T

T

sábado, 12 de julio de 2014

“Mi padre me entregó en casamiento dos veces por conveniencia económica”

Entregada en matrimonio por su padre a los diecisiete con un hombre de treinta y cinco por conveniencia económica. Viuda a los treinta con cuatro hijos, sin contar los seis de su difunto esposo. Vuelta a casar por su padre con un hombre doce años mayor que ella. Nuevamente viuda con cinco hijos. Aurelia Gottfriedt solamente conoció la vida a la sombra de maridos que le impuso su progenitor y que la maltrataron psicológica y físicamente.

“Mi papá nos crió con dureza” –cuenta Aurelia. “Enseguida nos gritaba, nos insultaba y nos pegaba, con la alpargata y con el cinturón. Todavía conservo una cicatriz que me dejó con la hebilla del cinturón en la pierna. Bebía mucho. Mi madre vivía llorando. A ella también le pegaba cuando regresaba borracho del bar.
“Mi papá no trabajaba nunca. Era un caso perdido. Lo único que hacía era tomar vino y jugar a los naipes. En casa nos la rebuscábamos con lo que nos daban los vecinos para comer. La gente fue muy generosa con nosotros.
“Cuando cumplí diecisiete años un estanciero viudo de treinta y cinco, padre de seis hijos, me pidió en casamiento a mi padre. Me entregó sin dudarlo a cabio de un poco de plata, que gastó en unas semanas. Mi marido lo terminó echando de casa porque no soportaba que fuera todos los días a pedir dinero. Se harto de verlo borracho –revela con ojos tristes Aurelia.
“Tuve cuatro hijos. Enviudé muy joven, a los treinta. El hijo mayor de mi esposo recién fallecido con un abogado y la ayuda de un tío, se quedaron con toda la herencia. Me tuve que volver a casa de mi padre con mis hijos. Él enseguida me volvió a entregar a otro pretendiente: me caso con un hombre doce años mayor que yo.
“Los dos maridos que tuve me hicieron llorar mucho. Me pegaron. Me maltrataron. Pero esa era la vida de la mujer en aquellos años. No había a dónde ir. Tenía que pensar en mis hijos.
“”Lloré a mis maridos. Los quise mucho pero ahora que estoy sola vivo más tranquila. Mis hijos me quieren, me cuidan, me protegen.
“La vida fue muy dura para mí, es cierto, pero también fui feliz. Trabajé mucho; pero también tuve momentos de alegría.
“Así es la vida” –sentencia Aurelia, poniendo punto final a la entrevista.

2 comentarios:

  1. Una historia dura, con un hermoso final, los hijos la quiere, cuidan y protegen.

    ResponderEliminar
  2. triste historia !!!!pero no esta sola....tiene a sus hijos....

    ResponderEliminar