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martes, 17 de septiembre de 2013

Mi madre ya era muy viejecita...

Autor: José Ángel Buesa
Ya era muy viejecita... Y un año y otro año
se fue quedando sola con su tiempo sin fin,
sola con su sonrisa de que nada hace daño,
sola como una hermana mayor de su jardín.

Se fue quedando sola con los brazos abiertos,
que es como crucifican los hijos que se van,
con su suave manera de cruzar los cubiertos
y aquel olor a limpio de sus batas de holán.

Déjenme recordarla con su vals en el piano,
como yéndose un poco con lo que se le fue;
y con qué pesadumbre se miraba la mano
cuando le tintineaba su taza de café...

Se fue quedando sola, sola... Sola en su mesa,
en su casita blanca y en su lento sillón;
y si alguien no conoce qué soledad es ésa,
no sabe cuánta muerte cabe en un corazón.

Y diré que en la tarde de aquel viernes con rosas,
en aquel “hasta pronto” que fue un adiós final,
aprendí que unas manos pueden ser mariposas
-dos mariposas tristes volando en su portal.

Sé que murió de noche. No quiero saber cuándo.
Nadie estaba con ella, nadie, cuando murió:
ni su hijo Guillermo, ni su hijo Fernando,
ni el otro, el vagabundo sin patria, que soy yo.

2 comentarios:

  1. que buena poesía,pensar que cuando murió mi viejita,yo distante 250 km.tuve un presentimiento de ese dia viernes 25 de marzo a las 11 horas,cuando le dije a una colega de escuela,te entrego tu regalo de tu cumple del lunes,porque en una de esa no estoy,llego a mi casa y mi señora me avisa que habían llamado que mi madre había muerto.

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  2. Muchas gracias por visitar el blog, por leer y por compartir un recuerdo tan entrañable y doloroso a la vez! Honor y gloria a tu madre y un permanente recuerdo!!!

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