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jueves, 7 de abril de 2011

La infancia de los alemanes del Volga: "¡Éramos tan felices!"

“El tiempo de la niñez en las colonias era una época dichosa para nosotros. Vivíamos en un universo que no estaba afectado por ningún tipo de problemas ni inquietudes. Los niños nunca nos enterábamos de nada. Los mayores, tanto padres como abuelos, mantenían todas las dificultades que aquejaban a la familia en secreto y conversaban buscando las soluciones de los mismos, cuando estaban solos. Recién mucho más tarde nos explicamos los niños de ayer, por qué, después de una reunión secreta salía nuestra madre secándose alguna lagrimilla: es que allí se había discutido un procedimiento, una influencia, o un método, como quizás tam­bién se había corregido un error. Ellos tenían su mundo y nosotros el nuestro. De la misma manera, ellos poseían su trabajo y nosotros teníamos nuestros juegos. Algunos muy ancestrales, que heredábamos de generación en generación, como los Koser, die Loftipier, die Fohreiter, por citar tres de los más populares, y otros que inventábamos imitando las tareas rurales que desarrollaban nuestros padres en el campo. Al respecto recuerdo haber leído en el libro del Padre Brendel que “La niñez, como pude comprobar por propia experiencia, era totalmente feliz. No había ambiciones de cosas imposibles, ni sueños irrealizables. Los juguetes como hoy se conciben, eran muy raros en esa época, lo que no quiere decir que los niños no tuvieran los suyos, fabricándoselos, y su tema siempre eran o máquinas de trillar o de segar, o carros de diversos tamaños . .. pero siempre "made in home" industria doméstica”.

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