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miércoles, 29 de mayo de 2013

Historia de los juegos infantiles en los alemanes del Volga



“El tiempo de la niñez en las colonias era una época dichosa para nosotros. Vivíamos en un universo que no estaba afectado por ningún tipo de problemas ni inquietudes. Los niños nunca nos enterábamos de nada. Los mayores, tanto padres como abuelos, mantenían todas las dificultades  que aquejaban a la familia en secreto y conversaban buscando las soluciones de los mismos, cuando estaban solos. Recién mucho más tarde nos explicamos los niños de ayer, por qué, después de una reunión secreta salía nuestra madre secándose alguna lagrimilla: es que allí se había discutido un procedimiento, una influencia, o un método, como quizás tam­bién se había corregido un error. Ellos tenían su mundo y nosotros el nuestro. De la misma manera, ellos poseían su trabajo y nosotros teníamos nuestros juegos. Algunos muy ancestrales, que heredábamos de generación en generación, como los Koser, die Loftipier, die Fohreiter, por citar tres de los más populares, y otros que inventábamos imitando las tareas rurales que desarrollaban nuestros padres en el campo. Al respecto recuerdo haber leído en el libro del Padre Brendel que “La niñez, como pude comprobar por propia experiencia, era totalmente feliz. No había ambiciones de cosas imposibles, ni sueños irrealizables. Los juguetes como hoy se conciben, eran muy raros en esa época, lo que no quiere decir que los niños no tuvieran los suyos, fabricándoselos, y su tema siempre eran o máquinas de trillar o de segar, o carros de diversos tamaños . .. pero siempre "made in home" industria doméstica”. (Padre Brendel)

EL Prof. de Teatro Oscar Rekovski recibió un reconocimiento en la Fiesta Nacional del Teatro en Venado Tuerto


“Es por ello que desde el Instituto Cultural del Gobierno Municipal de Coronel Suárez queremos destacar el reconocimiento que se tributara a la trayectoria del suarense Oscar Andrés Rekovski”.

Luego de diez días a puro teatro culminó en Venado Tuerto una nueva edición de la Fiesta Nacional del Teatro. 
Elencos de todo el país se dieron cita en la que fue la edición más convocante de la historia de la fiesta. Los números oficiales indican un total de 30.000 espectadores entre todas las funciones previstas y las actividades especiales pautadas. 
“Es por ello que desde el Instituto Cultural del Gobierno Municipal de Coronel Suárez queremos destacar el reconocimiento que se tributara a la trayectoria del suarense Oscar Andrés Rekovski”.
En dicha Fiesta Nacional el Plenario de todos los representantes de las provincias del país y el Consejo de Dirección del Instituto Nacional del Teatro convocaron al ex Representante de la Provincia de Buenos Aires, Oscar Andrés Rekovski, para un homenaje en reconocimiento al valioso aporte de su gestión de diez años y dos períodos de dos años en el Consejo de Dirección del Instituto Nacional del Teatro, siendo la máxima autoridad del mismo. 
Luego de sentidas palabras de la Secretaria General, Francisca D´Agostino, y del Director Ejecutivo, Guillermo Parodi, se hizo entrega de un presente institucional.

sábado, 25 de mayo de 2013

Pentecostés con los niños... en la Escuela Parroquial de Pueblo Santa María

Información gentilmente enviada por
María Luján Streitemberger
Directora Escuela Parroquial Santa María
En los días previos a Pentecostés los alumnos de 1º ciclo de la Escuela Parroquial Santa María y sus docentes compartimos diferentes encuentros en preparación a esta fiesta donde cada niño era invitado a experimentar cada día la efusión del Espíritu Santo.

Ya que Él nos impulsa, nos renueva, nos hace revivir, nos da nuevos ánimos. Él es el Paráclito prometido del Padre. El Espíritu de sabiduría y verdad. 
“No habrá nunca evangelización posible sin la acción del Espíritu Santo” (Evangelii Nuntiandi, No. 75). 
Debemos evangelizar y cumplir nuestra misión. Para que eso ocurra corresponde clamar el auxilio del Espíritu Santo y promover un efectivo encuentro personal de los niños con Jesús.
Fue Él mismo el que dijo: Dejad que los niños vengan a mí, no se los impidáis… en seguida, Jesús abrazaba a los niños y los bendecía, imponiéndoles las manos”. (Mc. 10, 14-16).




Jardín Rural Nº1 de Pueblo Santa María


Consolidando su propuesta educativa pública para los niños de esta Colonia Alemana.

 
El Jardín Rural de Matrícula Mínima Nº 1 que funciona en Pueblo Santa María cuenta con un lindo y por ahora cómodo edificio. Una sala amplia contiene a los alumnos de todas las edades que en forma integrada desarrollan diferentes experiencias educativas. El espacio se completa con un lugar para preceptoría y áreas de servicios como cocina y baño.
Esther es la portera del lugar y quien tiene más amplia antigüedad. Todos los días prepara la leche a media mañana para los niños y el pan con dulce que las señoritas Lucrecia y Marina sirven a los pequeños.
Llegamos a visitarlos y los encontramos en el momento de la taza de leche, mientras una de las docentes terminaba de preparar todo el material para la exposición de artes plásticas que tuvo lugar en la mañana de ayer y que convocó a la concurrencia de los padres para ver las producciones de sus hijos, como una forma de celebrar el 25 de mayo.
Consultada Marina Sallefranque, Directora del establecimiento, dijo que “tenemos una sala integrada con nenes de 3, 4 y 5 años. Hace poco tiempo que estoy al frente del jardín. El mayor desafío en salas integradas es hacer actividades separadas por grupos para no bajar el nivel para los nenes más grandes, ni subirlo tanto para los más chicos. Pero lo importante es que trabajamos en equipo, con una muy buena participación de los papás, que siempre están dispuestos a seguir bien de cerca la educación de sus hijos”.

Taller Protegido de Pueblo Santa María: éxitos y gran proyecto. Todos a participar y colaborar!!!

Organizando la cena aniversario después de un exitoso té con tortas el fin de semana pasado.

Estela Maris Roth, Presidenta del Taller Protegido de Pueblo Santa María, dijo a La Nueva Radio Suárez que en el té a beneficio que llevaron a cabo el fin de semana pasado tuvieron “una concurrencia de gente mayor a la esperada”. 
Es que el viernes, cuando empezaron a acomodar el salón donde se llevaba a cabo, no había muchas tarjetas vendidas, pero luego, con un clima desapacible que invitaba a estar en interiores cálidos, se terminaron de completar todos los lugares, terminando la actividad a beneficio en un verdadero éxito.
Ahora el trabajo de la Comisión Directiva está orientado hacia la organización de la cena y baile el próximo 15 de junio en el Club El Progreso, con 500 tarjetas a la venta. 
La preparación del menú estará a cargo de Juan Hippener y su grupo de colaboradores y la música del Grupo Brisas. Las tarjetas a $120 los mayores y $100 los menores se pueden adquirir ante miembros de la Comisión o bien llamando al Taller Protegido al teléfono 494363; y en Coronel Suárez habrá tarjetas en Graff Schwerdt y en Panadería La Victoria.
Se están consiguiendo prácticamente todos los productos para preparar la cena en forma donada por la comunidad de los Pueblos Alemanes y por la ciudad de Coronel Suárez, por lo que la mayor parte de lo que se recaude quedará a beneficio de la institución.
El objetivo este año está puesto en recaudar fondos para la compra de las aberturas de la sede propia, según informó la Presidenta del Taller Protegido de Santa María.

viernes, 24 de mayo de 2013

Gretel, Pastetel (Canción infantil que cantaban los abuelos)


Gretel, Pastetel
Was machen die Gäns?
Sie sitzen im Wasser
Und waschen die Schwänz.

Gretel, Pastetel
Was macht euer Hahn?
Er spreizt seine Federn
Und Kräht, was er kann.

Gretel, Pastetel,
Was macht denn das Huhn?
Es gackert und gackert,
 
Hat sonst nichts zu tun.

………………………………………
Traducción
Gretel, Pastetel

Gretel, Pastetel
¿Qué hacen los gansos?
Están en el agua
Lavando su cola.

Gretel, Pastetel,
¿Qué hace vuestro gallo?
Despliega sus plumas
Y canta cuanto más puede.

Gretel, Pastetel
¿Qué hace la gallina entonces?
Cacarea, cacarea, 
No tiene otra cosa que hacer.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Bienvenidos al blog de Julio César Melchior, donde se rescata y revaloriza el patrimonio cultural de los descendientes de alemanes del Volga


El escritor Julio César Melchior investiga y escribe las notas de este blog y, por lo tanto, es el autor de Hilando Recuerdos e Hilando Recuerdos no solamente es un blog sino también un Periódico Cultural que se publica en formato de diario. 

Le damos la bienvenida a Hilando Recuerdos, donde encontrará páginas que reflejan la actividad que desarrolla para rescatar y preservar la identidad cultural de los descendientes de alemanes del Volga. Visítelas y conozca la historia, cultura, tradiciones, costumbres e idiosincrasia de esta etnia. Muchas gracias por visitar este espacio y colaborar en la difusión de la cultura e historia de los descendientes de alemanes del Volga.

Periódico Cultural de los pueblos alemanes

Hilando Recuerdos

Rescata y revaloriza la historia y el patrimonio cultural de los descendientes de alemanes del Volga

Mentalidades, costumbres, formas de vida, creencias, expresiones políticas, manifestaciones artísticas, aportes culturales, actividades económicas, conformación social de la clase inmigrante que habita los pueblos alemanes de Coronel Suárez y que se conoce como descendiente de alemanes del Volga.
Difusión de las notas periodísticas que publica el escritor e investigador Julio César Melchior en su mensuario Hilando recuerdos, el Periódico Cultural de los Pueblos Alemanes de Coronel Suárez, que tiene como premisa rescatar y revalorizar la cultura e historia de los descendientes de alemanes del Volga.
Investiga, escribe y edita el periódico el escritor en sociedad con su hermana María Claudia Melchior, que tiene a su cargo la producción y distribución del mismo.
Tengamos en cuenta que todos los recuerdos, anécdotas y situaciones vividas en el pasado, nos sirven para tener herramientas para construir un futuro mejor, más justo e igualitario.
¡Gracias por acompañarnos y estar junto a nosotros compartiendo este bello sueño!

lunes, 13 de mayo de 2013

Los años felices


El aroma a tiza, el cuaderno único, los lápices de colores, los antiguos pupitres de madera, y todo un universo de reminiscencias poblando las aulas de las antiguas escuelas de las colonias, que surgen en la memoria de los alumnos de aquellos lejanos años. La presencia de la Hermanas Siervas del Espíritu Santo, a veces tiernas y dulces, otras, severas y excesivamente rectas en la enseñanza y la educación. El libro de lectura. El libro de catecismo. La Biblia. El estudiar de memoria. Las lecciones. Las cuentas; los números; la aritmética; la gramática; el lenguaje... Los recreos jugando a la payana o a decenas de divertimientos que el tiempo se llevó al olvido y solamente perduran en el ayer de alguna remembranza. Los grupos de amigas y amigos tramando travesuras. Y una inocencia increíble. Niñas y niños que creían en la pureza de la vida, en las hadas, en los ángeles, en los reyes magos, y en un mundo de fantasía que la misma existencia se encargó en trocar en cruda realidad.
Eran otros tiempos, otro estilo de vida, más simples, más sencillos, quizás más felices, porque se compartía lo que se tenía, porque los sueños se podían realizar, porque nada parecía imposible y porque en la niñez no existen las palabras “no se puede”.
Sin embargo, la vida y el tiempo transcurrieron. Las niñas y los niños de aquellos lejanos años crecieron. Se hicieron mujeres y hombres de bien. La mayoría se casaron. Formaron un hogar. Tuvieron hijos. Y en la actualidad seguramente Dios los habrá bendecido con nietos. Todos supieron, de alguna u otra manera, luchar por su felicidad y hacer de sus existencias una vida honesta y digna.

Enrique A. Roth: Historia de vida de un alemán del Volga


Vivir era una responsabilidad desde el momento que nacíamos. No solamente debíamos ser responsables de nosotros mismos, sino que cargábamos con el peso de toda la familia desde niños. Cada integrante del grupo familiar tenía que aportar lo suyo para el sustento diario. Llevar alimentos a la mesa era toda una odisea. Éramos muchos: hermanos, mamá, papá, abuelos, algunos tíos, todos viviendo bajo el mismo techo.
Nosotros éramos catorce hermanos. Mamá y papá. Dos tías y tíos. Varios primos. Abuelos. Todos sentados alrededor de una mesa de madera grande. Todos sufriendo calladamente la miseria de ser pobres. En una casa donde, a veces, faltaba hasta lo más indispensable. Era duro acostarse y levantarse con hambre. Pero… ¡ojo! ¡Jamás se nos cruzó por la cabeza salir a la calle a pedir limosna! Eso se consideraba indigno para una familia trabajadora y honesta. Era una humillación. Si nos daban, por supuesto, aceptábamos el obsequio; pero pedir nunca.
El dolor me hizo fuerte. El sacrificio me hizo tener más fe en Dios, que nunca nos abandonaba: apretaba pero no ahogaba, siempre nos tiraba un salvavidas. Siempre había una luz al final de la oscuridad. Siempre salimos adelante. Superando mil y una dificultades, incluyendo la muerte de seres queridos. Pero nada ni nadie logró doblegarnos. Trabajamos. Luchamos. Sufrimos. Hicimos mucho sacrificio. Y un día, con tesón, apretando los dientes y el cinturón, logramos sonreír: conseguimos nuestra casa. Mejoramos nuestra vida. Y a partir de allí, a medida que mis hermanos iban creciendo, pudimos darles una vida mejor a mis padres y abuelos.
Así crecí. Me hice hombre. Tengo las manos curtidas, el corazón duro. Trabajo desde los ocho años. No fui a la escuela. No había tiempo. De niño lloré todo lo que tenía que llorar. Nadie me consoló; nadie me abrazó ni me dio ternura. Siempre estuve solo. Solo en el medio de una gran familia que se amaba mucho pero que no lo demostró en ningún momento. Según mi padre, no hubo tiempo para perder en cursilerías, había que utilizarlo para solucionar cuestiones más urgentes, como sobrevivir. Trabajar era lo más importante porque aportaba el dinero para comprar comida.
A simple vista parece que no hubiera tenido infancia. Pero, sin embargo, la tuve. Tampoco puedo decir que fui infeliz porque, a mi manera, fui feliz, muy feliz. Eran otros tiempos, con otros códigos. Recuerdo aquellos años con mucha nostalgia y volvería a vivirlos con mucha alegría. Extraño tanto a mis padres. Las cenas con ellos, con mis hermanos, mis tíos, mis abuelos, sentados alrededor de la enorme mesa de madera, conversando a los gritos, o rezando, o cantando al compás del acordeón. Sí, a pesar de todo, fui muy feliz y muy afortunado de la vida que Dios me dio.

Brillante cena aniversario de Pueblo Santa María organizada por Unión Padres de Familia de la Escuela Parroquial


La tercera Colonia conmemoró sus 126 años de vida. Más de 600 personas participaron de la reunión social en el Polideportivo de Club El Progreso. Un marco popular apropiado para resaltar el acontecimiento. Asistió el Intendente Moccero, se interpretaron las estrofas del Himno Nacional, se entregaron distinciones y una hermosa torta coronó el acontecimiento. Notable ornamentación del salón y una excelente cena preparada por Daniel Minig y su equipo.

El sábado se llevó a cabo la gran cena y baile para celebrar un nuevo aniversario del Pueblo Santa Maria y como sucede habitualmente para este grato acontecimiento es la Unión Padres de Familia de la Escuela Parroquial, quien organiza este encuentro popular que reúne a vecinos, autoridades, referentes de las instituciones e invitados especiales, componiendo un significativo evento que coincidió este año con la fecha exacta de la fundación del Pueblo Santa María.
La Comisión Directiva que preside José Luis Denk, junto a un activo grupo de colaboradores, organizaron la cena consistente en chorizos con ensaladas, carne al horno con papas y filsen, postre, bebidas y un gran baile popular a cargo del grupo Los Errantes.
En la oportunidad se consiguió una gran cantidad de donaciones, donde se multiplican las colaboraciones de los padres y la población en general, lo que permite generar una muy buena recaudación para beneficio de la institución, pero realmente era para destacar la excelente elaboración de la cena preparada por Daniel Minig y su equipo, calificación 10 puntos, sobresaliente.
Un marco ideal para celebrar los 126 años de la fundación del pueblo, por lo cual fue la Directora de la Escuela Parroquial, Lujan Streitemberger, quien dio la bienvenida a la gran cantidad de gente que se acercó para disfrutar de esta velada, donde las extensas mesas que cubrieron todo el espacio del Polideportivo se encontraban colmadas por familias y apellidos bien característicos del Pueblo Santa María.
Asistió el Intendente Municipal Ricardo Moccero, quien fue recibido por el Delegado Municipal Jorge Gregorio Streitemberger, entre otras autoridades del Municipio y del Consejo Escolar respectivamente, como así también referentes de todo el grupo institucional que se desenvuelve en la vecina localidad.
Con la conducción de Luis Omar Baumgaertner se invitó al Cura Párroco, Antonio Vedellini, a pronunciar una invocación religiosa y bendecir los alimentos.
A partir de allí una legión de mozos y colaboradores se distribuyeron para la atención de las más de 600 personas que asistieron a la gran cena y baile que se prolongó hasta altas horas de la madrugada, manteniendo el ritmo inalterable que el grupo Los Errantes supo mantener con un repertorio bien típico y tradicional.
En el comienzo se invitó al público a entonar las estrofas del Himno Nacional, en el día de su bicentenario, mientras que en la sucesión del festejo después de la primera entrada musical de Los Errantes se produjo la tradicional ceremonia del corte de una hermosa torta alegórica a los 126 años del aniversario del Pueblo Santa María que frente a un salón colmado y especialmente ornamentado para la ocasión.

Escuela Parroquial Santa María entregó distinciones en la cena 126º aniversario de Pueblo Santa María


Por su actitud de servicio a Club El Progreso. Por sus 30 años de trayectoria a Rotary Club Las Colonias. Y un especial reconocimiento para Doña Perpetua Weiman de Streitemberger, Socia Honoraria de la Unión Padres de Familia y Mujer Destacada 2013 por la Municipalidad.

 En la gran fiesta que se llevó a cabo el sábado en el Polideportivo del Club El progreso para festejar los 126 años de vida del Pueblo Santa María tuvo lugar su parte muy emotiva, ya que como todos los años la Unión Padres de Familia de la Escuela Parroquial aprovecha esta circunstancia para destacar a vecinos e instituciones de la comunidad.
Se entregó un presente a Club El Progreso, por sus servicios invalorables prestados a la comunidad, ya que la institución pone a disposición de cada evento social, comunitario y benéfico que se organiza sus instalaciones, especialmente el Polideportivo, que brinda la comodidad y el espacio suficiente para el desarrollo de grandes cenas y actividades sociales.
Fue el Ing. Claudio Holzmann, Presidente de la Comisión Directiva, quien agradeció este gesto, señalando que “la filosofía fundacional de Club El Progreso ha marcado siempre su rol de entidad madre, cooperando en todo lo que este a su alcance con el resto de las instituciones que cumplen una destacada función social en la comunidad”.
La entidad reconocida fue fundada en 1938, con el principio fundamental de adoptar el carácter deportivo, social y cultural por lo cual la distinción tenía el carácter de “Servicio Comunitario”
La señora Karina Steinbach, Presidenta de Rotary Club Las Colonias, recibió la distinción por los 30 años que está cumpliendo la entidad en la presente temporada, desplegando una notable acción de servicio y recordando además que entre los socios fundadores se encuentran reconocidos vecinos de Pueblo Santa María.
Doña Perpetua Weiman de Streitemberger es una mujer que siempre ha trabado por la comunidad, fue catequista, una incondicional colaboradora de la Parroquia y además es Socia Honoraria de la Unión Padres de Familia, por lo cual se le entregó un reconocimiento floral en coincidencia con el Día Internacional de la Mujer, cuando el Municipio la distinguió por sus actitudes solidarias, habiendo recibiendo otras distinciones, como el premio Madre Teresa de Calcuta otorgado por Rotary Las Colonias.

domingo, 12 de mayo de 2013

Fotografías de cómo se elaboran los Wickelnudel: ¡El proceso paso a paso!

Por Graciela Hernandez

Pasó a paso, la elaboración de uno de los platos más tradicionales de los alemanes del Volga. La receta la encontrará en el libro "La gastronomía de los alemanes del Volga", del escritor Julio César Melchior-









sábado, 11 de mayo de 2013

Un día en la vida de mi madre

Mamá se levantaba a las cuatro de la mañana para amasar y hornear pan casero en el horno de barro que papá había construido en el fondo del patio de casa. Elaboraba el pan diario de cada jornada bajo la luz de un farol a kerosén. Lo hacía cantando. Con alegría. Contenta de la vida que llevaba.
Mientras hacía esto, encendía la cocina a leña, donde comenzaba a preparar la sopa que ingeríamos todos los días como entrada al plato principal del almuerzo. Era obligación que la sopa hirviera durante horas, con cuanta verdura se cosechara en la quinta: trozos de zanahorias, zapallos, zapallitos, papas, repollo, perejil, ajo… y por supuesto, abundante carne.
Después de terminar de hacer el pan, mamá lavaba la ropa de toda la familia en un enorme fuentón de chapa, refregando con sus manos en la tabla de lavar las prendas sucias de tierra y grasa de los hombres que trabajaban el campo. Las colgaba a secar al aire libre, a merced del viento, en largos hilos de alambre, tensados a lo ancho de la parte trasera del patio.
Era una tarea ardua y prolongada en la que colaboraban todas las mujeres del hogar, sin distinción de edad, así tuvieran veinte, quince o nueve años: era obligación so pena de castigo, sacar de la bomba el agua, acarrearla en grandes baldes, para que mamá pudiera realizar su labor.
Terminado ese menester, mamá comenzaba a preparar el plato principal del almuerzo: Kleis mit Sauerkraut, Wickelnudel… o algún otro manjar tradicional que andando el tiempo y la vida nunca nadie volvió a saborear con el mismo placer.
A las doce, cuando sonaban las campanas de la iglesia para rezar el Ángelus, toda la familia se sentaba alrededor de la larga mesa de madera de la cocina. Papá rezaba agradeciendo a Dios el alimento y el bienestar en que desarrollábamos nuestra existencia. ¡Y a comer! Mamá, papá, los abuelos, los tíos… Las personas mayores conversaban con gestos adustos y serios sobre temas que no incumbían a los niños, que debían permanecer en silencio. Nada de hablar en la mesa y de tener que hacerlo, a las personas adultas se las trataba de usted.
A la tarde, mamá y los hijos, concurrían al campo a ayudar a papá, a arar, sembrar, cosechar… Dar vuelta la quinta con la pala, carpir… Juntar bosta de vaca para quemar en la cocina a leña… Alimentar los cerdos, las gallinas, patos, gansos, pavos… Las vacas lecheras… Las ovejas para consumo…
El trabajo parecía no terminar nunca.
Al atardecer, mamá y sus hijas, luego de bajar la ropa de los tendales, comenzaban las largas horas de planchar la ropa con las planchas a carbón. Almidonar los cuellos de las camisas… Zurcir las medias y remendar las prendas con parches de tela, sin importar el tamaño y cuanto se notara. Eran otros tiempos, en que las camisas y los pantalones remendados, se lucían con orgullo, porque eran símbolos de trabajo, muestras evidentes de que quien las vestía trabajaba de verdad.
Después mamá empezaba a preparar la cena a la par que amasaba y freía Kreppel en una sartén con abundante grasa, que comíamos espolvoreados con mucha azúcar, y acompañados de unos ricos mates.
Llegada la hora de la cena, papá volvía a rezar. Se repetía la misma escena del almuerzo: las personas mayores conversaban y los niños permanecían sentados en silencio, saboreando la última comida del día.
Concluida la cena, y lavados los platos, se leía algún pasaje de la Biblia, se rezaba y se cantaba en alemán. El abuelo buscaba la verdulera para tocar canciones llenas de nostalgia que rememoraban viejos amores, seres queridos que se quedaron para siempre esperando allá en las aldeas del Volga, en Rusia…
Mamá, ajena a todo, sentada en un rincón, cerca de la lámpara a kerosén, tejía con cinco agujas, guantes y medias, pensando en vaya uno a saber qué cosa.

Recetas de Dünne Kuche, Brotschnitze, Keiskreppel, Gedehende…


“Die Dünne Kuche, die Brotschnitze, die Der Kreppel y tantas otras delicias que las mujeres alemanas del Volga elaboran sobrevivieron al olvido porque las abuelas  supieron legar a sus hijas el secreto de cómo se preparan en el momento justo. Vienen pasando de generación en generación desde hace centurias.  Los ancestros, los abuelos, los hijos, los nietos... todos saborearon alguna vez las delicias de las tortas cuyas recetas las abuelas de Alemania legaron a sus hijas de Rusia y estas a sus nietas de la Argentina”.

Dünne Kuche  o Riwwel Kuchen


 Ingredientes para la masa:
1 Kilo de harina
2 cucharadas de levadura
1/2 litro leche rebajada con agua tibia
4 yemas de huevos
3 cucharadas de crema
100 gramos de manteca
8 cucharadas de azúcar
1 pizca de sal

Ingredientes para los Riwwel:
200 grs. de crema
2 yemas
150 gramos de manteca
3 cucharadas de harina
6 cucharadas de azúcar

Preparación:
Poner en un bol la harina, la levadura, las yemas, la sal y de a poco la leche mezclada con agua tibia. Mezclar todos los ingredientes hasta obtener una masa liviana. Dejar levar y luego volcar a la asadera; dejar levar nuevamente.
Los Riwwel se elaboran en una sartén con los 200 grs. de crema, las 2 yemas, los 150 grs. de manteca, las 3 cucharadas de harina y las cucharadas de azúcar.
Los Riwwel se colocan sobre la masa antes de llevarla a hornear.

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Keiskreppel


Ingredientes:
1 kilo de harina
1 huevo
1 cucharada de bicarbonato o levadura
Leche
Aceite

Relleno:
1/2 kilo de ricota
1 huevo
Crema
Azúcar

Preparación:
Mezclar la harina con el bicarbonato (o la levadura), el huevo y la leche. Una vez realizada la masa estirar con el palote hasta que quede de unos tres centímetros aproximadamente. Ahora corte pequeñas empanadas que debe completar con el relleno elaborado a partir de los productos arriba citados.

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 Brotschnitze


Ingredientes:
1 taza de harina
½ litro de leche
2 huevos
1 de pizca
2 cucharadas de azúcar
Pan de unos días de antigüedad

Preparación:
Mezclar todos los ingredientes hasta obtener una masa líquida y liviana. Cortar el pan en rodajas; remojarlo en la masa; y freírlo en la sartén con un poco de grasa.

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Gedehende


Ingredientes:
½ kilo de harina
1 pizca de sal
1 taza de agua tibia
10 manzanas peladas y cortada en rodajas muy finas
Crema de leche

Preparación:
Mezclar la harina con la sal y el agua hasta formar una masa cremosa. Agregar harina hasta que el bollo se desprenda del bol. Dejar descansar unos minutos. Trabajar la masa sobre la mesa hasta lograr que a través de la misma se trasluzca la mano.
Esparcir sobre la masa las rodajas de manzanas y espolvorear con azúcar y crema de leche a gusto. Enrollar la masa.
Colocar la preparación en una asadera enmantecada y cocinar en horno de temperatura moderada entre 15 o 20 minutos.
Retirar cuando la masa esté dorada.
Servir caliente.

Recetas tradicionales extraídas del libro "La gastronomía de los alemanes del Volga", del escritor Julio César Melchior. El mismo se puede adquirir por correo, por el sistema de contra re embolso, enviando un mensaje a juliomelchior@hotmail.com.

Santa María conmemoró el 126º aniversario de su fundación



Se entregó la distinción Santa María Honor al Mérito. Participaron las autoridades municipales.

La comunidad de Santa María se reunió en la mañana del viernes en la plazoleta que guarda el monumento a la Virgen, Patrona de la comunidad, y también frente a los tres mástiles en el que se izaron las Banderas para celebrar el 126º aniversario de la fundación, cuya fecha es el 11 de Mayo.

Participaron del acto las autoridades municipales, encabezadas por el Intendente Municipal, también el cuerpo de Consejeros Escolares, el Concejal Guillermo Sol del bloque Radical, representantes de instituciones y por supuesto los vecinos que se sintieron convocados para concurrir.

Iniciando el acto en los mástiles se izaron las Banderas de Argentina, Alemana y Bonaerense, tarea que estuvo a cargo del Concejal Pedro Schroh, del Delegado Municipal Jorge Streitemberger y del Secretario el COPRODESU, Claudio Holzmann. 
Luego se interpretaron las estrofas del Himno Nacional y como es de estilo se pronunciaron palabras alusivas de Lidia Morales, Directora de la Escuela Nº 4, y del Jefe Comunal Ricardo Moccero.

Se entregó la distinción “Santa María Honor al Mérito”, que este año recayó en don Jacobo Weisbek e hijos, que fueron a recibir dos nietos y un bisnieto de don Jacobo, y también la distinción fue para don Miguel Detzel, que recibieron sus cuatro hijos en su nombre.
Para cerrar el acto la Escuela Parroquial Santa María interpretó dos canciones, una en alemán y otra en español, esta última dejando el desafío de recuperar los valores en el año de la fe. 
Al finalizar la Directora, Luján Streitemberger, reflexionó sobre el particular e invitó a todos a rezar la oración de nuestro país hacia la Virgen.

Padre Antonio Vedellini: “Aquí vive muy buena gente”



Nos invitó a recorrer la Iglesia de Santa María. Los bancos fueron construidos por Don Miguel Detzel. Las pinturas son creación del inolvidable Salvador Schneider.

Hace 12 años que el Padre Antonio está a cargo de la comunidad religiosa de Pueblo Santa María.
En la localidad se siente a gusto; cuando camina por sus calles todos lo saludan respetuosamente y aunque le gustaría ver mucha más gente en las misas, tiene claro que para la población de Santa María la Iglesia ocupa un lugar muy importante.
Sobre don Miguel Detzel, el Padre Antonio dice que es un católico muy cumplidor: “ha venido siempre a misa, ahora no está concurriendo tanto porque su salud no se lo permite, pero en cuanto llega un día de sol aparece otra vez”.
Su mensaje para la gente de la Colonia fue que “aquí vive muy buena gente. Y todos debemos agradecerle al Señor por tantas gracias y beneficios que nos ha dado en la comunidad. Pidiendo que todos se mantengan firmes y contribuyan a incrementar el adelanto material y espiritual que comenzaron a gestar sus antepasados”.
La nota fue realizada en el interior de la Iglesia, que ha recibido recientemente algunas tareas de mantenimiento y donde se puede contemplar con recogimiento espiritual el resultado de la dedicación y la convicción religiosa de la gente de mayor edad y de muchos que ya no están. 
Los bancos del lugar fueron hechos, todos, por Miguel Detzel, buena parte de las pinturas del interior y también frisos que hay en el exterior del Templo son el resultado de la creación de Salvador Schneider. Y toda la Iglesia en su construcción es el fruto de la fe de los vecinos que contribuyeron con lo que podían para que la misma sea levantada.

“Me lo contó la abuela…”


Con motivo de celebrarse un nuevo aniversario del arribo de los alemanes del Volga a estas tierras, los alumnos de 1º, 2º y 3º año, junto a sus seños Norita, Sandra y Andrea, invitaron a una abuela de la comunidad para que conversara con ellos sobre su niñez. Una adhesión de la Escuela Parroquial Pueblo Santa María en el aniversario de la localidad.

La abuela Catalina Resch de Roth transitó con sus historias por distintas realidades de la vida de antes.
Compartió relatos de una niñez dura, con carencias; pero cargada de enseñanzas y valores, donde la familia ocupaba un lugar primordial, como así también la escuela. 
Esta abuela, símbolo viviente de la tradición y de la trascendencia, generó un clima de ternura y asombro en los niños que quedará guardado en sus corazones.
Para ampliar los conocimientos adquiridos después de la charla los alumnos de 1º ciclo, junto a sus maestras, visitaron el Museo Parque “La Palmera”, donde pudieron acercarse a variados elementos utilizados por nuestros antepasados en la vida cotidiana.
Para finalizar la jornada compartieron una rica merienda típica servida por Doña Rosa y Don Pedro Schwerdt.
Para conocernos mejor como personas y como grupo humano, es importante reflexionar acerca de nuestras costumbres y tradiciones, pensar y dialogar con la comunidad acerca de qué podemos rescatar del legado de nuestros antepasados. 
También es necesario discutir con qué criterios aceptamos o rechazamos las costumbres y tradiciones de otros pueblos. 
Podemos aprovechar nuestra herencia cultural si consideramos que las costumbres y tradiciones son lazos que estrechan las relaciones de una comunidad, que le dan identidad y rostro propio y facilitan proyectar un futuro común.

Don Miguel Detzel, carpintero de toda la vida



“Todo lo que tengo se lo debo a la gente de mi pueblo”. Distinguido en el aniversario de Santa María. Sus cuatro hijos orgullosos recibieron el reconocimien


Desde muy chico hizo los trabajos que para la gente de esos años era común: juntar maíz y girasol. 
En esos años la labor se hacía a mano y por la época del año en el que tenía lugar las manos se ponían rojas, se helaban por el frío.
Luego fue al Servicio Militar, le tocó hacerlo en Comodoro Rivadavia. Ostenta de esa época el orgullo de haber sido dragoniante, que es una categoría destinada para los soldados de mejor conducta. 
Cuando tuvo la oportunidad de elegir entre quedarse o irse eligió, como dice ahora, “la libertad”, así llegó de regreso a Santa María.
A los 23 años había empezado con la carpintería. Pudo tener lo indispensable: martillo y tenaza y algún otro implemento, pero no mucho más que esto.
De manera que todo lo hacía a mano. Luego recibió la ayuda de su concuñado, el que le brindó la posibilidad de comprar algunos implementos, como la cepilladora, para poder anexar mejores equipos para la tarea manual que constituyó el trabajo de su vida.
Es una muy buena persona, muy querida por la gente de Pueblo Santa María. Muchas de las puertas, ventanas, bancos, sillas, mesadas y otros muebles que hay en las viviendas de la localidad han salido de las manos de este hombre, que a sus 88 años sigue conservando todavía una fuerza y una vitalidad increíble.
El viernes por la mañana la Delegación Municipal de Santa María le otorgó la distinción que cada año se entrega a diferentes personas de la comunidad. 
Lo recibieron sus 4 hijos, algunos llegados de diferentes lugares para estar presentes en el acontecimiento.
Miguel Detzel no pudo concurrir porque su salud está un poco afectada con los primeros fríos del otoño.
En la entrevista con La Nueva Radio Suárez agradeció, mandó un saludo “a toda la barra” y dijo que “todo lo que tengo se lo debo a la gente de Santa María”.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Morir en América


¿Cuándo comenzó a olvidar? ¿En qué instante empezaron a desparecer los rasgos faciales de los seres queridos en su memoria? Las líneas que le daban forma al rostro de su madre, los trazos que perfilaban la silueta de su padre… ¿cuándo fueron amortajados por el olvido recuerdos tan amados? Los gestos de mamá en la cocina, de papá en el campo. La actitud altruista: ella toda entrega, él todo esfuerzo. ¿Dónde descansan esos restos en su mente para resucitarlos y velarlos en imágenes, en nostalgias, en melancolías bañados en llanto?
Se formula estas preguntas tirado sobre el catre de campaña  en la pampa argentina, mirando el techo  agujereado de un galpón de chapa chorreando sudor y cansancio. Adormilado tras un largo día de trabajo cosechando  maíz. La cara curtida, las manos duras y cuarteadas de cicatrices. Los ojos cerrados, secos de lágrimas. El cuerpo agotado;  el alma inconsciente.  Sin fuerza ni voluntad de nada. Destrozadas las alpargatas, rota la bombacha de gaucho,  desgarrada la camisa, más pobre que en la aldea del Volga.
El adiós. El barco surcando el océano. Las estelas en el mar. El cielo y las estrellas. El sol y la luna. Las esperanzas y los sueños compartidos a la luz de un farol y al amparo de un corazón que creyó en la utopía de la Argentina generosa y rica. La llegada a la floreciente colonia. Enterarse que ya no quedaban tierras para repartir. Sufrir viendo romperse en pedazos, las ilusiones, la sorpresa de enviarles dinero a sus padres para que también vengan a América y conozcan la abundancia. Las vivencias que quedaron lejos. En la juventud. Hoy sus padres habrán muerto. El hogar de su niñez ocupado por otra familia. Y él sin poder visitar sus tumbas.
Envejeció en la Argentina. Sin un peso en los bolsillos. Más pobre que cuando llegó. Trabajando hasta  que los años le dijeron basta.
Sin mujer, sin hijos, sin casa, terminó en un geriátrico, antesala del cementerio.