T

T

sábado, 26 de noviembre de 2016

La casa de mis padres

La casa está vacía. Vacía de personas pero llena de recuerdos. Ya no están mamá ni papá ni mis hermanos, es cierto, pero están los muebles y en cada mueble grabado un recuerdo. Allí, en esa silla, mamá pasaba las largas noches de invierno tejiendo medias de lana y en aquel banco papá leía la Biblia en voz alta, para que todos escucháramos la palabra de Dios. Y en ese banco largo, junto a la pared, sentados dos de mis hermanos pequeños.
No, la casa no está vacía. Está llena de recuerdos. En ella palpita mi pasado. Es un corazón que late al compás de mi memoria. Y mientras camino por sus habitaciones, recorriendo cada lugar, mi mirada se encuentra con vestigios de un ayer del cual formé parte. Y caminando hacia el pasado, me encuentro a mí mismo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario