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lunes, 2 de julio de 2018

Gracias por ayudarme a mantener viva nuestra inolvidable niñez

Cada libro editado es una semilla que germina en algún lugar del
planeta. Cada libro, en manos de un lector, es un mundo de enseñanzas que nace. Cada libro es la vida de nuestros antepasados, vida que no muere, porque sigue latiendo en las páginas, en los ojos que leen, en los recuerdos que afloran y en lo que construimos en base a lo que nos enseñaron. Cada libro es la palabra nacida del alma, que como reguero de pólvora enciende la curiosidad, los anhelos, sorpresas, alegrías y orgullo. Cada libro que escribí partió de mi vida con el afán de perpetuar la historia de mis ancestros y gracias a ustedes, queridos lectores, nuestra colectividad es nuestro orgullo. Ese orgullo que nos empuja a saber cada día un poco más, a profundizar nuestra admiración a las generaciones pasadas y a incorporar a nuestra vida el legado que nos han dejado. Gracias a todo esto se agotó mi libro La infancia de los alemanes del Volga. Un libro que rescata la etapa más maravillosa de los que la hemos vivido en las calles de nuestra colonia, en los patios de la escuela y en cada rincón del que nos adueñábamos para soñar el mañana, así como alguna vez lo soñaron nuestros ancestros. Por todo esto, les agradezco una vez más, la difusión de mi libro y por haberlo transformado en un éxito. Y por poder comunicarles, con profunda alegría, que se ha AGOTADO. Gracias. De corazón

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