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miércoles, 5 de marzo de 2014

Ana Dietrich: más de 26 años al servicio de la gente en Cáritas Parroquial

“Después de mis hijos y mi familia, lo que más amo es Cáritas”.

Hace muchos años que Ana está a cargo del área de asistencia en Cáritas, atendiendo desde el espacio que tienen al lado del Templo Parroquial.
Empezó a trabajar en el año 1989, hace casi 27 años que está cumpliendo esta labor, habiendo sorteado varias crisis, como la de los 90, también la del 2001.
“Siento que el Señor me ha llamado para estar acá, creo que Él me necesita acá, que soy su instrumento en este lugar. Como nos dice siempre el Padre Diego, Cáritas es el brazo largo que alcanza a los pobres, que llega al más necesitado, no solamente en cuestiones materiales, sino también el que necesita una orientación, una palabra de aliento”.
Esta tarea la realiza junto a María Pastor, quien trabaja a su lado desde hace unos años.
Dice Ana que “en tiempos de crisis la gente no solamente necesita ayuda material, también muchas veces necesita que le presten el oído”.
Otra vez se está notando el tiempo de crisis: “la gente muchas veces si tiene para comer no tiene para vestirse o para comprar los útiles de sus hijos. Ahora en este tiempo de inicio de clases hay mucha gente que busca mochilas, lápices escolares. Los padres se preocupan mucho para que sus hijos tengan lo necesario para empezar el colegio”.
Sobre lo que ha aprendido en todos estos años, responde que “he aprendido todo. Vine a Cáritas sin saber lo que era; el Señor me fue abriendo puertas, me fue orientando en la vida, me fue ‘enderezando’; he tenido pilares muy fuertes al lado mío, como ‘Queta’ Alberdi, Dorita Barreneche, ‘Tito’ De La Fuente, que ahora es otra vez nuestro Director. Pero también he aprendido mucho de la gente que ha venido cada día. Con la guía del Espíritu Santo, que me orienta qué es lo que tengo que contestar o cómo me tengo que parar delante de nuestros hermanos para verlos tal cual son. No quiero cambiar a nadie, sólo puede aconsejar, dar una idea, brindar una ayuda, mostrar un camino posible. He aprendido a respetar a cada persona. Aprendí mucho de ellos y lo sigo haciendo, por lo que agradezco a todos los que pasaron y pasan cada día por este lugar”.
Y termina diciendo: “después de mis hijos y mi familia, lo que más amo es Cáritas”.

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