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miércoles, 25 de diciembre de 2013

Valerio Herr: Las navidades que vivió en su niñez

 
La visita a los familiares en busca de las bendiciones para el nuevo año.

Tiene casi 82 años y sigue trabajando con tantas ganas como siempre.
En la labor diaria se tomó un ratito para recordar la forma en que antes se vivían las fiestas. “Navidad era sagrado” dice y agrega “antiguamente el 25 no se trabaja, aún en plena cosecha, y el personal y todos debíamos venir a misa. Eran las costumbres de nuestros antepasados. La Nochebuena íbamos todos a misa y recién después se hacía el brindis. Yo digo, observando lo que pasa hoy, que nuestros padres no estaban tan equivocados.
La horneada que nos pegaron a nosotros era distinta. Había un respeto, consejo siempre y la obligación de decir oraciones siempre. Nos daban una formación distinta”.
En relación al año nuevo dijo que era sobre todo un acontecimiento para los chicos: “íbamos a dar el saludo, con sus pañuelos preparados, a todas las casas, de tíos, padrinos, abuelos. Buscábamos la bendición y por supuesto las golosinas y algunas moneditas que juntábamos en los pañuelos para que no se perdieran”.
Por supuesto que no había regalos en Navidad y el arbolito era algún cedro de patio o algún otro árbol que la mamá y los chicos adornaban en los días previos.
En esos años era costumbre que los adultos, sobre todo, despidieran a los más chicos, los padres a los hijos, los padrinos a los ahijados, con una bendición. Por eso, como despedida de la nota, Valerio dijo en alemán el saludo que entonces se decía, que traducido implica deseos de buen año próximo, el agradecimiento y los deseos de contar otra vez con la protección de Jesús.

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