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jueves, 14 de julio de 2011

A la memoria de mi madre

Me levantaba todas las mañanas y mamá estaba ahí, esperándome con el desayuno.
Retornaba de la escuela y mamá estaba ahí, esperándome con el almuerzo.
Regresaba de jugar toda la tarde fuera de casa y mamá estaba ahí, esperándome con la cena.
Mamá era mi niñez.
Hasta que un día mamá murió.
Y ya no estuvo para esperarme.
Empecé a desayunar solo, a almorzar solo, a cenar solo, e irme a dormir solo.
Dejé de ser de niño.
Crecí de golpe.
Lloré desconsoladamente.

2 comentarios:

  1. que duro leer esto, se me llenaron mis ojos de lgrimas,encima mi animo por el suelo.

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