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domingo, 20 de mayo de 2012

El romance del abuelo


Por David Moya Pasos

El cigarrillo en la boca
y la vista sobre el cielo.
Así se pasa las horas
de esparcimiento el abuelo.

Otro tiempo fue de roble
fuerte envoltura de anhelos.
Cuando la noche dormía
arropada en sus cabellos.

Cuando en ventanas abiertas
bajo una sombra de aleros,
abrió los brazos al tiempo
aprisionando luceros.

Y existió más de una noche
de esos tiempos que se fueron
en que crispados los puños
tuvo la gloria de un duelo.

Hoy el cuadro se ha dado vuelta,
porque ninguno es eterno.
Pero todos reconocen
la madera del abuelo.
Y me parece que lleva
de las guerras de aquel tiempo,
en sus bigotes de oro,
los resplandores del fuego...