
Si
vas de visita a mi pueblo, saluda a mi gente, esa bella gente de alma generosa,
manos extendidas, temerosa de Dios, trabajadora, honesta, sacrificada, que
nunca baja los brazos. Que jamás deja de creer. Esa gente rubia de ojos claros
que descienden de colonos que un día llegaron a esos lares desde las lejanas
tierras del Volga, a forjar su ideal en este suelo argentino.
Si
vas de visita a mi pueblo, diles que los extraño y que jamás los olvidé. Diles
que sueño con volver y descansar junto a ellos. Diles que estoy regresando.
Diles que ya reservé mi lugar, junto a mis padres y a mis abuelos, al lado de
mis hermanos.
No te
olvides de darles mi mensaje. Ellos sabrán comprender. Y echarán a volar las
campanas para esperarme y acompañarme en mi último viaje. (Autor: Julio César
Melchior).
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