
Los dos mandamientos más importantes del mensaje ético de Jesús (Mt. 22,34-40) son el amor a Dios y el amor al prójimo. Un modo de vida cristiano, que participa de la llamada al servicio y a convertirse en discípulo de Cristo. El valor inherente a cada persona creada a la imagen de Dios, la santidad de la vida humana, así como el matrimonio y la familia, el esfuerzo por alcanzar la justicia, aunque sea en un mundo caído en la desgracia, eran compromisos morales dinámicos que los alemanes del Volga cristianos aceptaban con verdadera convicción.
El culto católico estaba centrado en la misa, a la que debían asistir todos los domingos. Asimismo se celebraba a diario y era una parte esencial de los matrimonios, los funerales y otros ritos y se componía de varias partes. Las más importantes eran la liturgia del mundo y la eucaristía, durante la cual se realizaba la comunión. Dentro de esta estructura estaba la utilización de la música, entonando himnos interpretados tanto en latín como en alemán, la pompa u otros métodos que hacían del servicio una demostración de fe grandilocuente.
La eucaristía era uno de los siete sacramentos más importantes. Los alemanes del Volga le daban auténtica trascendencia y vivían con devoción la presencia real de Cristo en la eucaristía a través del pan y el vino convertidos en su cuerpo y su sangre (transubstanciación): tomaban la eucaristía en todas las misas a las que asistían. Los otros sacramentos eran el bautismo, la confirmación, la penitencia, las órdenes sagradas, el matrimonio y la extremaunción.
Los colonos alemanes del Volga expresaban su fe de muchas maneras además de asistir a la misa y recibir los sacramentos. El rosario de la Virgen María, por ejemplo, era muy popular. La obligación de ayunar y de no comer carne en algunas fechas era muy respetada por todos los fieles.
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