
Volvió a su silla. Abrió la Biblia, escrita en letra gótica, y leyó,
concentrada y con profunda fe. Transcurrieron los segundos, los minutos…
Conversaba con Dios, solía decir cuando leía la Biblia. Estaba tan
concentrada en ese menester que no veía ni oía nada de lo que ocurría a su
alrededor.
A las diez levantó la vista de las Sagradas Escrituras. Miró el reloj.
“Hora de tomar mate”, pensó fiel a su costumbre de todas las mañanas. Tenía sus
ritos que mantenía desde años tan remotos que ni ella recordaba cuando los puso
en vigencia.
Preparó el mate sin apenas hacer ruido. Ella y la casa eran silencio. Un
silencio opresivo e indescifrable. La gente –que habla y se mete a opinar donde
no debe- decía que vivía en el pasado, que estaba loca. Poco le importaba a
abuela lo que pensaran los demás. Ella vivía como le enseñaron sus ancestros.
Vestida de negro; rezando; conservando costumbres y tradiciones milenarias…
Mientras afuera los tiempos cambiaron y la modernidad trajo nuevas vestimentas,
costumbres y modas y nuevos inventos de los cuales desconocía la mayoría, un
poco por pereza y otro poco por desinterés.
Se sentó a tomar mate, cavilando recuerdos. Reflexionando. Sí, pensó,
reflexionar y pensar y recordar era todo lo que hacía desde hacía muchos pero muchos
años. Desde que su esposo murió, desde que sus hijos se casaron y se fueron de
casa, desde que la vida y la sociedad cambió, desde que, lentamente, fue
envejeciendo sin darse cuenta de que ya no tenía sueños ni tampoco anhelos por
cumplir. Se sentía satisfecha. Deseó ser esposa y madre. Como manda Dios. Y
cumplió. Lo demás son trivialidades, solía decir cuando sus hijos, alguna vez
la instaron, hace muchos años, a buscar un nuevo motivo para seguir viviendo.
Con el compás de las horas preparó el almuerzo. Durmió una siesta. Repitió
el ritual de todos los días.
Llegó la noche. Cenó. Rezó. Y se fue a dormir. Como todos los días, como
siempre. Sin saber que ese había sido el último.
El libro“Historia
de los alemanes del Volga”, del escritor Julio César Melchior, reconstruye toda la historia de
nuestros queridos abuelos, los alemanes del Volga y se puede adquirir por correo, en todo el país, por el
sistema de contra reembolso, es decir, me pasás tus datos postales y te envío
la obra y recién la pagás cuando la tengas en tus manos. (Correo electrónico: juliomelchior@hotmail.com).
No hay comentarios:
Publicar un comentario