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miércoles, 5 de junio de 2013

Me casé con lo puesto. (Historia de vida)

Yo me casé con lo puesto. Después de la ceremonia religiosa comimos un asado en casa de mis padres. Mi tío tocó el acordeón, bailamos un poco, y enseguida nos fuimos al campo a trabajar. Los viajes de boda no existían, tampoco teníamos dinero. Así es que pasé mi primera noche con mi marido en la chacra en la que fuimos a trabajar de matrimonio. Mi marido como mensual y yo como cocinera. Tenía que cocinar para diez peones. Con apenas diecisiete años ya tenía tanta responsabilidad. Y de un día para el otro. Me acuerdo que tenía mucho miedo que se me quemara la comida o me saliera mal. Pero, por suerte y gracias a Dios, todo salió bien.
Empezamos muy de abajo, sin nada. La cama nos la regaló un tío de mi marido. El colchón mi papá. Y así. Fuimos reuniendo cosas prestadas hasta que, de a poco, pudimos empezar a comprar nuestros propios muebles. Vivíamos en casa de mis padres. En una habitación que era cocina y pieza. El baño quedaba como a veinte metros de la casa, casi al fondo del patio.
Pero en esa vivienda solamente pasábamos tres días al mes, porque veníamos de visita del campo a la colonia, una vez cada treinta días, más o menos: llegábamos los sábados a la mañana y nos íbamos los lunes a la mañana. Ahí vivimos durante veinte años hasta que por fin pudimos ahorrar unos pesos y comprarnos nuestra propia casa. Para ese entonces ya teníamos ocho hijos, el mayor de diecinueve trabajaba a la par de mi marido.
Nuestra vida fue dura, muy dura. Pero no me quejo. A pesar de todo, fuimos felices. No nos sobró nada. Pero tampoco nos faltó nada. No había lujos, sólo teníamos lo necesario para vivir y eso alcanzaba. ¿Para qué más?

2 comentarios:

  1. Muchas veces (o casi siempre) uno siente que falta algo para estar bien. Más confort, más seguridad económica, un vehículo, un viaje, realizarse y no postergar los sueños personales... Y leer historias asi dan fe de que lo material es totalmente secundario. Lo importante es luchar juntos, a la par, trabajar con ahÍnco, esmero, alegria por un objetivo en común. Hoy en día somos afortunados de poder elegir la vida que deseamos. Casarnos cuando nos sentimos listos, maduros, enamorados. Y dichosos de poder encontrar al ser que nos hace feliz. Entonces para qué preocuparse tanto por lo material? La vida es corta!! Disfrutemos y vivamos con intensidad dando lo mejor de nosotros a quienes amamos. Persiguiendo lo material se nos va la vida!!!! Vale la pena????

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  2. Muy apropiado tu reflexión, Mariposa. Y también muy apropiado tu punto de vista. Tu planteo es muy certero como asimismo tu comentario.

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