Fuente: lanuevaradio.com.ar
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Catalina Resch, Angelina Graff, Haydee Burgardt, Rosa Fogel y Delicia Fogel. |
Nos cuentan
sus secretos y sus historias de vida. Haydee Burgardt, Delicia Fogel,
Angelina Graff, Rosa Fogel y Catalina Resch fueron reunidas por Patricia
Mellinger en el Centro Cultural del Pueblo Santa María. Preparativos de
la Strudelfest.
Un
entusiasta grupo de cinco mujeres del Pueblo Santa María fueron convocadas para
hablar de sus recuerdos y para contar algunos secretos de cocina en torno a la
elaboración del Strudel.


Angelina
Graff cuenta que “empecé a hacer el Strudel de joven, tenía 15 años y teníamos
que estar ahí ayudando en la cocina a mamá. Mamá hacía y nosotras éramos las
que teníamos que aprender, ayudar, ver cómo se hacen las cosas. No creo que
cada domingo había Strudel en la mesa, pero sí se hacía cuando teníamos interés
en comerlo, o cuando había algún acontecimiento especial. En casa hacíamos
mucho el Strudel de manzana y crema. Se hacía una masa con harina y un poco de
agua tibia y sal. Se ponía a reposar un rato y luego poníamos sobre la mesa un
mantel y se estiraba la masa sobre ella, llevando hacia afuera, desde el
centro, para que quede bien finito. Después se ponen manzanas cortadas finitas,
algunas mujeres las ponen con cáscara, yo siempre se la saco.
Ponemos
azúcar y bastante crema y se va arrollando con la ayuda del mantel, ni tocamos
la masa. Puesto en la fuente de horno se coloca por encima un poco de crema y
azúcar y se cocina. Comíamos el Strudel a cualquier hora, hasta que se termina”.
Catalina
Resch recuerda que en la casa de sus padres se hacia el Strudel para Pascua y
para las fiestas de Kerb.
Recuerda
“el Strudel de chucrut, de zapallo y de azúcar quemada. Para estos Strudel
hacemos una masa con levadura, en una masa no muy dura que se deja reposar, y
después se hacen bollos para cada Strudel, se estira con el palote y se coloca
el relleno adentro. No es la masa finita del Strudel de manzana. En la casa de
mis padres se hacía para comer en esas fechas especiales, con otras tortas como
el Dünekuchen”.
Contó
Catalina que horneaban estos Strudel en el horno de la panadería de Weisbeck,
horno a leña. “Todas las tortas se cocinaban en el horno de la panadería”.
¿Hacían
grandes cantidades para vender?, fue la pregunta para Catalina, la respuesta
una negativa enfática: “éramos 14 hermanos, una familia muy grande, y además
recibía visitas de afuera. Dormíamos esos días en el piso y todos lo pasábamos
más divertido que ahora. Recibíamos a los parientes que habían ido a trabajar a
Río Negro y a otros que venían del campo. La pasábamos muy lindo, todos
ayudábamos en esos días. Estábamos todos juntos tres o cuatro días, venían en
carritos con caballos para encontrarnos entre parientes y amigos. Mi mamá
cocinaba muchas cosas en el horno de barro, hacían la sopa de gallina con
fideos caseros. Iban todos a los bailes, que empezaban temprano, a las 10 de la
noche y a las 12 o la 1 se terminaban. Comíamos los Strudel cuando se tomaba
mate”.
Contó que
el Strudel de zapallo lleva azúcar y la variedad de azúcar quemada se elaboraba
dejando quemar lentamente el azúcar con un poquito de agua, generalmente en el
horno de la cocina a leña, y después se le ponía maicena para espesarlo, y con
esta preparación se rellena la masa de levadura. “Hay algunas de estas recetas
que me acuerdo y otras que tengo anotadas, para no olvidarme”, contó la mujer.
Haydee
Burgardt relató a La Nueva Radio Suárez que “el strudel que preparábamos en
casa era el de manzana y también el de zapallo. Los preparábamos para las
fiestas y por supuesto para los casamientos. Antes no había tantas tortas como
ahora, por lo que había que hacer mucho Strudel y Dünekuchen. Me enseñó a
hacerlo mi mamá; tenía 11 años cuando empecé a ayudar, éramos 9 hermanos y mi
madre sola no podía. Teníamos que ayudar en la limpieza, ordeñar a la mañana
temprano. Mamá hacía dulce de leche, la crema, la manteca, todo lo que usábamos
era todo hecho en casa. Además teníamos que lavar la ropa en tabla, con
fuentón. No necesitábamos ir al gimnasio, trabajábamos y eso era ejercicio
suficiente”.
Delicia
Fogel contó que el Strudel de ricota se hace “por supuesto con ricota y con
manzana cortada finita, se pone en la masa de levadura, se le pone crema, a
veces se le agregan pasas de uva y una yemita de huevo para que adhiera y se
rellena el Strudel. Comemos este Strudel a la hora del mate, o a la mañana en
el desayuno”.
¿Cuál
cuesta más elaborar? La respuesta de Delicia es que con práctica no cuestan
mucho trabajo elaborarlos.
“Y me
gustan los dos, el de ricota y el de manzana con la masa tipo filo, que se
estira bien finito. Este es el que conoce todo el mundo y es que el se sirve de
postre en todas las fiestas con comida típica”.
Cuenta que
le enseñó a hacer esta y otras comidas su mamá y también la abuela: “la abuela
me enseñaba mucho, pero mi mamá tenía una mano excelente para toda la cocina.
Era quien mandaba en la cocina cuando estábamos las tres juntas. Pero me enseñó
sobre todo mi abuela, porque estaba mucho más con ella. Siendo chica iba de una
casa a otra: cruzaba la calle y elegía dónde comer cada día, de acuerdo a lo
que habían cocinado. Mi abuela hacía también los domingos sopa de gallina, con
fideos amasados por ella”.
Con la mano
que tiene Delicia para la cocina, ¿ha logrado los sabores que recuerda de su
infancia, que lograban su mamá y su abuela?, responde que “a veces sí, pero no
siempre. Hay ingredientes que no son como los de antes. La vainilla no es la
misma de antes, como para dar un ejemplo. La crema también es diferente de la
que hacíamos en casa”.
Rosa Fogel
comenta luego que “ahora a este Strudel se le agrega una bochita de helado,
pero no es lo mismo. Al de zapallo mi mamá le ponía un poquito de pimienta
blanca, que con azúcar es riquísimo, para darle más sabor. Ayudaba a mamá en la
cocina y de ella aprendí a hacer el Strudel de manzana, con la masa bien
finita. Hoy en día, cuando hago para mi familia, utilizo 3 kilos de manzanas
verdes, tengo que doblarlo en la asadera, porque a lo largo no entra. Le pongo
canela, pasas de uva, mucha azúcar y crema. Y como pasa siempre se pelean por
la última porción”.
Todas las
mujeres consultadas coincidieron en que estar ayudando a preparar la
Strudelfest es “estar recordando nuestra infancia, con nuestros propios abuelos
y nuestros padres, cuando nos reuníamos para celebrar”, y obviamente la cocina
era el lugar y motivo de encuentro para las mujeres.
mio abuela hacia strudel de zapallo con azùcar y un poco de pimienta. Que exisitos sabores! los tengo en mi memoria. Siempre digo que lo voy a intentar.
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