Fuente: lanuevaradio.com.ar
José Lindner, incansable dirigente del Club San
Martín

Ha sido durante muchos años Presidente del Club San Martín de
Santa Trinidad, integrante de la Comisión Directiva en diferentes cargos, pero
sobre todo un incansable trabajador por esta institución social y deportiva.

Recuerda, entre otras cosas, una obra de teatro de estilo
gauchesca que hicieron en ocasión que viniera a Coronel Suárez un Cónsul ruso
(invitaron al de Alemania pero no iba a estar presente) para la celebración de
un aniversario de la creación de los Pueblos Alemanes.
La obra se llamaba “Tientos de la misma lonja”, actuaban
Elvira Scheffer, Agustín Perrig, el “negro” Martín, Ofelia Mildenberger de Dos
Santos, entre otros.
“La presentaron la primera vez en el salón viejo del Club San
Martín y luego en el Cine Cervantes. Esa obra salió muy buena”, recuerda don
José, destacando también las anécdotas que se generaban en los ensayos y en
cada una de las presentaciones.
Lo que era verdaderamente bueno eran los bailes y en
consecuencia José recuerda que “cuando el Club todavía no tenía salón se usaban
las instalaciones de la familia Hall. Más de una vez, cuando se quedaban sin
mesas, buscaban la mesa de la cocina de la casa de doña Rosa. Recuerdo un
personaje de Coronel Suárez que llegaba tarde muchas veces y pedía una mesa:
buscaban la de la casa de Rosa y la ponían en el medio del salón en la parte de
tablones de madera, con los bailarines alrededor, haciendo mucho ruido,
levantando polvareda y moviendo los vasos que estaban en ella apoyados”.
“En esos años casi no se preparaban mesas, simplemente se
buscaban bancos largos, de hierro, que se buscaban en Casa Ferro y se disponían
a los costados del salón, rodeando la pista. Allí se ubicaban las chicas lindas
de la época, acompañadas, indefectiblemente, de sus madres, los varones movían
sus cabezas en la clásica invitación a la distancia para ir hacia la pista de
baile y si estaban seguros que iban a ser aceptados se acercaban hacia la joven
y la agarraban de la mano, invitándola a bailar”.
“En esos años, ante la presión de la gente que los votos que
se emitían para la elección de la reina podían estar influenciados, se inventó
otro sistema: la reina y sus princesas se elegían por la cantidad de cajas de
bombones que se compraban en Casa Mazzuco”.
“La chica que mas bombones recibía era la que ganaba el
derecho de llevar la corona y el cetro”. “Transcurridos los años, vale contar
ahora, que más de una vez los muchachos de la época, que ya trabajaban en el
club, recorrían la casa de las candidatas tomando contacto con sus padres o el
novio de la chica para motivarlos a más compras de bombones, bajo la frase ‘a
la otra chica le están regalando más cajas de bombones’”.
José Lindner recuerda también los partidos de fútbol. Más de
una vez se trataba de amistosos, porque todavía no estaba organizada la Liga.
“Se pegaban fuerte, muy fuerte, pero todo dentro del marco
del partido. Cuando terminaba todas juntas las hinchadas iban hacia la cantina
a comentar las jugadas, a seguir debatiendo, pero todos juntos, sin pelearse,
compartiendo entre amigos y conocidos y programando algún próximo encuentro”.
José Lindner y sus muchos recuerdos, donde no deja de
repetir: “que lindos que eran esos tiempos de antes”.
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