban desconsolados como nunca los habían visto llorar jamás. Percibían la angustia que envolvía el aire y que se ahondó cuando puse en marcha el carro cargado con mis baúles y los caballos comenzaron a caminar, lentamente, camino del adiós.
Volví la cabeza y mi mirada, por última vez, vio la figura de mi padre y las manos de mi madre agitando su pañuelo mojado de llanto; y a mis hermanitos corriendo detrás de mí, despidiéndome. Los vi parados, sumidos en el dolor, empequeñecidos, derrotados por el destino, hasta que el carro se perdió en la distancia y su imagen se trocó en horizonte vacío, en ayer, un ayer a cada trote más lejano, melancólico y añorado.

Fotografías antiguas que cuentan la historia que nuestros ancestros escribieron en el recuerdo

 Gentileza de 
Artista Plástica Guillermina Victoria



El libro "La gastronomía de los alemanes del Volga" del escritor Julio Cesar Melchior alcanzó un nuevo récord: en apenas diez días agotó la décima edición


A apenas diez días de haber sido lanzada la décima edición del libro “La gastronomía de los alemanes del Volga”, del escritor Julio César Melchior, ya se agotó, alcanzando un éxito de venta extraordinario. Suceso que deja en evidencia el interés por rescatar y conservar la cultura e historia de los alemanes del Volga.

Ante esta situación se tomó la decisión de volver a reeditar la décima edición, ejemplares que estarán disponibles en los próximos días, ya la gente está ávida por obtener ejemplares.
Esto se hace para que todos puedan obtener su libro y atesorar las ricas recetas que nos legaron las abuelas y los abuelos alemanes del Volga.
El escritor Julio César Melchior hace público su agradecimiento a lectores, amigos y familiares que hicieron posible este éxito, “muchas gracias a todos”.

lunes, 14 de marzo de 2016

Doña Ana cuenta su historia de vida

Doña Ana no tiene inconveniente en contarme su historia de vida pero me pide que no cite su apellido porque teme que sus hijas se enojen con ella por haber revelado su pasado públicamente. Aceptada esta condición me cuenta que su padre se llamaba Joseph y que llegó al país en 1905. “Era de la aldea Kamenka” –agrega. “Tenía ocho años y vino con sus padres y tres hermanos” –completa.

“Mi padre recordaba algunas escenas que vivió sobre el barco. El miedo que pasaron. Me contaba de cuando bajaron en Buenos Aires sin entender una sola palabra en castellano. También se acordaba algunas cosas sobre su viaje en tren a la colonia. Cómo los recibieron los parientes que los esperaban deseosos de recibir noticias del Volga” –resume doña Ana.
“Mi papá se puso a recordar cuando envejeció. Siempre andaba muy triste, sentado debajo de los árboles, solo, pensando. Seguramente se acordaba de la familia que quedó allá. Lástima que en aquel tiempo a nadie le importaban esas historias” –se lamenta.
“Mi padre fue un buen hombre. Trabajador, honesto, muy recto y estricto, eso sí. Teníamos que ir todos los domingos a misa y todos mis hermanos varones tenían que ayudarle al sacerdote, en la iglesia y en la casa parroquial. Era muy católico. Nunca lo escuché decir una sola mala palabra ni tampoco rezongar por nada. Iba siempre a misa” –enfatiza.
“Era un hombre muy bueno” –repite. “Me permitió casarme con la persona que quería. No me puso ninguna objeción. Me dijo ‘la elección es tuya. Fijate bien lo que hacés. Una vez que te cases con él ya no vas a poder volver a casa’. Y me casé. Tenía diecisiete años. Mi novio veintiuno. Nos fuimos a vivir a la casa de sus padres y a los pocos meses nos fuimos a trabajar al campo, de matrimonio. Y ahí nos quedamos hasta que él murió, a los cincuenta y ocho años. Entonces yo me vine a la colonia. Tuvimos ocho hijos: dos varones y seis mujeres” –detalla.
“Hace muchos años que quedé viuda pero todavía rezo por mi marido. Todavía lo extraño.  Él era muy bueno conmigo y con mis hijos. Pero Dios sabe lo que hace. Él murió tan joven. Cómo es la vida ¿no? Yo acabo de cumplir ochenta y nueve. Es increíble ¿no?” –pregunta.
Doña Ana habla de sus nitos. De su vida cotidiana.
“Todavía me hago todo sola. Me cocino, me lavo la ropa, todo. Despacito, a mi tranco; pero lo hago” –afirma. “Y estoy contenta con la vida que Dios me dio” –concluye.

sábado, 12 de marzo de 2016

Mi madre me habla en alemán

Mi madre me habla en alemán. Me cuenta de su niñez en la colonia, de su casa, de sus padres, de la escuela parroquial. Recuerda amigas. Las cita con nombre y apellido. Me detalla dónde vivía cada una. Cómo eran sus hogares. Sus familias. Cuántos hermanos tenían. Cómo eran sus padres. Algunos muy buenos, otros no tanto. A qué jugaban.
Me habla de un universo que ya no existe. De una sociedad que el consumismo devoró. De un pueblo diferente, dónde la solidaridad era algo cotidiano y no una excepción. Donde todos integraban una sola y gran familia. Donde todos se conocían. Donde todos se saludaban. Donde todos hablaban entre sí. Donde todos eran felices con poco. Donde todos compartían todo. Donde todos se ayudaban. Donde todos creían en Dios.
Y mientras mi madre me habla imagino ese pueblo, esa sociedad, y me dan ganas de llorar al comprender todo lo que perdimos.

jueves, 10 de marzo de 2016

Muchas gracias por tanto!!!

Muchas gracias a todos los que se acercaron al stand durante la Strudelfest a brindarme tantas muestras de afecto y cariño. Eso me alienta a continuar trabajando y a seguir por el camino que me he trazado y que es el de rescatar y revalorizar la historia y cultura de nuestros ancestros.
Ese día lancé la décima edición del libro “La gastronomía de los alemanes del Volga”, con muchísimo éxito y repercusión. También estuvieron presentes los libros “Historia de los alemanes del Volga” y “La vida privada de la mujer alemana del Volga”. 
Muchas gracias a los amigos, a los lectores, a los que me visitaron en el stand, a los periodistas que me entrevistaron, a los organizadores de la Strudelfest, que resultó extraordinaria, y a todos los que me llenaron el alma y el corazón de afecto.
Y un muchas gracias muy especial a mi familia, a mis padres, a mi hermana Claudia, y a mi esposa, María Rosa!!!






miércoles, 9 de marzo de 2016

Historia de vida de la abuela Rosa Simon, de 90 años

"Mi papá nació en una aldea del Volga" -cuenta Rosa Simon.
"Y vino a la Argentina cuando era muy pequeño".
“Mi papá me contó que vino a la Argentina con sus padres cuando tenía cinco años” revela Rosa Simon. “También me dijo que se acordaba del barco en el que viajaron” –agrega. “Y que vio llorar a su padre el día que sepultaron a su hermana, que murió en un accidente de carro, en el campo, cerca de la colonia”.

“Mi papá me contaba que los comienzos en la colonia fueron muy difíciles y muy duros, que no había nada. Solamente campo y más campo. Que llegaron aquí y enseguida empezar a trabajar y que siempre hicieron lo mismo: trabajar y trabajar. Año tras año. Toda la vida. Mi abuelo murió a los cuarenta y cinco años y mi papá a los cincuenta, muy jóvenes los dos. ¡Y yo llegué a los noventa! ¡Noventa años!” –repite. “¡Parece mentira! ¡No lo puedo creer” –enfatiza.
“Mi papá trabajó siempre en el campo. Me acuerdo que me contaba que al principio no había más que paja vizcachera y malezas. También que todo era pobreza. Que la vida que llevaban era muy humilde. Que no sobraba nada. Siempre fueron pobres. Bah! En el campo nunca quieren pagar nada. Cuando yo empecé a trabajar, ya desde muy chiquita, tampoco ganaba nada. Pero había que ayudar a la familia. ¡Cuánta gente rica se aprovechó de nuestra pobreza!” –remarca con dolor.
“Mi hermanito murió a los nueve años de frío. Vivíamos en el campo y estábamos en plena cosecha de maíz, durmiendo bajo los carros, y él se enfermó de gripe y su cuerpo nunca se recuperó. Mis padres nunca lo olvidaron. Sufrieron mucho. ¡Eran tiempos muy duros!” –sentencia.
“Mis padres tuvieron siete hijos en total. Los varones pudieron ir a la escuela pero las mujeres no. Solamente hicimos primer grado. Teníamos que ayudar en la casa” –recuerda.
“Como todas mis hermanas y mis amigas, yo también me casé muy joven. A los catorce años. Tuve nueve hijos. Los criamos con mi marido. Tratamos de darles todo lo que pudimos, que no fue mucho. La vida del pobre nunca es fácil” –subraya.
“Recién pudimos comprarnos nuestra casa después de muchos años de casados. Acá nacieron y crecieron mis hijos y acá murió mi marido y acá voy a morir yo. Siempre en la misma casa y siempre en la colonia, mi colonia” –sostuvo Rosa Simon dos años antes de morir, el día que me contó su vida, y un año antes que una de sus hijas se la llevara a vivir con ella, a Bahía Blanca, lejos de su casa y lejos de su colonia.

martes, 8 de marzo de 2016

Fotografías torneo de Koser, el juego tradicional de los alemanes del Volga

El torneo se llevó a cabo el sábado, en las canchas de Club El Progreso, en Pueblo Santa María, en adhesión a la Strudelfest.