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miércoles, 12 de marzo de 2014

Desayuno alemán del Volga

Pan casero...
Una taza de café con leche. Pan casero recién horneado en el horno de barro, manteca fresca, miel, chorizo. Aromas de familia humilde pero feliz.
Mamá frente a la cocina a leña hirviendo huevos mientras papá se sienta a la mesa de madera, larga, curtida por las generaciones y el uso. Rodeado de seis hijos que hablan en alemán. Sonríe. Se siente pleno, realizado como hombre.
La cocina amanece a la vida. Como ayer, como hoy, como mañana.

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