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lunes, 8 de junio de 2015

Doña María Schamberger nos cuenta cómo era ser mujer en la época de nuestros abuelos

Doña María Schamberger nos cuenta su vida. Nos relata cómo vivía una mujer y cuáles eran los roles y las actividades que debían desempeñar las mujeres primero como hija y después como esposa, en una comunidad fiel a las costumbres y las tradiciones de los alemana del Volga.

“Mi marido, mis hijos y yo nos levantábamos a las cuatro de la mañana para ordeñar las vacas. Cuando terminábamos él se quedaba trabajando en el campo y yo encendía el horno de barro para hornear el pan. Después tenía que lavar la ropa de mi familia, de mis suegros –porque vivíamos con ellos- y de mis cuñados solteros. Mientras tanto tenía que ayudar a preparar el desayuno y el almuerzo. Luego de comer tenía que colaborar con mi esposo en la chacra a arar o sembrar, según lo que estábamos haciendo. A la tardecita, con mis hijos, tenía que regar la quinta, carpir las verduras. A la noche, después de cenar y lavar todos los platos, me sentaba a coser y tejer mientras mi marido, mis suegros y sus hijos jugaban a los naipes, cantaban canciones en alemán o mi suegro leía la Biblia para que todos escucháramos. No había tiempo para aburrirse ni para pensar pavadas” –sentencia Doña María.
“De niña también tuve que hacer de todo desde muy pequeña –agrega. A los siete años ya tuve que ayudar a mi mamá a pelar las verduras para cocinar, tender la ropa, darle de comer a las gallinas y a los cerdos. Casi no tuve tiempo para jugar y menos para ir a la escuela” –evoca.
“Pasé de tener una muñeca de trapo para jugar a tener mi propio bebé en los brazos dándole el pecho: me case a los catorce años. Porque me lo pidió mi papá. Me dijo: ‘casate con José. Es un hombre bueno, trabajador, honesto, y te va cuidar’. Y le hice caso. Tampoco podía decirle que no” –confiesa.
“Mi marido era dueño de un poco de campo. Eran otras épocas. En la que todos teníamos que trabajar duro y parejo. Solamente íbamos a la colonia los domingos para asistir a la misa. Y los días de fiestas, como la Kerb y la Pascua. Todos vivíamos de la misma manera. Éramos todos iguales y muy creyentes en Dios” –enfatiza.
“Mi vida no fue fácil pero tampoco mala” –concluye. 

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4 comentarios:

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  2. Mi abuela nos contaba a mi hermana y a mi, una historia parecida, a excepción del casamiento, ella se caso a los 22 años, nos contaba que a la noche se preparaba la ropa en los pies de su cama, lista para ponersela, como no habia luz todo en orden. Salían a ordeñar y el los días de frio se calentaba los pies en la bosta de las vacas!!! Mi mamá nos dice que eso no es verdad, no se, siempre lo recordamos con mi hermana, y no creemos que nos haya mentido.
    Jorgelina Fischer

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  3. Patricia M. Laumann18 de junio de 2015, 15:01

    El primer esposo de mi bisabuela paterna, Ann Marie Quint, era Johann Miguel Schönberger, los dos rusos. Ellos viajaron en el barco SAN NICOLAS. Salieron el 02 de julio de 1892 del puerto de HAMBURGO y llegaron el 29 julio de 1892 a La Plata, Buenos Aires, Argentina. Hasta dónde se tuvieron dos hijas (rusas): María y Catharina...¿serán la misma familia?

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