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viernes, 29 de marzo de 2013

“Chiquita” Meier y sus recuerdos de cómo celebraban la Pascua en su niñez


“Los Pueblos Alemanes y su gente”
 Integrante de una tradicional familia alemana que siente la música en el alma. Sus recuerdos sobre la celebración Pascual de otras épocas.

Este domingo de Pascua el hogar paterno de Pueblo Santa María volverá a recibir a todos los miembros de la familia Meier, hijos nietos y bisnietos de Feliciana Graff y Agustín Meier Schwerdt.
Antes se reunían cada domingo, en una tradición que inauguró Feliciana y que continuó “Chiquita” por muchos años. Pero las ocupaciones de todos hicieron que este encuentro se lleve a cabo en las fechas especiales como estas.
Luego de concurrir a las misas del sábado por la tarde y domingo bien temprano, comenzarán a llegar al hogar familiar para degustar un menú delicioso: habrá un fiambre (que puede ser mayonesa de ave, torre de panqueques, matambre arrollado), luego sopa de gallina con fideos caseros y carne al horno con papas, según anticipó.
A pesar que al principio se negó a hacer la nota porque, aclara, se emociona mucho, finalmente “Chiquita” Meier se dispuso a contar algunas de las vivencias familiares. 
Pertenece a un hogar donde la infancia y la adolescencia fueron muy felices. Donde el padre, Agustín, jamás se mostró enojado, nunca le levantó la voz a alguno de sus hijos. Quien llevaba el rol de mano firme era la madre, Feliciana.
“Chiquita” Meier recuerda luego que “en esos años se iba a los bailes los domingos y el lunes temprano había que volver al campo para las tareas habituales. Cuando la mamá despertaba a todos los hijos a las 7 de la mañana nadie se quejaba, todos prestos, se apuraban a vestirse y a viajar hasta el campo donde les quedaba una mañana de trabajo, las mujeres con las tareas del hogar y los hombres con labores en el exterior. Pero eso sí, luego del almuerzo tenían permiso para dormir una larga siesta para recuperarse de la salida del día anterior”.
Emocionada “Chiquita” siempre tiene presente que cuando su padre se encontraba con sus tíos se saludaban cantando y cada noche, al regreso del trabajo, estaba el sonido del bandoneón o de la verdulera trayendo buenos ritmos para alegría de toda la familia. Es por eso que los Meier son una familia que siente la música en el alma.

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