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lunes, 28 de marzo de 2016

Abuela

Por María Rosa Silva

Mujer pensativa, trabajadora y sumisa. Sencilla y con un amor al prójimo inmenso. A pesar de haber criado once hijos, abuela me recibía en sus brazos cada vez que los buscaba. Su mirada lo decía todo y lo confirmaban sus brazos. Sus manos preparando Kreppel y sirviendo cascarilla en la hora de la tarde. Sus medias tejidas con cuatro agujas para ir a la escuela. Sus ojos enormes, azules, transparentes, mirándome con el amor más fuete del universo. De saberes inquebrantables, de una humanidad extrema. La casa era su vida y ella la vida de la casa. Una familia numerosa en pie, próspera, intachable, gracias a mi abuela. 
Ella vive en mí y a quién quiera escuchar de ella. Porque fue una mujer, sólo una simple mujer en este mundo. Pero su vida generó tantas otras vidas no solamente dando a luz a sus hijos sino asistiendo de tantas formas a quien lo necesitara, que siento y sé que todos deben saber de ella.
Ella, la luz de mi vida: mi Grossmuter Juliana Melchior.

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