
Hablaba poco. Lo necesario. Siempre estaba triste. Los ojos llorosos. El alma melancólica. El cuerpo sufrido. Muy anciana. Rezaba y rezaba. Por los hijos, los nietos, los bisnietos… por los que habían nacido, por los que todavía no habían venido al mundo. Por el pasado, por el presente, por el futuro. Pedía por todos. Generaciones enteras fueron bendecidas por sus oraciones. ¿Será por eso que fuimos tan felices con tan poco? Teníamos lo indispensable para vivir pero nunca nos faltaron la risa ni los momentos felices.
Sus murmullos eran el cantar del tiempo que transcurría. Las horas que pasaban. La voz que adormecía. La canción que apaciguaba los ánimos. La comunicación con alguien superior. Alguien que nos cuidaba porque ella se lo pedía.
Que bellos recuerdos...En mi caso fue mi padre el que compartió momentos conmigo..el que me preguntaba como estaba..que hacía...que metas quería en la vida...el que me hizo amar las matemáticas..el que me contó cuentos desde niña y me hizo amar los libros...
ResponderEliminarNo digo que mi madre no nos quisiera...ella se formó de otra manera, tenía vida social y quien se encargara de cuidar sus hijos..No digo que no estuviera pendiente si nos enfermabamos pero al estar sanos seguía con sus reuniones y sus té canasta...sus fiestas beneficas y todo lo que hace que una esposa sea aceptada en un circulo que realmente a mi jamás me ha interesado pertenecer...pero jamás diré si ella estaba equivocada o lo estoy yo..
Soy feliz de tener recuerdos de cada uno de los dos...por cierto..yo que soy tan poco demostradora de afecto para con ella, hoy la llamé y quedamos en pasar la tarde..porque sea como sea sigue siendo mi madre..y me quiere
Besos...siempre sacas recuerdos de mi..
Hermoso, no tan sólo el recuerdo de la madre, en la cual, están todas incluidas. Esas mensajeras de Dios puestas en la tierra, para sembrar la semilla del amor, de la evocación, de la alegría de poder mencionarla, junto a la tristeza de ya no tenerla. Seguramente, junto a Dios, seguirá ese derrotero que la hizo inmensa en la nada material, riquísima en su amplia espiritualidad.
ResponderEliminarQuedará por siempre, en cada charla, en un poema descriptivo, en un viaje soñador, contando los minutos que ya fueron y los que nos quedan para volver a su regazo.
Gracias a ambos por los bellos aportes. Abrazos!!!
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