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lunes, 15 de abril de 2013

Nuevo día para los inmigrantes


Amanece. El sol asoma en el horizonte, coloreando el paisaje engalanado de rocío. Los pájaros trinan alborozados. Los animales domésticos dejan el refugio donde pasaron la noche, cerca de la vivienda donde reside Joseph. El gallo anuncia el nuevo día. Los perros se desperezan. Las vacas dan leche. La granja resurge del silencio nocturno al ritmo del comienzo de la labor cotidiana. La mujer de la casa y los hijos ordeñan. Joseph se dirige a unos de los  potreros cercanos a la casa guiando el caballo que arrastra el arado mancera. Se escuchan las voces de la familia en plena actividad.
Amanece. El sol comienza a subir a lo lejos, imponente, en el horizonte. El día es transparente. Diáfano. Claro como los ojos de Joseph, donde sólo brillan sueños y una esperanza indómita. Sopla una brisa leve, como el suspiro de un ángel que se despierta tras una noche larga. Algunas gaviotas surcan el firmamento esperando que el arado abra surcos y surjan de la tierra húmeda los deliciosos manjares que la naturaleza les provee.
Amanece. Un día más como tantos en medio de la pampa húmeda de un partido llamado Sauce Corto. Un día más lejos de la aldea natal, donde permanecen vivos los recuerdos de seres queridos, habitando a la orilla del río Volga. Un día más de trabajo. Como tantos. Como los que ya transcurrieron y como los que vendrán. Iguales pero diferentes. Siempre más ajenos a la aldea del Volga y más cercanos a la colonia de la Argentina. Tan cercanos que los hijos de Joseph ya balbucean algunas palabras en español.
Amanece. Como amanecerá mañana, cuando Joseph se haya ido y sus nietos rememoren su hazaña. Le rindan tributo a su imagen de abuelo inmigrante que llegó al país a hacerse la América, solo, sin más riqueza que un baúl y más tesoro que su fe y su lengua.

Periódico Cultural Hilando Recuerdos
Director: Julio César Melchior
Producción publicitaria: María Claudia Melchior

5 comentarios:

  1. Sensibilidad por lo cotidiano, que por serlo no deja de maravillar. Simpleza, pureza, voluntad, tanto por hacer!! Es fácil desear una vida como la que aquí describe, ojalá se pudiera vivir en sus letras, pero se puede soñar por ellas...

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    1. Hermoso, melancólico... real... felicitaciones

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  2. Muchas gracias, Sheena, por tu generoso comentario. Abrazo grande y gracias por visitar y leer las historias que publico en él!!!

    Julio César Melchior
    Hilando Recuerdos

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  3. Gracias, Mariposa, por tu sensibilidad al analizar el texto.

    Julio César Melchior
    Hilando Recuerdos

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  4. Mi gratitud a Uds., Mariposa y Sheena: comentarios como los vuestros me alientan a continuar transitando el camino del rescate de la historia de nuestros entrañables abuelos. Aquellos amados e inolvidables ancestros que nos dejaron un legado cultural que debemos conservar como un tesoro sumamente valioso.

    Julio César Melchior
    Hilando Recuerdos

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