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lunes, 2 de abril de 2012

A 30 años de la gesta de Malvinas

Rubén Rohwein y Héctor Sauer, veteranos de Malvinas,
oriundos de Pueblo Santa María

Brillante crónica de La Nueva Radio Suárez. Un escrito que vale la pena leer para rememorar aquellos años en que las Malvinas volvieron a ser argentinas.

El año pasado la ciudad le tributo la bienvenida a nuestros veteranos de Guerra como no ocurrió en 1982 después de la capitulación. Las vivencias compartidas con la ciudadanía. El día que amanecimos con la noticia de la recuperación transitoria de las islas irredentas. La emoción del regreso de Brosdky, Sauer y Rowein a las islas después de 29 años. Sentimientos encontrados, momentos cambiantes de la historia y una reivindicación constante de actos heroicos durante el conflicto y después, de nuestros combatientes.

 El 2 de Abril de 1982 la ciudad de Coronel Suárez, como el país todo amaneció con la incertidumbre lógica al tomar conocimiento de a poco de la determinación de las Fuerzas Armadas, gobernantes de facto en aquel entonces de la República, de la recuperación transitoria de las Islas Malvinas que inmediatamente colmo de un sentido triunfalista al país, alentado desde los grandes medios nacionales, con aquel famoso “Estamos ganando” y la exhortación de Galtieri “Si quieren venir que vengan estaremos presentando batalla”.
En lo que respecta a la experiencia personal, este mismo grupo de gente identificada de toda la vida con los medios de comunicación de la ciudad, inició la transmisión el 2 de abril de 1982 a través de los micrófonos de LU36 desde los estudios de la calle Avellaneda, con las voces de Oscar Durand y Claudio Fernández y en la técnica Alberto García, lanzando al aire la “Marcha de las Malvinas” mientras los partes de prensa oficiales de la agencia TELAM por teletipo, llegaban sumando cada vez más interrogantes, pero sembrando un sentir patriótico incomparable, bajo el lema de la Unidad Nacional al amparo de esta decisión histórica y con la actitud heroica de combatientes alistados por las Fuerzas Armadas y del conjunto de jóvenes soldados que con escasa instrucción, vivieron la experiencia más fuerte de sus vidas de apenas de 18 años, llevados a la aventura, que con el correr de los días se fue afirmando hasta la dramática capitulación del 18 de Junio.
Ese 2 de abril, los suarenses, salimos reiteradamente a la calle con banderas, con autos que hacían sonar sus bocinas y lentamente fuimos aprendiendo las estrofas de “Las Malvinas, Argentinas, clama el viento y ruge el mar…”
El rector del Colegio Nacional Dr. Julio Cesar Lovecchio con la regente María del Carmen Sánchez, motivo a los alumnos y fueron a cantar el Himno Nacional frente a las puertas de la Municipalidad, mientras el “Tano” arengaba a la población desde la radio para que salgan a festejar y acompañar, este momento histórico.
Allí se confundían en un abrazo, quien era el interventor militar de la Municipalidad de Coronel Suárez Coronel Raúl Lucio Pedernera y el propio Lovecchio, sellando el ejemplo ante toda la población que comenzaba a llegar al centro de la ciudad, confirmando que Malvinas nos unía a todos.
Esto así fue interpretado, si teníamos en cuenta las diferencias que separaban a Pedernera de Lovecchio.
Después vinieron otras manifestaciones populares, la radio, que era la vocera de la comunidad, alentaba las marchas, las donaciones que supuestamente luego se destinarían a los soldados, las recetas de las tortas de miel que eran más nutritivas para los soldados en las islas, desde las colonias tejían medias, bufandas mientras los comunicados de la Red Soberanía Nacional era la única manera de informar o desinformar.
Pero también en ese entonces ya incipientemente se levantan voces escépticas sobre las verdaderas motivaciones y consecuencias.
Por ejemplo del mismo Ernesto Palenzona, por aquel entonces incipiente dirigente Radical con gran futuro, explicaba, más allá del sentimiento patriótico, que había que ser cautos y aguardar como terminaba el conflicto que se iniciaba.
Por otra parte el maestro Rodolfo “Tito” Rey que integraba el Rotary Club de Coronel Suárez, donde inclusive se llego a discutir en sus reuniones semanales una moción del Dr. Eduardo Landera, de donar la guardería en construcción con fondos Municipales y otros generados por la entidad al Fondo Patriótico.
Este hecho provocó largas horas de debate interno que pero la iniciativa finalmente no prospero a pesar de la vehemencia de Landera y su conocido sentir nacionalista.
Esa misma mañana del 2 de Abril “Tito” Rey nos dijo, “no hay nada que festejar, ya ha muerto un militar argentino, en alusión al Capitán Ghiachino y si se declara la guerra las consecuencias serán terribles” decía el maestro, mientras Palenzona descreía de la verdadera intencionalidad política de la Junta Militar.
Después los sucesos ya conocidos, las imágenes de la Guerra, los caídos en el frente de batalla, el hundimiento del Ara Gral. Manuel Belgrano, las actitudes heroicas de combatientes, pilotos de la Fuerza Aérea, la versión que llego a la ciudad, sobre la preocupación que existía en el Pueblo Santa Maria, por dos hijos de la colonia que se encontraban cumpliendo con el servicio militar obligatorio que habían sido convocados para la guerra, estaban en Malvinas y nada se sabía de ellos.
Rubén Rowein y Héctor Sauer, eran amigos de chicos, sus familias conocidas y sus madres, con una inmensa tristeza solo atinaban a rezar, rezar, ir a misa, esperar, largas horas donde la noche se transformada en interminable y solo quedaba la angustias de no saber nada, absolutamente nada, algunos comentarios, como por ejemplo que Héctor se encontraba a bordo del Gral. Belgrano que fue hundido por las fuerzas Británicas dentro de la zona de exclusión por el Submarino nuclear Conqueror.
Hasta que finalmente llego la capitulación y casi al año de la recuperación transitoria de las Islas, pudimos hablar brevemente con nuestros dos ex combatientes, como se decía entonces.
Habían regresado con un inmenso dolor, casi todavía se los veía atemorizados, estaban en su Pueblo Santa Maria, el primer reportaje, fue solo una catarata de preguntas y poquísimas respuestas, fueron transcurriendo los años y nos empezamos a conocer más, nos metimos más en sus historias personales.
Después llego el Dr. Rubén Luís Brodsky, se radico en nuestra ciudad donde aquí permanecían sus padres Delia y “Rulo” Brodsky y al principio fue imposible que hablara, con su respetuoso estilo, siempre se excusaba, hasta que un día en una cena del Rotary Club de Coronel Suárez, especialmente invitado por el Dr. Eduardo Landera y junto a efectivos militares de la UNIDAD DE Pigue, expuso sobre la guerra, narro experiencias de la guerra, brindo detalles de su relación con el sacerdote mitigando los dolores físicos y del alma.
A partir de entonces fue revelando cada 2 de abril mayores datos del conflicto bélico, trajo a la ciudad al Padre Vicente Martínez quien definió a Coronel Suárez como “la ciudad Malvinera” y en otra oportunidad a Nicolás Kasanseau e inclusive otros ex combatientes de la zona y después el viaje a Malvinas del año pasado, el tan preciado regreso a las Islas.
En este viaje a todos los oyentes de La Nueva Radio Suárez nos hicieron sentir la misma emoción a partir de las transmisiones diarias durante los 6 días de estadía y encontrarse con las trincheras, el mismo viento helado, nos contagiaron la misma pasión por la investigación que a través de los años Oscar Teves nos demostró permanentemente. 
Y un día nuestros héroes de Malvinas, volvieron y desplegaron la bandera Argentina y la bandera de Coronel Suárez y lloraron en el cementerio de Darwin, y permanecieron en silencio mirando el cielo recordando aquellos dramáticos momentos cuando surcaban el espacio los aviones de combate, los sordos ruidos de la artillería hasta el reencuentro con un lugar que permanece vivo en las mentes de cada uno de ellos, la búsqueda de alguna evidencia de la guerra, la emoción de Miguel Margiotta, un tipo increíble que aposto grande para posibilitar que el viaje sea una realidad y las horas filmadas en Malvinas, el regreso a la ciudad con toda la gloria, que no supimos reconocerles en 1982, la emoción del Himno Nacional después de la bienvenida en la ruta 85 frente a la casa del conocido empresario suarense.
A 30 años, surge más fuerte que nunca el grito de Malvinas. Viva la Patria.