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martes, 19 de diciembre de 2017

La soledad de los viejos

Llueve y la anciana está sentada junto a la ventana, en la oscuridad de la cocina, meciéndose. La lluvia cae torrencialmente golpeando la ventana y la anciana la mira caer mientras reza el rosario. Su mente esta disociada de la realidad. Reza porque regresen hijos que murieron hace más de veinte años y por el eterno descanso de familiares que fallecieron hace más de cincuenta.
Su existencia cotidiana se desarrolla en el pasado. Conversa con los muertos que se velaron en la casa. Esta huérfana de hijos, marido y parientes, que la observan desde los retratos que cuelgan de la pared con sus ojos vacíos. Y la aguardan en la eternidad, en el cielo de Dios.
De día está sola la mayor parte del tiempo, como ahora, en este instante del atardecer. La mujer que la cuida y la acompaña por las noches, tiene otras prioridades. Es joven. A ella no la esperan los muertos, como a la anciana. Todavía está mas cerca de los vivos.

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