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viernes, 23 de enero de 2015

Tito Kraser, con una acción comunitaria silenciosa


“Le tengo que agradecer a mis padres que me daban rienda libre para hacer todo lo que quisiera”.

Hace unos días atrás interpretó a Sergio Dalma, Franco De Vita, Sergio Denis y otros cantantes para diversión de todos los que estaban compartiendo un momento recreativo en la colonia de vacaciones de los Adultos Mayores. 
Cuando todavía no estaba en funcionamiento el Comedor Espíritu Santo Tito Kraser llevaba a los chicos que veía con necesidades alimentarias a comer a su casa. A través del Club San Martín los buscaba para que realicen actividades deportivas, como una forma de alejarlos de flagelos que están muy presentes para las nuevas generaciones. 
En definitiva, tiene una esencia amistosa y solidaria que derrama en los lugares que recorre. 
Explica que tiene 50 años, no tiene hijos propios y tal vez ésta sea una manera de incrementar su familia. De hecho sus sobrinos, que bien lo conocen, más de una vez lo llaman para recordarle que está por expirar el día de su cumpleaños y todavía el tío no se ha hecho presente, aunque sea a través del teléfono para saludarlos. Lo conocen y saben que suele olvidarse de las fechas, lo que no mengua la bondad que lo caracteriza.
“Le tengo que agradecer a mis padres que me daban rienda libre para hacer todo lo que quisiera, aunque más de una vez me reprochaban que llegaba del fútbol a las 7 de la tarde y a las 7:30 hs. salía para dar la charla de bautismo. Me gusta servir a la comunidad, lo hago para ayudar. Agradezco que vean esos valores en mí. Tengo esta naturaleza de ser. Por ahí pierdo en lo económico o en lo afectivo. No hago tantas cosas por mis sobrinos como lo hago por chicos ajenos a mi familia. Por eso les pido disculpas a los míos porque me olvido de fechas. El otro día una sobrina me llama doce menos diez de la noche y me dice ‘tenes 5 minutos para acordarte de mi cumpleaños’. En ocasiones a muchos chicos los ayudé, los llevé a dormir a mi casa porque no tenía compromiso con otra persona ni con una pareja, son cosas naturales que me salen”.
Todo se incrementó con la crisis de Gatic: “en el primer lío, cuando quedamos mucha gente sin trabajo, gracias a la colaboración de Darío Gomez, llegamos a juntar muchos chicos del Barrio Los Manantiales. A través del club proponía que formemos nuevas divisiones para darle lugar a que pudieran jugar todos los chicos. Ese fue un inicio muy bueno, porque a través del deporte sumábamos a muchos chicos que si no estaban en la calle o permanecían muchas horas solos en sus casas, sin la presencia de sus padres que estaban trabajando”.
Tito Kraser, con una acción comunitaria silenciosa, sostenida en el tiempo y realizada con mucha convicción.

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