
Lloró y es inútil. Rezo y también sé que es inútil. Nada me devolverá tu vida, tu presencia, tus ojos claros como el mar, tu voz serena y segura, y la aurora de tu sonrisa. Todo se ha ido la tarde en que la muerte te envolvió en su mortaja de eternidad y olvido. De adiós para siempre.
No me olvides, papá, estés donde estés. Yo jamás dejaré de recordarte y amarte.
¡Feliz día del padre, papá! ¡Te quiero mucho!
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