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jueves, 9 de junio de 2011

Lecturas que leían nuestros abuelos en tercer y cuarto grado

Schmied und Schneider

Irgendwo im Lande ist’t gewesen. Der Dorfschneider tritt in die Dorfschmiede. Der Schmied wirft seinen grossen Hammer auf die Erde und sagt: “Schneider Schnippelscher, gib den Hammer her!”
Der Schneider versucht es. Die Arme sind zu schwach. Es will nicht gelingen, und der Schmied lacht. Doch flugs zieht der Schneider von seinem linken Ärmel eine Nadel, zeigt si dem Schmied, wirft sie auf die Erde und sagt: “Vetter Schlagedrauf, heb die Nadel auf!”
Der Schmied bückt sich und will die Nadel fassen. Doch seine Finger sind zu grob. Er bekommt sie nicht dazwischen. Da lacht der Schneider.

W. Crone
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Traducción libre:

El herrero y el sastre

Sucedió allá lejos en el tiempo, en la herrería de una aldea. El herrero y el sastre estaban reunidos discutiendo sobre sus habilidades y fuerzas. Cuando de improviso, el herrero, desafiando al sastre, arroja su enorme y pesado martillo al piso, ordenando perentoriamente: “Sastre remendón, alcánzame el martillo!”.
El sastre intentó cumplir con el mandato. Pero sus brazos resultaron ser muy débiles. Por lo que, muy a pesar suyo, se da por vencido y acepta su derrota; viendo como el herrero lanza una estruendosa carcajada.
El sastre, ofendido, descubre, de reojo, una aguja en la manga izquierda de su saco. La extrae y la tira al suelo, incitando al herrero que la levante: “Señor golpea yunques, alcánceme la aguja!”
El herrero, sonriendo ufano, y creyendo sencilla la tarea, se agacha para recoger la aguja. Pero sus dedos demasiado gruesos y torpes, se lo impiden. Entonces, el que sonríe es el sastre.

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