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jueves, 27 de enero de 2011

La crecida del arroyo

Hacía varios días que la lluvia caía ininterrumpidamente. Tenaz. Persistentemente. Desencadenando un rosario de contratiempos y una angustia cada vez más profunda en los colonos que, desesperanzados, veían crecer el caudal de agua del arroyo a medida que transcurrían las horas.
El agua, desbordada del siempre apacible arroyito, se aproximaba a la colonia. Era inevitable. En cualquier momento, si no dejaba de llover pronto, el agua inundaría las calles de la comunidad.
Y la lluvia no cesó.
Pese a los rezos y a las misas diarias. Pese a las lágrimas de las madres que temían por sus hijos y que de noche sufrían en silencio la angustia de una espera interminable, mirando la puerta, con el temor de descubrir el ingreso del agua en el hogar.
Pese a todo eso, la lluvia no cesó.
Y una madrugada sucedió lo tan temido: el arroyo creció de golpe. Su cauce ya no soportó tanta lluvia y tanto caudal de agua. Sus riveras se extendieron hasta la colonia, inundando casi la mitad de las viviendas de la localidad.
Los colonos y sus familias fueron evacuados en un clima de pánico y desesperación.
Nadie deseaba abandonar el hogar por el que habían luchado tanto desde que habían arribado provenientes del Volga. Pero no quedaba otra solución.
Las lámparas a kerosén iluminaban la lluviosa madrugada, mientras las escenas dramáticas se repetían sin cesar, estigmatizadas por el desgarrante llanto de los pequeños que no entendían lo que sucedía.
Y los colonos hicieron lo que pudieron: rescataron a los inundados.
Cuando amaneció y la claridad del sol le puso seguridad a las horas dramáticas vividas, los colonos que habían socorrido a los damnificados, se enteraron que el agua se había llevado la vida de un niño.
"Un niño que nunca volvimos a ver. Un niño que la gran crecida del arroyo Sauce Corto en la década del '40 se llevó para siempre," reflexionaría sesenta años después, ya anciano, Don Lorenzo Appelhanz, recordando aquella funesta madrugada en que, por única vez en su historia, se inundó Pueblo Santa María.

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