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domingo, 17 de junio de 2012

REBELDE CON CAUSA…. PAPÁ!

                                                                                                                                Por Sheena Kloster


Eran las épocas de colgar el traje de marinero después de cinco años y rechazar el  ofrecimiento del Ejército argentino para integrar sus filas… Faltaba hacía mucho y su madre y sus hermanos menores lo necesitaban…
 Eran los tiempos de subirse a la moto, ponerse la campera y los jeans y salir a desafiar al mundo…
 Le sobraban las razones para ser rebelde… una rebeldía que no escapó ni en su lecho de muerte.
 Por aquellas épocas Elizabeth Taylor era la chica tapa de todas las revistas y James Dean una promesa rota, estrellada en su auto.
 Le gustaba toda la música y “Fugitiva”  se le mezclaba con el tango, el folklore  y los ritmos de su aldea…
 Un pleito con “El Alemán” era algo que no se resolvería por vía diplomática… eso seguro…
 Pasó por la vida como un veloz y atronador meteoro llevándose todo a su paso, niño terrible de su madre, luego de su esposa y finalmente de su hija, enmascarando en dureza a un niño solo y asustado, a un esposo fiel y a un padre excedido en sus deberes de amor hacia su única hija.. . 
 Qué bueno eras pareciendo ser malo… cuánto amor  se ocultaba detrás de tu fama de “duro”…   ni la  vejez ni la muerte te quitaron la cara de niño.
 Te recuerdo con música… tu armónika, tu acordeón, tus películas de vaqueros, tus horas de fútbol, tu negarte a estar en silencio y llenarlo de tu energía… tu entrañable amor por tu gatito…
 De lo único que podría acusarte es de trabajar en exceso, ser responsable en exceso y de preferir una vida con honor a una  más fácil de más dudoso origen.
 Pienso que tomaste tu moto y saliste a toda velocidad… que vas a volver al atardecer… y voy a reconocer su motor como cuando era niña, ya desde lejos… aquella moto roja de la que bajaba un muchacho rubio de campera negra y jeans y al que le decía “papá… papá… papá…volviste…” de la mano de mi madre…
 Un atardecer voy a escuchar que ésa moto vuelve por mí,  padre querido… mientras tanto tu sangre vive en mí, estás de pie dentro mío, papá… siempre, siempre… 
 Necesitaré tu fuerza, tu valentía de volguense, tu capacidad de trabajo, responsabilidad y sacrificio, todo eso me diste al darme tu sangre Kloster… es verdad papá, me enorgullece ser tu hija,  Alemán…

Te amo papá.

Tu hija Sheena