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martes, 14 de junio de 2011

¿Cuál es el límite para sufrir por alguien?

¿Qué tan dispuestos estamos a sufrir por alguien? ¿Cuál es el límite? La respuesta es personal e intransferible.
La egoísta sensación de merecer que surge por el hecho de dar, no es siempre egoísmo o utilitaria generosidad, sino auténtica dignidad.
Cuando damos lo mejor de nosotros mismos, cuando decidimos compartir nuestra vida en intimidad, cuando abrimos nuestro corazón de par en par y desnudamos nuestra alma hasta el último rincón, cuando perdemos toda vergüenza, cuando los secretos dejan de serlo, al menos merecemos comprensión.
Por supuesto que merecemos en virtud de honesta y franca dignidad.
Que se menosprecie, ignore, olvide o desconozca fríamente el amor que regalamos a manos llenas es desconsideración, vileza del ser, o, en el mejor de los casos, ligereza.
Cuando amamos a alguien que, además de no correspondernos, desprecia nuestro amor, estamos en el lugar equivocado.
Definitivamente, esa persona no se hace merecedora del afecto que le prodigamos. Con una nueva conciencia la disyuntiva empieza a dejar de serlo, la cuestión empieza a hacerse clara y transparente, obvia: si no me siento bien recibido en algún lugar, empaco y me voy.
Nadie de corazón sensato se quedaría tratando de agradar o disculpándose por no ser como les gustaría a los otros que fuera. R.W. Emerson lo expresó de sublime manera: “La verdad es más hermosa que el fingimiento del amor”.
En cualquier relación de pareja que tengas, no te merece quien no te ame, y menos aún, quien te lastima.
¡Haz surgir una nueva conciencia en ti! Incluso, si alguien te hiere reiteradamente sin “mala intención” – este absurdo existe - es posible que te merezca, pero en verdad no te conviene. Definir tus límites, basados en tu dignidad, es el mejor modo de conservar tu… ¡Emoción por existir!

3 comentarios:

  1. BUENA NOTA,JULIO C. MELCHIOR. CIERTAS PERSONAS NO PUEDEN VIVIR SIN EL SER AMADO, O TAL VEZ SIN ALGUIEN QUE LOS AME,PORQUE NO HAN APRENDIDO A SER FELICES CÓMO SER INDIVIDUALES. SE AFERRAN HASTA DOBLEGAR SUS GUSTOS, ASIENTEN SITUACIONES EN LAS QUE NO ESTÁN DE ACUERDO. EL SER HUMANO, DEBE SABER SER PLENO,PARA NO NECESITAR MULETAS EMOCIONALES. QUE SÓLO ALARGAN SUFRIMIENTOS. CUANDO ALGO SE HA ROTO, CÓMO USTED DICE, ES PREFERIBLE LA VERDAD CRUENTA, A SEGUIR ENGAÑÁNDOSE. NO HAY PEOR CIEGO QUE EL QUE NO QUIERE VER. UN SENTIDO ABRAZO.Geiko.

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  2. Muy acertada reflexión!!! Nos equivocamos cuando pretendemos ser quienes no somos o de cambiar para ser aceptados por otra persona. No es genuino, no sirve...está bien así y tal cual soy...así como somos debemos ser aceptados y si no resulta...en buena hora, es porque no dimos aún con la persona indicada. No sirve a nadie ahogar nuestros gustos, nuestras inquietudes, nuestra manera de ser auténtica para, supuestamente ganarnos el afecto de alguien.

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  3. Gracias Martha y Geiko, por vuestros inteligentes y acertados comentarios.

    Julio

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